Los judíos vieneses en la Belle Époque – Jacques Le Rider

Los judíos vieneses en la Belle Époque – Jacques Le Rider

Jacques Le Rider recibe al lector con estas palabras: «Si Viena, en la época de Sigmund Freud y de Arthur Schnitzler, se convierte en una capital de la modernidad se debe en parte a que es una metrópoli de la Europa Central danubiana y a que los cambios demográficos del último cuarto del siglo XIX la han transformado en una “Jerusalén del exilio”».

Los judíos vienes en la Belle Époque da cuenta del acucioso análisis realizado por Le Rider en el que se muestra el papel de los judíos no solo en la intelectualidad vienesa sino en todos los campos de la sociedad. Su influencia se aprecia en la medicina, las finanzas y la banca, el comercio, la música, teatro, periodismo y literatura.

El autor inicia su recorrido con el Edicto de tolerancia de 1781 en el imperio de los Habsburgo, con la finalidad de mostrar la lucha contra el rechazo y marginación que experimentaron los judíos. Esa situación permitió que las familias judías se fueran asimilando, con el transcurrir de los años, a la cultura alemana que imperaba en esa época. Le Rider también muestra datos sobre el incremento de la población judía en Viena desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX.

Ese incremento explica las medidas que aparecieron para tratar de frenar la inmigración judía, especialmente de la zona Este. El autor escribe: «Hasta 1880, las regiones que aportan inmigración judía a Viena son básicamente Bohemia y Moravia por un lado y Hungría por otro. A partir de 1880, los judíos del Este, en particular los de Galitzia, son mayoritarios en los flujos migratorios que se dirigen hacia Viena, […] En 1914, los judíos originarios de Galitzia representan una cuarta parte de la población judío vienesa; […].» Le Rider muestra lo diferentes que son los judíos del Este en comparación a los ya vivían en Viena, asimilados a la cultura.

Esa masiva afluencia de judíos del Este será uno de los factores del antisemitismo aún entre los judíos, tema que también ocupa la atención del autor, quien cita las palabras del escritor Jakob Wassermann: «[…] Estaba acostumbrado, con los judíos alemanes, a modales más burguesamente refinados y socialmente más discretos. Aquí siempre me sentía un poco avergonzado. Me avergonzaba su comportamiento, me avergonzaba su actitud. [….]». El caso de Wassermann, en cuya producción literaria la situación de los judíos está presente, es un claro ejemplo de la lucha interna que tuvieron muchos judíos. Los judíos establecidos en Viena no veían con agrado a aquellos que llegaban con costumbres (vestimenta, idioma, tradiciones) que posiblemente ya habían olvidado en su nueva ciudad, o que les recordaban el pasado del que habían escapado. Era para ellos algo que rechazaban. Este conflicto se halla presente a lo largo de toda la investigación y análisis realizado por Le Rider.

Los judío vienes en la Belle Époque está dividido en dos partes. La primera, titulada «Las posiciones políticas y los discursos sociales», contiene capítulos dedicados al liberalismo austríaco, a cómo Viena se convirtió en la ciudad de los judíos que emigraron del Este, al antisemitismo como parte de la cultura reinante en esos años; también dedica un capítulo a la trayectoria del rabino Joseph Samuel Bloch que estuvo comprometido en la lucha contra el antisemitismo. En esos capítulos está presente el análisis de los conflictos originados por el encuentro de las posiciones entre los judíos: los asimilados y los sionistas Fue un encuentro de dos mundos.

La segunda parte ofrece ensayos sobre la vida y obra de nueve personajes importantes en la Viena de esos años. En cada uno de ellos, Le Rider se encarga de presentar la ciudad de nacimiento, padres, estudios, así como la posición que tuvieron con relación a la asimilación de los judíos a la cultura o su opción por el sionismo, los partidos políticos como el nacionalsocialismo uno de los propulsores del antisemitismo reinante, sus relaciones con otros intelectuales de la época, el grupo de la Joven Viena con sus reuniones en el café Griensteidl y aquello que los hizo destacar y convertirse en los personajes que fueron.

En el ensayo dedicado a Sigmund Freud, el autor cita las declaraciones del psicoanalista en una entrevista que le hicieron en 1928: «Mi lengua es la alemana. Mi cultura, mis vínculos son alemanes. Me consideraba intelectualmente alemán hasta que me di cuenta del aumento creciente de los prejuicios antisemitas en la Alemania y en la Austria alemana. Desde entonces ya no me considero alemán. Prefiero denominarme judío.» Le Rider analiza la posición antisionista del fundador del psicoanálisis, en los años previos y posteriores a 1900 y su relación con el filósofo Theodor Gomperz, también contrario al sionismo, señalando a ambos como ejemplo de la asimilación judía a la cultura. En esas líneas también se ocupa de algunas de las obras de los mencionados, como El libro de los sueños y Pensadores griegos, así como de algunos personajes ligados a Freud.

