Ribeyro El arte de narrar y el placer de leer – Antonio González Montes

ribeyro 8Como admirador de la obra de Julio Ramón Ribeyro, resulta muy gratificante poder leer y releer sus cuentos. En cada lectura podemos descubrir algo nuevo, podemos aprender más de la técnica empleada por nuestro mejor cuentista, ser testigos de su especial estilo para darnos las descripciones de los personajes, ciudades, situaciones y todo aquello que forma parte de la historia que nos ofrece y, sobretodo, cumpliendo el decálogo que escribió en relación al cuento.

He estado leyendo el libro Ribeyro El arte de narrar y el placer de leer, escrito por Antonio González Montes y resulta grato encontrarse con un texto que se dedica a analizar y explicar los treinta cuentos que integran los tres primeros libros de Ribeyro: Los gallinazos sin plumas (1955), Cuentos de circunstancias (1958) y Las botellas y los hombres (1964), los cuales aparecieron en el volumen I de La palabra del mudo (edición de 1994 para este libro).

En la contratapa podemos leer: La exégesis es clara y contribuye a que los lectores valoren mejor la originalidad de las historias, la complejidad de los personajes y la riqueza de las técnicas narrativas elegidas por el escritor. De ese modo, los conocedores de la obra de Ribeyro así como sus nuevos lectores podrán dialogar y enriquecerse con las inolvidables visiones del mundo (realistas y fantásticas) que nos obsequia el autor en sus magistrales cuentos.

En la Presentación leemos: El análisis de todos los cuentos de los tres libros elegidos permitirá que se aprecie en mayor medida el valor intrínseco de cada uno de los textos estudiados y la calidad global de estos volúmenes que cimentaron el prestigio de Ribeyro como el creador de mundos narrativos originales. […] en estas páginas, el lector podrá hacer un recorrido provechoso y válido por los mundos creados por Ribeyro en sus tres primeros libros. (p.10).

Antonio González Montes, Doctor y magister en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, divide su libro en dos partes: en la primera se ocupa del cuento y las técnicas narrativas; explica lo que es el cuento, prepara el terreno para poder asimilar el análisis de cada uno de los cuentos y poder sacar el mayor provecho; además, incluye un gráfico de la estructura del cuento.

Luego explica las técnicas narrativas, lo que es la narración y los diferentes tipos de narrador, cada uno de ellos con ejemplos tomados de los mismos cuentos de Ribeyro que, más adelante, son analizados.

En la segunda parte se ocupa del análisis de cada uno de los cuentos que integran los tres libros mencionados. Al empezar el análisis al primer libro (Los gallinazos sin plumas) explica el prólogo escrito por Ribeyro para esa edición. Resulta interesante la explicación que da, en la que considera la importancia del contexto en que fue escrito. Al respecto escribe: Dado el lapso transcurrido y lo que él implica se hace necesario referirse al modo en que Ribeyro presentó su libro ante el público de aquella época. Es verdad que puede prescindirse del prólogo para evaluar una producción literaria, pero consideramos que, en este caso específico, la apreciación de dicho texto ayudará a conocer mejor el pensamiento del escritor y las razones que lo llevaron a publicar el libro. (p.29). Estas consideraciones resultan muy útiles para poder entender mejor los cuentos.

Al inicio del análisis del segundo libro nos explica acerca de la carencia de un prólogo y a lo que el lector se enfrenta. En el tercero de los libros analizados, vuelve a mencionar la importancia del contexto (algo que todo buen lector debe tener siempre presente) y escribe: Antes de ingresar en el análisis de cada uno de los relatos de este libro de Ribeyro, conviene recordar el contexto en que fueron escritos. (p.143)

Al final de cada uno de los treinta cuentos analizados, nos ofrece un gráfico con la estructura del cuento, lo cual nos permite ver “gráficamente” la construcción hecha por Julio Ramón Ribeyro.

