Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas – Joseph Roth

Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas – Joseph Roth

Hace cien años, en noviembre de 1918 se firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Al día siguiente se creó la Primera República de Austria. La época del Imperio Austrohúngaro había terminado.

En esos inmediatos años de posguerra, entre 1919 y 1920, Joseph Roth escribió un centenar de artículos para el diario vienés Der Neue Tag. Una selección de esos textos ha sido reunida en Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas (Acantilado, Barcelona, 2010).

En el prefacio, Helmut Peschina señala que en el diario vienés: « […] su tarea fue describir la vida cotidiana en la Viena de la posguerra, contar acontecimientos locales de mayor o menor importancia, […] Roth sabía hacer un “artículo lírico”, en el que era un auténtico maestro, […]».

En cada uno de los artículos se puede apreciar el estilo de Joseph Roth para describir escenas de la vida diaria que retratan la Viena en los días de posguerra. En cada texto resalta la sensibilidad del autor y su destreza para observar y comunicar detalles en los que están presentes, primordialmente, los contrastes sociales, en medio de pobreza, discriminación, desconfianza y abandono. Nunca perdió de vista el sentir de los más necesitados y de los marginados; supo comunicarlo y es una característica en su obra periodística y literaria.

Estos textos también presentan una muestra del uso de las metáforas por parte de Joseph Roth, además de los contrastes en las escenas que retrata en cada uno de sus artículos. Un ejemplo es «Entrevistas con tipos de la calle». El autor conversa con tres personas que son el reflejo de la pobreza y marginación en las calles de Viena y, desde las líneas iniciales, con el lenguaje utilizado, presenta una imagen de esos seres:
«Son hijos de la calle. La calle es su hogar y su techo, su origen y su destino. Son ellos los que dan a la calle su fisonomía y singularidad, forman parte de ella como las farolas, el adoquinado, las isletas, las columnas publicitarias, los obeliscos y las marquesinas de las paradas. Son el mobiliario de la calle, de la fábrica: la vida los engendra y los despilfarra como populacho en la gran ciudad.»

Otra muestra del uso que hace de las metáforas para señalar los contrastes y la situación social es «El bar del pueblo». Luego de describir un bar que tiene puerta giratoria, música de piano y hasta portero, escribe:
«Pero no quiero hablar de ese bar, sino del otro que hay en la bocacalle de la Schulerstrasse.
La puerta está abierta. Cacharros de lata entrechocan. A la izquierda de la entrada se encuentra el grifo de una conducción de agua. No cierra bien. A intervalos regulares, la boca de la conducción escupe gotas en el fregadero. ¡Clinc! ¡Clinc! Si se escucha un rato, suena como una música. Muy pobre, primitiva, pero música al fin y al cabo. Se aprende a distinguir las gotas. Oh, no son en absoluto iguales. La una es fuerte, repentina, y no cae, sino que se precipita de cabeza al fregadero. Y la otra es joven y tierna y tímida, y no se atreve a caer en el centro, sino que tintinea levemente en el borde. Todas juntas forman una música muy ingenua, infantil, y suena como si a pequeños intervalos se pulsaran las siete teclas de un piano de juguete. Ésta es la música de los pobres.»

Luego continúa con la descripción de ese local en medio de una atmósfera en que la pobreza está presente en cada renglón, aquella que viven los asistentes a ese local. El lenguaje y estilo de Roth dan fuerza a su descripción y envuelven al lector en ese ambiente que el autor observa y registra para la posteridad.

Aquellos locales que resaltaron en los años de esplendor de la Viena que quedó en el recuerdo, también están presentes en los artículos que escribió Roth, como la Sophiensaal, una mítica sala de bailes, sinfonías, conciertos y óperas desde los años del Imperio Austrohúngaro. En «El cuento de la Sophiensaal» el autor señala que es una historia real y la inicia como un cuento. Luego de narrar la historia, ese texto inicial servirá de contraste con otro, casi al final, para mostrar una realidad aún presente para los que sufrieron las consecuencias de la guerra.
«La historia de la Sophiensaal bien podría empezar como un cuento: “Érase una vez…”.
O sea: érase una vez una sala de fiestas que era como un poema, o, mejor aún, la sala de las salas, la sublime sala de fiestas. Resplandecía bajo miríadas de luces, y sobre su suelo de parqué giraban los más delicados piececitos blancos de las damas. […]
[…] Cuando la guerra recorrió el país, se llevó todo el esplendor: la Sophiensaal se convirtió en un simple albergue para convalecientes. En sus locales olía a alcanfor y yodoformo, y en vez de los sonidos de los valses, por todos los rincones del palacio revoloteaban perdidos suspiros de hombres enfermos…»

Cada uno de los artículos incluidos en el libro, ofrecen una muestra muy variada de la vida diaria en la Viena de posguerra: sus habitantes, cafés, parques, calles, locales, costumbres y contrastes sociales.

Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas es un libro que recomiendo por ser una excelente muestra del talento de Joseph Roth.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Noviembre, 2018

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

Beethoven – Jan Swafford

Beethoven – Jan Swafford

Desde su publicación me llamó la atención el recibimiento que tuvo, por parte de la crítica, Beethoven de Jan Swafford (Acantilado, Barcelona, 2017). Me interesó porque me gusta mucho disfrutar de la música clásica y uno de mis compositores favoritos es Ludwig van Beethoven.

Según el propio autor, este libro es fruto de doce años de investigación y escritura. Las más de 1400 páginas reflejan el extraordinario trabajo realizado por Swafford.

En el recorrido por la vida de Ludwig van Beethoven están presentes los años de la Ilustración en Alemania, especialmente en la ciudad de Bonn, donde nació Beethoven; los sucesos de la Revolución francesa y la aparición de Napoleón Bonaparte. También está presente la historia de la ciudad de Viena, capital de todo ese mundo musical y artístico con sus mecenas y las luchas por las publicaciones de los trabajos musicales en las principales editoriales. Los años de Beethoven, en lo musical, estuvieron marcados por la influencia, principalmente, de Mozart y Haydn, entre quienes el pianista alemán supo imponer un estilo propio.

La investigación realizada por Swafford no ha dejado escapar detalles sobre la vida de Beethoven; sus vivencias, estados de ánimo, su sordera y otros problemas de salud que lo atormentaban, los conflictos familiares y de intereses, todo se halla en el recorrido de la vida del músico y compositor.

Resultan interesantes el interés y cuidado con que se muestra como se fueron gestando las principales composiciones de Beethoven a lo largo de su vida; en muchas de ellas está presente una amplia explicación, análisis y opinión del autor y de otros especialistas sobre las obras musicales, cada uno de los movimientos, las escalas utilizadas, los instrumentos que intervienen y las combinaciones entre ellos. Como admirador de la música de Beethoven, me ayudaron a disfrutar mejor cada uno de los trabajos del músico alemán. Sin embargo, esto no significa que sea un libro para quienes están al corriente de esta clase de música. Swafford escribió: « Esta obra muestra la visión de un compositor sobre otro compositor, escrita para el público general.»

En el análisis de las composiciones y a modo de comparación, también están presentes los nombres de otros referentes en composición musical. Por ejemplo, en el caso de los comentarios de la sonatas para violonchelo, el autor cita: «No tenía que mirar por encima del hombro, porque Haydn y Mozart nunca habían escrito para esta combinación, ni nadie más había escrito obras importantes para chelo y piano que pudieran rivalizar con él. […] El violonchelo estaba empezando a adquirir una personalidad propia, liberado de su papel tradicional de refuerzo del bajo en la música orquestal, […] Beethoven aprovechó también la oportunidad de ayudar a la emancipación de un instrumento». Los detalles sobre la importancia, hasta ese momento, del violonchelo, sumados a los nombres mencionados, solo hacen resaltar el esfuerzo y creación realizados por Beethoven. Ese tipo de comentarios y opiniones, que se encuentran a lo largo del libro, permiten enriquecer el contexto en cada una de las composiciones, constituyéndose, además, en un enriquecimiento cultural para el lector.

Estas explicaciones abarcan sus principales obras entre las que figuran conciertos para piano, sinfonías, sonatas para piano, cuartetos para cuerdas, etcétera y uno de los espacios más amplios lo ocupa el dedicado a su monumental Novena sinfonía en la que están presentes los versos del poeta Friedrich Schiller, los cuales también son explicados en los comentarios y análisis de la obra. Con relación a estos textos, el autor escribió: « Ofrezco mis interpretaciones y análisis de la música como un punto de vista, y como un gesto para indicar de qué modo, creo, esperaba Beethoven que reaccionaran sus oyentes…»

Conforme se desarrolla la biografía de Beethoven, en las páginas desfilan personajes como: Immanuel Kant, Johann von Goethe, Friedrich Schiller entre los intelectuales y poetas; con relación a la aristocracia, realeza y política, entre los muchos mencionados están Leopoldo II y Francisco II que fueron los dos últimos emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico cuya capital fue Viena, los príncipes Karl Lichnowsky y Joseph von Lobkovitz dos de los mecenas de Beethoven en Viena, Federico II rey de Prusia, Napoleón Bonaparte; en la música aparecen Antonio Salieri, Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn y Carl Czerny entre otros.

También están presentes los nombres de las publicaciones en las que se divulgaron las críticas y comentarios sobre la obra de Beethoven, una de las principales fue Allgemeine Musikalische Zeitung.

El autor dedica un buen espacio a la ciudad de Viena, en donde Beethoven llegó al lugar que alcanzó como compositor; en esas páginas se pueden apreciar las costumbres en dicha ciudad, lo que buscaba y gustaba el pueblo, las costumbres de la aristocracia y la realeza, el lugar que ocupó la música y los teatros en la capital imperial y la competencia entre los músicos por lograr sobresalir ante una crítica exigente. No quedan de lado los pormenores relacionados a la vida política y las consecuencias originadas por la Revolución francesa. Todo esto forma parte de aquel ambiente que rodeo la vida y las creaciones de Ludwig van Beethoven.

