La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934)

La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934)

Una selección de artículos de periodismo-literario y cultural de calidad, es la que se encuentra en La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934). Francisco Uzanga ha hecho un extraordinario trabajo para esta edición que incluye cuarenta y cinco autores; entre ellos, más de una veintena son judíos nacidos en tierras que formaron el Imperio Austrohúngaro y en otras ciudades europeas; también figuran dos mujeres: Rosa Luxemburg y Else Feldmann, ambas judías y nacidas en la ciudad polaca de Zamość y en Viena, respectivamente. Igualmente están presentes los Premio Nobel de Literatura: Thomas Mann (1929) y Hermann Hesse (1946)  y el Premio Nobel de la Paz 1946 Carl von Ossietzky.

Asimismo, otros nombres conocidos cuya obra se sigue editando en la actualidad, aparecen en La eternidad de un día: Stefan Zweig, Joseph Roth, Alfred Polgar, Peter Altenberg, Robert Walzer, Kurt Tucholsky, Robert Musil y otros.

Son un total de cincuenta y dos artículos presentados de manera cronológica, considerando el año de su publicación, lo cual permite al lector apreciar un panorama del contexto cultural, social y político de esos años.

En el prólogo Francisco Uzanga escribió: “[…] En la Europa de habla alemana, en cambio, el género que conquista desde el comienzo el favor de los lectores es una pieza de prosa breve compuesta con ambición estilística y en tono distendido, a menudo humorístico, que adopta múltiples formas y aborda todo tipo de temas. Estos pioneros artículos periodístico-literarios no sólo encabezan la nueva sección, sino que acaban apropiándose de su nombre: además del suplemento cultural, feuilleton pasa muy pronto a designar en alemán el artículo literario escrito para la prensa, un género que irá desarrollando  unas características propias y llegará a alcanzar rango de honor en la historia de la literatura escrita en este idioma.”

Cada uno de los autores seleccionados cuenta con una breve y precisa biografía en la que se resalta la actividad periodística, literaria y política, sus relaciones con otros personajes de la época, las persecuciones y prohibiciones que sufrieron sus textos; también aparecen mencionados sucesos que formaron parte de la historia, como la tristemente célebre «noche de los cristales rotos». Esas páginas dedicadas a los autores permiten ver los nombres de las revistas y diarios de Viena, Berlín, Munich, y otras importantes ciudades; así como la trayectoria que tuvieron –aparte del periodismo– en la literatura, filosofía, medicina, humanidades, política, filología, comercio, etcétera. También proporcionan importante información sobre los libros producidos por los autores y resulta de gran utilidad para los interesados en este tipo de textos. Entre los libros mencionados figuran: Paseos por Berlín de Franz Hessel de quien se dice que su figura “es indisociable de la del flâneur, ese paseante discreto que deambula por la gran ciudad con aire risueño y fino olfato para captar lo incidental y peculiar que se esconde en sus calles.” Otro de los títulos es De noches y calles de Praga de Else Feldmann, y el texto ¡Se abren los albergues contra el frío!, todo un ejemplo de periodismo literario, proviene del mencionado libro. De la autoría de Egon Erwin Kisch se menciona El reportero frenético (1925); sobre este autor, Joseph Roth escribió: “logra elevar el reportaje a la categoría de obra literaria y, por tanto, perdurable.” Sobre sus reportajes se dice que “mantienen hoy día su vigencia y siguen sirviendo de modelo en las escuelas de periodismo de Alemania y Austria.”. Berlín y los berlineses (1851) y Siluetas berlinesas (1852) reúnen los artículos de Ernst Ludwig Kossak, quien es “considerado el padre del folletín berlinés”. Solo unos pocos de esos libros tienen ediciones actuales, otros tal vez se puedan ubicar en las librerías de libros viejos.

Durante la década de los años 20, el feuilleton tuvo su apogeo; en diferentes ciudades alemanas, especialmente en Berlín aparecen numerosas revistas y publicaciones que dan cabida a la producción de los textos de periodismo literario. Ese periodismo, así como sus autores sufrirán un duro golpe con la llegada de Adolfo Hitler al poder y las persecuciones que ocurrieron en esos años de violencia.

