La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez

La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez

En la última FIL de Lima, encontré la nueva edición de La novela en América Latina: Diálogo entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez; ese recordado evento se efectuó en setiembre de 1967 en la Universidad Nacional de Ingeniería.

Esta cuarta edición incluye los prólogos a las ediciones previas:  el de 1968 a cargo de José Miguel Oviedo; el de mayo de 1991, llevó por título La novela en América Latina y fue escrito por José Antonio Bravo; Crónica preliminar, escrita por Abelardo Oquendo, es el prólogo que corresponde a la tercera edición, publicada en setiembre del 2003. El prólogo para esta cuarta edición, titulado Poéticas en duelo. García Márquez y Vargas Llosa conversan sobre narrativa latinoamericana, escrito por Américo Mudarra Montoya es el más extenso de todos.

En el prólogo de la última edición, su autor hace referencia a los de las ediciones anteriores y, además, menciona algunos pasajes de la conversación entre los dos escritores que son explicados.  Por ejemplo, hace mención de las ideas irreconciliables de ambos escritores (p.28), acerca de la creación, la novela  latinoamericana, lo real y lo fantástico,  las cuales se pueden apreciar durante el diálogo.

También resulta interesante lo que plantea Mudarra acerca de una de las producciones de Vargas Llosa: En 1971, Mario Vargas Llosa publicó su notable ensayo Gabriel García Márquez: historia de un deicidio. Es probable que el encuentro que sostuvo en la Universidad Nacional de Ingeniería con el célebre escritor colombiano haya definido las líneas generales de sus ideas, incluso, no sería descabellado pensar que las preguntas que formuló Vargas Llosa tenían cómo finalidad corroborar las, todavía en elaboración, hipótesis de trabajo. (p.29) Al leer el mencionado ensayo, resulta lógico pensar que el escritor peruano haya tenido eso en mente para poder aprovechar al máximo el encuentro con el escritor colombiano y, haber podido escribir un extraordinario libro.

Desde el inicio de la lectura del diálogo, se asiste a una clase maestra en la que Gabriel García Márquez nos habla y nos enseña acerca de la creación literaria, lo que piensa de ese proceso que utilizó para escribir y crear obras como La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba o Los funerales de la Mamá Grande, producciones que precedieron a Cien años de soledad, la novela que le dio fama a nivel internacional y, acerca de todo aquello que rodeó el proceso de creación de Cien años de soledad. Entre otras cosas, García Márquez dijo: La hojarasca fue el primer libro que yo publiqué cuando vi que no podía escribir Cien años de soledad. Y ahora me doy cuenta que el verdadero antecedente de Cien años de soledad es La hojarasca […] (p.81)

También se refiere de manera clara y didáctica a todo lo fantástico que aparece en esa obra, a aquello que se conoce como lo real maravilloso, que García Márquez ha sabido desarrollar con verdadera maestría. Acerca de ello, dijo: Esto que parece fantástico está extraído de la más miserable realidad cotidiana. (p.59)

Mediante las respuestas que da “Gabo” a las preguntas que le hace Vargas Llosa, podemos también conocer su opinión acerca de la novela latinoamericana, la influencia de Faulkner y sus convicciones como escritor. En sus palabras se percibe pasión por lo que hace. Leer esas líneas es como escucharlo.

Cuando habla acerca del oficio de escribir, fue muy claro al decir: […] Por eso, la gran dificultad es, primero, aprender a escribir. Esa es la parte que yo creo que es misteriosa, es la parte innata, lo que hace que una persona sea escritor o estenógrafo. Se aprende leyendo, trabajando, sobre todo sabiendo una cosa: que escribir es una vocación excluyente, que todo lo demás es secundario; que lo único que uno quiere es escribir. (p.62)

Ese diálogo se dio luego del lanzamiento de Cien años de soledad de García Márquez y del premio Rómulo Gallegos a Vargas Llosa por su novela La casa verde. Años más tarde, recibirían el Premio Nobel de Literatura en los años 1982 y 2010, respectivamente.

Es, sin duda, un libro que guarda una conversación en la que lo más importante se encuentra en las palabras del escritor colombiano, lo que convierte a este texto en una buena fuente de información sobre todo, si se quieren conocer detalles de la obra y del oficio de escritor por boca de uno de los grandes de la literatura.

 

Bibliografía:

La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez, Mario Vargas Llosa / Gabriel García Márquez, Ediciones Copé / Petróleos del Perú, Lima, 2013.

