Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas – José Carlos Mariátegui

Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas – José Carlos Mariátegui

La edición del  libro Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas de José Carlos Mariátegui, nos brinda la oportunidad de leer una excepcional muestra de la producción ensayística del pensador peruano. Se trata de una recopilación de textos dividida en tres partes: Sobre libros y escritores, Sobre los movimientos de vanguardia y Crítica cultural y entrevistas, los cuales fueron publicados entre 1921 y 1930 en las revistas Variedades, Mundial, Amauta, Perricholi y otras.

El libro captó mi atención principalmente por los textos acerca de los movimientos de vanguardia, debido a las investigaciones que vengo realizando en ese campo. Por tal motivo, empezaré contándoles acerca de la segunda parte del libro, dedicada a los movimientos vanguardistas.

En el ensayo El expresionismo y el dadaísmo, publicado en febrero de 1924, Mariátegui escribe: Internémonos más profundamente en el sentido del arte de hoy. Veamos, ante todo, qué es lo que separa el arte del siglo XIX y el arte del siglo XX. […] (p.97). Sus palabras, escritas antes de la mitad de la década de los 20,  dan un panorama pocas veces percibido por los lectores de este siglo. Nos hace pensar cómo habrían sido recibidos esos cambios experimentados en el arte, la orientación naturalista, el impresionismo y expresionismo. Fue todo un cambio que experimentó el arte, producto de los años de posguerra y previos a los años de la gran depresión en Norteamérica. Fueron condiciones que modelaron las expresiones artísticas, a las que no estuvo ajena la literatura. Fueron los años de las corrientes vanguardistas.

En este mimo texto, Mariátegui explica el dadaísmo y nos permite percibir cómo fueron recibidas esa manifestaciones en los años 20. Con relación al dadaísmo, el autor escribe: […] El hecho de no comprenderlos no autoriza a declararlos locos. El dadaísmo es un fruto de la época. […] (p. 96) Creo que son palabras que se pueden aplicar a las demás manifestaciones vanguardistas que aparecieron en esa época.

Al referirse al expresionismo, señala algunas de sus características y, además, explica las diferencias que tuvo con el impresionismo: Muchos cuadros de estas escuelas no intentan ser  sino una armonía de colores y de líneas. No representan absolutamente nada. […] (p. 98) Me hace recordar una conversación con don Oscar,  mi amigo y maestro de pintura; al preguntarle acerca de la pintura abstracta, me dijo que se trataba de una combinación de formas y colores que compone el artista sobre su lienzo; eso es todo.

Mariátegui luego añade: A la pintura han estado, más o menos, mezcladas siempre la arquitectura, la poesía, la literatura. Es probable que ahora la pintura trate de ser únicamente pintura. […] (p.98)

En el texto Balance del suprarrealismo, publicado en febrero y marzo de 1930, destaca, desde el inicio, la importancia que ve en ese movimiento vanguardista: Ninguno de los movimientos literarios y artísticos de vanguardia de Europa occidental ha tenido, contra lo que baratas apariencias pueden sugerir, la significación ni el contenido histórico del suprarrealismo. […] (p. 85). En este texto también hace referencia al segundo manifiesto del suprarrealismo de André Breton y La Révolution Surréaliste, una importante publicación cuya dirección quedaría a cargo de André Breton. En las líneas de ese texto desfilan los nombres de Pierre Maville, Marcel Fournier, Tzara, Robert Desnos.

En 1921, Mariátegui publica Aspectos nuevos y viejos del futurismo, ensayo que empieza con estas palabras: El futurismo ha vuelto a entrar en ebullición. Marinetti, su sumo sacerdote, ha reanudado su pintoresca y trashumante vida de conferencias, andanzas, proclamas, exposiciones y escándalos. […] (p. 107) Se trata de una apreciación muy diferente a la que escribió nueve años más tarde, en 1930, la cual se puede leer en El balance del suprarrealismo.