La lectura de los artículos seleccionados para esta edición, me ha permitido acercarme a verdaderas obras del periodismo literario y conocer a autores cuyas obras están en mi lista de libros por ubicar. No mencionaré los nombres o artículos que más me han impresionado, simplemente, recomiendo la lectura de este extraordinario libro.

 

La eternidad de un día. Clásicos del periodismo literario alemán (1823-1934), prólogo, selección, notas y traducción de Francisco Uzanga Meinecke, Acantilado, Barcelona, 2016
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

Carlos E. Tupiño
Abril, 2017

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La presentación de un libro

Hace unos días asistí a la presentación del poemario Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva) de Mario Montalbetti. Un título nada común para un libro que contiene cinco poemas extensos, todos ellos de un estilo en el que el juego de palabras, hechas por un lingüista y poeta de la talla de Montalbetti, que dejan una grata impresión al lector. Es como si el poeta hubiera creado un lenguaje propio para esa producción. Recomiendo su lectura.

En esa reunión, que se llevó a cabo en el acogedor local de la Librería Sur, pude solicitar a Mario Montalbetti su firma en el ejemplar que adquirí; le compartí mis impresiones de la lectura del libro y le mencioné que los dos poemas que más me gustaron fueron “Sabogal” y “Huallaga”. Es parte de los gratos momentos que se obtienen en la presentación de un libro.

Los comentarios en la presentación del libro estuvieron a cargo de José Carlos Yrigoyen y Micaela Chirif. El texto completo que leyó Yrigoyen lo pueden leer en el blog de la Librería Sur. Con relación a las palabras de Chirif considero que compartió opiniones importantes e interesantes acerca del poemario, en los que resaltó el trabajo del autor para ese libro.

Llegado su turno, Montalbetti fue de pocas palabras con relación a Simio meditando… y creo que no fueron necesarias porque lo mejor que se puede hacer es leer el poemario y ver lo que nos muestra el poeta. Al final de su intervención anunció que leería el poema “sabogal”, uno de los que más me gustó del libro. Es algo especial escuchar a un poeta leer sus poemas. Fue uno de los momentos que más disfruté de esa velada.

Luego vino el tiempo de compartir opiniones con otros lectores de la obra de Mario Montalbetti y, además, saludar a los amigos lectores que coincidimos en esos eventos.

Cada presentación de libro es especial y única por el tema, por el libro, por el autor. Gracias a Librería Sur por la organización de esos eventos.

 

Carlos E. Tupiño
Julio, 2016

La belleza del ballet clásico

La belleza del ballet clásico

Hace unos días tuve la oportunidad de apreciar un espectáculo de calidad. Fue la presentación del Ballet Nacional de Rusia interpretando El lago de los cisnes, maravillosa obra de ballet clásico y una de las más conocidas, cuya música fue compuesta por Piotr Ilich Tchaikovsky.

Fueron cuatro actos en los que la belleza y plasticidad de los movimientos, coordinada con las notas musicales, deleitó a un público que llenó el auditorio del Colegio Santa Úrsula en el distrito de San Isidro. Fue un público compuesto no solo por personas adultas sino, también por jóvenes y niños acompañados de sus padres.

La presentación del Ballet Nacional de Rusia estuvo bajo la dirección general de Viatcheslav Gordeev y todo el grupo de bailarines dejó una gran impresión en el público. Entre todo ese gran elenco sobresalen los bailarines Dmitry Kotermin dando vida al Príncipe Sigfrido, Shiori Fukuda interpretando a Odette –el cisne blanco– y Odile –el cisne negro– y Georgy Sorokin en el papel del Bufón. Movimientos extraordinarios y pasos muy exigentes fueron los que brindaron estos bailarines.

En esa función no participó la primera bailarina Anna Shcherbakova sino la mencionada Shiori Fukuda quien, con su desempeño, estuvo a la altura de la obra, es decir, excepcional.

La escena de la lucha del Príncipe Sigfrido contra Rothbart para recuperar a su amada Odette, resultó impresionante y la puesta en escena transmitió el sentir de los personajes.

La escenografía, sencilla pero bien elaborada, fue un marco adecuado para un espectáculo que me dio gusto apreciar.