Carlos Tupiño Bedoya

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Inquisiciones Otras inquisiciones – Jorge Luis Borges

Inquisiciones Otras inquisiciones – Jorge Luis Borges

Una muestra del legado literario que ha dejado Jorge Luis Borges.

Los artículos y ensayos ocupan una parte importante en la producción borgiana y, una excelente muestra de ellos la podemos encontrar en una edición que incluye dos magníficos libros de este tipo de textos que escribió el maestro Borges: Inquisiciones, el primero de ellos es del año 1925, los años de un  joven Borges y, Otras Inquisiciones, fechado en 1952. En ambos se halla presente el estilo crítico, analítico y objetivo del escritor argentino y, la diferencia de veintisiete años entre las dos publicaciones permiten ver que, en ambas producciones, se mantiene el uso del lenguaje culto, metafórico y muy borgiano que sirve como un sello personal en toda su producción literaria.

En Inquisiciones ninguno de los veinticinco textos lleva fecha, solamente contamos con el año de 1925 que aparece al inicio; sin embargo, en Otras inquisiciones, publicado en 1952, encontramos textos fechados en Buenos Aires en los años 1941, 1945, 1950, 1951, por citar algunos de los treinta y ocho artículos y ensayos que integran esa obra.

Desde el inicio del libro, que empieza con Inquisiciones, tenemos la oportunidad de leer acerca de escritores que tal vez no hayamos conocido su obra o su trayectoria. Por ejemplo, acerca de Diego de Torres Villarroel (1693-1770) quien nació, como menciona Borges, en una casa breve del barrio de los libreros de Salamanca (página 11) y nos muestra fragmentos de sus rimas y prosas, sin dejar de lado una reseña de su vida y trayectoria. También encontramos el artículo El “Ulises” de Joyce que inicia: Soy el primer aventurero hispánico que ha arribado al libro de Joyce: […] Hablaré de él con la licencia que mi admiración me confiere y con la vaga intensidad que hubo en los viajadores antiguos, […] (página 21) Resultan interesantes los puntos de vista que expone Borges en esos años. Uno de los textos que más llamó mi atención, por la habilidad del escritor argentino para el uso de metáforas, es un texto que se ocupa de la metáfora; lleva por título Después de las imágenes. Es uno de los más breves e interesantes porque nos muestra, según Borges, el uso de ese recurso literario en los años en que escribió esas líneas y en las que incluye estas palabras: […] Dimos con la metáfora, esa acequia sonora que nuestros caminos no olvidarán y cuyas aguas han dejado en nuestra escritura su indicio, […] (página 28).

Al continuar en el primer libro encontraremos otros artículos y ensayos acera de personajes como Quevedo, Sir Thomas Browne, Norah Lange, de la ciudad Buenos Aires y acerca del expresionismo, entre otros.

Al internarnos en Otras inquisiciones nos encontraremos con los textos escritos después de un cuarto de siglo; ahí podremos leer acerca de H.G. Wells, Franz Kafka, Oscar Wilde, C.K. Chesterton, Keats, Bernard Shaw, por citar solo algunos. No podían faltar textos acerca de lo que apasionaba a Borges: los libros. Se incluye un breve artículo titulado La muralla y los libros (con abundante e interesante información en su corta extensión) y el ensayo Del culto de los libros; al inicio de este incluye una declaración de Mallarmé: El mundo existe para llegar a ser un libro (página 283). También están presentes De las alegorías a las novelas y Sobre los clásicos. Sus títulos lo dicen todo.

Leer las páginas de Inquisiciones Otras Inquisiciones nos permite apreciar el nivel cultural y los autores y lecturas que formaron parte de la formación del gran escritor argentino. Es un libro que recomiendo y estoy seguro que disfrutarán con la lectura de cada una de sus páginas.

 

Bibliografía:

Inquisiciones Otras Inquisiciones, Editorial Sudamericana, S.A., sello Debolsillo, Buenos Aires, 2011.

 

Carlos Tupiño Bedoya

 

Personas – Carlos Fuentes

Personas – Carlos Fuentes

Semblanzas que nos llevan de la mano a los recuerdos del escritor mexicano.

Carlos Fuentes falleció el pasado mes de mayo; no me imaginaba que pudiera encontrar un nuevo libro del recordado escritor mexicano. Sin embargó, tuve una grata sorpresa al hallar, durante la visita a una librería, el libro Personas.