Jan Swafford escribió: « Como compositor me fascina ver el proceso de creación, y espero transmitir esa fascinación a mis lectores». Luego de leer Beethoven puedo decir que el autor ha cumplido en transmitir su fascinación por el músico alemán y, también, dar a conocer un importante panorama de la vida cultural, política e intelectual de una parte de los siglos XVIII y XIX.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Diciembre, 2017

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

El doctor Zhivago y el contexto de una novela

El doctor Zhivago y el contexto de una novela

Hace unos días terminé de leer El doctor Zhivago de Boris Pasternak (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016). Desde el inicio, los sucesos mencionados en la novela y que forman el contexto en el que se desarrolla la historia, traían a mi memoria las diferentes escenas de la Revolución rusa. Debido a la conmemoración del centenario de ese acontecimiento, tuve la oportunidad de leer a diferentes autores sobre el tema de la revolución, los artistas e intelectuales rusos en esos años, así como todo lo que ocasionó ese evento.

En las siguientes líneas no comentaré la novela de Pasternak sino, me referiré a la importancia de conocer el contexto en el que se desarrollan obras como El doctor Zhivago, en medio de eventos reales que conmocionaron al mundo, como lo fueron la revolución y todo lo que trajo consigo: guerra civil, persecuciones, asesinatos, hambruna, miseria y abusos que envolvieron a la sociedad rusa, así como las dos guerras mundiales.

Uno de los primeros acontecimientos que aparece en la novela, solo en una breve mención, es la guerra entre Rusia y Japón. Resulta interesante conocer que la derrota que sufrió el imperio zarista por parte de Japón tuvo serias consecuencias además del descontento general que afectó a la élite del zar, al ejército y a la población. Era la primera vez que un pequeño país de Asia derrotaba a un imperio como el ruso. El historiador E. H. Carr define ese momento como las «frustraciones y humillaciones de la guerra ruso-japonesa.» (The Russian Revolution. From Lenin to Stalin, The Free Press, New York, 1979). El conocimiento de hechos como el mencionado enriquece la percepción del lector hacia una situación que repercute en la sociedad de la que forman parte los personajes de la novela en su inicio, lo cual no es explicado en la narración ni en los diálogos ente los personajes.

Otro suceso mencionado es la revolución de 1905. En ms lecturas pude conocer que dicha revuelta fue duramente reprimida por la Guardia Imperial del zar, ocasionando miles de muertos en San Petersburgo, en lo que se conoció como el «domingo sangriento». La lectura de ese pasaje de la novela, ignorando lo que significó esa masacre a ojos de la población, impedirá que el lector aprecie lo que ese contexto significó para los personajes y el desarrollo de la novela.

En la novela aparecen solo algunos datos de lo que sucede en el ambiente que envuelve a todos los personajes, por ejemplo, menciones a actividades y protestas en febrero de 1917, la inquietud, agitación y movilizaciones en los días de octubre de 1917 en que estalló la revolución; sin embargo, una lectura de los acontecimientos históricos permite conocer la intensidad de una trama que afecta de manera radical la vida de los personajes y el desarrollo de la trama de la novela.

La mención de los bandos integrados por los blancos y los rojos, los partisanos, las persecuciones, fusilamientos, el despojo de las propiedades, el hacinamiento, la miseria y la hambruna, el estallido de la guerra civil que aparecen en la novela, forman parte de la historia real y se pueden encontrar en los diferentes libros sobre la Revolución rusa.

En El doctor Zhivago una de las escenas extensas y terribles es la que narra y describe el viaje en tren del protagonista y su familia. El hacinamiento, el hambre, el maltrato están presentes no solo en los vagones sino en los andenes ferroviarios de los pueblos –en los que muchas veces se detienen los trenes durante sus extensos viajes entre las ciudades hacia las que huyen en busca de refugio en medio de la guerra y la revolución– en los que la especulación de alimentos abunda en medio de una escasez general. La poeta Marina Tsvietáieva (Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, 2015, pp. 58-59) escribió: « […] No son vagones – son montones. Y al encuentro de estos montones-vagones – vociferantes, indignantes, implorantes y profirientes – los montones de los andenes.» Luego hace esta descripción:

«Me doy cuenta de que estoy en el tren y en marcha. (¿Estamos todos? Imposible mirar atrás). Comprensión progresiva: estoy de pie, una pierna está. La otra “evidentemente” también está, pero dónde –no sé. Ya la encontraré. […]
Estoy de pie, levemente balanceada por una apretada y conjunta respiración humana: adelante y atrás, como una ola. Adherida con el pecho, el costado, el hombro, la rodilla, respiro a ritmo. Y de esta máxima fusión corporal –la sensación absoluta de pérdida del cuerpo. Yo –soy eso que se mueve. El cuerpo, petrificado –eso es. El vagón: una petrificación forzosa.»