Será grato poder presenciar nuevos espectáculos de esa calidad en escenarios de nuestra ciudad.

Carlos E. Tupiño
Junio, 2016

Recordando a “The Greatest”

La noticia estaba en los diarios del mundo. Revisé las principales páginas de noticias y ahí estaba: Muhammad Ali había fallecido a los 74 años. Una leyenda del boxeo se había ido. Fue el boxeador que más admiré.

Contemplé las fotografías de quién antes se llamó Cassius Clay, nacido en Louisville en 1942. Recordé la primera pelea de box que vi de aquel que llamaban “The Greatest”. Fue contra el boxeador argentino “Ringo” Bonavena en 1970. Es un recuerdo que tengo muy claro: fue en casa de mi tío “Bocho” y en las imágenes de mi memoria puedo ver los rostros de las personas que estuvieron ese día, frente al televisor: un señor de apellido Benavides (no recuerdo su nombre), Jorge, Lucho, Carlos, Coco y un par de rostros más cuyos nombres no recuerdo.

Al recordar esa pelea me viene a la mente la conocida frase: “vuela como mariposa y pica como abeja”. Ali demolió a Bonavena y ganó por KO. Luego empecé a seguir las noticias y presentaciones de Muhammad Ali, sus declaraciones a la prensa, sobre todo las que daba antes de cada pelea y entendí por qué le decían “el bocón”.

Ali enfrentó a rivales de la talla de Joe Frazier, Ken Norton y George Foreman; con este último protagonizó, en la ciudad de Kinsasha, Zaire, la que ha sido considerada como la mejor pelea en la historia del box; fue en octubre de 1974.

Ali fue una persona carismática; siempre estuvo lejos de dar la imagen del “tipo rudo”. Acerca de él han escrito libros y uno de los escritores que lo hicieron fue el famoso Norman Mailer. Pude ver la película The Greatest, estrenada en 1977; en ella se narraba su vida y actúa él mismo. Fue un personaje que supo ocupar un lugar en la cultura popular de esos años.

Han quedado para el recuerdo, gracias a los videos en Internet, ese desempeño en los cuadriláteros, la velocidad de sus puños al llegar al cuerpo del retador, el movimiento de sus piernas al desplazarse, y todo aquello que lo convirtió en lo que lo que muchos consideran: el mejor boxeador de todos los tiempos.

Ha sonado la campana final para la vida de Muhammed Ali y ha empezado su permanencia en el “Olimpo” del box.

Carlos E. Tupiño
05/06/2015

 

Sobre París – Ernest Hemingway

Sobre París – Ernest Hemingway

Hay veces en las que, sin proponérmelo, he encontrado alguno de esos libros que puedo clasificar como excelentes. Eso me sucedió mientras revisaba la página web de una librería y vi un título que me llamó la atención: Sobre París y el autor era nada menos que Ernest Hemingway. Leí el breve texto que habían publicado de la contratapa pero, la verdad, no me decía mucho y me pareció que podría tratarse de crónicas. Separé el libro para revisarlo.

Unos días después estaba en la librería revisándolo y pude ver que se trataba de una selección de artículos que Hemingway escribió para el diario canadiense The Toronto Star. Clara Pastor, autora del Prólogo escribió: “Todos los artículos de la selección que presentamos fueron escritos desde París entre abril de 1922 y abril de 1923, salvo los tres últimos, que Hemingway escribió desde Toronto, […]”

Estos artículos son una excelente oportunidad para deleitarnos en el estilo del joven Hemingway quien, en esos textos periodísticos nos da una muestra de lo que se puede obtener al mezclar, con maestría, el periodismo y la literatura. La mencionada autora del Prólogo da cuenta de esa particularidad: “[…] De hecho, estos textos reflejan perfectamente algo que descubrimos leyendo al Hemingway cuentista que contar las cosas restándoles carga dramática, con una economía de lenguaje y sobriedad muy bien calculadas, tiene el efecto de volverlas sistemáticamente más dramáticas, ya sea por la visión grotesca de individuos que confunden la ebriedad con el conocimiento del verdadero París o por las corruptelas del gobierno con las cuentas públicas.”