En la contratapa del libro se lee: Esta obra reúne un conjunto de semblanzas donde el autor narra, recuerda y hace recuentos de hechos, anécdotas, enseñanzas y peripecias vividas con, por, o en torno a personas que han sido importantes en su vida; sus compañeros de travesía. […] Todas las personas reunidas en este volumen son relevantes en el panorama cultural de México y del mundo, y ese rasgo también las une. Entre las personas que moran en estas páginas están Alfonso Reyes, Luis Buñuel, Françoise Mitterrand, André Malraux, Fernando Benítez, Susan Sontag, Pablo Neruda, Julio Cortázar, Manuel Pedroso y Lázaro Cárdenas.

El estilo utilizado por Carlos Fuentes cautiva y atrae, provoca seguir leyendo cada una de las semblanzas por las que nos lleva a conocer a todos esos personajes y, el entorno de los años en que se sitúan los hechos que nos cuenta.

En el texto que trata de Alfonso Reyes, nos hace recorrer desde los años del padre de Reyes y, además, está presente el enfoque literario en la vida de “Don Alfonso”, como lo llama Fuentes, así como su convicción acerca de lo nacional y lo universal. Carlos Fuentes cita estas palabras de Alfonso Reyes: “Nadie ha prohibido a mis paisanos –y no consentiré que a mí nadie me lo prohíba– el interés por cuantas cosas interesan a la humanidad… Nada puede sernos ajeno sino lo que ignoramos. La única manera de ser nacional consiste en ser generosamente universal, pues nunca la parte se entendió sin el todo.” (Página 21)

Carlos Fuentes se ha encargado de dejar en esas líneas el agradecimiento hacia la persona que también fue amigo de su padre. A lo largo del texto se percibe la buena influencia que fue Don Alfonso para Fuentes y el apreció y amistad que le guardó. En la página 17 se lee: […] Su prosa nos ofrece una “visión” contemporánea (de la Grecia antigua, de la colonia novohispana, de Goethe y Mallarmé) que borra las distancias, nos enseña a entender hoy, en una prosa de hoy, lo que heredamos del pasado. Su enseñanza la hice mía al leerla. No hay pasado vivo sin nueva creación. Y no hay creación sin un pasado que la informe y ocasione.

El texto acerca de Luis Buñuel lo inicia con las visitas que le hacía en su casa de la Ciudad de México, cuando Buñuel se encontraba en dicha ciudad. Fuentes nos muestra la personalidad de Buñuel, así como su amistad y alejamiento de Salvador Dalí. Todo lo que nos cuenta está siempre inmerso en la atmósfera de los sucesos que recuerda y nos hace partícipes en estas líneas.

Así irá ocupándose de los demás personajes y, les puedo asegurar que, en cada uno de esos textos, podremos disfrutar y, también, remontarnos a esos años que, con su estilo, Carlos Fuentes se encarga de llevar de la mano a sus lectores.

Este libro es una excelente oportunidad de hacer un pequeño viaje al pasado para encontrarnos, mediante esas semblanzas, con personajes muy distintos e interesantes y, recordar o enterarnos de sucesos que forman parte de la historia política y literaria, no sólo de México sino, universal.

Bibliografía:

Personas, Carlos Fuentes, Alfaguara, Bogotá, 2012.

 

Carlos Tupiño Bedoya

 

Mario Vargas Llosa: El fuego de la literatura – Néstor Tenorio Requejo

Mario Vargas Llosa: El fuego de la literatura – Néstor Tenorio Requejo

Para conocer más la obra de Mario Vargas Llosa.

Al visitar una librería encontré el libro Mario Vargas Llosa: El fuego de la literatura, un acierto de la editora nacional Arteidea Editores, cuya publicación nos entrega la recopilación de ensayos, acerca del mencionado escritor, efectuada por Néstor Tenorio Requejo. Esta edición es del año 2001, nueve años antes que Vargas Llosa obtuviera el Premio Nobel. Lo interesante es que este libro lo encontré junto con otros de literatura peruana de ediciones recientes, lo cual hacía parecer al libro como sobreviviente de una antigua edición.

Si bien es cierto que, a raíz del Premio Nobel otorgado a Mario Vargas Llosa, han aparecido algunos textos de ensayos acerca de su obra, uniéndose a los ya existentes, es también cierto que existe una amplia bibliografía acerca de la vida y obra del mencionado escritor, de la cual resulta muy difícil o casi imposible conseguir aquellos títulos que integran ese universo bibliográfico que permite acceder a un conocimiento más profundo de la producción literaria del escritor arequipeño.

