El teniente Gustl – Arthur Schnitzler y el diálogo interior

El teniente Gustl – Arthur Schnitzler y el diálogo interior

Al internarnos en la obra del médico, escritor y dramaturgo Arthur Schnitzler (Viena, 1862-1931), no deja de sorprender la maestría con la que explora la naturaleza humana mediante los personajes que ha creado y en las historias que desarrolla. El teniente Gustl, novela corta escrita en 1900 y cuya trama se desarrolla en Viena, es considerada no solo como una de sus mejores creaciones sino, además, como la primera novela escrita en alemán que utiliza el diálogo interior, una técnica que supo desarrollar de manera sorprendente y luego, fue utilizada también por escritores como Joseph Roth y Stefan Zweig.

En El teniente Gustl podemos percibir desde el inicio todo ese bagaje de sentimientos, dudas, temores e inconformismos que llenan la vida del protagonista y que se manifiestan por medio de la voz interior del personaje, una voz que capta la atención del lector hasta el final de la historia.

En las páginas de la novela, Arthur Schnitzler muestra el panorama de Viena en el período de transición entre dos siglos (XIX y XX), considerada como la época dorada a pesar de los cambios que se avecinaban sobre Europa Central. En ese ambiente se encuentran los teatros, óperas, conciertos de música clásica y los salones de café como parte de la vida social en la que las tradiciones, la cultura y la defensa del honor tienen un papel importante. Es en este contexto que se desarrolla la historia del teniente Gustl.

La novela empieza en un teatro, en el que el protagonista –el teniente Gustl–– asiste a un concierto. Su impaciencia para que acabe la función se muestra desde el inicio de la novela: “¿Cuánto más durará esto? Debo mirar el reloj… aunque tal vez no esté bien en un concierto tan serio. Pero ¿quién se dará cuenta? Si alguien me ve, es porque pone tan poca atención como yo, y ante él no debo avergonzarme…” En esa impaciencia del protagonista se deja ver su preocupación por lo que los demás puedan pensar de él, de su comportamiento, de lo que hace, la cual será el eje sobre el que gira la personalidad del teniente. Finalizada la función, un incidente en el guardarropa será el inicio de la situación que se convertirá en el hilo conductor que llevará a Gustl hasta el inesperado desenlace final.

En el guardarropa el teniente tiene un intercambio de palabras con un hombre gordo; cuando se le acerca lo reconoce y, además, por su pensamiento podemos conocer cómo considera a ese hombre: “Ahora se vuelve hacia mí… ¡Pero si lo conozco! Caramba, es el pastelero que siempre va al café… ¿Pero qué hace aquí? Seguramente tiene una hija o algo así en la academia de canto… Y ahora, ¿qué es esto? Sí, ¿qué está haciendo? Parece que… sí… ¡Santo Dios!, ha tomado la empuñadura de mi sable… Sí. ¿Estará loco?… […] El pastelero le gritará que se calle y le lanza esta amenaza: “Señor teniente: a la menor provocación, saco el sable de la funda, lo parte en dos y mando los trozos a su regimiento. ¿Entendido, imbécil?”

Es estos dos fragmentos, Schnitzler presenta algunos aspectos que formaban parte del contexto social y se mantienen a lo largo de la novela; aparece una de las tantas menciones a los cafés que eran el centro de reunión de intelectuales, escritores, artistas; tenían importancia en la sociedad vienesa y la siguen teniendo en la actualidad. También se aprecia una muestra de lo que podría considerarse como segregación social, por la manera en que se pregunta qué hace el panadero en el concierto. Esa actitud la veremos en varios momentos de la novela pero, dirigida a los judíos, como una muestra del antisemitismo que ya se daba en esos años en la Europa Central. Luego tenemos las palabras del panadero amenazándolo con romperle el sable; palabras que no tienen el mismo significado que podrían tener hoy. En los años del contexto de la novela, cuando un oficial era degradado su espada era partida delante de todos.

Esto nos da una idea de cómo debió sentirse Gustl: por los gritos recibidos, por haber permitido que un extraño coja su sable, amenace con partirlo y, finalmente, lo llame imbécil. A todo esto habría que añadir su preocupación por lo que los demás piensen de él, tal como se aprecia en las palabras que dan inicio a la novela. El teniente empieza a hacer suposiciones que solo están en su imaginación, producidas por la humillación que había pasado. Esas palabras interiores del teniente nos dicen que piensa matar al panadero y, si no lo hace, se enterarán en los cafés cómo ha sido tratado en público; también piensa en un duelo que ni siquiera se ha pactado y del que se siente indigno para batirse con el panadero. Esas cavilaciones que brotan del interior del personaje, Schnitzler las utiliza para darnos una muestra de su destreza en el manejo del diálogo interior que se da en el abrumado Gustl.