Desde el primer artículo Vivir con 1,000 dólares al año en París, publicado el 4 de febrero de 1922 podemos apreciar lo conciso y preciso en su escritura, siempre acompañados de detalles que provienen de la cualidad de observador que caracterizó al escritor norteamericano.

Cada una de sus crónicas nos permite visitar el París de esos años y ser testigos de escenas de la política, sociedad, turismo, arte, música, los inmigrantes rusos y temas de los más diversos. Estos textos son una ventana por la que podemos dar un vistazo a una época de la historia. Por ejemplo, en el artículo París está lleno de rusos, de febrero de 1922, nos da cuenta del exilio de la aristocracia rusa luego de la revolución y la forma en que empezaron a vivir en París.

En el artículo La locura de Poincaré, publicado en febrero de 1922, escribió:  “[…] entonces Francia volverá a ocupar su lugar como una nación que busca lo mejor para los suyos y para el mundo en general, […].” Estas palabras me hicieron recordar las que escribió Victor Hugo con ocasión de la Exposición Universal de París en 1867 acerca de su amado país: “[…] Ya no serás Francia, serás Humanidad; […].” (En Elogio de París, Editorial Gadir, Madrid, 2011, p.115)

Es un libro que recomiendo porque, a través de los veintinueve artículos que contiene, nos permite apreciar los textos periodísticos de Hemingway y ver en ellos no sólo parte de la historia sino, también, los asomos de ese estilo que podemos encontrar en sus cuentos, en los que llegó a ser considerado por muchos como un maestro por esa técnica que revelaba sólo lo necesario y escondía muchos datos dándole al lector la tarea de descubrirlos o imaginarlos.

 

 

Bibliografía:

Sobre París, Ernest Hemingway, Editorial Elba, S.L., Barcelona, 2012

Elogio de París, Victor Hugo, Editorial Gadir, Madrid, 2011

 

Carlos E. Tupiño
Abril, 2014

Los vagabundos de la cosecha – John Steinbeck

Los vagabundos de la cosecha – John Steinbeck

Una estremecedora realidad que sirvió de base para una gran novela.

Es un breve libro que, al verlo, hace imposible pensar que pueda transmitir con tanta fuerza todo ese testimonio desgarrador que muestra cómo el ser humano es denigrado hasta llegar al punto de perder toda esperanza, rodeado de la miseria y el hambre que lo conducen a abandonarse y, en muchos casos, esperar la muerte.

En la contratapa se lee: A comienzos de los años treinta, cuando el país atravesaba la Gran Depresión, una persistente sequía asoló el medio oeste de los Estados Unidos, expulsando de sus granjas a decenas de miles de campesinos que se vieron obligados a emigrar en busca de trabajo. Se calcula que cerca de ciento cincuenta mil norteamericanos vagaban por las carreteras del estado de California ofreciéndose como temporeros para la cosecha. A pesar de ser imprescindibles para llevar a cabo la recolección, eran recibidos con odio y menosprecio por los habitantes de las localidades por donde pasaban, tachados de ignorantes, sucios y portadores de enfermedades. John Steinbeck, entonces un prometedor escritor, los retrató en una serie de reportajes aparecidos en 1936 en The San Francisco News. El trabajo realizado para preparar estos artículos le permitiría más tarde, su novela más lograda: Las uvas de la ira.

Es un libro en el que podemos ver como se juntan los elementos, situaciones, personajes que más adelante servirán de materia prima para la creación de una novela. Sería interesante contar con un libro como este para cada una de las grandes novelas, porque eso nos permitiría ver cómo se gestó una creación literaria.

Eduardo Jordá escribió en el prólogo: […] Porque en estos reportajes, escritos durante el verano de 1936 para The San Francisco News, Steinbeck descubrió los rostros reales de los personajes que más tarde se convertirían en la familia Joad que protagoniza su novela: aquellos Ma Joad y Pa Joad y Tom Joad que tuvieron que malvender, igual que tantos otros granjeros arruinados del Medio Oeste en los tiempos de la Gran Depresión, sus escasa posesiones en Oklahoma y emigrar a California en busca de un trabajo a jornal en las grandes explotaciones agrícolas. (Página XI)

Son siete reportajes escritos por Steinbeck y en cada uno de ellos se percibe el sufrimiento y desamparo de aquellos seres humanos que lo perdieron todo. En medio de esa atmósfera de angustia surgen, como destellos de esperanza, los campamentos federales que hicieron lo posible por devolver la esperanza y la dignidad a esos seres necesitados. Sin embargo, no se dieron abasto y el abandono, el abuso y explotación todavía existían.

