Revistas literarias

Hace unos días visité la Casa de la Literatura Peruana y pude apreciar la exposición Soñar, hacer, leer: 100 años de revistas literarias.

Recorrer la sala acondicionada para albergar a todas esas publicaciones, observar cada una de las carátulas y leer los textos guardados en esas páginas fue como hacer un viaje al pasado literario del Perú.

Recuerdo haber leído acerca de muchas de esas revistas o haber visto una fotografía en algún libro; sin embargo, dedicar un tiempo para acercarse a esos ejemplares y observar los nombres de quienes escribieron los artículos, ensayos, cuentos, crónicas, poemas, etcétera, resulta una experiencia grata e interesante.

A continuación, algunas imágenes de las revistas que forman parte de Soñar, hacer, leer: 100 años de revistas literarias.

 

Publicada en la ciudad de Arequipa

Publicada en la ciudad de Arequipa

Edición Nro.85 fechado el 16 de octubre de 1909

Edición Nro.85 fechado el 16 de octubre de 1909

En la parte inferior se lee: "La Voz de Huancayo"

En la parte inferior se lee: “La Voz de Huancayo”

La edición de Diciembre de 1963 fue dedicada al poeta Javier Heraud

La edición de Diciembre de 1963 fue dedicada al poeta Javier Heraud

Una revista puneña.

Una revista puneña.

Fue fundada por Luis Loayza, Abelardo Oquendo y Mario Vargas Llosa. El número 3 se publicó en Agosto de 1959.

Fue fundada por Luis Loayza, Abelardo Oquendo y Mario Vargas Llosa. El número 3 se publicó en Agosto de 1959.

Revista dirigida por Emilio Adolfo Westphalen.

Revista dirigida por Emilio Adolfo Westphalen.

Primer número de la revista editado en Enero de 1942 en la ciudad de Huancayo.

Primer número de la revista editado en Enero de 1942 en la ciudad de Huancayo.

revista la tortuga ecuestre 1973

Debajo del título dice: Fundada en Lima por Lucas Oyague el 3 de Enero de 1935.

Debajo del título dice: Fundada en Lima por Lucas Oyague el 3 de Enero de 1935.

Revista Colónida, fundada por Abraham Valdelomar.

Revista Colónida, fundada por Abraham Valdelomar.

Revista dirigida por Enrique Bustamante y Ballivián y Julio A. Hernández. En la foto el número 6 del 15 de Junio de 1909.

Revista dirigida por Enrique Bustamante y Ballivián y Julio A. Hernández. En la foto el número 6 del 15 de Junio de 1909.

Corresponde a la edición de Junio - Julio de 1950.

Corresponde a la edición de Junio – Julio de 1950.

Revista fundada por José Carlos Mariátegui.

Revista fundada por José Carlos Mariátegui.

Fue publicada por la Universidad Nacional de Ingeniería. En la revista aparece Emilio Adolfo Westphalen como responsable.

Fue publicada por la Universidad Nacional de Ingeniería. En la revista aparece Emilio Adolfo Westphalen como responsable.

Revista dirigida por Mirko Lauer y Abelardo Oquendo.

Revista dirigida por Mirko Lauer y Abelardo Oquendo.

Publicación puneña. Primer número en Agosto de 1926; el último número en 1930.

Publicación puneña. Primer número en Agosto de 1926; el último número en 1930.

Les recomiendo visitar esa interesante exposición de revistas literarias.

Carlos Tupiño Bedoya
Agosto, 2014

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Literatura – Edición facsimilar – 1958 – 1959

Literatura – Edición facsimilar – 1958 – 1959

A lo largo de las lecturas de artículos y ensayos de literatura peruana, encontraba notas que hacían referencia a textos publicados en la revista Literatura cuya dirección estuvo a cargo de Mario Vargas Llosa, Luis Loayza y Abelardo Oquendo. Esa revista sólo tuvo tres números publicados: febrero y junio de 1958 y agosto de 1959.

