El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941 – Tzvetan Todorov

El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941 – Tzvetan Todorov

Me gusta mucho revisar los catálogos de diferentes editoriales; considero que son una buena fuente de información para quienes gustan de los libros. En una de esas revisiones encontré un libro cuyo título y autor captaron mi atención: El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941 de Tzvetan Todorov (Galaxia Gutenberg, 2017). Recuerdo que inmediatamente hice mi pedido en la librería, el cual llegó bastante rápido. Fue una lectura que inicié de inmediato y puedo asegurar que, desde el inicio, el texto capta la atención del lector y despierta su interés por la manera cómo el autor empieza mostrando aspectos de la revolución rusa y cómo se fue vinculando con los artistas de diferentes campos del arte.

A través de la vida y obra de quince personajes –entre los que se encuentran poetas, escritores, pintores, músicos, dramaturgos y directores de cine– y la posición que tuvieron frente a la revolución, el autor muestra las relaciones que surgieron entre esos creadores y los dirigentes de la revolución.

Todorov eligió a: Iván Bunin (escritor y Premio Nobel de Literatura 1933), Mijaíl Bulgákov (escritor y dramaturgo), Maksim Gorki (escritor y ensayista), Vsévolod Mayerhold (director teatral), Vladimir Mayakovski (poeta futurista), Aleksandr Blok (poeta simbolista), Boris Pasternak (poeta, escritor y Premio Nobel de Literatura 1958)), Marina Tsvietáieva (poeta), Boris Pilniak (escritor), Osip Mandelstam (poeta), Yevgueni Zamiatin (escritor), Isaak Bábel (escritor), Dmitri Shostakovich (compositor), Serguéi Eisenstein (director de cine) y Kazimir Malévich (pintor, autor del suprematismo). Con relación a los nombres mencionados, el autor escribió: «La consecuencia de esta elección es que no concedo el menor espacio a los creadores que se limitan a ejecutar dócilmente las consignas del partido, aun cuando siempre fueron mayoritarios.»

Los ensayos que presenta Todorov sobre cada uno de esos «creadores», permiten apreciar la postura que tuvieron frente a la revolución antes, durante y luego de que el régimen tomara el control absoluto del poder, así como las vinculaciones que tuvieron con los dirigentes e instituciones políticas de ese totalitarismo comunista, especialmente con Stalin.

El triunfo del artista inicia con una introducción en la que Todorov presenta su visión sobre los artistas y la revolución. También muestra algunos datos sobre su vida y los motivos que lo llevaron a escribir este libro. Se trata de un texto necesario para comprender la profundidad de lo que el autor muestra en cada uno de los ensayos y de su posición frente al totalitarismo en el que señala la instauración del «reino universal de la mentira» que construyó Stalin.

Luego sigue el texto que da inicio a la primera parte. En estas líneas, el autor presenta un breve y preciso resumen de la revolución y explica tres etapas en que divide dicho evento, así como las relaciones que se dieron entre el arte y la revolución. Con excepción de Malévich, en esta primera parte están incluidos los ensayos de todos los personajes elegidos por Todorov y han sido agrupados en tres momentos que se dieron durante la revolución entre los años 1917-1941. Cierra la primera parte un capítulo titulado «Necrología», en el que da cuenta del destino de seis de los personajes seleccionados y explica lo que significó la adaptación al poder por parte de aquellos creadores de arte, poesía y literatura y las consecuencias que tuvieron.

La segunda parte del libro está dedicada al pintor Kazimir Malévich; en esas páginas Todorov presenta de manera minuciosa la vida, obra y el desarrollo del suprematismo –creación de Malévich– así como su relación con los dirigentes de la revolución que apoyó desde un inicio, siendo uno de los defensores del bolchevismo, situación que cambiaría debido al abuso del poder, del totalitarismo, de la mano de hierro de Stalin, de la manera como era considerado el arte y el artista, llegando Malévich a mostrar su desengaño de la revolución. Todorov cita estas palabras del pintor ruso: «El Estado es el aparato de opresión de los que piensan de otra manera, […]».

En las páginas dedicadas a Malévich, también aparece información sobre el cubismo, el futurismo y otros ismos de esos años de las vanguardias. El autor no pasa por alto las etapas en las que el pintor ruso hizo un alto en la pintura debido a diversas actividades y cargos que ocupó en diferentes organizaciones, como «comisario de la Protección de los Tesoros Artísticos del Kremlin» y otros cargos más, así como su dedicación al desarrollo del suprematismo.

En esta segunda parte, Todorov incluye un capítulo a modo de biografía del pintor ruso. En estas páginas recorre desde el nacimiento de Malévich en la ciudad de Kiev; su atracción por los colores y la naturaleza y su desarrollo artístico; también aparecen los nombres de otros personajes, artistas y poetas, así como un panorama del desarrollo de los diferentes movimientos vanguardistas en esos años.

La edición incluye diez reproducciones de pinturas de Kazimir Malévich, las cuales son analizadas por Todorov. Las obras del pintor ruso «solo saldrán a la luz sesenta años después, tras el hundimiento del régimen comunista, como auténticos recuerdos de ultratumba.»

El conjunto de todos los ensayos aporta un panorama claro y terrible de lo que fue la vida de los poetas, escritores, artistas y de la población en los años de la dirigencia nacida de la revolución, siendo los más aterradores aquellos en los que Stalin estuvo en el poder.

Cierra el libro un «Epílogo» en el que Todorov deja en claro su posición frente al totalitarismo y escribe sobre las democracias y el liberalismo. El autor inicia el texto con estas palabras: «La revolución rusa dio origen al primer Estado totalitario de la historia» y casi al finalizar escribió: «Quienes detentan el poder son capaces de destruir a aquellos a los que quieren someter, pero no tienen ninguna influencia en los valores estéticos, éticos y espirituales procedentes de las obras creadas por estos artistas […]»

Considero El triunfo del artista como el mejor libro que he leído, debido a su desarrollo, estilo y presentación clara y precisa de cada uno de los personajes y de su relación con los dirigentes de la revolución, sin dejar de lado los terribles momentos que pasaron, en los que se hicieron presentes el hambre y la escases, la vigilancia, las críticas demoledoras contra la persona de los «creadores» y sus creaciones, las deportaciones, confinamientos en prisiones y hasta la muerte. Fueron personajes que dejaron obras para la posteridad; obras que tuvieron que esperar, en muchos casos, varias décadas para que puedan ser conocidas, difundidas y admiradas. He leído muy buenos libros sobre este tema, pero el escrito por Tzvetan Todorov es extraordinario.

Debido a esa impresión inicial, antes de escribir estas líneas, decidí darle una nueva lectura y simplemente sirvió para reiterar mi opinión.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Mayo, 2018

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