A partir de ese momento empezará el deambular del teniente Gustl por las calles de Viena, dialogando consigo mismo y teniendo presente en todo momento el “por qué y las dudas” que lo atormentan. Una pregunta parece estar presente en todo momento en el interior del protagonista: ¿se habrían dado cuenta de la forma en que le habló el pastelero?  Piensa en el suicidio como la única vía de escape para desaparecer de la humillación en que se encuentra. En esas palabras que brotan dentro de él y para él, en medio de su tormento emocional piensa en diferentes maneras de avisar a alguien el motivo de la decisión de quitarse la vida. Una de esas opciones es dejar una carta a su amigo Kopetzky que fue por quién terminó asistiendo al concierto.

Conforme se avanza en la lectura del texto se puede apreciar la manera en que Schnitzler explora y desmenuza los sentimientos que anidan en lo profundo del ser humano, dando una muestra de observador de las emociones y de aquello que sólo puede salir del interior de una persona como reflejo de lo que es, cómo se siente consigo mismo y con la sociedad que lo rodea. Con el manejo del diálogo interior hace “visible” lo que anida en el interior de su personaje.

Sigmund Freud supo apreciar esa cualidad del escritor y médico vienés; en una carta le escribió: “Su determinismo, su escepticismo –que la gente llama pesimismo–, su sensibilidad ante las verdades del inconsciente, ante la naturaleza pulsional del hombre, su disección de nuestras certidumbres culturales convencionales, el examen minucioso de la polaridad del amor y de la muerte, todo ello despertaba en mí un extraño sentimiento de familiaridad (…) Tuve así la impresión de que usted sabía intuitivamente –o más bien como efecto de una sutil observación– todo lo que yo descubrí gracias a un laborioso trabajo efectuado sobre los demás–. Sí, creo que en el fondo usted es un investigador de las profundidades psicológicas, tan honestamente imparcial e intrépido como ninguno y que si no hubiese sido, sus capacidades artísticas, su arte del idioma y su poder creador habrían tenido libre curso y habrían hecho de usted un escritor mucho más adaptado al gusto de la multitud (…) Muy cordialmente suyo Freud.” [i]

Durante su errar nocturno, el protagonista cita nombres de lugares y calles de la ciudad de Viena; aparecen nuevamente los cafés, que están muy ligados a la ciudad de Viena, en los que también se reunían para jugar a las cartas u otros juegos de apuestas. Gustl menciona: “La Ringstrasse. Muy pronto estaré en mi café… […]”; más adelante: “[…] Ahí está mi café… […].” La Ringstrasse en una céntrica calle de Viena en la que hay cafés muy antiguos: El Café Schwarzenberg que funciona desde 1861 (en sus inicios se llamó Café Hochleitner) y el Café Landtmann que atiende desde 1873 y era uno de los lugares favoritos de reunión de Sigmund Freud: “En el café Landtmann, Freud adoctrinaba durante horas sobre la histeria femenina, la normalidad de la práctica del incesto y otros elementos de su pensamiento, mientras Schnitzler escribía sobre sobre la conciencia y le daba forma en su Relato soñado y el escritor y dramaturgo Hugo von Hofmannsthal buscaba ideas para completar su Jedermann (Cada cual) obra de teatro que se representa cada año en el Festival de Salzburgo, […]” [ii] “[…] Para los vieneses, el café es, además, un derecho adquirido, algo así como la prolongación de su domicilio, un anejo de su habitación privada, aunque en realidad se trate de un espacio público. […].” [iii] El significado de los cafés proporciona una idea de la dimensión del problema en el interior del teniente Gustl.

Entre los cafés mencionados en la novela figuran el Hochleiter –tal vez se refiera al Hochleitner– y el Leidinger que tuvo entre sus clientes a los músicos Johannes Brahms y Gustav Mahler.

Cuando Gustl llega a su café, la historia nos tiene preparado un giro magistral que mostrará la esencia del protagonista y, también, la maestría de Schnitzler para conducir la historia a ese final. Los invito a leer El teniente Gustl y llegar a conocer ese final sorprendente.