En Literaturas europeas de vanguardia, publicado en noviembre de 1925, dedica un comentario crítico al libro, del mismo nombre, de Guillermo de Torre, edición publicada en 1925. Mariátegui inicia con las siguientes palabras: Quien desee efectuar un viaje económico por las varias literaturas de vanguardia de Europa, puede tomar con confianza el libro de Guillermo de Torre. […] (p. 133) Luego de la lectura de esas páginas, me animé a buscar el mencionado libro. Guillermo De Torre, en los diferentes capítulos del libro, se ocupa del movimiento ultraísta español, del creacionismo, de los poetas cubistas franceses, del movimiento “Dada”, del futurismo italiano, de la nueva lírica y otros temas. Estoy convencido que una de las ventajas de leer textos, como los de Mariátegui y otros ensayistas de calidad, es poder encontrar bibliografía de esos años que serán de mucha ayuda a los interesados en los temas tratados en los ensayos.

José Carlos Mariátegui supo captar y transmitir la esencia de lo que significó el auge vanguardista en esos años; así lo reflejan sus palabras: Hoy, el arte de vanguardia medra en todas las latitudes y en todos los climas. Invade las exposiciones. Absorbe las páginas artísticas de las revistas. Y hasta empieza a entrar de puntillas en los museos de arte moderno. La gente sigue obstinada en reírse de él. Pero los artistas de vanguardia no se desalientan ni se soliviantan. […] (p.108)

Además de los textos mencionados, podrán encontrar más ensayos dedicados a la literatura de vanguardia, en los que hallarán muy buena información.

Los textos incluidos en la primera parte: Sobre libros y autores, no son menos interesantes. En ellos podemos encontrar el mismo estilo y cuidado que puso el autor al elaborar esos textos; escribe –entre otros– acerca de Joyce, Drieu La Rochelle, de la novela Nadja de André Breton; dedica un ensayo acerca del Centenario de Tolstoy, que inicia: El primer centenario del nacimiento del conde León Tolstoy (*) nos invita a todos, con más o menos instancia, a un momento de meditación tolstoyana. […] (p. 37). También hallaremos unas páginas acerca del poeta Rainer María Rilke y un excelente ensayo titulado Itinerario de Diego Rivera; acerca del pintor mexicano escribe: Y he aquí un pintor, tal vez único de la época, que se puede admirar y apreciar de lejos, desde cualquier rincón de la tierra, sin tomar en préstamo ningún sentimiento a la crítica. […] (p. 59)

La tercera parte del libro, dedicada a la Crítica cultural y entrevistas, nos permite apreciar su opinión y concepto del arte y la cultura en esos años de apogeo de las diferentes corrientes vanguardistas.

Son textos no precisamente extensos, pero en los que está presente una información clara, precisa y crítica, en los que el autor no descuida el contexto de cada uno de los ensayos que ofrece. Varios de ellos, fueron publicados unos meses antes de su muerte.

 

 

Bibliografía:

Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas. José Carlos Mariátegui, Editorial Mardulce, Buenos Aires, 2012

Los textos citados han sido tomados del libro indicado.
(*) Se ha mantenido el nombre tal como aparece en el libro.

 

Carlos E. Tupiño

Marzo, 2015

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Revista Irradiador – México 1923

Revista Irradiador – México 1923

La década de los años 20 fueron tiempos de efervescencia vanguardista. Finalizando el año 1921, el poeta Manuel Maples Arce pegó en las paredes del centro de la ciudad de México un manifiesto que llevó por título Actual No. 1, cuyo texto proclamaba lo que sería el nacimiento del estridentismo.

Dicho movimiento publicó una revista de la que no había quedado rastro, solo breves comentarios en algunas publicaciones pero, sobre todo, una transmisión oral acerca de su existencia, –no probada durante mucho tiempo– lo cual le dio un aura de leyenda vanguardista. Esa revista llevó por título Irradiador.

En los meses de septiembre, octubre y noviembre de 1923 aparecieron, en México, D.F. los tres únicos números de Irradiador. La revista estuvo codirigida por el poeta Manuel Maples Arce y el pintor Fermín Revueltas. Gracias a la colección Espejos de la Memoria de la Universidad Autónoma Metropolitana de Iztapalapa, México, D.F., es posible contar con la reproducción facsimilar de los tres números de Irradiador.