El escritor vienés Arthur Schnitzler es otro de los escogidos por Le Rider. Este texto muestra un análisis meticuloso sobre la vida y obra del médico que dejó la profesión para convertirse en escritor y dramaturgo. Muestra la situación de Schnitzler en medio de un antisemitismo que lo afecta; cita palabras que dan cuenta de su sentir: «No nos cuentan entre ellos. De todos modos, prefiero que no lo hagan. Consideran que no soy un austríaco como ellos. Ante todo, yo soy yo, y con eso me basta, y que haya venido al mundo en Austria, nadie puede discutírmelo. […]»

La obra de Schnitzler ocupa un lugar principal en este ensayo; Le Rider examina principalmente dos obras del autor vienés: la novela En busca de horizontes y la obra de teatro El profesor Bernhardi, que señala como una de las grandes obras en las que trata la «cuestión judía». También está presente el estilo crítico de Schnitzler hacia obras de otros autores y su amistad con Theodor Herzl. Es un recorrido intenso en la vida, obra de uno de los grandes autores judíos de Viena.

Tres autores son analizados en el capítulo «La joven Viena literaria y la identidad judía». El primero es Hugo von Hofmannsthal, considerado el príncipe de los poetas de la Joven Viena, a quien le enfurecía ser considerado «un escritor judío vienés». Este aspecto es analizado por Le Rider, examinando textos de diferentes autores, como el escritor Hermann Broch, el periodista Moritz Goldstein, el filósofo Martin Buber y otros, sobre la persona y obra de von Hofmannsthal.

Continúa en ensayo sobre Richard Beer-Hofmann; formó parte del grupo de la Joven Viena. El autor nos presenta un breve análisis de sus relatos, poesía y teatro de quien considera un «asimilado a la cultura alemana y ‘desjudaizado’» y su amistad con Theodor Herzl. También están presentes los comentarios críticos por parte de von Hofmannsthal y Hermann Bahr.

El tercer escritor incluido en este capítulo es Felix Salten, otro de los integrantes de la Joven Viena. En este ensayo está presente su paso por importantes publicaciones, entre ellas la sionista Die Welt de Theodor Herzl, Die Zeit, Berliner Tageblatt, Neue Freie Presse de Viena, Berliner Zeitung y Berliner Morgenpost, de estos dos últimos llegó a ser redactor jefe. Le Rider analiza su paso como director del Pen Club de Austria y el motivo de su renuncia a dicho cargo.

Continúa el ensayo sobre Karl Kraus, considerado « uno de los críticos más lúcidos y despiadados de la prensa». Jacques Le Rider señala expresamente que en el capítulo dedicado al fundador, director y redactor de La antorcha (Die Fackel), repasará sus opiniones «sobre la “cuestión judía” que, también en este caso fueron a menudo paradójicas y tan duramente críticas que algunos lectores de Karl Kraus prefieren ponerlas entre paréntesis.» En este trabajo el autor logra ofrecer un exhaustivo análisis del trabajo de Kraus y, también muestra opiniones de otros intelectuales como Theodor Lessing y Walter Benjamin sobre el «anti-periodista» de La antorcha.

En ese capítulo Le Rider también examina la influencia del filósofo Otto Weininger en Kraus y las diferentes opiniones que origino el caso Dreyfus en el medio intelectual y periodístico de la época. Es importante señalar cómo el autor percibe el periodismo de Karl Kraus: «Su principal blanco es la prensa, que él describe como una industria lucrativa que se apoya en la publicidad, en la connivencia del poder económico y en las plumas dóciles de la redacción.»

Stefan Zweig, es otro de los elegidos por Le Rider. Analiza el pensamiento judío del autor vienés en sus obras El almanaque judío (1904), En la nieve (1901), Jeremías (1917), Mendel el de los libros (1929) considerada como el producto de su viaje a Galitzia, El candelabro enterrado, La impaciencia del corazón y Montaigne. También se ocupa de la información que proporciona su gran obra El mundo de ayer.
A lo largo del capítulo está presente el cosmopolitismo del escritor vienés; Le Rider se refiere a él de la siguiente manera: «En Zweig, la identidad vienesa y austríaca está ante todo ligada a la cultura alemana y mira hacia la cultura occidental. […] En su mapa mental como ciudadano de Austria-Hungría y como europeo, los límites orientales serán un continente exótico y casi desconocido.»

La segunda parte finaliza con un capítulo dedicado a dos personajes de la «música e identidad judía». En el ensayo sobre Gustav Mahler, Le Rider analiza la “complejidad del universo intelectual” de quien llegó a ser director de la Ópera de Viena y no pierde vista la carga antisemita en la obra del músico y compositor nacido en Moravia. Está presente su paso por la Sociedad Wagner (Wiener Akademischer Wagner-Verein) y la admiración que tuvo por Richard Wagner, conocido por su antisemitismo.

A lo largo de las páginas, aparecen los nombres del compositor Hugo Wolf, Engelbert Pernerstorfer, periodista y político; Victor Adler, quien junto con Mahler pertenecieron al Círculo Pernerstorfer, uno de los más influyentes en el campo intelectual y cultural en los inicios del siglo XX. También muestra las críticas provenientes del musicólogo Richard Specht, de los críticos musicales Ludwig Karpath y Rudolf Louis y del historiador Carl E. Schorske, entre otros.

Sobre Arnold Schönberg, el autor analiza los cambios ocurridos en el músico con relación a su confesión de fe: abandona el judaísmo en 1898 para convertirse en protestante; en 1934 volvería al judaísmo. Están presentes las coincidencias entre Schönberg y su amigo Karl Kraus. También desfilan los nombres de personajes que se relacionaron con el músico: el pintor Kandinsky, el compositor Alexander Zemlinsky, el pianista Viktor Holländer y muchos más. Le Rider rescata un detalle importante en la investigación sobre Schönberg: «En su biografía hay algunos detalles que confirman las características de la sociología histórica de los judíos vieneses […]».