Es uno de las mejores creaciones literarias que Arthur Schnitzler dejó para la posteridad.

 

Bibliografía:
El teniente Gustl, Arthur Schnitzler, Acantilado, Barcelona, 2006

Otras obras de Arthur Schnitzler.
Apuesta al amanecer. Barcelona: Acantilado, 2007. Primera edición en Acantilado Bolsillo.
El destino del barón Von Leisenbohg. Barcelona: Acantilado, 2003.
Juventud en Viena (una autobiografía). Barcelona: Acantilado 2004.
Relato soñado. Barcelona: Acantilado, 2012.

Algunas obras en donde están presentes los cafés y la narrativa austriaca.
BONET CORREA, Antonio. Los cafés históricos. Madrid: Ediciones Cátedra, 2012.
ROTH, Joseph. Primavera de café. Barcelona: Acantilado, 2010.
WEBER, Herwig (Ed). Historias del espejo. Narrativa austríaca poskafkiana. México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012.
ZWEIG, Stefan. Mendel el de los libros. Barcelona: Acantilado, 2009.

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Notas:

[i] WEBER, Herwig. «Introducción: gran patria, antipatria, nueva patria». En Historias del espejo. Narrativa austríaca poskafkiana. México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012, nota al pie de página 21.

[ii] TORRIJOS, Gloria. «Los cafés de Viena, patrimonio [sic] la humanidad». El País. Sección Cultura. España. 18 de noviembre del 2011. Fecha de consulta: 20 de noviembre del 2011.
http://cultura.elpais.com/cultura/2011/11/18/actualidad/1321570805_850215.html

[iii] BONET CORREA, Antonio. «Viena y Centroeuropa». En Los cafés históricos. Madrid: Ediciones Cátedra, 2012, p. 153.

 

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Carlos E. Tupiño
Diciembre, 2016

Nota: Esta es la versión revisada y corregida del texto que se publicó, como colaboración, en el blog de la Librería Sur el 27.11.2016.

 

 

 

 

 

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De mi biblioteca: “Los miserables”

De mi biblioteca: “Los miserables”

Jean Vajean, un exconvicto al que encerraron durante veinte años por robar un pedazo de pan, se convierte en un hombre ejemplar que lucha contra la miseria y la injusticia y que desempeña su vida en cuidar de la hija de una mujer que ha debido prostituirse para salvar a la niña. Así, Jean Valjean se ve obligado a cambiar varias veces de nombre, es apresado, se fuga y reaparece. Al mismo tiempo, debe eludir al comisario Javert, un policía inflexible que lo persigue convencido de que tiene cuentas pendientes con la justicia. El enfrentamiento entre ambos se produce durante la revuelta de 1832 en París, donde, en las barricadas, un grupo de jóvenes idealistas planta cara al ejército en defensa de la libertad. Y, entre todo ello, historias de amor, de sacrificio, de redención, de amistad…

Porque el progreso, la ley, el alma, Dios, la Revolución francesa, la prisión, el contrato social, el crimen, las cloacas de París, el idilio amoroso, el maltrato, la pobreza, la justicia… todo tiene cabida en la más extensa y famosa obra de Victor Hugo (1802-1885): Los miserables. Con esta novela magistral crónica de la  historia de Francia de la primera mitad del XIX, Victor Hugo buscó voluntariamente un género literario a la medida del hombre y del mundo moderno, una novela total. No en balde, concluye así: «… mientras haya en la tierra ignorancia y miseria, libros como éste podrían no ser inútiles». (Contratapa)

Los miserables
Victor Hugo
Edhasa, Barcelona / Buenos Aires, 2013
1214 páginas

“La Vanguardia Puneña”. Facsimilares de nueve poemarios.

“La Vanguardia Puneña”. Facsimilares de nueve poemarios.

En las investigaciones sobre la vanguardia peruana, en especial la vanguardia puneña, pude encontrar en revistas como el Boletín Titikaka, Chirapu y en algunos libros de antologías de poesía vanguardista, algunos poemas de autores puneños que en medio del estilo vanguardista transmitieron el sentir del pueblo del Altiplano, de su entorno cultural y del lago Titicaca. En esas publicaciones conocí los títulos de aquellos libros de poemas que publicaron poetas como Alejandro Peralta, Emilio Vásquez, Dante Nava y muchos otros.