Los cuentos analizados que integran cada uno de los libros son los siguientes:

Los gallinazos sin plumas (1955)

Los gallinazos sin plumas, Interior L, Mar afuera, Mientras arde la vela, En la comisaria, La tela de araña, El primer paso, Junta de acreedores.

los_gallinazosAcerca de este libro, Ribeyro escribio: Si un mérito tiene mi libro es el de mantener la unidad del conjunto. Esta unidad reside más que en la forma, en la materia trabajada. Todos ellos -mis cuentos- transcurren en Lima, en las clases económicamente débiles, en ambientes deliberadamente sórdidos. Sirvientas, albañiles, pescadores, encomenderos, traficantes, recogedores de basura, lo que yo he visto de más tocante y significativo en nuestro pueblo, he tratado de animarlo, de infundirle vida y movimiento. La visión resulta al final un poco miserable, pero exacta y verosímil. (La tentación del fracaso, Seix Barral, Barcelona, 2003, p.47.)

Cuentos de circunstancias (1958)

cuentos de circunstanciasLa insignia, El banquete, El libro en blanco, La molicie, La botella de chicha, Explicaciones a un cabo de servicio, Página de un diario, Los eucaliptos, Scorpio, Los merengues, El tonel de aceite.

Las botellas y los hombres (1964)

lasbotellasyloshombresLas botellas y los hombres, Los moribundos, La piel de un indio no cuesta caro, Por las azoteas, Dirección equivocada, El profesor suplente, El jefe, Una aventura nocturna, Vaquita echada, De color modesto.

Ribeyro El arte de narrar y el placer de leer resulta un libro muy útil por la manera en que expone el análisis de los textos del cuentista peruano y ayuda a conocer y entender más los cuentos de Julio Ramón Ribeyro.

Bibliografía:

Ribeyro El arte de narrar y el placer de leer, Antonio González Montes, Fondo Editorial de la Universidad de Lima, Lima, 2010

La tentación del fracaso, Julio Ramón Ribeyro, Seix Barral, Barcelona, 2003

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Una aventura nocturna – El arte de Ribeyro para describir un personaje

Una aventura nocturna – El arte de Ribeyro para describir un personaje

En sus Prosas apátridas (# 83), Julio Ramón Ribeyro escribe: El arte del relato: sensibilidad para percibir las significaciones de las cosas. Si yo digo: “El hombre del bar era un tipo calvo”, hago una observación pueril. Pero puedo también decir: “Todas las calvicies son desgraciadas, pero hay calvicies que inspiran una profunda lástima. Son las calvicies obtenidas sin gloria, fruto de la rutina y no del placer, como la del hombre que bebía ayer cerveza en el Violín Gitano. Al verlo, yo me decía: ‘¡En qué dependencia pública habrá perdido este cristiano sus cabellos!.’ Sin embargo, quizás en la primera fórmula reside el arte del relato. (Prosas apátridas, Seix Barral, Barcelona, Editorial Planeta Perú, Lima, 2006, p.70).

Es un texto en el que explica brevemente la forma en que se puede efectuar una narración pariendo de un hecho simple y, mediante esas palabras, incluir los elementos que tendrán que ver con el personaje y la historia.

Al leer los cuentos de Julio Ramón Ribeyro, podemos ser testigos de la maestría de nuestro mejor cuentista para describir todo lo que incluye la historia que nos cuenta: la atmósfera en la que se desarrolla la historia, los lugares que recorren los personajes, como las calles, los barrios, los callejones, las quintas y, sobretodo, la descripción que hace de los personajes que reflejan a los seres que inspiraron a Ribeyro a darles el nombre de la Palabra del mudo; una composición sicológica cuidadosa y profunda de sus personajes, como lo escribe Washington Delgado en el artículo Fantasía y realidad en la obra de Ribeyro, que inicia el primer volumen de la Palabra del mudo, Cuentos 1952 – 1972, Milla Batres Editorial, Lima, 1973, p.XII.

Acerca del título La palabra del mudo, Ribeyro escribió: He mantenido el de La palabra del mudo, si bien sé que ya no corresponde enteramente a mi propósito original, que era darle voz a los olvidados, los excluidos, los marginales, los privados de la posibilidad de expresarse. Y si lo he mantenido es porque dicho título ha cobrado para mí un nuevo significado. Quienes me conocen saben que soy hombre parco, de pocas palabras, que sigue creyendo, con el apoyo de viejos autores, en las virtudes del silencio. El mudo en consecuencia, además de los personajes marginales de mis cuentos, soy yo mismo. Y eso quizás porque, desde otra perspectiva, yo sea también un marginal. Introducción al cuarto volumen de La palabra del mudo, cuentos 1952 – 1992, Milla Batres Editorial, Lima, 1992, p.9.

