La presentación de un libro

Hace unos días asistí a la presentación del poemario Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva) de Mario Montalbetti. Un título nada común para un libro que contiene cinco poemas extensos, todos ellos de un estilo en el que el juego de palabras, hechas por un lingüista y poeta de la talla de Montalbetti, que dejan una grata impresión al lector. Es como si el poeta hubiera creado un lenguaje propio para esa producción. Recomiendo su lectura.

En esa reunión, que se llevó a cabo en el acogedor local de la Librería Sur, pude solicitar a Mario Montalbetti su firma en el ejemplar que adquirí; le compartí mis impresiones de la lectura del libro y le mencioné que los dos poemas que más me gustaron fueron “Sabogal” y “Huallaga”. Es parte de los gratos momentos que se obtienen en la presentación de un libro.

Los comentarios en la presentación del libro estuvieron a cargo de José Carlos Yrigoyen y Micaela Chirif. El texto completo que leyó Yrigoyen lo pueden leer en el blog de la Librería Sur. Con relación a las palabras de Chirif considero que compartió opiniones importantes e interesantes acerca del poemario, en los que resaltó el trabajo del autor para ese libro.

Llegado su turno, Montalbetti fue de pocas palabras con relación a Simio meditando… y creo que no fueron necesarias porque lo mejor que se puede hacer es leer el poemario y ver lo que nos muestra el poeta. Al final de su intervención anunció que leería el poema “sabogal”, uno de los que más me gustó del libro. Es algo especial escuchar a un poeta leer sus poemas. Fue uno de los momentos que más disfruté de esa velada.

Luego vino el tiempo de compartir opiniones con otros lectores de la obra de Mario Montalbetti y, además, saludar a los amigos lectores que coincidimos en esos eventos.

Cada presentación de libro es especial y única por el tema, por el libro, por el autor. Gracias a Librería Sur por la organización de esos eventos.

 

Carlos E. Tupiño
Julio, 2016

De mi biblioteca: “Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva)”

De mi biblioteca: “Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva)”

Observando cómo se dice –oyendo–, oyendo y observando cómo se mueve y avanza un poema en medio de una quietud abierta, desolada –nadie escucha mucho un poema, nadie ve mucho un lenguaje–, Montalbetti piensa y escribe en forma sustancial –fraseo breve, suspendido, que cuenta, sin contar, con el silencio inmediato que se apodera de una línea, la comprime y la suelta–, mediante el parco auxilio de la repetición, una forma conocida por el lenguaje poético que cada vez distinta reitera su fidelidad: la invención de una fidelidad distinta, he ahí, en Montalbetti, y como piensa –medita– mimetiza su pensar, cosa que se puede poco. La técnica de desdoblar lo dicho oculta en Montalbetti –a quien decir “ocultar” parece señalar herejía en el hereje– la convicción de que el lenguaje no es ni será ninguna máquina, ninguna certeza salvo de un fluir que no coincide con su río. Se trata de ver el lenguaje en acto y de darlo al poema después de pasarlo por la mediación del pensar pero sin caer en su red, encendido en su brasa todavía viva. Eduardo Milán. (Contratapa)

Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva)
Mario Montalbetti
Editorial Mango de Hacha, S.A. de C.V., México, D.F., 2016.
72 páginas.

De mi biblioteca: “Retratos literarios”

De mi biblioteca: “Retratos literarios”

Gran historiador, crítico y literato, seguramente es en sus famosos Retratos literarios donde mejor se reflejan y lucen todas las muchas y brillantes aptitudes y cualidades de Charles-Augustin de Sainte-Beuve, y más que nada su extraordinaria cultura, galanamente disimulada para no caer en la pedantería, así como su agudísimo sentido de observación y de justicia. Por lo mismo, y puestos a incluir a Sainte-Beuve entre los autores representados en nuestra Colección, nada nos ha parecido mejor que una selección de tales Retratos, habiéndose escogido junto a algunos de los más famosos autores otros harto menos conocidos o de mujeres como madame de Sevigne. Se ha querido así contrastar las aludidas condiciones de Sainte-Beuve en lo grande como en lo pequeño.

No debe sorprender, consecuentemente, el que alternemos los retratos de Molière o de un Racine, por ejemplo, con el de un Delille o el de un Millevage. Al contrario, debe pensarse que lo hemos hecho de un modo deliberado, y con el fin de provocar un mejor conocimiento en ese contraste, ya que no podíamos dar en un solo volumen todos los numerosos Retratos escritos por Sainte-Beuve. (Solapa del libro)

Retratos literarios
Sainte-Beuve
Editorial Iberia, S. A., Colección Obras Maestras, Barcelona, 1955
322 páginas.