La belleza del ballet clásico

La belleza del ballet clásico

Hace unos días tuve la oportunidad de apreciar un espectáculo de calidad. Fue la presentación del Ballet Nacional de Rusia interpretando El lago de los cisnes, maravillosa obra de ballet clásico y una de las más conocidas, cuya música fue compuesta por Piotr Ilich Tchaikovsky.

Fueron cuatro actos en los que la belleza y plasticidad de los movimientos, coordinada con las notas musicales, deleitó a un público que llenó el auditorio del Colegio Santa Úrsula en el distrito de San Isidro. Fue un público compuesto no solo por personas adultas sino, también por jóvenes y niños acompañados de sus padres.

La presentación del Ballet Nacional de Rusia estuvo bajo la dirección general de Viatcheslav Gordeev y todo el grupo de bailarines dejó una gran impresión en el público. Entre todo ese gran elenco sobresalen los bailarines Dmitry Kotermin dando vida al Príncipe Sigfrido, Shiori Fukuda interpretando a Odette –el cisne blanco– y Odile –el cisne negro– y Georgy Sorokin en el papel del Bufón. Movimientos extraordinarios y pasos muy exigentes fueron los que brindaron estos bailarines.

En esa función no participó la primera bailarina Anna Shcherbakova sino la mencionada Shiori Fukuda quien, con su desempeño, estuvo a la altura de la obra, es decir, excepcional.

La escena de la lucha del Príncipe Sigfrido contra Rothbart para recuperar a su amada Odette, resultó impresionante y la puesta en escena transmitió el sentir de los personajes.

La escenografía, sencilla pero bien elaborada, fue un marco adecuado para un espectáculo que me dio gusto apreciar.

Será grato poder presenciar nuevos espectáculos de esa calidad en escenarios de nuestra ciudad.

Carlos Tupiño Bedoya
Junio, 2016

Advertisements

Recordando a “The Greatest”

La noticia estaba en los diarios del mundo. Revisé las principales páginas de noticias y ahí estaba: Muhammad Ali había fallecido a los 74 años. Una leyenda del boxeo se había ido. Fue el boxeador que más admiré.

Contemplé las fotografías de quién antes se llamó Cassius Clay, nacido en Louisville en 1942. Recordé la primera pelea de box que vi de aquel que llamaban “The Greatest”. Fue contra el boxeador argentino “Ringo” Bonavena en 1970. Es un recuerdo que tengo muy claro: fue en casa de mi tío “Bocho” y en las imágenes de mi memoria puedo ver los rostros de las personas que estuvieron ese día, frente al televisor: un señor de apellido Benavides (no recuerdo su nombre), Jorge, Lucho, Carlos, Coco y un par de rostros más cuyos nombres no recuerdo.

Al recordar esa pelea me viene a la mente la conocida frase: “vuela como mariposa y pica como abeja”. Ali demolió a Bonavena y ganó por KO. Luego empecé a seguir las noticias y presentaciones de Muhammad Ali, sus declaraciones a la prensa, sobre todo las que daba antes de cada pelea y entendí por qué le decían “el bocón”.

Ali enfrentó a rivales de la talla de Joe Frazier, Ken Norton y George Foreman; con este último protagonizó, en la ciudad de Kinsasha, Zaire, la que ha sido considerada como la mejor pelea en la historia del box; fue en octubre de 1974.

Ali fue una persona carismática; siempre estuvo lejos de dar la imagen del “tipo rudo”. Acerca de él han escrito libros y uno de los escritores que lo hicieron fue el famoso Norman Mailer. Pude ver la película The Greatest, estrenada en 1977; en ella se narraba su vida y actúa él mismo. Fue un personaje que supo ocupar un lugar en la cultura popular de esos años.

Han quedado para el recuerdo, gracias a los videos en Internet, ese desempeño en los cuadriláteros, la velocidad de sus puños al llegar al cuerpo del retador, el movimiento de sus piernas al desplazarse, y todo aquello que lo convirtió en lo que lo que muchos consideran: el mejor boxeador de todos los tiempos.

Ha sonado la campana final para la vida de Muhammed Ali y ha empezado su permanencia en el “Olimpo” del box.

Carlos Tupiño Bedoya
05/06/2015