En la contratapa del libro reproducen unas líneas del prólogo escrito por Marco Martos y que resumen lo interesante de la recopilación: Esta recopilación de trabajos académicos que hace el profesor Néstor Tenorio Requejo tiene un valor enorme, porque remplaza, con voces múltiples, el libro por ahora inexistente que necesitamos, que vaya un poco más lejos del clásico ensayo de José Miguel Oviedo y que aborde, sin excepción posible, toda la vasta obra narrativa de Mario Vargas Llosa.

Esas voces múltiples que hace mención Marco Martos resultan un gran acierto, porque nos da la oportunidad de leer ensayos escritos no solo por especialistas peruanos sino, también, por autores extranjeros que admiran y estudian la obra del Premio Nobel de Literatura 2010. Muchos de esos ensayos son inhallables en librerías o bibliotecas, como lo cita Marcos Martos.

En el prólogo, Martos escribe acerca de Vargas Llosa: […] pero es, sin duda, un novelista de un notable vigor y un ensayista perspicaz, inteligente, ordenado y, si bien fundamentalista, bastante persuasivo. Necesitamos tener convicciones muy arraigadas para no ser ganados por su argumentación. Varias de las novelas de Vargas Llosa son memorables y esto quiere decir que el lector promedio, que es el que siempre decide, recuerda sus tramas y sus personajes y de buena gana emprende segundas y terceras lecturas. Esas novelas son para mí La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en la catedral, La guerra del fin del mundo. Por esos relatos lo juzgo y también por El pez en el agua y por sus impecables páginas sobre Flaubert.

La edición es del año 2001 y ya se hablaba acerca del escritor peruano como candidato al Premio Nobel. Marco Martos inicia su prólogo con estas palabras: Los peruanos discuten cada año sobre si Mario Vargas Llosa obtendrá o no el premio Nobel de literatura. Se cruzan apuestas, se dan razones inverosímiles, las más, y luego se deja de lado el tema hasta que van pasando los meses y nuevamente se enciende la polémica. […]

Los trabajos que se incluyen en la primera parte del libro permiten un acercamiento global a diferentes aspectos en la producción del escritor arequipeño. En la segunda parte se encuentran los ensayos de las siguientes obras: Los jefes, La ciudad y los perros, La casa verde, Los cachorros, Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mato a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto y La fiesta del Chivo. Los ensayos acerca de las obras han sido colocados en orden cronológico, conforme a su publicación.

Entre los autores de los ensayos encontramos a Wolfgang A. Luchting, José Miguel Oviedo, Roland Forgues, Ángel Rama, Julio Ortega, Ricardo González Vigil, Joseph Sommers, Luis Loayza, Miguel Gutiérrez, entre otros.

Leer este libro es aprovechar una excelente oportunidad para conocer más acerca del Premio Nobel de Literatura 2010. Los animo a emprender su búsqueda en las librerías.

 

Bibliografía:
Mario Vargas Llosa: El fuego de la literatura, recopilación de Néstor Tenorio Requejo, Arteidea Editores, Lima, 2001.

Carlos Tupiño Bedoya

 

 

Libros y libreros en la ANTIGVEDAD – Alfonso Reyes

Libros y libreros en la ANTIGVEDAD – Alfonso Reyes

Una joya literaria escrita por alguien que supo de libros.

Estaba en la inauguración de la Librería Sur, el público que se hallaba presente rodeaba los estantes, revisaba los libros, iban seleccionando los que comprarían esa noche inaugural; me acerqué a un estante en el que las personas habían dejado un espacio libre y, mientras revisaba los títulos, atrajo mi atención un pequeño libro con dos letras minúsculas que resaltaban en la portada: ar. Debajo de ellas se leía el nombre que representaban esas dos letras: Alfonso Reyes. Debajo del nombre: LIBROS Y LIBREROS EN LA ANTIGVEDAD. Sólo me bastó dar una breve ojeada al texto y ya había comprado el libro.

En la contratapa se lee: Este pequeño libro es una magnífica introducción, no exenta de erudición a pesar de su brevedad, a la arqueología del libro y las bibliotecas, privadas y públicas, desde los papiros, cuyo material se importaba de Egipto, a la vitela, en la que se comenzó a copiar en el siglo IV todos los textos de la Antigüedad.