El autor cierra con un epílogo cuyo título es un reflejo de su contenido: «De la Primera Guerra Mundial al Anschluss: hacia una “ciudad sin judíos”». Después de la lectura de las páginas precedentes, en el final del libro se encuentra todo aquello que fue formando el destino de la Viena de esos años que sirvieron de marco a una ciudad que no volvió a ser la misma: el imperio Austro-Húngaro, la protección a los judíos, la llegada del antisemita Karl Lueger a la alcaldía de Viena, el auge del antisemitismo, la Primera Guerra Mundial y el Anschluss que determinó la anexión de Austria al III Reich. En ese texto final, el autor analiza La ciudad sin judíos de Hugo Bettauer y Auto de fe de Elías Canetti. Como escribe Le Rider: «A partir de 1938, “el mundo de ayer” que evocaba Stefan Zweig se desvanece.»

La lectura de Los judíos vieneses en la Belle Époque, da una muestra de la calidad del trabajo realizado por Jacques Le Rider. Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores libros de ensayo que he leído.

Los judíos vieneses en la Belle Époque, Jacques Le Rider, traducción de Laura Claravall, Ediciones del Subsuelo, Barcelona, 2016.
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

Algunas obras de Jacques Le Rider sobre el tema comentado:
Arthur Schnitzler ou la Belle Époque viennoise, Paris, Éditions Belin, 2003.
Hugo von Hofmannsthal. Historicisme et modernité, Paris, PUF, coll. «Perspectives germaniques», 1995.
Le cas Otto Weininger. Racines de l’antiféminisme et de lántisemitisme, Paris, PUF, 1982.
Modernité viennoise et crisis de l’identité, Paris, Presses Universitaires de France, coll. «Perspectives Critiques», 1990.
Journaux intimes viennois, PUF, coll. «Perspectives Critiques», 2000
La Mitteleuropa, Paris, PUF, coll. «Que sais-je?» 1994.
Wien als »Das neue Ghetto«? Arthur Schnitzler und Theodor Herzl im Dialog, Vienne, Wiener Vorlesungen – Picus, 2014.

Libros en colaboración con otros autores:
La Galicie au temps des Habsbourg (1772-1918). Histoire, société, cultures en contact, (avec Heinz Raschel), Presses Universitaires François Rabelais, Tours 2010 (Perspectives historiques), 404 p.
“Les Journalistes” d’Arthur Schnitzler. Satire de la presse et des journalistes dans le théâtre allemand et autrichien contemporain, (Édition de Jacques Le rider en collaboration avec Renée Wentzig), Tusson (Charente), Du Lérot Editeur, 1995.

Nota: Este es el texto revisado del post publicado en el blog de la Librería Sur el 24.06.2017

Carlos Tupiño Bedoya
Septiembre, 2017

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Revista Libra 1929 – Buenos Aires

Revista Libra 1929 – Buenos Aires

Desde hace algunos años, cuando empecé mis investigaciones sobre las revistas literarias de los años vanguardistas, pude obtener ediciones facsimilares de varias de esas publicaciones que dejaron una huella en la cultura, literatura y política en las primeras décadas del siglo XX en América Latina. Gracias a esas ediciones es posible, para muchos, poder llegar a las páginas de esas revistas.

En la FIL de Lima, el país invitado fue México; al visitar el estand mexicano pude ver la diversidad de ediciones y temas que habían traído para esta feria. México se distingue por la labor y el esfuerzo en preservar su pasado cultural y literario. Gracias a la labor de entidades del Estado y a editoriales, existen ediciones facsimilares de importante revistas literarias y culturales, como es el caso de Contemporáneos, Ulises y la mítica Irradiador, por citar solo a tres.

En ese estand, rodeado de interesantes libros, tuve el gusto de encontrarme con Walter Sanseviero, reconocido librero y conocedor –entre otros temas– de las revistas literarias y culturales que surgieron dentro del vanguardismo. Por su recomendación llegó a mis manos Libra 1929. Edición facsimilar preparada por Rose Corral, una interesante edición publicada por El Colegio de México en el año 2003. La Doctora Rose Corral es considerada una especialista en los temas de literatura de México y Buenos Aires; ha realizado publicaciones sobre los Contemporáneos de México, Martín Fierro, de Buenos Aires, el prólogo para la edición facsimilar de la revista Proa (1924-1926) –junto con Anthony Stanton–, entre otros textos.

Esa edición de El Colegio de México rescata del olvido una revista que publicó un único número; se desconocen los motivos por los que no se volvió a publicar; solo existen suposiciones y opiniones al respecto. Francisco Luis Bernárdez y Leopoldo Marechal, personajes de reconocida trayectoria dentro de la vanguardia, fueron los directores de Libra. Junto con Jorge Luis Borges fueron directores de la revista Proa en su tercera época.

Ese solitario número de Libra, publicado en el invierno de 1929 en Buenos Aires, incluyó textos de Alfonso Reyes, Macedonio Fernández, Gabriel Bocángel, R. Molinari, Francisco Luis Bernárdez y Leopoldo Marechal; poemas de James Joyce y Mariano Brull, entre otros. También contiene el «Correo Literario», una sección que recopila textos diversos, como cartas, fragmentos de ensayos, poemas y comentarios.