El paso del tiempo hizo que esos poemarios se volvieran inhallables. Salvo algunas reproducciones facsimilares como los de Ande y 5 metros de poemas de Alejandro Peralta y Carlos Oquendo de Amat, respectivamente, permitieron leer el trabajo de esos poetas puneños.

En la última FIL de Lima pude encontrar el libro Vanguardias puneñas, editado por la Universidad Nacional del Altiplano, que incluye facsimilares de los libros de siete poetas puneños.

Inicia el libro, el poemario Cosmos de Alberto Mostajo, publicado en 1925. En este libro predominan los poemas con una estructura de tres estrofas, cada una con cinco, cinco y tres versos respectivamente y, en otros casos con dos versos en la última estrofa. En los poemas predominan las menciones: “Cielo”, “Tierra”, “Siglos”, “Noche”, “Día”, “Mar”, “Vida”, “Eternidad”. El poemario tiene dos partes; la primera,  que da nombre al poemario, tiene doce poemas y la segunda, que lleva por título Nocturnos, consta de once poemas numerados del I al XI y cierra esa segunda parte el poema Materia cuyos tres últimos versos se ven como un cierre a todos los poemas del libro:

            Es cuanto existe, creado
            en el yunque sin metro
            del Tiempo razonador . . .

Continúa, del mismo autor, el poemario Canción infinita, publicado en 1928. En sus páginas se indica que fue impreso “en los modernos talleres de la ‘Tipografía comercial’, Casa Editora de José G. Herrera. Puno-Perú”. A diferencia del libro anterior, éste inicia con un prólogo –sin firma– cuyo texto empieza en primera persona y hace mención al “Arte nuevo”, tema central en el vanguardismo. Su contenido trae a la memoria Nuestro vanguardismo, texto escrito por el poeta Guillermo Mercado, que fue publicado en el número 5 de la revista arequipeña Chirapu en mayo de 1928. El autor del prólogo también se ocupa de la influencia de la poesía de Europa en los poetas de América. Como se sabe, el vanguardismo se opuso al modernismo de esos años. En el prólogo se lee:

“Los más grandes poetas de América han sido artífices de la belleza a través de miradores europeos. […]” Acerca  de Rubén Darío escribió: “[…] Como se sabe, este glorioso poeta nicaraguense (sic), no obstante su espíritu renovador y la pasmosa originalidad del ritmo de sus versos, no pudo nunca disimular la fuerte influencia europea. […] El modernismo de Rubén Darío resulta ser, pues, la expresión nueva de un poeta americano en ambiente francés.”

El texto del prólogo también incluye conceptos sobre la creación poética y hace una crítica a La deshumanización del arte de Ortega y Gasset.

Luego de lo tratado en el prólogo, uno espera encontrar un estilo vanguardista en lo que se refiere a la tipografía y uso del espacio de la página; sin embargo, aparte del contenido que sí se aleja de la poesía tradicional de esos años, el diseño y tipografía empleados conserva los rasgos tradicionales. El poemario está dividido en dos partes: Canción infinita y Poemas libres; en esos poemas predomina un “yo “poético” en primera persona y en los versos se encuentran vocablos como “radio”, “cinema”, “motores”, “hélices”, “velocidades”, etc., muy comunes en la poesía vanguardista. [i]

Una muestra de este poemario: [ii]

                        VIII

            Remolino de ensueños
            en el cinema rutilante
            de este día hecho pedazos.
            Están cansados mis sentidos
            y siento frío
            en la hoguera de mis nervios.

            Vaivén de fuerzas
            en la química del silencio.
            En este minuto de prueba
            están vacíos
            los caminos de viajeros.
            Como nunca, siento muy duras
            las palancas de la vida
            y pesa mucho
            mi larga hilera de cantos.

            Muñecas de mis brazos
            sostén de doble equipaje.
            Calla el concierto de mi voz
            al mágico balance
            de un puñado de motores.

            (De Canción infinita VIII)

 

Otro de los representantes de la vanguardia puneña que está presente en este libro es Gamaliel Churata (Arturo Peralta), líder del grupo Orkopata y director del Boletín Titikaka (B.T.) [iii]. Su poemario Interludio Brunildico fue publicado por El Comercio de Cuzco en 1931; incluye una presentación firmada por A.D.D., iniciales que corresponden –según Carlos Medinaceli[iv] a Alberto Delgado, director del diario El Comercio de esa ciudad; en el texto introductorio, el autor escribe: “[…] Ha desaparecido el poeta en sentido clásico. Ha desaparecido como intérprete transmutador de valores y solo vive como energía cósmica. La frase por é (sic) dicha es la que llega desde la soledad de la puna, por boca del viento, arrugada en el entrecejo del picacho, estrangulada por la garganta del abismo.