El libro se inicia con un extraordinario prólogo escrito por Juan Malpartida, acerca de Alfonso Reyes y los libros. A él se refiere con estas palabras: El poeta y erudito Alfonso Reyes (Monterrey, 1889- Ciudad de México, 1959) desarrolló a lo largo de su vida una obra de dimensiones enciclopédicas. Luego hace mención de su biblioteca personal, actualmente convertida en la Casa Museo Alfonso Reyes; menciona que a dicha biblioteca la llamaron “Capilla Alfonsina”. Qué mejor personaje para que nos cuente acerca de lo que dice el título del libro.

Desde el inicio, el autor nos transporta hacia los tiempos del papiro y como fue llevado, desde Egipto, a otros lugares y escribe: El material del libro clásico era el “volumen” o rollo de papiro. (Página 19). Pasará luego a la cultura griega en la que nos explicará acerca de la abundante producción literaria de los griegos y aquella que ha podido resistir el paso del tiempo hasta nuestros días. Por toda la edad clásica, el rollo de papiro fue el vehículo de la cultura griega. (Página 21).

Al leer la explicación que hace Alfonso Reyes acerca del uso del rollo de papiro, tanto para su escritura como para la lectura, me sentí testigo del manejo de uno de esos rollos. Al leer esas líneas era como si lo estuviera viendo. Muy didáctico. Así, conforme leemos el texto, nos encontramos con sucesos históricos y personajes que nos animan a seguir investigando.

También cuenta del uso de los rollos entre los romanos y las referencias a ellos en la literatura romana, así como las características de las obras de los grandes autores que, estoy seguro, captarán nuestra atención y admiración. Alfonso Reyes menciona una cita de Plinio que nos da una idea de la manera en que eran considerados los libros: A no ser por los libros, la cultura humana sería tan efímera como lo es el hombre.

Luego escribe: Más florece la literatura de un pueblo, más se ensancha el círculo de sus escritores y sus lectores… (Página 33) Esas palabras dan inicio a la parte del Comercio del libro entre los griegos. Aquí nos hace testigos del comercio de los rollos, de las librerías y bibliotecas; también nos muestra los nombres de los dueños de algunas bibliotecas, de algunos encargados de hacer las copias, es decir, del mercado de libros que ya existía en esos tiempos.

En las páginas de ese libro, también nos habla de la propagación de las obras de Homero. Casi en todos los fondos de papiros que se van descubriendo se hallan pedazos de Ilíadas y de Odiseas. […] Homero era la propiedad común y el emblema del helenismo, […] (Página 38). Igualmente, hace mención de Demóstenes como otro de los muy leídos; nos cuenta acerca de la biblioteca de Pérgamo y del alto nivel cultural de la época. Esta parte del libro también contiene una rica referencia de nombres y lugares que enriquecen el texto.

Luego se encargará de los Editores romanos, haciendo una didáctica y detallada explicación de los editores romanos y el funcionamiento de esas editoriales, así como su relación con los autores a los que hacían las copias de sus obras. Igualmente interesante resulta la cantidad de nombres, lugares y fechas que incluye, las cuales logran despertar la curiosidad y el interés del lector. En medio de ese auge en el comercio de los libros, también se hace presente la destrucción de muchos libros, aún bibliotecas enteras por acciones que emprendieron hombres como Domiciano y otros. Es triste pensar en todas las obras que fueron destruidas y que, en la actualidad, sólo hay referencias de que existieron; esto sin considerar toda esa cantidad de libros de los que simplemente no quedó rastro. ¿Qué habrían contenido cada uno de ellos?

Luego nos contará acerca de Las librerías en Atenas y en Roma y, entre otras cosas, nos enteraremos que ya existía la venta de libros viejos. Una parte muy interesante en el libro.

Para finalizar se ocupa de Las antiguas bibliotecas y los antiguos bibliófilos. Es un grato paseo por la historia y sabremos los nombre de aquellos coleccionistas y cómo organizaban sus bibliotecas. Encontraremos casos muy interesantes y asombrosos.

Al terminar de leer el libro, sólo pude pensar en las palabras de Juan Malpartida, autor del prólogo, las cuales se reproducen en la contratapa y las he citado arriba. No deja de sorprenderme que un libro pequeño pueda contener toda una excelente introducción a un tema tan amplio. Les aseguro que al leerlo podrán realizar ese viaje a través de la historia y la cultura y disfrutar con los libros y libreros en la antigüedad. Mejor título para el libro, imposible.

 

Bibliografía:

LIBROS Y LIBREROS EN LA ANTIGVEDAD, Alfonso Reyes, Fórcola Ediciones, Madrid, 2011.