En varias oportunidades busqué alguno de esos números en mis recorridos por los lugares de venta de libros viejos, sin embargo, en la última edición de la Feria del Libro Ricardo Palma en el Parque Kennedy del distrito de Miraflores, al visitar el stand de una librería que no recuerdo su nombre –tampoco recuerdo haber visto la tienda; probablemente funcione sólo en las ferias de libros– me llamó la atención ver en uno de los estantes un libro con el título Literatura Edición facsimilar – 1958 – 1959 y en la cubierta aparecían las reproducciones de los tres números de la mencionada revista. Compré inmediatamente el único ejemplar que tenían en venta.

Empecé a revisar esa extraordinaria edición que, considero, forma parte de la historia de la literatura peruana. En los años de su edición, los directores ya eran jóvenes ensayistas y escritores; Mario Vargas Llosa contaba con veintidós años.

En la presentación de la edición facsimilar, Américo Mudarra escribió: […] La defensa de la escritura, la búsqueda del estilo propio, como la prueba máxima de la formación del escritor y de su libertad creadora, parece ser la principal motivación, el hilo conductor, que justifica la reunión de todas las páginas de esta revista. […] En la selección y publicación, en su trabajo como editores, también se estaban considerando a sí mismos como intelectuales. La revista combina estas tres facetas: artistas de la palabra, editores e intelectuales. Dos de las cuales han sido la principal preocupación de nuestro premio nobel, Mario Vargas Llosa.

En la parte posterior de la carátula del primer y segundo número figura el siguiente aviso: La revista publicará las colaboraciones que se le envíen siempre que tengan calidad e importancia. No mantendremos correspondencia sobre las que no son publicadas ni devolverá los originales. Al revisar cada uno de los números publicados, se puede ver el contenido de cada edición. Por ejemplo, en el primer número se anuncian textos de Mario Vargas Llosa, Luis Loayza, José Durand y Sebastián Salazar Bondy y, también, poemas de César Moro, André Coyné, Carlos Germán Belli y Javier Sologuren. Entre estos textos me parece que destaca –sin desmerecer a los demás–  el extraordinario ensayo de Luis Loayza que lleva por título: Retrato de Garcilaso. Otro texto importante es la Nota sobre César Moro, escrita por Vargas Llosa dos años después de la muerte del poeta; en ella se ocupa de parte de la vida, amarguras y obra de Moro.

En la edición publicada en junio de 1958 se encuentran, por citar a algunos, poemas de J.E. Eielson, el ensayo El lunarejo de Luis Loayza, una Carta de amor, de César Moro, texto escrito por Mario Vargas Llosa que da cuenta de los años del poeta en París. También incluye un extraordinario cuento de José Miguel Oviedo, que capta la atención del lector desde la primera frase y lo lleva hasta un final en el que muestra un desenlace sorprendente en la historia; lleva por título El redentor.

El último número que apareció en agosto de 1959, no es la excepción en la calidad de los textos y autores que incluye. Entre otros figuran Luis Alberto Sánchez con su ensayo ¿Existe una literatura peruana?, un texto que nos da una idea de la literatura peruana en esos años, desde la perspectiva de Sánchez; también incluyen Para vivir mañana, el célebre poemario de Washington Delgado; figura además el ensayo Creonte de Luis Loayza y el cuento El cargador, escrito por Eleodoro Vargas Vicuña.

Leer cada uno de esos textos es transportarse a una época importante de la literatura peruana; tiempos en los que fueron apareciendo innovaciones y nuevos estilos en poesía, cuento, novela y ensayo. Los tres números que se editaron, incluyeron una variedad de estilos y autores. […] Incluir a un autor dentro de Literatura significaba, entre otras cosas, establecer una relación que aseguraba (o por lo menos buscaba) un cierto prestigio y una legitimización como escritor. […] (Presentación del libro). Esto ha hecho posible que en la revista Literatura hayan quedado, para la posteridad, una variedad de producciones literarias provenientes de distintos autores.