Al conocer esos terribles y deplorables sucesos, ya con Stalin en el poder, no deja de sorprender cómo es que Pasternak pudo haber escrito esta novela que narra con crudeza lo que ocasionó la revolución en sus diferentes etapas. Michael Ignatieff da cuenta de dos visitas que Isaiah Berlin hizo al escritor ruso, con un lapso de una década entre ellas (Isaiah Berlin. Su vida, Debate, Barcelona, 2018, pp. 199, 313). Con relación a la primera visita, dijo:

«Aquella tarde en Peredelkino, Berlin fue el primer extranjero en saber que Pasternak tenía un nuevo proyecto: una novela sobre su propia generación y su destino en la revolución y la guerra. Unos pocos de los primeros capítulos estaban ya terminados, y le confió a Isaiah el cometido de llevárselos a sus hermanas a Oxford. Esta obra se llamaba entonces “Muchachos y muchachas, la historia de un Fausto ruso: sacada de los papeles inéditos de la familia Zhivago”. Isaiah se metió los capítulos bajo el brazo y, al volver a Inglaterra, los entregó sin haberlos leído.» (p. 199)

Sobre la segunda visita, realizada en 1956 en la ciudad de Moscú, relató:
«Allí, el escritor le dijo que ya había enviado el manuscrito de El doctor Zhivago a su editor italiano y estaba resuelto a que se publicara. Berlin rogó a Pasternak que considerara las consecuencias de esto para él y su familia. […] Pasternak se enfureció e Isaiah comprendió que era inútil insistir. De vuelta en su habitación de la Embajada británica de Moscú, Berlin leyó el manuscrito –uno de los primeros occidentales en hacerlo– y de inmediato concluyó que era una obra maestra.» (p. 313)

Otro tema interesante en la novela son las variaciones en los nombres de los personajes y la manera en que los llaman. Muchas de esas variaciones, típicas en la cultura rusa, también se hallan presentes en los diferentes libros sobre la Revolución rusa. Cito ejemplos con los nombres de algunos personajes: El nombre del doctor Zhivago es Yuri Andréyevich Zhivago y era llamado Yura o Yurochka; su esposa Antonina Aleksándrovna Gromeko era llamada Tonia o Tóniechka; el nombre completo de la mujer de la que se enamoró Zhivago es Larisa Fiódorovna Guichard y la llaman Lara o Lárochka; su esposo Pável Pávlovich Antípov, también era conocido como Pasha, Pavlushka, Patulia o Páshenka y cuando se enroló en las fuerzas revolucionarias, cambio su nombre por Strélnikov, algo característico en muchas de las figuras de la revolución, como en los casos de Lenin, Trostky y Stalin..

Conocer el contexto de una novela, que sin llegar a ser una novela histórica, se desarrolle en medio de acontecimientos que formaron parte de la historia, ayudará a entender mejor lo que viven los personajes y lo que significó en su tiempo y su sociedad.

A continuación, cito algunos títulos que recomiendo:

Diarios de la Revolución de 1917. Marina Tsvietáieva, Acantilado, Barcelona, 2015.

El equipo de Stalin. Sheila Fitzpatrick, Crítica, Barcelona, 2016.

El tren de Lenin. Catherine Merridale, Crítica, Barcelona, 2017.

El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos. Tzvetan Todorov, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017.

Historia de la Revolución Rusa. León Trotsky, Sinco Editores, Lima, 2017.

La palabra arrestada. Vitali Shentalinski, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2018.

La Revolución Rusa. Richard Pipes, Debate, Barcelona, 2016.

The Russian Revolution. From Lenin to Stalin. E. H. Carr, The Free Press, New York, 1979.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Noviembre, 2018

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

Turia. Revista Cultural – Número 127

Turia. Revista Cultural – Número 127

Con motivo de la FIL de Lima, en la que España fue el invitado de honor, llegaron varios números de Turia. Revista Cultural, editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación Provincial de Teruel.

En una visita a la Librería Sur, adquirí el número 127, junio-octubre 2018. En la página de los datos de la revista indican: «Este número ha sido posible gracias al apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, con motivo de su participación como País Invitado de Honor en la 23.ª Edición de la Feria Internacional del Libro de Lima». En las páginas de esta edición, además de autores de diferentes países, se encuentran textos de autores peruanos como Fernando Iwasaki, Santiago Roncagliolo, Alonso Cueto, Jorge Eduardo Benavides, Ricardo Sumalavia, Diego Trelles Paz, Patricia de Souza, Karina Pacheco Medrano, entre otros.

También se puede leer una interesante selección de poemas, entre los poetas peruanos están Ricardo Silva Santisteban, Marco Martos, Giovanna Pollarolo, Miguel Ildefonso, Victoria Guerrero, Carmen Ollé, Mariela Dreyfus, y otros.