Esas páginas permiten al lector dar una mirada al nuevo estilo que aparecía en una revista que fue publicada en los años finales del apogeo vanguardista en Latinoamérica y, precisamente, en una de las ciudades en las que esos «ismos» tuvieron un gran desarrollo e influencia en otras ciudades, tanto en lo político, literario, artístico y cultural. Fue en Buenos Aires donde se publicaron Inicial, el periódico Martín Fierro, Prisma, Claridad, Proa y muchas más.

Si bien la edición facsimilar de Libra, permite un acercamiento a su contenido, considero que lo más importante de esa edición es el estudio introductorio preparado por Rose Corral, en el que, luego de las investigaciones realizadas, especialmente en la Capilla Alfonsina, nos presenta los pormenores que se dieron en los esfuerzos por publicar esa revista; en ellos se resalta la intervención de Alfonso Reyes para llevar adelante ese proyecto, así como su intervención personal para conseguir las colaboraciones para ese primer número y para los siguientes que pensaron publicar.

Rose Corral destaca la influencia de Alfonso Reyes en la juventud intelectual de Buenos Aires así como su labor para la edición de la colección Los Cuadernos del Plata.  Luego de las páginas que reproducen las de Libra, se encuentra la sección «Documentos»; en el inicio se lee: «El conjunto de documentos reunidos y anotados que se presentan en esta sección –correspondencias diversas, reseñas, notas, artículos periodísticos– permiten complementar la información en torno a la revista Libra: su origen y gestación, algunos de los comentarios públicos y privados que recibió, y en particular el papel y participación de Alfonso Reyes en esta revista.» En esas páginas se pueden leer diversos comentarios sobre las «Jitanjáforas» de Alfonso Reyes, texto que inicia la revista y originó muchas opiniones en la crítica de esos años.

Se trata de un libro que permite apreciar una «rareza bibliográfica» y la dedicación de una persona, como Alfonso Reyes, comprometida con la difusión cultural y literaria.

LIBRA 1929. Edición facsimilar preparada por Rose Corral, El Colegio de México, A.C., México, D.F., 2003.
Las citas han sido tomadas del libro mencionado.

 

Carlos E. Tupiño
Agosto, 2017

“Redescubriendo a Elías del Águila”

“Redescubriendo a Elías del Águila”

Con motivo de la exposición fotográfica Redescubriendo a Elías del Águila. Retrato fotográfico y clase media en Lima después de 1900, que se realizó del 20 de abril al 4 de junio en la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA), la mencionada institución publicó un libro con el mismo nombre, el cual ha quedado como un testimonio de lo que fue esa extraordinaria muestra que sirvió para dar a conocer a un importante fotógrafo peruano, de quien, hasta esa muestra, su trabajo era prácticamente desconocido.

En la presentación, Roberto Hoyle, Presidente del Consejo Directivo del ICPNA escribió: «Se trata de una muestra como pocas, en la medida en que es, como su título lo anuncia, un verdadero redescubrimiento. Antes de su realización, era poco lo que sabíamos acerca de este importante fotógrafo. Hoy, gracias al trabajo de rescate, conservación, investigación e interpretación de su archivo realizado por el Centro de la Imagen, podemos decir que se ha añadido un capítulo de importancia a la historia de la fotografía peruana.».

El libro ha sido dividido en dos partes; la primera contiene tres textos que abarcan diferentes aspectos de la obra de Del Águila. En el primero de ellos, «Redescubriendo a Elías del Águila», Carlo Trivelli muestra desde la llegada al Centro de la Imagen del material fotográfico que se consideró en un inicio como procedente del estudio Courbet, que funcionó en la ciudad de Lima en los años 1863-1935. Hace mención que se trata de 23,582 negativos de plata gelatina con soporte de vidrio y otros 7,213 sobre soporte flexible, que fueron digitalizados en el 2014 y, luego de las investigaciones que realizaron en el 2015 pudieron determinar que el autor de las fotografías fue Elías del Águila, nacido en la ciudad de Tarapoto en 1875, quien inicialmente fue colaborador del fotógrafo portugués Manuel Moral.

El autor considera los comentarios de Teófilo Castillo –pintor, crítico y también fotógrafo– publicados en la revista Variedades en 1914. También explica las técnicas empleadas por Del Águila, las series de retratos y sus características, la diversidad de formatos utilizados, así como la utilización de retoques en sus trabajos. Sobre este tema escribió: «Por medio de estas técnicas, Del Águila o alguno de los operarios de su estudio, acentuaban los rasgos de los retratados y eliminaban imperfecciones: aclaraban zonas de la piel, ayudaban a delinear mejor pestañas, cejas y cabello o corregían pliegues de la ropa o volúmenes corporales de los retratados […]». Igualmente, destaca la habilidad del fotógrafo a quien considera un «ducho en el manejo del lenguaje corporal».

Están presentes los nombres de sus clientes y entre ellos se encuentran personajes conocidos de esos años. Llamaron mi atención el nombre y la fotografía de Dora Mayer, periodista, defensora del indigenismo y una de las fundadoras de la Asociación Pro-Indígena y dos fotografías de un niño (a los tres y once años); su nombre: Fernando Belaúnde Terry.

Sobre el tema de los personajes fotografiados, Trivelli considera que «nos ayudan a definir, al menos en parte, el perfil de la clientela de Elías del Águila como uno que se puede identificar con la ascendente clase media integrada por profesionales, empresarios y comerciantes […] así como funcionarios públicos de la segunda mitad de la República Aristocrática (período que va de 1895-1919) y del Oncenio de Leguía (1919-1930), época en que este grupo social experimentó un considerable crecimiento.»

