Beethoven – Jan Swafford

Beethoven – Jan Swafford

Desde su publicación me llamó la atención el recibimiento que tuvo, por parte de la crítica, Beethoven de Jan Swafford (Acantilado, Barcelona, 2017). Me interesó porque me gusta mucho disfrutar de la música clásica y uno de mis compositores favoritos es Ludwig van Beethoven.

Según el propio autor, este libro es fruto de doce años de investigación y escritura. Las más de 1400 páginas reflejan el extraordinario trabajo realizado por Swafford.

En el recorrido por la vida de Ludwig van Beethoven están presentes los años de la Ilustración en Alemania, especialmente en la ciudad de Bonn, donde nació Beethoven; los sucesos de la Revolución francesa y la aparición de Napoleón Bonaparte. También está presente la historia de la ciudad de Viena, capital de todo ese mundo musical y artístico con sus mecenas y las luchas por las publicaciones de los trabajos musicales en las principales editoriales. Los años de Beethoven, en lo musical, estuvieron marcados por la influencia, principalmente, de Mozart y Haydn, entre quienes el pianista alemán supo imponer un estilo propio.

La investigación realizada por Swafford no ha dejado escapar detalles sobre la vida de Beethoven; sus vivencias, estados de ánimo, su sordera y otros problemas de salud que lo atormentaban, los conflictos familiares y de intereses, todo se halla en el recorrido de la vida del músico y compositor.

Resultan interesantes el interés y cuidado con que se muestra como se fueron gestando las principales composiciones de Beethoven a lo largo de su vida; en muchas de ellas está presente una amplia explicación, análisis y opinión del autor y de otros especialistas sobre las obras musicales, cada uno de los movimientos, las escalas utilizadas, los instrumentos que intervienen y las combinaciones entre ellos. Como admirador de la música de Beethoven, me ayudaron a disfrutar mejor cada uno de los trabajos del músico alemán. Sin embargo, esto no significa que sea un libro para quienes están al corriente de esta clase de música. Swafford escribió: « Esta obra muestra la visión de un compositor sobre otro compositor, escrita para el público general.»

En el análisis de las composiciones y a modo de comparación, también están presentes los nombres de otros referentes en composición musical. Por ejemplo, en el caso de los comentarios de la sonatas para violonchelo, el autor cita: «No tenía que mirar por encima del hombro, porque Haydn y Mozart nunca habían escrito para esta combinación, ni nadie más había escrito obras importantes para chelo y piano que pudieran rivalizar con él. […] El violonchelo estaba empezando a adquirir una personalidad propia, liberado de su papel tradicional de refuerzo del bajo en la música orquestal, […] Beethoven aprovechó también la oportunidad de ayudar a la emancipación de un instrumento». Los detalles sobre la importancia, hasta ese momento, del violonchelo, sumados a los nombres mencionados, solo hacen resaltar el esfuerzo y creación realizados por Beethoven. Ese tipo de comentarios y opiniones, que se encuentran a lo largo del libro, permiten enriquecer el contexto en cada una de las composiciones, constituyéndose, además, en un enriquecimiento cultural para el lector.

Estas explicaciones abarcan sus principales obras entre las que figuran conciertos para piano, sinfonías, sonatas para piano, cuartetos para cuerdas, etcétera y uno de los espacios más amplios lo ocupa el dedicado a su monumental Novena sinfonía en la que están presentes los versos del poeta Friedrich Schiller, los cuales también son explicados en los comentarios y análisis de la obra. Con relación a estos textos, el autor escribió: « Ofrezco mis interpretaciones y análisis de la música como un punto de vista, y como un gesto para indicar de qué modo, creo, esperaba Beethoven que reaccionaran sus oyentes…»

Conforme se desarrolla la biografía de Beethoven, en las páginas desfilan personajes como: Immanuel Kant, Johann von Goethe, Friedrich Schiller entre los intelectuales y poetas; con relación a la aristocracia, realeza y política, entre los muchos mencionados están Leopoldo II y Francisco II que fueron los dos últimos emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico cuya capital fue Viena, los príncipes Karl Lichnowsky y Joseph von Lobkovitz dos de los mecenas de Beethoven en Viena, Federico II rey de Prusia, Napoleón Bonaparte; en la música aparecen Antonio Salieri, Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn y Carl Czerny entre otros.

También están presentes los nombres de las publicaciones en las que se divulgaron las críticas y comentarios sobre la obra de Beethoven, una de las principales fue Allgemeine Musikalische Zeitung.

El autor dedica un buen espacio a la ciudad de Viena, en donde Beethoven llegó al lugar que alcanzó como compositor; en esas páginas se pueden apreciar las costumbres en dicha ciudad, lo que buscaba y gustaba el pueblo, las costumbres de la aristocracia y la realeza, el lugar que ocupó la música y los teatros en la capital imperial y la competencia entre los músicos por lograr sobresalir ante una crítica exigente. No quedan de lado los pormenores relacionados a la vida política y las consecuencias originadas por la Revolución francesa. Todo esto forma parte de aquel ambiente que rodeo la vida y las creaciones de Ludwig van Beethoven.