De los textos que he leído en Turia, uno de los mejores y más gratos ha sido «Nada suena mejor que el silencio. Sobre la poesía y la vida de Blanca Varela» de Rocío Silva Santisteban. La autora inicia el texto con estas palabras:

La oficina principal de las librerías del Fondo de Cultura en Perú está ubicada en Miraflores en una casa estilo Tudor, con un frente amplio, en una de las calles más comerciales llamada Berlín. Blanca Varela durante los años setenta y ochenta llegaba todos los días, subía las escaleras que aún ahora crujen tenebrosamente, y se instalaba en su parco escritorio solo invadido de colores por una pequeña escultura de un Árbol de la Vida mexicano.

A lo largo de esas páginas, van de la mano las escenas de la vida de Blanca Varela, sus encuentros con otros personajes de la literatura y poesía, sus años en Lima, París y Nueva York, la creación de sus poemas y los libros que fueron formando, la crítica hacia la producción de Varela y los encuentros de Silva Santisteban con la poeta, junto con el análisis que hace la autora quien considera que «la poesía de Blanca Varela es una de las grandes aventuras literarias latinoamericanas».

En esta revista de casi quinientas páginas, también se encuentra la sección «La Torre de Babel», dedicada a las reseñas de libros. Este número incluye más de cincuenta reseñas.

Resulta interesante la sección «Cuadernos turolenses» que incluye el artículo «Revista del Turia, publicación científico-literaria del Teruel del siglo XIX» de Juan Domínguez Lasierra. Se trata de una breve mirada a los orígenes de la mencionada revista. El autor escribe:

La revista cultural Turia (nacida en 1983), en palabras de su fundador, Raúl Carlos Maícas, tomó su nombre en recuerdo de la vieja Revista del Turia (1881-1888) y un poco de su espíritu, podíamos decir, porque aquella veterana revista de «ciencias, letras, artes e interese generales», fundada por Joaquín Guimbao, es un relevante antecedente de la que hoy ha sido llamada «el milagro turolense» por su significación en el mundo de las publicaciones españolas actuales.

El artículo también incluye la reseña de dieciocho de los números publicados entre 1881-1888. Un referente para una revista cultural del siglo XIX.

Turia tiene en su haber el Premio Nacional al Fomento de la Lectura. Revistas como ésta siempre serán muy bien recibidas.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Septiembre, 2018

La llamada de la tribu – Mario Vargas Llosa

La llamada de la tribu – Mario Vargas Llosa

Desde que me enteré de la publicación de La llamada de la tribu de Mario Vargas Llosa (Alfaguara, Lima, 2018) tuve mucho interés en la lectura de este libro. Dentro de toda la producción del Premio Nobel de Literatura, lo que más admiro son sus ensayos. Me parecen extraordinarios y los que se incluyen en el mencionado libro no son la excepción.

En el texto introductorio, el autor inicia explicando por qué considera To the Finland Station de Edmond Wilson como el origen de este libro. También relata las diferentes transiciones políticas que finalmente lo condujeron al liberalismo. En esas páginas aparecen sus inicios en la izquierda, lo que llamó «la enfermedad infantil del comunismo», su participación en el grupo Cahuide durante su paso por la Universidad de San Marcos, su admiración hacia Fidel Castro y la Revolución cubana de la que empezó a apartarse a fines de los años sesenta por motivos que él explica, así como su contacto con los intelectuales franceses y su apasionamiento por Sartre y su obra, de quien luego se decepcionaría por las contradicciones entre lo que escribía y su proceder. Sigue el recorrido hasta presentar su cambio de dirección hacia el liberalismo y explica por qué lo considera importante y necesario. Son páginas que llevan al lector en un recorrido interesante que permite conocer los cambios de posición política del Premio Nobel de Literatura 2010 y en cuyas líneas se refleja la fuerza de sus convicciones. Este libro es, en palabras del autor, su «propia historia intelectual y política».

Los siete pensadores a quienes dedica los ensayos, que fueron quienes lo llevaron hacia el liberalismo, son: Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich August von Hayek, Sir Karl Popper, Raymond Aron, Sir Isaiah Berlin y Jean-François Revel. En los ensayos el autor expone el desarrollo de las ideas de cada uno de los pensadores, sin descuidar el contexto en que vivieron y desarrollaron su obra, en los que estuvieron presentes eventos como la Revolución rusa, la Segunda Guerra Mundial, el derrumbamiento cultural de Viena en los años de posguerra, la presencia del nazismo, comunismo, judaísmo, antisemitismo, exilio, la guerra civil española, la dictadura de Franco, la revolución estudiantil de mayo de 1968 en Francia, las corrientes intelectuales y filosóficas en auge en la Europa de esos años, sus relaciones –buenas y malas– con otros intelectuales o la amistad entre algunos de ellos. Por ejemplo, el autor se ocupa de la polémica de Friedrich von Hayek con John Maynard Keynes y de la célebre discusión entre Karl Popper y Ludwig Wittgenstein. Igualmente, se hacen presentes los nombres de diversos intelectuales, filósofos y políticos como Milton Friedman, Winston Churchill, Stalin, Charles de Gaulle, Jean Paul Sartre, y muchos más.