En la presentación de la edición facsimilar, la Dra. Norma Zubirán Escoto escribe: La nueva aportación, Espejos de la Memoria, responde a un viejo reclamo, muy relacionado con nuestra actividad académica, sobre publicar ediciones facsimilares de valiosos materiales perdidos en el tiempo, mezclados en los laberintos de archivos o bibliotecas, que son de gran trascendencia, que han sido fundamentales contribuciones al saber universal. Actualmente poner esto al alcance de los especialistas y del público interesado es una obligación que no debía postergarse. […] (p.9)

Esta edición cuenta con dos textos que brindan importante información para los investigadores y público interesado: “El descubrimiento de Irradiador. Nueva luz sobre el Estridentismo”, escrito por Evodio Escalante del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa e “Irradiador en el espíritu de su época”, escrito por Serge Fauchereau y traducido del francés por Sylvia Navarrete Bouzard.

Los autores mencionados proporcionan, además, comentarios acerca de las diferentes publicaciones en las páginas de la revista, incluyendo aquellas frases utilizadas por los estridentistas, que dejaban en claro su posición frente al modelo cultural, ideológico y político reinante en esos años.

Colaboraron en el No. 1: Fermín Revueltas, Diego Rivera, List Arzubide, Salvador Gallardo, Luis F. Mena, Humberto Rivas, Jorge Luis Borges, Jean Charlot, R. Gomez Robelo, Polo-As y G. H. Martin. El texto “Irradiación Inaugural” aparece sin nombre de autor.

Irradiador Revista de vanguardia 1

 

Poema Borges

Poema de Borges

 

Caligráfico

Desplegado caligráfico con iniciales DR atribuidas a Diego Rivera.

 

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En el No.2 aparecen: Diego Rivera, Arqueles Vela, R. Gomez Robelo, G.H. Martin, Gonzalo Deza Mendez, Guillermo Ruiz y Jean Charlot.

Irradiador Revista de vanguardia 2

Escultura Ruiz

Escultura del artista Guillermo Ruiz.

 

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En No.3: Emile Malespine (Francia), José Juan Tablada, Kyn Taniya, Hugo Tilghman, Leopoldo Mendez, Gastón Dinner (Suiza) y Polo-As. También aparece el texto “Notas, Libros y Revistas”, sin nombre de autor.

Irradiador Revista de vanguardia 3

Reverso portada 3

Fragmento del reverso de la portada del último número.

 

Notas libros y revistas

Primer página del artículo “Notas, Libros y Revistas”.

 

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Acerca de este importante movimiento vanguardista de México, compartiré próximamente con ustedes. Sin embargo, cito unas palabras de Evodio Escalante en las que hace referencia al contexto en que se publicaron los tres números de Irradiador: “Llama la atención desde el primer número de Irradiador, lo que podríamos llamar su “sincronía” con el pujante movimiento muralista. Que Fermín Revueltas (1901-1935), uno de los iniciadores del muralismo, aparezca como codirector, es algo más que un dato casual. Una publicación de vanguardia, para de verdad serlo, exige un formato, una estética, una presentación revolucionaria, acorde con la tarea de divulgación que se anuncia en el título de la misma. Proyector internacional de nueva estética, promete la revista. No podría cumplir nada sin la colaboración de los artistas plásticos que estaban revolucionando el concepto de la pintura en el México de principios de la segunda década del siglo, un México recién salido de los escombros dejados por la Revolución mexicana y comprometido con una tarea de reconstrucción que afectaba las bases de la cultura. […]” (p.14)

No deja de llamar la atención la corta existencia del movimiento. Serge Fauchereau escribe: “El estridentismo se disuelve en la década de 1930, eclipsado por el muralismo y los Contemporáneos, relegado por una nueva política cultural que no admite sino un arte figurativo destinado al amplio público. No dura más de media docena de años en México, y desaparece en el momento en que en el extranjero empezaban a tomarlo en cuenta.” (p.58)

Esta edición facsimilar nos da una oportunidad de recorrer las páginas de Irradiador y apreciar el estilo y la calidad de los textos que se publicaron en esa revista; una lectura que se verá enriquecida con los textos incluidos en el libro.

 

Bibliografía:
Irradiador Revista de vanguardia. Edición facsimilar. Colección Espejos de la Memoria. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Iztapalapa. México, D.F., 2010

Los textos citados y las fotografías han sido tomadas del libro mencionado.

 

Carlos E. Tupiño
Marzo, 2015

Libros acerca del vanguardismo (4)

Hablar de André Breton es hablar del surrealismo, otro de los “ismos” que conforman el vanguardismo.

Aquí les presento cuatro libros del autor francés; dos de ellos son ediciones traducidas al inglés.