Así, por el despojo, por un renunciamiento heroico a todo lo cultural extraño, como hace Gamaliel Churata, se puede llegar a lo propio, a lo sustantivamente americano.”

Son doce poemas los que se incluyen en Interludio Brunildico; en ellos se refleja el sentir de Churata por la muerte de su esposa Brunilda y sus hijos Teófano y Quemencia. Cabe mencionar que la mayor parte de la obra poética de Gamaliel Churata fue publicada en diferentes revistas de esos años. A continuación uno de los poemas de Churata.

                        IV

             Los kirkis la extasían

            Para que perdiera la esperanza,
           tiraste tus ojos, viborilla…

            Corro, en el viento,
            por las vecindades de la cuesta,
            y allí tampoco están
           tus ojos, viborilla

            ¡Tus ojos se perdieron
           en los diamantes de los ríos!

Luis de Rodrigo está presente en La vanguardia puneña con el poemario PUNA, publicado en 1944. Una publicación un poco tardía si se considera la fecha de los otros poemarios seleccionados para esta edición; sin embargo, los poemas fueron escritos en años anteriores; por ejemplo, el poema Parto fue publicado en el B.T.  (septiembre de 1927, página 3).

PUNA inicia con un texto introductorio, sin firma, en el que se dice del trabajo del poeta: “[…] el desgarrador acento de su poesía con acre olor a choza y redondez de cántaro, cuyas patéticos y varoniles reclamos participan de la áspera rudeza de la piedra andina, el orgiástico colorido del paisaje puneño y la complejidad anímica del nuevo kolla.”

El libro consta de tres partes: “Poemas agrestes”, “Kaleidoscopio Titikaka” que es un poema en tres partes y “Aguafuertes andinos”. En muchos de los poemas está presente el estilo y tipografía de la poesía vanguardista.

En cada uno de los poemas, de Rodrigo se ha encargado de plasmar el paisaje y el sentir del Altiplano y el lector encuentra muchas palabras del aimara, por lo que es de ayuda el vocabulario que se incluye al final del libro.

                        ALALAU

            Alalau!
            gritaron los ponchos anoche
           en el ángulo más hambriento
            del poblacho.

            ¡Alalau!
            los yauris del frío en la carne
            y en los yertos hilos de lana
            y en el alma errante que pasa.

            ¡Alalau!
            Vientecillo
            traicionero
            de la pampa
            qué triste tu canto de noche,
            ¡sunka, sunkita. . . !

            ¡Alalau!
            Y no haber Santusa que espere,
            ni fuego siquiera en el trago
            ni medio de coca en los dientes. . .

            ¡Alalau!

(De Aguafuertes andinos en el libro Puna)

1926 fue el año de aparición de Ande, publicado por la Editorial Titicaca y considerado una de las mejores muestras de la fusión del vanguardismo y el indigenismo que se dio en la poesía peruana. Su autor fue Alejandro Peralta, hermano de Gamaliel Churata. La edición de Ande incluyó las reproducciones de ocho grabados en madera de Domingo Pantigoso. Los comentarios de diferentes poetas, escritores y críticos del Perú y Latinoamérica acapararon las páginas de los primeros doce números del B.T. Cito el comentario del poeta César Vallejo, enviado desde París y publicado en el segundo número de la revista puneña, en septiembre de 1926: “Querido y gran poeta: Le envío un entrañable abrazo por su magnífico libro ‘Ande’. Me doy cuenta de que se trata de un artista mayor, de vasta envergadura creadora. Su libro me ha emocionado de la emoción de mi tierra.  Mil gracias por este presente inapreciable. Siga U. por su vía. Puede estar seguro de que sus poemas quedarán. Son ellos de los versos que andan y viven. Lo demás está en los estantes y eso nos tiene sin cuidado. Suyo con toda admiración. César Vallejo. París.”