Entre las obras que Vargas Llosa analiza y comenta en cada uno de los ensayos, están: La riqueza de las naciones (1776) de Adam Smith; La deshumanización del arte y otros ensayos de estética (1925) y La rebelión de las masas (1929) de José Ortega y Gasset; sobre este autor, Vargas Llosa escribió: «Leer a Ortega es siempre un placer, un goce estético, por la belleza y desenvoltura de su estilo, claro, plástico, inteligente, culto, de un vocabulario inagotable, salpicado de ironías y al alcance de cualquier lector»; Caminos de servidumbre (1944) y Los fundamentos de la libertad (1960) de Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía 1974; La sociedad abierta y sus enemigos (1945) y La miseria del historicismo (1960) de Sir Karl Popper, de quien Vargas considera que «Probablemente ningún pensador ha hecho de la libertad una condición tan imprescindible para el ser humano, como Popper». También dedica unas páginas a El opio de los intelectuales (1955) y Los marxismos imaginarios (1969) de Raymond Aron, que «estuvo sobre todo enfrentado a los pensadores radicales de izquierda de su generación». Asimismo, en el ensayo sobre Jean François Revel, quien además destacó como periodista y director de L’Express, dedica varias páginas a El conocimiento inútil (1988), un libro que conmocionó el ambiente intelectual de Francia y finaliza ese ensayo dedicando su atención a las memorias de Revel, que lleva por título El ladrón en la casa vacía (1977), cuyo título original es Le voleur dans la maison vide.

En el ensayo dedicado a Sir Isaiah Berlin, resalta la admiración de Vargas Llosa por la vida y obra de uno de los más importantes e influyentes pensadores liberales. Desde el inicio nombra los diferentes libros que fueron apareciendo gracias a la labor de Henry Hardy, discípulo de Berlin, quien se encargó de reunir los ensayos que estuvieron dispersos durante mucho tiempo dispersos en bibliotecas y diferentes publicaciones. Sobre las obras de este pensador, Vargas Llosa señala que «prestan una ayuda invalorable para entender en toda su complejidad los problemas morales e históricos que enfrenta la realidad contemporánea» y, a lo largo del ensayo se ocupa del origen judío de Berlin, nacido en 1909 en territorio del imperio ruso y testigo muy joven de sucesos que marcaron su vida: la revolución bolchevique, las persecuciones y los pogromos contra los judíos. Luego pudo estudiar en Gran Bretaña, obtuvo la nacionalidad británica y llegó a ser presidente de la Academia Británica. Resulta interesante la explicación que hace Vargas Llosa de los conceptos de libertad «positiva» y libertad «negativa» desarrollados por Berlin, un defensor de la libertad y opositor al totalitarismo. También relata el encuentro del pensador liberal con la poeta Anna Ajmátova en la ciudad de Leningrado en 1945, quien también sufrió los abusos del régimen con Stalin a la cabeza. Se trata de un ensayo desarrollado de manera diferente a los demás, pero con la misma lucidez para el análisis y la crítica.

Además de los títulos mencionados, en cada ensayo figuran más libros a los que el Premio Nobel de Literatura dedica sus comentarios, lo cual da una idea de la magnitud del contenido del libro.

De los siete pensadores incluidos en las más de trescientas páginas de La llamada de la tribu, Vargas Llosa deja en claro su preferencia por tres de ellos: «Si tuviera que nombrar a los tres pensadores modernos a los que debo más, políticamente hablando, no vacilaría un segundo: Karl Popper, Friedrich August von Hayek e Isaiah Berlin». Es a ellos a quienes dedica más páginas en el libro.

Se puede o no estar de acuerdo con los cambios ideológicos ocurridos en el autor desde sus años universitarios, así como el pensamiento liberal que defiende y en el que basa sus convicciones políticas, pero lo que sí se puede afirmar, luego de la lectura de estos ensayos, es que La llamada de la tribu es uno de los excelentes trabajos de Mario Vargas Llosa, con el que despierta el interés sobre los pensadores mencionados y sus obras. Lo recomiendo.

Por mi parte, ya estoy en la búsqueda de algunos de los libros citados en La llamada de la tribu.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Junio, 2018

Innata vocación del escritor. Gamaliel Churata

Innata vocación del escritor. Gamaliel Churata

En las investigaciones que inicié hace unos años sobre el Boletín Titikaka, el grupo Orkopata y Gamaliel Churata, pude comprobar que la bibliografía sobre esos temas no fue fácil de hallar; sin embargo, se trata de una situación que está cambiando para bien, debido a los nuevos trabajos, que han estado apareciendo en las dos primeras décadas de este siglo, sobre la vida y obra de Gamaliel Churata y ediciones facsimilares del Boletín Titikaka, todo esto como un reflejo del creciente interés en la obra del autor de El Pez de Oro.