 

Carlos Tupiño Bedoya

 

Persona non grata – Jorge Edwards

Persona non grata – Jorge Edwards

Un testimonio político y literario.

Lo que despertó mi interés en leer esta obra de Jorge Edwards, fue la lectura del ensayo Un francotirador tranquilo, escrito por Mario Vargas Llosa; texto que menciono más adelante. Sin embargo, pasaron algunos años hasta que decidí leer Persona non grata.

Internarse, a través de la lectura, en ese extraordinario trabajo de Edwards es trasladarse a un momento específico de la política y de la literatura en Latinoamérica, en los primeros años de la década de los 70’s; un  período en el que se dieron los desengaños acerca de la Revolución cubana por parte de aquellos intelectuales y escritores que, fascinados por aquel movimiento político liderado por Fidel Castro se volcaron, en un inicio, como admiradores de ese suceso. Esa atracción se dio también en intelectuales de Europa.

En la contratapa del libro podemos leer estos comentarios: Este libro de Jorge Edwards es uno de los clásicos verdaderamente vibrantes de la literatura latinoamericana moderna… Puede ser leído como testimonio y también como obra de ficción… Su lenguaje es una amalgama de las virtudes más difíciles: la transparencia con la inteligencia, la penetración más incisiva con una sonrisa… (Octavio Paz).  Un testimonio honesto y valiente. Jorge Edwards fue el primer escritor importante del extranjero en notar que algo había ido irrevocablemente mal en la Revolución cubana. En un tiempo cuando la mayoría de los intelectuales, desde Sartre hasta Susan Sontag, todavía estaban embelesados con el carisma de Castro, él simplemente dijo la verdad. Nunca es demasiado tarde para la verdad, especialmente cuando se la dice con la inteligencia y el ingenio de Edwards. (Hans Magnus Enzensberger).

Fue durante el gobierno del Presidente de Chile, Salvador Allende, que Edwards recibió el encargo de ir a Cuba para instalar la embajada de dicho país en La Habana, luego de la ruptura de relaciones entre ambos países. Al leer el libro no he podido imaginar una novela sino un testimonio, obviamente trabajado con el estilo de su autor, que nos muestra las vivencias y experiencias por las que pasó en el tiempo que duró su estadía en la capital cubana y podemos ver, por medio de la pluma del escritor chileno, cómo las cosas fueron cambiando conforme pasaban los días desde su llegada a dicha ciudad.

Durante su estadía en Cuba, Edwards empezó a tener contacto con sus amigos literarios, lo cual, como relata, empezó a ser mal visto por las autoridades del régimen revolucionario: […] pues cometí la ligereza de abrir la puerta a estos amigos y dejar entrar con ellos el humos, la gracia cubana, el espíritu poético, elementos sospechosos por antonomasia, […] Es por eso que la declaración que Edwards hizo a un periodista, a poco de su llegada a La Habana, no fue bien recibida. Cuando el periodista lo definió como abogado, él respondió: “Abogado, ¡no!”, le dije: “es cierto que me recibí de abogado alguna vez, pero jamás ejercí la profesión. Antes que abogado y diplomático, soy escritor. Mi única vocación verdadera es esa”. Más adelante añade: […] Mi autodefinición había tocado una llaga que todavía ignoraba… […].

A lo largo del texto Edwards hace desfilar una serie de nombres, no sólo de personas que trabajaban para el régimen sino, también, de intelectuales de esos años en La Habana. Uno de ellos es Heberto Padilla, célebre por las protestas que originó a raíz de lo que se considera una autoinculpación obligada por las autoridades del régimen cubano. El “caso Padilla” originó protestas a nivel internacional por parte de los intelectuales. Precisamente, Edwards menciona lo siguiente: Padilla me había dicho, a los pocos días de mi llegada: “No hables nada. No confíes en nadie. Ni siquiera en mí. Pueden sacarme la información en cualquier momento”.