ilustracionpoemarioande

Ande incluye 22 poemas; no tiene introducción ni prólogo, en su lugar aparece una página con ocho citas de personajes como Pascal, Kant, Schelling, Valéry y otros. En cada una de las creaciones de Alejandro Peralta está presente el paisaje altiplánico y el sentir de los personajes que aparecen en cada poema. También aparecen ecos de protesta por la situación política y social del habitante puneño. Uno de los más estremecedores poemas es el indio antonio, en el que los dos primeros versos introducen al lector en el mundo del personaje: “Ha venido el indio Antonio / con el habla triturada i los ojos como candelas”. Acerca de este poema, Mauro Mamani escribe que “la tragedia de ser indio se expresa en el más alto grado de soledad y desgracia”.[v]

Un poema de Ande:

             o     r     t     o

            La soledad hiela mis venas
            El sol se enrosca como una serpiente
            en los geranios rosas
            i en el cristal quebrado
            de un trino incógnito
            mi alma se corta
            su última arteria de alegría

            O H   B E S O S

            O H   R E N A C E R   A L   M E D I O   D I A

           Cómo está de tan lejos
           todo lo que fué mio
           i que se fué sin rumbo

El Kollao es otro poemario de Alejandro Peralta incluido en La vanguardia puneña. Fue publicado en la ciudad de Lima en 1934 por la Cia. de Impresiones y Publicidad, E. B. y B. Sucesor. El poemario incluye un texto de presentación escrito por Enrique Bustamante y Ballivián.

A diferencia de Ande, su primer poemario, el epígrafe inicial pertenece a un fragmento del texto del “Martín Fierro”; luego siguen cuatro epígrafes que pertenecen a personajes peruanos: José Antonio Encinas, José Carlos Mariátegui, Uriel García y Atahuallpa Rodríguez. El Kollao contiene veintisiete poemas. A partir del poema “Orkopata” (el número veinte, en orden de aparición), los temas que abarcan tienen un tinte más personal y se nota en el uso de un “yo poético” en primera persona en varios de ellos; inclusive, los títulos de “Orkopata”, “Onfano” y “Brunilda” están ligados al poeta.

“El indio Pako” es considerado uno de los mejores poemas de El Kollao; sus versos estremecen al transmitir la terrible situación en la que se encuentra el personaje luego de haber sido apresado. Por el contenido del poema y el contexto se entiende que su apresamiento y tortura es por liderar una revuelta o algo similar; esto lo logra el autor por medio “del recurso de las crudas imágenes de trazo expresionista que sirven para la descripción del personaje” [vi]

Hay tres poemas que fueron publicados en el B.T.en los años 1927 y 1928. Al comparar las versiones en la revista puneña con las de El Kollao, existen algunas diferencias que se pueden entender por correcciones o variaciones hechas por Alejandro Peralta para la edición del libro en 1934. Estos poemas son:

“Onfano”. La primera variación es en el segundo verso.
B.T. Marzo 1928, p.1: “ONFANO /hostia de gamaliel mi anillo de lapislázuli /”
El Kollao p. 54: “ONFANO / alba de Gamaliel mi herramienta primaveral /”

La segunda variación se encuentra en el penúltimo verso.
B.T. “flauta de almíbar / yema de sol / Teófano trae en las manos un nido de albas”
El Kollao “flauta de almíbar / /TEOFANO TRAE EN LAS MANOS UN NIDO DE ALBAS”

“Dolora del Ande”. En la versión publicada en el B.T. Octubre 1927, p.3 aparece con la tipografía de estilo vanguardista, además se aprecia una variación en el orden de unos seis versos, casi a la mitad del poema. Adicionalmente, se encuentran estas variaciones entre las dos versiones.
B.T. octubre 1927, p. 3: al final del tercer verso dice “huaiños”
El Kollao p. 19: “waiñus”

B.T. octubre 1927, p. 3: “VESTALES DEL SOL LABRADOR”
El Kollao p. 19: “Vestales del sol labrador música de kantutas”

B.T. octubre 1927, p. 3: “MI LAMPA SE HA ROTO LOS BRAZOS”
El Kollao p. 19: “mi lampa está rota / por ti”

“Lecheras del Ande”.
B.T. febrero 1927, p. 1. Inicio: “El cielo limpia sus lozas de madrugada / CLARINES CENTINELAS / AL TRABAJO”
El Kollao p.24.
Inicio: “Cielo infantil rompe a volar el viento / clarines centinelas / al trabajo”

B.T. Verso seis: “La tierra está cruzada de motores humanos”
El Kollao Verso seis: “vibra la tierra en el arado”

B.T. Verso diez: “El sol se ha detenido a ordenar las labores”
El Kollao Verso diez: “el sol ordena las labores”