En el texto «Conservación del fondo Elías del Águila», Cecilia Salgado da cuenta de la labor del Centro de la Imagen desde la adquisición de los negativos y la tarea de conservación que realizan, la cual incluye la utilización de una bóveda especial para el cuidado de ese tipo de material. También explica las características de esos negativos y el estado de conservación en el que fueron adquiridos.

En este texto se aprecia la importante labor que vienen realizando para conservar los negativos de Elías del Águila. En palabras de la autora: «La apuesta del Centro de la Imagen por preservar este patrimonio en un avance importante en la valoración de la memoria visual, elemento indispensable para entender la evolución de la sociedad peruana, y sienta las bases para poder transmitir este legado a generaciones futuras y asegurar el acceso del público general al mismo.»

En «El uso de intensificadores en los negativos de Elías del Águila», Patricia Gonzáles y Cecilia Salgado se ocupan del trabajo realizado con el fin de identificar los negativos dañados, así como las técnicas, procedimientos y análisis que han realizado a los negativos.

La segunda parte del libro está dedicada a la galería fotográfica con más de setenta páginas. Cabe destacar la calidad y el cuidado para la reproducción de las fotografías. Eso permite apreciar en toda su magnitud el trabajo realizado por el fotógrafo Elías del Águila.

Es un libro que guarda en sus páginas un importante testimonio de la historia de la fotografía en el Perú.

Redescubriendo a Elías del Águila. Retrato fotográfico y clase media en Lima después de 1900. Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Lima, 2017.
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

Carlos E. Tupiño
Junio, 2017

El laboratorio de la vanguardia literaria en el Perú – Yazmín López Lenci

El laboratorio de la vanguardia literaria en el Perú – Yazmín López Lenci

En mis investigaciones sobre el campo de las publicaciones vanguardistas, he encontrado importantes trabajos; uno de ellos es El laboratorio de la vanguardia literaria en el Perú de Yazmín López Lenci. Desde su publicación en 1999, mantiene su vigencia como una sustancial fuente de consulta para la investigación y estudio de las revistas de vanguardia que aparecieron en el Perú durante la segunda década del siglo XX.

Antonio Melis, en el «Prólogo», escribió: «El análisis del papel jugado por las revistas y periódicos de las provincias es un momento central de esta investigación.» Resaltan las revistas publicadas en ciudades del Sur del Perú; entre ellas: Kosko y Kuntur de Cusco; La Tea y el Boletín Titikaka de Puno y Chirapu de Arequipa, que pueden considerarse como lugares de importancia en el desarrollo del vanguardismo e indigenismo.

Más adelante, Melis añade: «El concepto-clave de este trabajo es el proceso de resemantización que la vanguardia conoce en tierra peruana. […]», Ese concepto tratado por la autora permite apreciar que la vanguardia peruana no fue un calco de la europea; en su desarrollo fue adquiriendo características del contexto cultural y político de esa década. Un claro ejemplo es el libro Ande de Alejandro Peralta, publicado en Puno en 1926. Los poemas tienen la tipografía y distribución en la página que caracterizó a la poesía vanguardista de esos años; sin embargo, lo que plasma el poeta en cada uno de sus poemas, está impregnado de su sentir en medio del paisaje del Altiplano, del lago Titikaka, de los campesinos; es decir, de su contexto. Se encontraron el vanguardismo con el indigenismo y apareció lo que Cynthia Vich llama «indigenismo vanguardista» (Indigenismo de vanguardia en el Perú. Un estudio sobre el Boletín Titikaka, Lima, 2000)

Desde el inicio del siglo XX, empezaron a mostrarse algunos cambios sociales en el ámbito social y cultural. Los años conocidos como el Oncenio de Augusto B. Leguía sirvieron de marco al apogeo de la vanguardia. Sobre ese importante periodo la autora escribió: «La expansión cultural y educativa del período comprendido entre los años 1900 y 1930, que va de la mano del incremento de las capas medias, puede leerse en la apertura de librerías y de nuevas editoriales, en el incremento de la población universitaria, en la creación de escuelas superiores, pero sobre todo en la actividad efervescente  de periódicos y revistas entre 1919 y 1928.»

López Lenci considera a González Prada como una importante influencia en los intelectuales que forjaron esas publicaciones: «Apoyarse en la voz rectora de González Prada significó para la nueva generación encontrar una voz legitimadora de sus empresas periodísticas. Una buena cantidad de revistas se abren en sus primeros números con la inclusión de artículos, ensayos o poemas del reivindicado maestro. […]»

El libro tiene tres capítulos. El primero rescata lo ocurrido con la prensa en las dos primeras décadas del siglo XX «pero sobre todo en la actividad efervescente de periódicos y revistas entre 1919 y 1928». Lima, la capital, era el centro de las actividades; sin embargo, como una oposición al centralismo, hubo un auge del periodismo en las provincias, especialmente en Cusco, Puno y Arequipa.

También compara el periodismo que se desarrolló en diferentes diarios que fueron publicados en los mismos años de las revistas vanguardistas, como fue el caso de El Tiempo, La Prensa, Nuestra Época y también entre las mismas revistas, lo que permite apreciar el tipo de discurso en cada una de las publicaciones.