El escritor chileno también hace mención de ese desengaño de los intelectuales de izquierda con la Revolución cubana. Edwards escribe: […] Los intelectuales independientes de izquierda, que antes eran los mejores defensores de Cuba, habían empezado a publicar sus reparos a la Revolución. […] La crisis definitiva en la relación con los intelectuales de izquierda, sobre todo con los europeos, se manifestó cuando Fidel aprobó la invasión de Checoslovaquia. Cuba había representado para los europeos la posibilidad de un socialismo libertario, con libertad de pensamiento y de creación. […]

En Persona non grata, Jorge Edwards nos hace testigos de las tensiones provocadas por los funcionarios del régimen cubano: la desconfianza, las sospechas, y todas aquellas situaciones que hacían, cada vez más incómoda su situación. Podemos percibir, también, cómo eran vistos los intelectuales y las sospechas que despertaban en el régimen. Así mismo, nos hace participar de sus encuentros con Fidel Castro y de las reuniones oficiales en que participaron, especialmente la ocurrida durante la visita del Esmeralda, buque de la Armada Chilena. Todo ese relato y descripción que hace Edwards nos pinta un cuadro de la situación política y social que envolvía en ese momento a Cuba. Con su pluma introduce al lector en esa atmósfera de incertidumbre y desconfianza.

Ya considerado como una persona que no era bien vista por el régimen cubano, Edwards fue llamado a una reunión con Fidel Castro  y el Canciller Raúl Roa. Al respecto, Edwards escribe: […] Trataré ahora de reproducir esa entrevista, que conservo grabada en la memoria, aun cuando me podía fallar uno que otro detalle. Más adelante escribe lo que Castro le dijo en esa reunión: […] Pero ahora tengo que decirle que nos habíamos equivocado con respecto a usted. ¡Porque usted demostró ser una persona hostil a la revolución cubana! […] habría sido una estupidez nuestra no vigilarlo. […] En rigor, debimos haberlo declarado persona no grata, pero no quisimos hacerlo por tratarse de nuestras relaciones con Chile. […] Luego, en su respuesta, Edwards cita: […] Antes que un diplomático soy un escritor, y aquí me he reunido con los escritores cubanos que conocía, que eran mis amigos desde antes, desde que vine invitado por la Casa de las Américas en enero de q968, y en algunos casos desde mucho antes. […]

Acerca de esta última reunión o encuentro con Fidel Castro, Edwards declaró en una entrevista realizada por Juan Cruz y publicada en EL PAÍS.com el 15 de octubre del 2006: No fue una conversación, fue un reproche. Fidel me acusó de haber sido hostil a la revolución. […] Más adelante añade: […]  Lo que él me reprochó fue que fuera amigo de los escritores disidentes que según él eran enemigos suyos. Me acusó de haberme acercado a un foco de disidencia. […]. Las declaraciones de Edwards son como una confirmación a lo narrado en el libro. La entrevista la pueden leer en el enlace que figura en la bibliografía, al final de este artículo.

Luego de su salida de Cuba, ya en Barcelona, Edwards cuenta cómo nació el ensayo Un francotirador tranquilo, escrito por Mario Vargas Llosa. En ese extraordinario ensayo, Vargas Llosa escribe acerca de Edwards y de Persona non grata; en él menciona: Simplemente, era un escritor que se ganaba la vida como diplomático y no un diplomático que escribía. La diferencia no es académica, sino real, pues esa prelación, esa jerarquía clara y nítida de uno sobre el otro hizo posible que Jorge Edwards fuera capaz de vivir, primero, y luego escribir y publicar las experiencias que narra Persona non grata. Dicho texto está incluido en el libro Contra viento y marea (1962-1982), Seix Barral, de donde ha sido tomado el texto que he citado. El mencionado libro también reúne artículos y ensayos del mencionado escritor. En dicho libro también están incluidos los textos de las cartas que se originaron por el caso Padilla: la que remitió Vargas Llosa a Haydée Santamaría y la que dirigieron varios intelectuales, incluido Vargas Llosa, a Fidel Castro.

Por el testimonio que encierra cada una de sus páginas, Persona non grata se ha convertido en un libro importante en la historia de la literatura latinoamericana. Las citas que se mencionan en este artículo han sido tomadas de la edición 2006 de Aguilar Chilena de Ediciones S.A., sello Alfaguara.

 

Bibliografía:

Persona non grata, Jorge Edwards, Aguilar Chilena de Ediciones S.A., sello Alfaguara, Santiago de Chile, 2006.

Contra Viento y marea (1962-1982), Mario Vargas Llosa, Seix Barral, Barcelona, 1983.

Fui un ingenuo en Cuba, entrevista de Juan Cruz a Jorge Edwards, publicada el 15 de octubre del 2006 en EL PAÍS.com

Gabriel García Márquez. Mucho más que Macondo – Graciela Cravino

Gabriel García Márquez. Mucho más que Macondo – Graciela Cravino

Una manera muy amena de recorrer la vida y obra de Gabriel García Márquez.