En mis búsquedas bibliográficas encontré Innata vocación del escritor. Gamaliel Churata de José Luis Ayala (Editor) (Pakarina Ediciones, Lima, 2017), un libro que considero un extraordinario aporte para los investigadores e interesados en la obra de Gamaliel Churata y que se suma a las interesantes publicaciones aparecidas sobre el escritor, periodista, poeta, ensayista y líder del grupo Orkopata. En el texto inicial del libro, a modo de introducción, José Luis Ayala escribe: «Ya no me sorprende que la crítica literaria académica en Bolivia, Perú, Estados Unidos, América Latina y ahora Europa, por fin haya decidido comentar, investigar y analizar la obra de Gamaliel Churata. No importa que haya tardado muchos años, lo trascendente es que ahora su obra es estudiada por los más importantes críticos y académicos del siglo XXI.»

En Innata vocación del escritor, Ayala reúne en más de 400 páginas, diez capítulos que agrupan: ensayos y artículos sobre la obra de Churata; las intervenciones de los participantes en la mesa redonda Vida y obra de Gamaliel Churata que se llevó a cabo en la Casa de la Cultura en 1991. También incluye un capítulo con testimonios de Ricardo Arbulú, Emilio Vásquez, Enrique Cuentas Ormachea y otros; sobre este capítulo, Ayala señala que «sin duda servirá para el rediseño de una biografía rica, apasionante, llena de una singular humanidad.»

La parte más extensa del libro es la que contiene una treintena de entrevistas; entre los entrevistados figuran Mateo Jaika, Emilio Armaza, Nina Peralta Tresierra, Luis Alberto Sánchez, Luis de Rodrigo, y muchos más. Las cartas también tienen un lugar en el libro; se encuentran cartas enviadas por Churata a diferentes escritores, intelectuales y conocidos, entre los que figuran: Mateo Jaika, Fernando Diez de Medina y muchos más. Son un total de treintaitrés cartas agrupadas en dos capítulos.

También hay un capítulo sobre los libros inéditos de Churata; según palabras de Ayala: «Se trata de documentos que expresan una voluntad inquebrantable para rescatar ocho libros inéditos.»

Ayala dedica unas páginas al Centenario del nacimiento de Gamaliel Churata, en 1997 que, además de algunos documentos, incluye textos sobre la actividad literaria y periodística de Churata. Sobre ese evento Ayala considera que «ayudó muchísimo para rescatar la memoria de un escritor desterrado no solo de los textos de Historia de la literatura Latinoamericana, sino y sobre todo de los cursos de Literatura Peruana.»

Finaliza el libro una sección con más de veinte páginas con fotografías de Gamaliel Churata, familiares y amigos.

La lectura de Innata vocación del escritor permite ampliar el panorama sobre la persona y la obra de Gamaliel Churata y contribuye a la difusión del trabajo de un escritor, poeta, periodista y representante de la vanguardia del Titikaka, que merece seguir siendo investigada y estudiada. Cito unas palabras de la contratapa del libro: «Sus condiscípulos, amigos, periodistas, escritores y parientes se refieren a él como ser humano excepcional, intelectual nato, ideólogo revolucionario y defensor del derecho a la educación de las mayorías invisibilizadas. Los testimonios lo definen a Gamaliel Churata como a un escritor cuya vocación le permitió escribir veinte libros, que faltan rescatar para editarlos.»

Sobre el editor.
José Luis Ayala (Huancané, Puno, 1942) poeta, escritor, ensayista, investigador, promotor y difusor de la cultura aymara y de la vida y obra de Gamaliel Churata.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Junio, 2018

El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941 – Tzvetan Todorov

El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941 – Tzvetan Todorov

Me gusta mucho revisar los catálogos de diferentes editoriales; considero que son una buena fuente de información para quienes gustan de los libros. En una de esas revisiones encontré un libro cuyo título y autor captaron mi atención: El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941 de Tzvetan Todorov (Galaxia Gutenberg, 2017). Recuerdo que inmediatamente hice mi pedido en la librería, el cual llegó bastante rápido. Fue una lectura que inicié de inmediato y puedo asegurar que, desde el inicio, el texto capta la atención del lector y despierta su interés por la manera cómo el autor empieza mostrando aspectos de la revolución rusa y cómo se fue vinculando con los artistas de diferentes campos del arte.

A través de la vida y obra de quince personajes –entre los que se encuentran poetas, escritores, pintores, músicos, dramaturgos y directores de cine– y la posición que tuvieron frente a la revolución, el autor muestra las relaciones que surgieron entre esos creadores y los dirigentes de la revolución.

Todorov eligió a: Iván Bunin (escritor y Premio Nobel de Literatura 1933), Mijaíl Bulgákov (escritor y dramaturgo), Maksim Gorki (escritor y ensayista), Vsévolod Mayerhold (director teatral), Vladimir Mayakovski (poeta futurista), Aleksandr Blok (poeta simbolista), Boris Pasternak (poeta, escritor y Premio Nobel de Literatura 1958)), Marina Tsvietáieva (poeta), Boris Pilniak (escritor), Osip Mandelstam (poeta), Yevgueni Zamiatin (escritor), Isaak Bábel (escritor), Dmitri Shostakovich (compositor), Serguéi Eisenstein (director de cine) y Kazimir Malévich (pintor, autor del suprematismo). Con relación a los nombres mencionados, el autor escribió: «La consecuencia de esta elección es que no concedo el menor espacio a los creadores que se limitan a ejecutar dócilmente las consignas del partido, aun cuando siempre fueron mayoritarios.»