Steinbeck también nos muestra como fue cambiando esa mano de obra barata que buscaban los agricultores de California para el tiempo de sus cosechas. Escribe acerca de los grupos de chinos, japoneses, mexicanos y filipinos que fueron igualmente explotados.

Resulta estremecedor leer cómo llega a instalarse una de aquellas familias desposeídas: construyendo una casa de cartón y basura, toda la familia hacinada, la época de lluvias que deshace su casa y quedan a la intemperie, en medio de la inmundicia y el desamparo; muchos de ellos sin alimento que llevarse a la boca y viendo morir a sus hijos.

Fueron años terribles, aquellos de la Gran Depresión, a los que se sumaron los años de tormentas de polvo que destruyeron los campos de cultivo en el Medio Oeste, provocando la ruina a aquellos que se convertirían en los vagabundos de la cosecha.

Los textos van más allá del reportaje; el autor logra crear esa fusión de literatura y periodismo que años más tarde empezarían a llamarla el nuevo periodismo o la literatura de no ficción. Creo que es en esa mezcla en donde radica la fuerza de los textos de sus reportajes y logra atrapar al lector y lo transporta a esa atmósfera, a ese lugar en donde se desarrollan las historias.

El libro incluye una serie de fotografías tomadas por Dorothea Lange, que sirven para mostrar en imágenes lo que una lee en esos reportajes. Es un libro que, no solo ayudará a ver la esencia de la novela Las uvas de la ira sino, también, nos hace conocer esos momentos terribles a los que puede llegar el ser humano.

Les recomiendo este libro.

 

 

Bibliografía:

Los vagabundos de la cosecha, John Steinbeck, Libros del Asteroide S.L.U., Barcelona, 2011

 

Primavera de café – Joseph Roth

Primavera de café – Joseph Roth

Un maestro para utilizar las metáforas en sus escritos. Así calificaría a Joseph Roth, escritor judío nacido el año 1894 en Brody, en ese entonces perteneciente al imperio Austrohúngaro. Al verlo en una librería, me dio curiosidad y, al revisar algunas hojas, decidí que tenía que leer esos textos.

El libro lleva por título Primavera de café. Un libro de lecturas vienesas. Este escritor se inició como periodista en el diario Der Neue Tag en abril de 1919. En el prefacio, Helmut Peschina escribió: Es el principio de su trabajo periodístico regular y de su carrera como uno de los autores más cotizados del articulismo alemán. […] Desde el principio, su tarea fue describir la vida cotidiana en la Viena de la posguerra, […]. Y acerca de esto es precisamente cada uno de sus artículos, lo que se convierten, para el lector, en un recorrido de esos tiempos posteriores a la Primera Guerra Mundial.

En la contratapa se lee: […] El presente libro, compendio de sus mejores crónicas publicadas en 1919, traza un cautivador retrato de la ciudad de Viena después de la Gran Guerra. Como el mismo afirma: “Mirando estas terrazas abandonadas de la mano de Dios, a uno le viene casi involuntariamente a la memoria la comparación con unos sueños de paz jamás cumplidos, unas expectativas pasadas por agua y una situación internacional resfriada”.  Observador acucioso y maestro en el manejo de las metáforas, construye crónicas que transmiten la atmósfera y el sentir de la Viena de esos años y de los diferentes personajes que hace desfilar en sus textos, convirtiendo al lector en testigo de todo lo que nos presenta.

El libro tiene cinco partes y en cada una de ellas, se agrupan las crónicas en relación al título, guardando una unidad. La primera parte lleva por título Primavera de café, y las crónicas allí incluidas tienen como escenario algún café de Viena. en Síntomas vieneses, la segunda parte, los textos giran alrededor de diferentes aspectos relacionados a la vida en Viena, como el arte, celebraciones, transporte, etcétera.