En el segundo capítulo, la autora elige 36 manifiestos y realiza una definición de lo que considera un manifiesto dentro del campo de las revistas literarias vanguardistas. También presenta y analiza algunas muestras de lo que definieron como vanguardismo algunos manifiestos aparecidos en revistas como Chirapu de Arequipa, Boletín Titikaka de Puno, Amauta de Lima, y otras.

En este capítulo dedica unas páginas al análisis del Simplismo, un vanguardismo que estuvo a cargo de un único miembro: el poeta Alberto Hidalgo, y al Surrealismo y su influencia en el Perú.

En el tercer capítulo se ocupa de la vanguardia andinista. En ese campo son muchas las opiniones que se han vertido sobre el indigenismo, un movimiento en el que los grupos intelectuales de los Andes, especialmente del Sur del país, tuvieron un rol importante. Yazmín López considera «que los intelectuales andinos no inauguran el discurso sobre el indio sino que lo reactualizan y movilizan, de acuerdo con las variantes propias de su inserción dentro del campo intelectual nacional.» El análisis que realiza de los textos y manifiestos que fueron publicados en diferentes revistas de esos años del vanguardismo, permite tener un panorama general sobre el movimiento indigenista a través del vehículo que constituyeron las revistas literarias de vanguardia.

Se trata de una significativa contribución al estudio de la vanguardia peruana.

El laboratorio de la vanguardia literaria peruana.
Yazmín López Lenci.
Editorial Horizonte, Lima, 1999.
180 páginas.
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

 

Carlos E, Tupiño
Mayo, 2017

Gamaliel Churata. Antología y valoración

Gamaliel Churata. Antología y valoración

sta edición reúne una serie de textos que permite un acercamiento a la vida y obra de Arturo Peralta, quien decidió utilizar el seudónimo de Gamaliel Churata, nombre con el que firmaría, desde 1924, sus artículos periodísticos, ensayos, poemas y su mayor obra: El pez de oro.

En las páginas que presentan el libro se indica: «En esta antología, el lector hallará el pensamiento matriz de su autor en pro de un peruanismo o, mejor, americanismo profundo; entreverá sus ideas sociales; aquilatará su cultura, en verdad no académica, pero no por eso menos sólida y amplia. Todo ello expuesto de manera original, en prosa no común ni común modo de mirar, juzgar, entender los temas de la cultura y descubrir nuestro “mundo interior andino”, en pos de una “América dueña de sus entrañas y de su voluntad”, como lo expresa el propio genial creador.» (p. 8).

«El pez de oro, o dialéctica del realismo psíquico, alfabeto del incognoscible» es el texto que inaugura la Antología y reproduce la conferencia que ofreció Churata en la ciudad de Puno en 1965, luego de su regreso de La Paz, Bolivia, y resulta de suma importancia para conocer lo que piensa el autor sobre su emblemática obra indigenista. En esa oportunidad, el intelectual puneño refirió que «[…] conviene tener en cuenta que El pez de oro está labrado con materiales puneños, radicalmente fruto de las reacciones anímicas telúricas de nuestra tierra y su lago, […]» (p. 14).

Más adelante añadío: «Queda establecido que El pez de oro es de una literatura que no persigue ciertamente la creación de un nuevo idioma, como parece que juzgó algún cimero hombre de letras americano, cuyo nombre no puedo evocar puesto que la versión no llegó a mí directamente; pero sí que pretende infundir en el hispano una emotividad idiomática, que en alguna manera nos hable de las raíces de la Runa-Simi, que yo llamo el Kheswa-aymara. Y agregaré ahora que el volumen édito (sic) es sólo el primero de otros que le siguen, […]. En efecto, tras El pez de oro debe aparecer Resurrección de los muertos, de mayor número de páginas […]» (pp. 24-25).

Durante mucho tiempo los estudios sobre El pez de oro no han sido abundantes y eran pocos los trabajos que podían encontrarse en las bibliotecas o librerías; uno de los más antiguos es El pez de oro, la biblia del indigenismo, de Omar Aramayo. Sin embargo, en los últimos años han aparecido nuevos libros que contribuyen al estudio sobre Gamaliel Churata y su obra; cito algunos de ellos al final.

Luego de la presentación y el texto que reproduce la conferencia de Gamaliel Churata, el libro se divide en seis partes; las cuatro primeras reúnen fragmentos de El pez de oro, una selección de prosa lírica, ensayos y poesía del autor puneño. Las dos últimas secciones: «Valoración» reúne poemas en homenaje a Churata y ensayos sobre su vida y obra; en «Epicedio» se encuentran los discursos que pronunciaron en el sepelio de Gamaliel Churata.

Los poemas y ensayos incluidos en «Valoración» son de suma importancia para conocer, por testimonio de personas que conocieron al autor puneño, diferentes aspectos de la vida, trayectoria y obra de Gamaliel Churata. Esas páginas permiten dar una mirada a los años en el Colegio San Carlos, a los jóvenes que formarían el grupo Orkopata, la presencia del maestro Encinas, la formación de la revista La Tea, la gestación del Boletín Titikaka, el contexto social y político de esos años en sur andino, el desarrollo de la poesía vanguardista por parte de los poetas puneños, la relación de Churata con José Carlos Mariátegui y la revista AMAUTA, su función como bibliotecario en Puno y la labor que cumplió al frente del mencionado grupo intelectual en el que el «autodidactismo» jugó un papel importante en el desarrollo de sus integrantes. También figuran ensayos sobre El pez de oro, lo que permite leer y comparar lo que dice el mismo autor con lo que sostienen los críticos. Considero que dentro de ese excelente grupo de textos, resaltan los de Emilio Romero, Emilio Vásquez, Luis E. Valcárcel y José Varallanos.