Los ensayos que presenta Todorov sobre cada uno de esos «creadores», permiten apreciar la postura que tuvieron frente a la revolución antes, durante y luego de que el régimen tomara el control absoluto del poder, así como las vinculaciones que tuvieron con los dirigentes e instituciones políticas de ese totalitarismo comunista, especialmente con Stalin.

El triunfo del artista inicia con una introducción en la que Todorov presenta su visión sobre los artistas y la revolución. También muestra algunos datos sobre su vida y los motivos que lo llevaron a escribir este libro. Se trata de un texto necesario para comprender la profundidad de lo que el autor muestra en cada uno de los ensayos y de su posición frente al totalitarismo en el que señala la instauración del «reino universal de la mentira» que construyó Stalin.

Luego sigue el texto que da inicio a la primera parte. En estas líneas, el autor presenta un breve y preciso resumen de la revolución y explica tres etapas en que divide dicho evento, así como las relaciones que se dieron entre el arte y la revolución. Con excepción de Malévich, en esta primera parte están incluidos los ensayos de todos los personajes elegidos por Todorov y han sido agrupados en tres momentos que se dieron durante la revolución entre los años 1917-1941. Cierra la primera parte un capítulo titulado «Necrología», en el que da cuenta del destino de seis de los personajes seleccionados y explica lo que significó la adaptación al poder por parte de aquellos creadores de arte, poesía y literatura y las consecuencias que tuvieron.

La segunda parte del libro está dedicada al pintor Kazimir Malévich; en esas páginas Todorov presenta de manera minuciosa la vida, obra y el desarrollo del suprematismo –creación de Malévich– así como su relación con los dirigentes de la revolución que apoyó desde un inicio, siendo uno de los defensores del bolchevismo, situación que cambiaría debido al abuso del poder, del totalitarismo, de la mano de hierro de Stalin, de la manera como era considerado el arte y el artista, llegando Malévich a mostrar su desengaño de la revolución. Todorov cita estas palabras del pintor ruso: «El Estado es el aparato de opresión de los que piensan de otra manera, […]».

En las páginas dedicadas a Malévich, también aparece información sobre el cubismo, el futurismo y otros ismos de esos años de las vanguardias. El autor no pasa por alto las etapas en las que el pintor ruso hizo un alto en la pintura debido a diversas actividades y cargos que ocupó en diferentes organizaciones, como «comisario de la Protección de los Tesoros Artísticos del Kremlin» y otros cargos más, así como su dedicación al desarrollo del suprematismo.

En esta segunda parte, Todorov incluye un capítulo a modo de biografía del pintor ruso. En estas páginas recorre desde el nacimiento de Malévich en la ciudad de Kiev; su atracción por los colores y la naturaleza y su desarrollo artístico; también aparecen los nombres de otros personajes, artistas y poetas, así como un panorama del desarrollo de los diferentes movimientos vanguardistas en esos años.

La edición incluye diez reproducciones de pinturas de Kazimir Malévich, las cuales son analizadas por Todorov. Las obras del pintor ruso «solo saldrán a la luz sesenta años después, tras el hundimiento del régimen comunista, como auténticos recuerdos de ultratumba.»

El conjunto de todos los ensayos aporta un panorama claro y terrible de lo que fue la vida de los poetas, escritores, artistas y de la población en los años de la dirigencia nacida de la revolución, siendo los más aterradores aquellos en los que Stalin estuvo en el poder.

Cierra el libro un «Epílogo» en el que Todorov deja en claro su posición frente al totalitarismo y escribe sobre las democracias y el liberalismo. El autor inicia el texto con estas palabras: «La revolución rusa dio origen al primer Estado totalitario de la historia» y casi al finalizar escribió: «Quienes detentan el poder son capaces de destruir a aquellos a los que quieren someter, pero no tienen ninguna influencia en los valores estéticos, éticos y espirituales procedentes de las obras creadas por estos artistas […]»

Considero El triunfo del artista como el mejor libro que he leído, debido a su desarrollo, estilo y presentación clara y precisa de cada uno de los personajes y de su relación con los dirigentes de la revolución, sin dejar de lado los terribles momentos que pasaron, en los que se hicieron presentes el hambre y la escases, la vigilancia, las críticas demoledoras contra la persona de los «creadores» y sus creaciones, las deportaciones, confinamientos en prisiones y hasta la muerte. Fueron personajes que dejaron obras para la posteridad; obras que tuvieron que esperar, en muchos casos, varias décadas para que puedan ser conocidas, difundidas y admiradas. He leído muy buenos libros sobre este tema, pero el escrito por Tzvetan Todorov es extraordinario.

Debido a esa impresión inicial, antes de escribir estas líneas, decidí darle una nueva lectura y simplemente sirvió para reiterar mi opinión.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Mayo, 2018