Llegó a mis manos un libro con una cubierta color naranja, relativamente delgado y, como ilustración en la carátula, un dibujo a color del rostro del protagonista del libro: Gabriel García Márquez. Mucho más que Macondo; el libro fue escrito por la periodista argentina Graciela Cravino, incentivada por su admiración hacia Gabo y su obra.

Este libro va más allá de ser uno más acerca de la vida y obra del Premio Nobel de Literatura 1982. Estoy convencido que lo que hace interesante y ameno este libro, es la pluma de la periodista y la forma de ir presentando los hechos.

El primer capítulo empieza con estas palabras: Todo comenzó en Aracataca. Tal vez si este pueblo no lo hubiera enredado en sus historias y en sus fantasmas, Gabriel García Márquez no hubiera sido escritor. Estas palabras iniciales son el eje del libro. Conforme se desarrolla el texto, la autora nos va presentando a los diferentes personajes de la familia del escritor colombiano, muy ligados a él y que ejercieron influencia en quien luego sería el escritor que todos conocemos.

Al leer acerca de esos personajes ligados a la vida del escritor, nos vienen a la memoria aquellas historias creadas por García Márquez. Durante el desarrollo del libro, la autora también se encarga de mostrarnos la relación de su parentela con los personajes que Gabo dio vida y aún permanecen en el mundo literario.

El pueblo de Aracataca, un lugar que fue muy próspero gracias a la fiebre del banano, se convirtió, con el paso de los años, en un lugar sumamente pobre y olvidado. Estando el pueblo en esas condiciones, llega García Márquez a vivir en aquel lugar. La autora escribe: El pequeño García Márquez creció en un Aracataca empobrecido y olvidado. Una especie de limbo en donde sólo resonaban los ecos de la prosperidad perdida. En un pueblo donde cada uno recordaba a su manera y los relatos se iban agrandando a medida que pasaban de boca en boca. García Márquez aprendió el oficio de narrador.

Graciela Cravino nos menciona que fue la abuela del escritor quien más le llenó la cabeza con aquellos relatos sorprendentes: A su abuela Tranquilina la recuerda como una mujer impresionable, vidente y curandera a escondidas. De su boca escuchó los relatos agrandados de las épocas de bonanza de la zona.

En el texto también se nos muestra el origen de muchas de sus historias y personajes. En el caso de El coronel no tiene quien le escriba, nos dice que El origen fue una imagen de un hombre apoyado en una baranda en actitud de espera, que había visto de verdad en Barranquilla. Ese hombre vino a calzar bien en la imagen de su abuelo Nicolás, que también murió sin recibir el reconocimiento a sus servicios como militar.

También encontraremos detalles de la amistad del escritor con Fidel Castro, con los escritores que conoció y con quienes llegó a entablar una amistad. Obviamente, también se toca el caso del golpe que le diera Mario Vargas Llosa, dejándole un ojo morado. Mucho se ha dicho pero, no hay nada oficial de  ninguna de las dos partes. Sin embargo, en el libro se da cuenta del hecho con detalles que no había leído antes. En fin son sólo hechos en la vida de estos escritores que en nada empañan o desmerecen su producción literaria.

En el libro están presentes las etapas del escritor durante su incursión en el cine, el Premio Nobel, su actividad periodística y política, el lanzamiento de Cien años de soledad, –novela que la Real Academia Española consideró como la segunda más importante luego de El Quijote –; su esforzada manera de trabajar, la cual ha dado los frutos que han dejado una gran e importante huella en la literatura. Durante la lectura somos testigos de los momentos de creación del escritor, unos bastantes difíciles y otros, por el contrario, muy felices: Él se instala en Cartagena de Indias y pasa la temporada más feliz de su vida, encerrado, escribiendo la historia de Florentino Ariza y Fermina Daza, que recrea el difícil y contrariado noviazgo de su padres, allá en Aracataca. Esta es la historia central en su novela El amor en los tiempos del cólera.

El libro escrito por Graciela Cravino pertenece a una colección que lleva por título En pocas palabras… y es un libro que vale la pena buscar, encontrar y leer. Les aseguro una interesante y amena lectura acerca de la vida y obra de unos de los grandes escritores que aún están entre nosotros.

 

Nota: El día de hoy falleció Gabriel García Márquez. Este post fue publicado el 7 de febrero del 2012 en la antigua dirección de este blog.

 

Bibliografía:

Gabriel García Márquez. Mucho más que Macondo, Graciela Cravino, Editorial Capital Intelectual, Colección En pocas palabras…, Buenos Aires, 2008