Jan Swafford escribió: « Como compositor me fascina ver el proceso de creación, y espero transmitir esa fascinación a mis lectores». Luego de leer Beethoven puedo decir que el autor ha cumplido en transmitir su fascinación por el músico alemán y, también, dar a conocer un importante panorama de la vida cultural, política e intelectual de una parte de los siglos XVIII y XIX.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Diciembre, 2017

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

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Iluminación y fulgor nocturno – Carson McCullers

Iluminación y fulgor nocturno – Carson McCullers

Escenas de la vida hasta el final de la vida.

Carson McCullers, para muchos una escritora de culto, murió a la temprana edad de cincuenta años. Durante su vida estuvo aquejada de una enfermedad que, de niña, fue mal diagnosticada. Ese sufrimiento marcaría su producción literaria y, también, le sirvió para demostrar una voluntad de hierro para continuar escribiendo hasta casi el final de sus días.

Meses antes de morir y, al verse impedida de escribir, decidió dictar su autobiografía, la cual, lejos de seguir los patrones de una autobiografía tradicional, escapa a todo ello y deja de lado el aspecto cronológico para dejar como legado un texto que nos muestra, de boca de la misma autora, diferentes sucesos de su vida, en los que resaltan aquellos relacionados a su producción literaria, a los escritores que influenciaron su vida y su obra y aquellos artistas que formaron parte de su grupo de amigos y conocidos, en medio de los cuales desarrolla etapas importantes de su vida. También incluye datos de la relación que tuvo con Reeves McCullers, con quien se casó, tomó el apellido, y luego se divorciaría para volverse a casar con él.

En aquello que cuenta acerca de su creación literaria, resalta lo que ella llamaba la iluminación, palabra que forma parte del título, y describe como en esos momentos se encendía la chispa de la creación y nos comparte cómo nacieron sus obras, como La balada del café triste, El corazón es un cazador solitario, Frankie y la boda, Reflejos en un ojo dorado, etc.

También nos cuenta acerca de su faceta de dramaturga y el reconocimiento que tuvo. En la lectura del libro podemos disfrutar de su estilo literario inclusive cuando dicta su autobiografía, llena de espontaneidad, de sinceridad, de tristeza, de dolor pero, también, de satisfacción por el trabajo realizado.

En la contratapa del libro se lee: Contadas a media voz, casi en un susurro, estas palabras sublimes son la memoria de un tiempo convertido en ficción: su infancia feliz en Georgia, las consecuencias de su precoz éxito como escritora, su curiosa actitud ante la sexualidad masculina, su implícita bisexualidad, sus enfermedades, su amistad con personajes como Tennesse Williams, Arthur Miller, Marilyn Monroe, Isak Dinesen o John Houston, constituyen la más sobrecogedora reflexión sobre la búsqueda obsesiva de la “iluminación” que, nacida a veces de un hecho insignificante, mueve a escribir.

En una excelente introducción, escrita por Carlos L. Dews, se lee: Si Carson McCullers es o no veraz cuando describe las “iluminaciones” y los “fulgores nocturnos” acaecidos en su vida, no tiene, en última instancia, mayor importancia. Más importante que la veracidad de sus recuerdos es su forma de contarlos, cómo los rememora, y la influencia que en ella tuvieron. […]

[…] la autobiografía se puede entender fácilmente como una tentativa de Carson por explicar su vida, tanto sus éxitos como sus fracasos, a las generaciones futuras. […]

En esta biografía, lo realmente importante es, más que su contenido específico, la personalidad de Carson, perceptible bajo la superficie de la narración. […]

El libro contiene, por orden expresa de la escritora, la correspondencia entre ella y Reeves McCullers durante la Segunda Guerra Mundial. Estos textos han sido ubicados luego de la autobiografía.

Al final del libro, se encuentra una detallada cronología de su vida y obra, en la que resalta su producción literaria y de teatro, así como los preparativos para las obras que se exhibirían y aquellas que serían llevadas al cine. Resulta muy útil para ver los diferentes sucesos de la vida de esa extraordinaria escritora norteamericana.

Cierra el libro una bibliografía que nos permite ver, no sólo toda la producción de Carson McCullers sino, también, una relación de obras acerca de la autora, todas ellas de gran utilidad para aquellos que, como sus seguidores, desean leer más acerca de esa extraordinaria escritora que, junto con William Faulkner, supo llevar a la literatura el sur de los Estados Unidos, con sus vivencias, sus problemas, sus habitantes, logrando crear historias que han quedado como un legado literario. En su autobiografía, Carson McCullers cuenta que el escritor sureño Richard Wright refirió estas palabras: De mi trabajo decía que yo era el único escritor del sur capaz de escribir con igual naturalidad sobre negros y blancos.

Iluminación y fulgor nocturno es una muestra de ese deseo que habitó en Carson McCullers de hacer literatura casi hasta el fin de sus días. El quince de agosto de 1967 sufrió un ataque que la dejó en estado de coma y fallece cuarenta y cinco días después.

 

Bibliografía.
Iluminación y fulgor nocturno, Carson McCullers, Seix Barral, sello Austral, Barcelona, 2011.

Carlos Tupiño Bedoya