Manifiestos del surrealismo

SURREALISMO: sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón ajeno a toda preocupación estética o moral.

En 1924 Breton firmaba el primer manifiesto del surrealismo, donde se precisaba el intento de los surrealistas para salir de los rígidos esquemas de la razón y de la observación realista de los hechos para buscar significados ulteriores y vínculos más auténticos con las profundidades del yo. Apoyándose en los descubrimientos freudianos, se tendió a examinar el mundo de los sueños y del inconsciente, con interés por estados domo el automatismo psíquico, la locura, la hipnosis, para registrar sus datos e intentar la unificación de los contrarios en el proyecto de una reconstrucción integral de la personalidad. (Contratapa)

Manifiestos del surrealismo
André Breton
Viso Libros, Libro VI de la Colección Visor Literario, Madrid, 2009
280 páginas

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Communicating Vessels “This book is of tremendous importance for an understanding of modernism, and makes clear that Breton is a central figure of the twentieth century”. –San Francisco Chronicle.

What Freud did for dreams, André Breton (1896-1966) does for despair: in its distortions he finds the marvelous and through the marvelous the redemptive force of imagination. Originally published in 1932 in France, Les Vases communicants is an effort to show how the discoveries and techniques of surrealism could lead to recovery from despondency. This English translation makes available “the theories upon which the whole edifice of surrealism, as Breton conceived it, is based.”

In Communicating Vessels Breton lays out the problems of everyday experience and of intellect. His involvement with political thought and action led him to write about the relations between nations and individuals in a mode that moves from the quotidian to the lyrical. His dreams triggered a curious correspondence with Freud, available only in this book. As Caws writes, “The whole history of surrealism is here, in these pages.”

Mary Ann Caws is Distinguished Professor of French, English, and Contemporary Literature at the Graduate School of the City University of New York. Her translation of Breton’s Mad Love is also available in a Bison Books edition. Geoffrey T. Harris is a senior lecturer on modern languages at University of Salford in England. (Back cover)

Communicating Vessels
André Breton
Translated by Mary Ann Caws & Geoffrey T. Harris
University of Nebraska Press, 1990
162 pages

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The lost steps

The Lost Steps (Les Pas perdus) in André Breton’s first collection of critical and polemical essays. Composed between 1917 and 1923, these pieces trace his evolution during the years when he was emerging as a central figure in French (and European) intellectual life. They chronicle his tumultuous passage through the Dada movement, proclaim his explosive views on Modernism and its heroes, and herald the emergence of Surrealism itself. Along the way, we are given Breton’s serious commentaries on his Modernist predecessors, Guillaume Apollinaire and Alfred Jarry, followed by his not-so-serious Dada manifestoes.

Also included are portraits of Marcel Duchamp, Francis Picabia, and Breton’s mysterious friend Jacques Vaché, as well as a crisis-by-crisis account of his dealing with Dada’s leader, Tristan Tzara. Finally, Breton offers a first glimpse of Surrealism, the movement that was forever after identified with his name and that stands as a defining force in twentieth-century aesthetics. (Back-cover)

The Lost Steps
André Breton
Translated by Mark Polizzotti
University of Nebraska Press: Lincoln & London, French Modernist Library
144 pages

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Diccionario del surrealismo

“Todo lleva a creer que existe cierto punto del espíritu donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo dejan de ser percibidos contradictoriamente. Sería inútil que a la actividad surrealista se le buscara otro móvil que la esperanza de determinar ese punto.”

“El vicio llamado surrealismo es el empleo desarreglado y pasional de la estupefactiva imagen.” “El surrealismo es un instrumento de conocimiento y por eso mismo un instrumento tanto de conquista como de defensa, trabaja para poner al día la conciencia del hombre y para reducir las diferencias que existen entre los hombres.” “El surrealismo gratifica con una linda lluviecita de carbones ardientes el bazar de la Realidad, que goza de iguales derechos al incendio que el de la Caridad, su gemelo en hipocresía.” “El surrealismo, en sentido amplio, representa la tentativa más reciente para romper con las cosas que son y sustituirlas por otras, en plena actividad, en plena génesis, cuyos contornos movedizos se inscriban con filigrana en el fondo del ser…”