A continuación, cito los títulos de los textos y sus autores incluidos en la sección «Valoración», por considerarlos de utilidad para las personas interesadas en la vida y obra del autor puneño.

«Gamaliel Churata», Nazario Chávez Aliaga.
«Canto Existencial», Luis de Rodrigo.
«A mí me dio muchas palabras y yo nada», Alberto Valcárcel.
«A Gamaliel Churata, en Orko-Pata», Eleazar Bustamante.
«Biografía polémica de Gamaliel Churata», Alejandro Peralta.
«Sobre la piel del silencio petral», Jesús Cabel.
«Gamaliel Churata y el Pez de Oro», Fernando Diez de Medina.
«Churata, su obra y el indigenismo o peruanismo profundo», José Varallanos.
«El pez de oro», Luis E. Valcárcel.
«Gamaliel Churata, el medio, el momento y el hombre», Emilio Romero.
«Churata y su obra», Emilio Vásquez.
«El pez de oro», José Enrique Viaña.
«El pez de oro de Gamaliel Churata», César A. Rodríguez.
«Ha muerto Gamaliel Churata», Arturo Peralta Vásquez.
«Gamaliel Churata» por Luis Edmundo Heredia.
«De la fosa común del olvido», Ernesto More.
«Se fue Gamaliel Churata», J. Alberto Cuentas.
«El panindigenismo de Churata», Emilio Armaza.
«Un libro americano para indo-mestizos», Luis Alberto Sánchez.
«Nueva presencia de Gamaliel Churata», José Luis Ayala.
Carta de Jorge Basadre a Emilio Vásquez.
«Se llamaba Gamaliel», José Vásquez Aliaga.
«Diálogo de Víctor Arce Franco con Gamaliel Churata»

Dentro de los poemas escritos en homenaje a Gamaliel Churata, he elegido los fragmentos de dos de ellos, como una muestra de lo que reflejan los versos: elementos del paisaje del Altiplano, el lago, el grupo Orkopata y mucho más.

[…]
Por el verbo
llegaste al fuego
el monte y el agua.

Por el verbo
hallaste en el fondo
Titikaka,
una estrella de oro
nacida en el lodo.

Por el verbo
tu hiciste cantar
al hombre, la piedra
y el ritual.

Por el verbo:
tu reino es cabaña;
el cerro, poema; altar, Orkopata.
[…]
(Fragmento del poema «Canto existencial» de Luis de Rodrigo, pp. 332-333)

 

[…]
Yo ya te conocía
antes, en Orko-Pata,
que fuera
atalaya pétrea,
tierna florecilla,
en un jardín de Academos

Las ideas crecían
y crecían,
y amenazaban ser
arisco pendón,
bosque de piedra,
legión ondera
de color y coraje.
[…]
(Fragmento del poema «A Gamaliel Churata, en Orko-Pata» de Eleazar Bustamante)

Es un libro que merece tener una nueva edición para seguir difundiendo la obra de uno de los personajes de la vanguardia e indigenismo que se desarrollaron en la ciudad de Puno durante las primeras décadas del siglo pasado.

Gamaliel Churata. Antología y valoración. Instituto Puneño de Cultura, Lima, 1971.

 

Libros sobre Gamaliel Churata y su obra.

BOSSHARD, Marco Thomas. Churata y la vanguardia andina. Lima: Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, 2014.

CHURATA, Gamaliel. El pez de oro, edición de Helena Usandizaga. Madrid: Cátedra, 2012.

FERNÁNDEZ GONZÁLES, Guissela. El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata. Lima: Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, 2009.

MAMANI MACEDO, Mauro. Qhechumara Proyecto estético-ideológico de Gamaliel Churata. Lima: Fondo Editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades, 2012

_____. Ahayu-Watan. Suma poética de Gamaliel Churata. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Letras y Ciencias Humanas / Grupo Pakarina, S.A.C., 2013.

MORAÑA, Mabel. Churata Postcolonial. Lima: Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, 2015.

PANTIGOSO, Manuel. El ultraorbicismo en el pensamiento de Gamaliel Churata. Lima: Universidad Ricardo Palma, 1999.

TAMAYO HERRERA, José. Historia social e indigenismo en el Altiplano. Lima: Ediciones Treintaitrés, 1982.

VILCHIS CEDILLO, Arturo. Travesía de un itinerante. Puno: Universidad Nacional del Altiplano,  2013.

 

Carlos E. Tupiño
Mayo, 2017

La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934)

La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934)

Una selección de artículos de periodismo-literario y cultural de calidad, es la que se encuentra en La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934). Francisco Uzanga ha hecho un extraordinario trabajo para esta edición que incluye cuarenta y cinco autores; entre ellos, más de una veintena son judíos nacidos en tierras que formaron el Imperio Austrohúngaro y en otras ciudades europeas; también figuran dos mujeres: Rosa Luxemburg y Else Feldmann, ambas judías y nacidas en la ciudad polaca de Zamość y en Viena, respectivamente. Igualmente están presentes los Premio Nobel de Literatura: Thomas Mann (1929) y Hermann Hesse (1946)  y el Premio Nobel de la Paz 1946 Carl von Ossietzky.