 

 

Bibliografía:

Literatura Edición facsimilar – 1958 – 1959, Mario Vargas Llosa, Luis Loayza, Abelardo Oquendo, Cátedra Mario Vargas Llosa / Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Lima 2011.

 

Carlos Tupiño Bedoya

Sólo para fumadores – Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro es un escritor al que vuelvo continuamente. Es un placer de releer sus cuentos, sus prosas apátridas, lo que anotó en sus memorias e, inclusive, sus ensayos y, además, resulta interesante cuando en mis paseos por librerías encuentro alguna primera edición de alguno de sus libros o, como en este caso, una edición hecha en España que incluye solamente el relato Sólo para fumadores.

Este relato un poco extenso, tal vez para muchos una novela corta o muy corta, resulta uno de los textos más personales escritos por el cuentista peruano. Tiene mucho de autobiográfico y se percibe la sinceridad y transparencia del autor, que nos narra en primera persona aquellos momentos o etapas en su vida en las que el tabaco tomo posesión de él. Es conocido el gusto de Ribeyro por el tabaco, el que finalmente le arrebataría la vida por un cáncer al pulmón.

Es un texto en el que su estilo narrativo no sólo nos permite internarnos en la historia sino, también, nos estremece con las situaciones que pone delante nuestro, debido a aquellos detalles que, tan abiertamente, como confesándose cuenta en cada línea.

En el inicio del relato leemos: Sin haber sido un fumador precoz, a partir de cierto momento mi historia se confunde con la historia de mis cigarrillos. A través del texto vemos desfilar los nombres de aquellas marcas de cigarrillos que pasaron por sus manos; aquellas que estaban de moda y que podían dar cierto status (falso por cierto) como sucede hasta ahora, y aquellas baratas, de tabaco negro y sin filtro que no resultaban muy agradables ni daba gusto mostrarlas en público: […] Era vergonzoso sacar del bolsillo uno de esos cucuruchos. […]

Julio Ramón nos va llevando por esa historia y nos muestra cómo, en diferentes etapas de su vida y en diferentes lugares, el tabaco se fue apoderando de su existencia. […] El fumar se había ido ya enhebrando con casi todas las ocupaciones de mi vida. […] Más adelante, escribe (ya estando en París): Ya para entonces el fumar se había infiltrado en todos los actos de mi vida, al punto que ninguno –salvo el dormir- podía cumplirse sin la intervención del cigarrillo. En este aspecto llegué a extremos maniacos o demoniacos, como el no poder abrir una carta sin encender un cigarrillo. […]

A través de la lectura, el cuentista nos  contará a los extremos que llegó por conseguir un cigarrillo. El lector puede sentir sus sufrimientos; nos hace testigos de sus entradas al hospital y, en fin, de todo aquello que significó una lucha en su vida.

En su Decálogo del cuento Ribeyro escribió: El cuento debe sólo mostrar; no enseñar. De otro modo sería una moraleja, y al final de Sólo para fumadores –un texto que está lejos de ser un cuento pero que está escrito con la fuerza de su ser– el escritor manifiesta lo mismo: Enciendo otro cigarrillo y me digo que ya es hora de poner punto final a este relato, cuya escritura me ha costado tantas horas de trabajo y tantos cigarrillos. No es mi intención sacar de él conclusión ni moraleja.

Se trata de un libro en pequeño formato y muy buena edición. Estoy convencido que es un libro de colección para todos aquellos que tenemos las obras de Ribeyro. Un gran acierto de la editorial española Menoscuarto al apostar por estas publicaciones y difundir obras importantes de la literatura.

sólo para fumadores

 

Bibliografía:

Sólo para fumadores, Julio Ramón Ribeyro, Menoscuarto, Palencia, España, 2009.

La palabra del mudo. Antología, Julio Ramón Ribeyro,  Ediciones PEISA, Lima, 2002.

 

Carlos Tupiño Bedoya