Breton, Aragon, Artaud, Crevel, Dalí, Duchamp, Éluard, Ernst, Peret, Picasso, Prévert, Ray, Soupault, Tzara y… cadáver exquisito son los autores e ilustradores de este extravagante, arbitrario y desconcertante, aunque siempre apasionante Diccionario del surrealismo, publicado por primera vez en París en 1938. (Contratapa)

Diccionario del surrealismo
André Breton
Editorial Losa, S.A., Buenos Aires, 2007
144 páginas

 

Carlos E. Tupiño

Marzo, 2015

Liberación – Sándor Márai

Liberación – Sándor Márai

Sándor Márai fue un escritor que supo recorrer, en sus novelas, los intrincados rincones de la naturaleza humana. Aún recuerdo El último encuentro y  La herencia de Eszter, historias que nos hacen pensar hasta dónde puede llegar una persona.

Liberación no es la excepción. Esta novela fue escrita entre julio y septiembre de 1945, poco después de los hechos históricos narrados, y permaneció inédita hasta el año 2000. […] Escrita con la urgencia que imponía la situación política y un tono premonitorio de la gran intensidad dramática, Liberación  narra la devastación moral causada por la guerra y demuestra que Márai, ya en septiembre de 1945, cuando ponía punto final a este breve libro, no albergaba ninguna ilusión sobre la nueva época que se iniciaba en su país con la llegada de las tropas rusas. (Contratapa).

Esta historia tiene como escenario la ciudad de Budapest en los días finales de la Segunda Guerra Mundial. Su protagonista es Erzsébet, una mujer que, tras conseguir un refugio para su padre, se refugia con un grupo de personas a la espera de la llegada de los soldados soviéticos quiénes –pensaba Erzsébet– traerían la liberación de los nazis.

A lo largo de esta novela corta, Sándor Márai nos hace espectadores de un grupo humano hacinado en un refugio, expectantes de un asedio que les traería la ansiada liberación. En medio de esa atmósfera, el autor nos muestra las diferentes facetas que se presentan en los seres humanos en momentos difíciles, angustiantes, en los que los valores de la sociedad parecen desaparecer. Entonces, nos preguntamos ¿Qué queda en el ser humano en situaciones como esas?

El tema del asedio está presente de principio a fin y vemos que se hace parte de la vida de esos refugiados en medio de la cuidad:

“Porque huele, ya al cabo del primer día flota un espeso acre y rancio tufo a humanidad. Sin embargo, en aquel encierro hay un elemento tranquilizador, como en toda realidad para la que uno se conciencia durante largo tiempo y luego, cuando llega, resulta distinta de la imaginada, aunque no demasiado. Saben que eso es el asedio. […] (p.55)  […] Sólo existe una unidad para medir el tiempo, una sola dimensión: el asedio. (p.57)  […] En esta guerra no se usan gases, y una bomba no mata a todo el personal. Así pues, hay que esperar tumbado y relajado, sin consumir más oxígeno y agua de lo necesario, sin trajinar mucho, soportando la pestilencia de las letrinas, la maloliente promiscuidad… Sí, eso es el asedio.” (p. 58)

En medio de la situación que viven esos personajes, tratando de sobrevivir mientras esperan su liberación, el autor se encarga de mostrar que una actitud de resignación puede estar presente:

“Muchos esperan a los sitiadores con castañeteo de dientes, aterrorizados, furiosos y desesperados, creyendo que los aguarda un destino terrible… y sin embargo, lo esperan. […]” (p.62)

Cuando la resignación ha invadido las almas de esos seres humanos, surgen situaciones que los sacan de ese estado para ponerlos alertas ante lo desconocido:

“Porque el vigésimo cuarto día del asedio, Erzsébet y los demás habitantes del sótano despiertan por la noche a causa de unos ruidos y gritos. […] los despiertan chillidos y un haz luminoso. Entre los colchones y las tumbonas de la parte central abovedada, en pleno desorden, en la oscuridad apestosa por el hedor de las secreciones humanas, de la cocina, del efluvio de cuerpos sucios, entre gente arrebujada en el desorden de edredones y mantas, aturdida por el mal olor de su propio cuerpo, acongojada por el miedo a la muerte y los nervios destrozados, que duerme entre gemidos y ronquidos, entre todo eso ha aparecido de pronto un extraño grupo.” (p.77-78)

La discriminación y marginación parece quedar de lado, o por lo menos cubierta, por el entorno que rodea a los refugiados; los cargos y las posiciones poco o nada valen; nos podríamos preguntar ¿qué tipo de convivencia se daba?