Asimismo, otros nombres conocidos cuya obra se sigue editando en la actualidad, aparecen en La eternidad de un día: Stefan Zweig, Joseph Roth, Alfred Polgar, Peter Altenberg, Robert Walzer, Kurt Tucholsky, Robert Musil y otros.

Son un total de cincuenta y dos artículos presentados de manera cronológica, considerando el año de su publicación, lo cual permite al lector apreciar un panorama del contexto cultural, social y político de esos años.

En el prólogo Francisco Uzanga escribió: “[…] En la Europa de habla alemana, en cambio, el género que conquista desde el comienzo el favor de los lectores es una pieza de prosa breve compuesta con ambición estilística y en tono distendido, a menudo humorístico, que adopta múltiples formas y aborda todo tipo de temas. Estos pioneros artículos periodístico-literarios no sólo encabezan la nueva sección, sino que acaban apropiándose de su nombre: además del suplemento cultural, feuilleton pasa muy pronto a designar en alemán el artículo literario escrito para la prensa, un género que irá desarrollando  unas características propias y llegará a alcanzar rango de honor en la historia de la literatura escrita en este idioma.”

Cada uno de los autores seleccionados cuenta con una breve y precisa biografía en la que se resalta la actividad periodística, literaria y política, sus relaciones con otros personajes de la época, las persecuciones y prohibiciones que sufrieron sus textos; también aparecen mencionados sucesos que formaron parte de la historia, como la tristemente célebre «noche de los cristales rotos». Esas páginas dedicadas a los autores permiten ver los nombres de las revistas y diarios de Viena, Berlín, Munich, y otras importantes ciudades; así como la trayectoria que tuvieron –aparte del periodismo– en la literatura, filosofía, medicina, humanidades, política, filología, comercio, etcétera. También proporcionan importante información sobre los libros producidos por los autores y resulta de gran utilidad para los interesados en este tipo de textos. Entre los libros mencionados figuran: Paseos por Berlín de Franz Hessel de quien se dice que su figura “es indisociable de la del flâneur, ese paseante discreto que deambula por la gran ciudad con aire risueño y fino olfato para captar lo incidental y peculiar que se esconde en sus calles.” Otro de los títulos es De noches y calles de Praga de Else Feldmann, y el texto ¡Se abren los albergues contra el frío!, todo un ejemplo de periodismo literario, proviene del mencionado libro. De la autoría de Egon Erwin Kisch se menciona El reportero frenético (1925); sobre este autor, Joseph Roth escribió: “logra elevar el reportaje a la categoría de obra literaria y, por tanto, perdurable.” Sobre sus reportajes se dice que “mantienen hoy día su vigencia y siguen sirviendo de modelo en las escuelas de periodismo de Alemania y Austria.”. Berlín y los berlineses (1851) y Siluetas berlinesas (1852) reúnen los artículos de Ernst Ludwig Kossak, quien es “considerado el padre del folletín berlinés”. Solo unos pocos de esos libros tienen ediciones actuales, otros tal vez se puedan ubicar en las librerías de libros viejos.

Durante la década de los años 20, el feuilleton tuvo su apogeo; en diferentes ciudades alemanas, especialmente en Berlín aparecen numerosas revistas y publicaciones que dan cabida a la producción de los textos de periodismo literario. Ese periodismo, así como sus autores sufrirán un duro golpe con la llegada de Adolfo Hitler al poder y las persecuciones que ocurrieron en esos años de violencia.

La lectura de los artículos seleccionados para esta edición, me ha permitido acercarme a verdaderas obras del periodismo literario y conocer a autores cuyas obras están en mi lista de libros por ubicar. No mencionaré los nombres o artículos que más me han impresionado, simplemente, recomiendo la lectura de este extraordinario libro.

 

La eternidad de un día. Clásicos del periodismo literario alemán (1823-1934), prólogo, selección, notas y traducción de Francisco Uzanga Meinecke, Acantilado, Barcelona, 2016
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

Carlos E. Tupiño
Abril, 2017

De mi biblioteca: “Empire of the Summer Moon”

De mi biblioteca: “Empire of the Summer Moon”

Empire of the Summer Moon spans two astonishing stories. The first traces the rise and fall of the Comanches, the most powerful Indian tribe in American history. The second entails one of the most remarkable narratives ever to come out of the Old West: the epic saga of the pioneer woman Cynthia Ann Parker, who was kidnapped by Comanches as a nine-year old girl, and her mixed-blood son Quanah, who became the last and greatest chief of the Comanches.

Although readers may be more familiar with the apache and the Sioux, it was in fact the legendary fighting ability of the Comanches that determined when the American West opened up. Comanche boys became adept bareback riders by age six; full Comanche braves were considered the best horsemen who ever rode. They were so masterful at war that they stopped the northern drive of colonial Spain from Mexico and halted the French expansion westward from Louisiana. White settlers arriving in Texas from the eastern United States were surprised to find the frontier being rolled backward by Comanches incensed by the invasion of their tribal lands.

The war with the Comanches lasted four decades, in effect holding up the development of the new America nation. Gwynne’s exhilarating account delivers a sweeping narrative that encompasses Spanish colonialism, the Civil War, the destruction of the buffalo herds, the arrival of the railroads, and the amazing story of Cynthia Ann Parker and her son Quanah-a historical feast for anyone interested in how the United States came into being. Hailed by critics, Empire of the Summer Moon announces S.C. Gwynne a major new writer of American history. (Back cover)

Empire of the Summer Moon
S. C. Gwynne
Scribner, New York, 2010
374 pages