El cuento Una aventura nocturna, escrito en 1958 y publicado en la mencionada edición, es una excelente muestra de la descripción, que hace Ribeyro, de un personaje. El escritor va tejiendo la historia y en cada paso va mostrando la característica que se convierte en la esencia del personaje, característica que Ribeyro se encarga de ir mostrando al lector desde el inicio del cuento: A los cuarenta años, Arístides podía considerarse con toda razón como un hombre “excluido del festín de la vida” (p.263). La frase que el escritor pone entre comillas se convierte en un anticipo de la descripción que hará de Arístides, un personaje idóneo para la historia, el cual mantendrá esa condición hasta el final; una historia en la que el personaje central tendrá un encuentro con una mujer, propietaria de un café cuya enorme terraza llena de mesitas estaba desierta, llamó su atención. (p.264)

En relación al entorno social del personaje nos dice: […] vivía en un departamento minúsculo de la avenida Larco, lleno de ropa sucia, de muebles averiados y de fotografías de artistas prendidas a la pared con alfileres. […] Arístides no era solamente la imagen moral del fracaso sino el símbolo del abandono. (p.263).

A lo largo de la historia se nos muestra la soledad que estaba presente en la vida del personaje, una situación nada cómoda para él y que, en manos del escritor, refleja a un ser del que se llega a sentir lástima. En un momento dice que Arístides lleva en la solapa la insignia invisible de la soledad y, como ser solitario: […] temblaba de gozo una semana sólo porque un desconocido se le acercaba para preguntarle la hora. (p.266).

En el relato, Ribeyro se encarga no sólo de mostrarnos la soledad y el fracaso de Arístides sino, también, sus sueños frustrados, sus anhelos inalcanzables, lo que nunca será. Es como si el fracaso, el descuido, la marginación y el abandono hubieran tomado forma humana y se hubieran convertido en Arístides.

Los animo a buscar este cuento y disfrutar con la lectura de la historia creada por Julio Ramón Ribeyro.

 

Nota: Las citas de Una aventura nocturna, han sido tomadas de La palabra del mudo Tomo I, Milla Batres Editorial, Lima, 1973

Carlos E. Tupiño

Lima en 10 cuentos

Lima en 10 cuentos

Hace unos días fui como tengo acostumbrado a buscar viejos libros viejos y, aquí, comparto con ustedes otro de mis hallazgos. Se trata del libro Lima en 10 cuentos (Ediciones de la Biblioteca Universitaria, Lima, 1966) que reúne relatos de diez escritores peruanos: Cera (César Vallejo), Sociales (Héctor Velarde), El trompo (José Diez Canseco), Duelo de caballeros (Ciro Alegría), El accidente (Eugenio Buona), El cuervo blanco (Carlos E. Zavaleta), Los gallinazos sin plumas (Julio Ramón Ribeyro), Cara de ángel (Oswaldo Reynoso), El niño de junto al cielo (Enrique Congrains) y Día domingo (Mario Vargas Llosa).

Estos cuentos nos permiten conocer no sólo la pluma de escritores peruanos cuya obra no está muy difundida en estos días, sino, también, nos lleva al mundo de esos personajes y contextos que nos sumergen dentro de los problemas sociales de la Lima de los años en que fueron escritos.

Resulta interesante encontrar, entre otros, un cuento de César Vallejo de quién se conoce y difunde mucho su excelente obra poética pero no así su obra cuentística; el cuento seleccionado formó parte del libro de cuentos Escalas publicado en 1923. También encontramos uno de los mejores trabajos –dentro de su excelente producción de cuentos- de Julio Ramón Ribeyro el cual formó parte de su primer libro de cuentos Los Gallinazos sin plumas, publicado el año 1954; otro de los seleccionados es Enrique Congrains cuyo cuento forma parte del libro Lima, hora cero publicado igualmente el año 1954. Del Premio Nobel de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa, reconocido más por su labor novelística y ensayística, figura un texto que integró su primer libro de cuentos Los jefes, publicado el año 1959.

Con este libro, quienes gustamos de la narrativa podemos empezar la búsqueda de la producción literaria de estos escritores, que en muchos casos su obra ya no ha sido publicada desde hace muchos años, y adentrarnos en las historias que nos dejaron.

 

Carlos E. Tupiño

(Enero, 2011)