“[…] Porque allí convive toda clase de gente, nobles, ricos, cultivados, pequeñoburgueses, un sastre, un bombero, un profesor de universidad cuyo rostro le suena a Erzsébet, un comerciante, […] toda clase de personas. […] En otro rincón también hay un cerrajero tísico, con cinco hijos y sin mujer. […]” (p.72)

La comunicación, como algo inherente al ser humano, permanece tratando de establecer esos vínculos necesarios:

“[…] Erzsébet ha aprendido que uno no precisa palabras para comunicarse con la gente. En diez meses y en el caos de los últimos veinticuatro días y noches ha aprendido un modo de entrar en contacto más sensible y fiable que las palabras, hecho de miradas, silencios, gestos y mensajes aún más sutiles; es el modo en que lo íntimo de un ser humano reacciona a la llamada de otro, esa complicidad silenciosa que en momentos de peligro da a la mutua pregunta una respuesta más inequívoca que cualquier confesión o explicación y cuyo significado es: estoy contigo, pienso lo mismo que tú, me tortura el mismo problema, estamos de acuerdo…” (p.90)

La voz del narrador nos hace meditar acerca del lugar en el que se encuentra la guerra; esas palabras se extienden desde esas páginas hacia el presente. Nos muestra una situación que nos invita a mirar nuestro interior:

“Porque la guerra no ha sido sólo bombas y proyectiles, peligro mortal, decretos odiosos, persecuciones crueles, no. La guerra también estaba en su alma. Hace un instante aún seguía allí, como una sensación, un sentimiento, […] Hace un instante la guerra todavía habitaba en el alma de Erzsébet, no sólo en los campos de batalla, en el aire o bajo los mares. […]
Ahora lo comprende y sabe que la guerra tiene lugar no solamente en las fábricas de armamentos, los cuarteles y los campos de batalla, sino también en el alma de la gente. […]” (p.122)

Son textos que hablan por sí mismos. Los invito a buscar Liberación y a recorrer cada una de sus páginas. Es una novela que nos permite apreciar el estilo de uno de los grandes escritores centroeuropeos.

 

 

Bibliografía:

Liberación, Sándor Márai, Publicaciones y Ediciones Salamandra, S.A., Barcelona, 2012

Los textos citados han sido tomados de la mencionada obra.

 

Carlos E. Tupiño

Marzo, 2015

Letras Peruanas (1951-1963) – Edición facsimilar

Letras Peruanas (1951-1963) – Edición facsimilar

Luego de la breve duración de Centauro Revista de Artes y Letras (1950-1951) hizo su aparición Letras Peruanas. Revista de Humanidades (1951-1963) dirigida por  Jorge Puccinelli. El primer número fue publicado en junio de 1951 y el número 14, último número de la revista, en el mes de setiembre de 1963.

Letras Peruanas - originales

Originales de Letras Peruanas en la exposición organizada en la Casa de la Literatura Peruana.

La Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres, publicó  en el año 2003 la edición facsimilar de Letras Peruanas que incluye los catorce números en un solo tomo. Se trata de una cuidadosa edición que permite recorrer las páginas de esa importante publicación.

Letras Peruanas No 1 Faccsimilar

Portada del Nº 1, edición facsimilar.

Al revisar sus páginas se puede ver que la poesía tuvo mucha difusión y ocupó un lugar especial. En todos los números estuvieron presentes antologías de poetas y poemas de diferentes vates de esos años. Entre los poetas antologados se puede mencionar a Javier Sologuren, Sebastián Salazar Bondy, Enrique Peña Barrenechea, Alejandro Romualdo. También publicaron poemas –no precisamente en antologías– de Blanca Varela, Eleodoro Vargas Vicuña y Arturo Corcuera entre otros.

En el número 2 inician la  Antología de la poesía peruana última con la siguiente nota: “Letras Peruanas inicia la publicación de la Antología de la poesía peruana última que viene preparando hace algún tiempo. En ella estarán incluidos los poetas nacidos desde 1926 en adelante. […]”. Esa primera muestra incluyó nueve poemas: cuatro de Alejandro R. Valle; dos de Blanca Varela y tres de Carlos Enrique Ferreyros.