La tercera parte, titulada Tipos vieneses, nos presenta crónicas que nos muestran diferentes personajes de las calles de esa ciudad que sufría las secuelas de la guerra y de la caída del imperio. Una cuarta parte, Escenarios vieneses, sirve para llevarnos por lugares en los Roth observa, en muchos de ellos, los estragos de una sociedad que lucha por sobrevivir. La última parte, Viaje por el país de Heanzen, nos muestra las crónicas que Roth escribió acerca de ciudades o poblados fuera de Viena.

En sus crónicas Joseph Roth muestra y denuncia el sufrimiento, la lucha por seguir adelante, el abandono o tal vez la resignación, las escasas posibilidades es una ciudad en tiempos de posguerra y de caída de un imperio; sus escritos son, en muchos casos, una denuncia social. En su crónica Una terraza de café, y otra más, hace referencia a un café que tiene Una terraza con huéspedes presentables en sociedad […] Delante de esta terraza hay una un poco más elemental […]. En esta última hace referencia a niños que juegan cartas en la vía pública y fuman mientras la opinión pública vagabundea sin prestar atención ante estos chicos… Más adelante se refiere a esos chicos como “huérfanos de guerra”.

Otro ejemplo lo tenemos en el artículo El cambista de dinero blanco que lo cierra escribiendo: ¡sigue viva la internacional del dinero blanco y de la especulación!…

En sus textos, aparte de lo que puede mostrar y denunciar en esa sociedad, también nos permite apreciar su creatividad en la escritura. Aquí una muestra: Las casas son como niños sucios en una ciudad desconocida, que se avergüenzan de sus malos vestidos y se apiñan tímidos. No se atreven a salir a la calle mayor, sino que se apretujan en los callejones. A una de esas casas –está justo en la esquina– está pegado, un poquito demasiado visible, como un nido de golondrinas en un alero, un pequeño café. (Primer párrafo de la crónica Café popular).

Otra muestra. En su crónica El bar del pueblo, luego de describir “un auténtico bar” con puerta giratoria y portero, escribe: Pero no quiero hablar de ese bar, sino del otro que hay en la bocacalle de la Schulerstrasse.

La puerta abierta. Cacharros de lata entrechocan. A la izquierda de la entrada se encuentra el grifo de una conducción de agua. No cierra bien. A intervalos regulares, la boca de la conducción escupe gotas en el fregadero. ¡Clinc! ¡Clinc! Si se escucha un rato, suena como una música. Muy pobre, primitiva, pero música al fin y al cabo. Se aprende a distinguir las gotas. La una es fuerte, repentina, y no cae, sino que se precipita de cabeza al fregadero. Y la otra es joven y tierna y tímida, y no se atreve a caer en el centro, sino que tintinea levemente en el borde. Y todas juntas forman una música muy ingenua, infantil, y suena como si a pequeños intervalos pulsaran las siete teclas de un piano de juguete. Ésta es la música de los pobres.

Esa descripción del sonido de las gotas de agua, al leerla se ve acentuada por las descripciones de los sonidos y tintineos que se dan en el café lujoso. Luego la descripción continuará en una atmósfera impregnada de la pobreza y miseria de sus habitantes. Las metáforas que utiliza dan fuerza a su descripción y envuelven al lector en ese ambiente que observa y registra con sus palabras para la posteridad. La pobreza de esa gente salta en cada renglón. Más adelante añade, refiriéndose a una niña: Sus cabellos estaban retorcidos en rabitos de ratón indeciblemente finos, dispuestos alrededor de su cabeza. Era un cabello de claridad acuosa, de esa coloración que sólo los pobres pueden tener.

Cada una de las crónicas incluidas en esta excelente selección, son una muestra de la fuerza y talento de Joseph Roth para evocar los diferentes aspectos de la vida en la ciudad de Viena de 1919. Es un libro que recomiendo para disfrutar de la prosa y el estilo del mencionado escritor. Es, además, un libro imprescindible para conocer y entender su obra.

Los fragmentos de los textos han sido tomados de Primavera de café. Un libro de lecturas vienesas, Joseph Roth, Editorial Acantilado, Barcelona, 2010.

 

 

Bibliografía:

Primavera de café. Un libro de lecturas vienesas, Joseph Roth, Editorial Acantilado, Barcelona, 2010.