Una segunda parte de esa antología apareció en el número 4, publicado en diciembre de 1951. Incluyó creaciones de veintiséis poetas nacidos entre 1927 – 1931. Entre los poetas incluidos en esa edición estuvieron: Washington Delgado, Carlos Germán Belli, Francisco Bendezú, Leopoldo Chariarse, Lola Thorne y Pablo Guevara.

La narrativa también estuvo presente en las ediciones de Letras Peruanas; el cuento ocupó algunas de sus páginas; entre aquellos escritores se pueden citar a Julio Ramón Ribeyro y C. E. Zavaleta.  Con relación a la novela, en las páginas 4, 5 y 29 del número 1, publicaron El zumbayllu de José María Arguedas; una nota al pie de página da cuenta que se trata de un “Fragmento inédito del capítulo sexto de la novela ‘Los ríos profundos’ “.

Letras Peruanas fue una publicación comprometida con la cultura. Como testimonio de ese compromiso han quedado sus páginas, rescatadas por la edición facsimilar de la Universidad San Martín de Porres. En los catorce números publicados se encuentran textos de autores de la talla de Alfonso Reyes, Francisco Miró Quesada, Raúl Porras Barrenechea, Luis E. Valcárcel, Karl Jaspers, André Coyné y muchos otros.

Cada número de Letras Peruanas  incluyó Entre Libros, un espacio con importante y amplia información acerca de libros y folletos peruanos, publicaciones del Fondo de Cultura Económica de México, y otros.

En la presentación de la edición facsimilar, escrita por Jorge Puccinelli se lee: Los trabajos que presentan las revistas constituyen un material insustituible para el estudioso pues sus aportes y descubrimientos muchas veces tardan años en incorporarse al libro, o permanecen como literatura sumergida a la espera de un investigador que los rescate. […] El libro es, en general, la obra de un solo hombre y el reflejo de un solo espíritu. La revista es un trabajo de equipo, la imagen de un grupo de espíritus. […]

En las páginas de Letras Peruanas también tuvieron su espacio el Cine y el Arte.

La edición facsimilar incluye, al final, un índice preparado por Elizabeth Toguchi Kayo, el cual permite hallar a los diferentes colaboradores y sus trabajos en los números de la revista.

Durante los años de su publicación, Letras Peruanas tuvo algunas interrupciones: el nº 8 se publicó en octubre de 1952 y el nº 9 apareció en junio de 1953; el nº 10 se publicó un año después, en junio de 1954. Luego se dio la interrupción más extensa: el nº 12 fue publicado en agosto de 1955 y el nº 13 apareció en el año 1962 correspondiente a la edición abril-junio de ese año. El nº 14 marcaría el final de esa importante publicación en setiembre de 1963.

A continuación, pueden ver los sumarios de cada uno de los números publicados; en ellos podrán apreciar los nombres de los colaboradores y los trabajos publicados en cada uno de ellos. Las imágenes han sido tomadas de cada una de las portadas de la edición facsimilar.

1 - Junio 1951

Sumario del Nº 1, junio de 1951.

2 - Agosto 1951

Sumario del Nº 2, agosto de 1951.

3 - Octubre 1951

Sumario del Nº 3, octubre de 1951.

4 - Diciembre 1951

Sumario del Nº 4, diciembre de 1951.

5 - Febrero 1952

Sumario del Nº 5, febrero de 1952.

6 - Abril - Junio 1952

Sumario del Nº 6, abril – junio de 1952.

7 - Agosto 1952

Sumario del Nº 7, agosto de 1952.

8 - Octubre 1952

Sumario del Nº 8, octubre de 1952.

9 - Junio 1953

Sumario del Nº 9, junio de 1953.

10 - Junio 1954

Sumario del Nº 10, junio de 1954.

11 - Diciembre 1954

Sumario del Nº 11, diciembre de 1954.

12 - Agosto 1955

Sumario del Nº 12, agosto de 1955.

13 - Abril - Junio 1962

Sumario del Nº 13, abril – junio de 1962

14 - Setiembre 1963

Sumario del Nº 14, setiembre de 1963.

 

 

Bibliografía:

Letras Peruanas. Revista de Humanidades. Colección Periodismo y Literatura. Universidad San Martín de Porres, Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación, Lima, 2003.

 

 

Carlos E. Tupiño

Marzo, 2015