B.T. Parte final: “A lo largo del camino embanderado de rebozos / manzanares musicales / la Ernestina / la Lucía / la Felipa la Tomasa/ la Martacha / VIENEN DE ORDEÑAR EL ALBA
El Kollao Parte final: “A lo largo del camino embanderado de rebozos / las frescas jornaleras del bajío / dale / que dale / a la bullanga / VIENEN DE ORDENAR EL ALBA”
Se puede ver que las cinco mujeres mencionadas en B.T., que serían los manzanares musicales, son reemplazadas por “las frescas jornaleras del bajío…” Ya no se identifican con nombre, solo un grupo de mujeres.

Queda la incógnita del motivo de la variación en los versos. Lo cierto es que los dos poemarios de Alejandro Peralta han quedado como una buena muestra de la poesía vanguardista en el Perú.

Como muestra, un fragmento de uno de los poemas de El Kollao:

            o   r    k    o    p    a    t    a

            […]
            En la lengua de los cholitos del Centro Escolar
            somos los compañeros mayores que allá por 1907 a 1911
            vivimos intensas zonas de futuro i la más pura alegría proletaria
            i es que se llamaba José Antonio Encinas el Maestro

            Niños de la pampa han invadido las aulas piso de tierra
            i estudian comiéndose las uñas
            los viejos tienen fé en estos chicos
            fé de espaldas azotadas i bocas rotas en hambre

            Orkopata es la casita de cuatro piedras del peñascal i la pampa
            los llokallas los macjtas i las imillas tienen su propia casa
            su vecindad está en el río i en el lago
            i en las calles de dos metros
            el amanecer toma calor de sus paredes
            i el viento de la noche sólo aquí respira a sus anchas
            […]

En la nota editorial del primer número del B.T., agosto de 1926, anunciaron brevemente la próxima publicación del libro Falo de Emilio Armaza. En la editorial de setiembre de 1926 indicaron: “[…] nos place anunciar que en la actualidad se imprime, a cargo de los inteligentes tipógrafos señores Camacho Avila (sic), FALO libro de poemas izquierdistas del audaz portalira señor Emilio Armaza […]. Sin embargo, el mencionado poemario no fue publicado por la Editorial Titikaka. El libro, según se puede leer en la última página, fue impreso y publicado por la  Tipografía Comercial de don José G. Herrera en la ciudad de Puno, y fue “entre el lunes seis y jueves treinta de setiembre de mil novecientos veintiséis por los tipógrafos hermanos camacho ávila.”

En la portada, junto al título Falo se indica “SINTESIS DEL IMAGINADOR EMILIO ARMAZA”. Al final del epígrafe que está al inicio del poemario se lee: “[…] crujen en mi verbo los fervores revolucionarios de mi época y de mi raza.” Estas palabras llaman la atención debido a que en la lectura de los poemas no se destaca el aspecto revolucionario que se anuncia. Falo consta de cuatro títulos que se pueden considerar los títulos de cuatro poemas: “PANTEISMO”, “EL HIMNO DEL GRANUJA”, HEMBRA EN EL OLIMPO” y “KOLLI”. En cada uno de ellos se incluyen varios poemas que luego de su lectura se percibe que forman un solo poema, y que da origen a cada uno de los títulos. Hay momentos en que el “yo poético” aparece en primera persona en los poemas, y en cada uno de ellos está presente la tipografía vanguardista y el uso de los espacios de la hoja.

Aquí una muestra de la creación de Armaza.

             Naturaleza de primavera
             date a mi fuego

            fúndeme en tus entrañas

            seré alma del picacho y vibraré en el surco

            tu río de febrero y mi cuerpo se estremecen de vida

(Fragmento del primer poema de “PANTEISMO”, que inicia Falo)

Otro de los poetas elegidos para La vanguardia andina fue Emilio Vásquez. Su poemario Altipampa se publicó en 1933 y fue impreso en la Tipografía Fournier, empresa que imprimió gran parte del B.T. A diferencia de los otros poemarios, en la portada del libro de Vásquez se indica: “INDOAMERICA / ALTIPAMPA POEMAS MULTIFACICOS De Emilio Vásquez / PORTADA VERBAL De J. Uriel García / MADERAS I VIÑETAS De Joaquín Chávez, D. Pantigoso, Jesús Perea, Florentino Sosa, Mateo Jaika i un zinc. de E. Rodríguez Escobedo / PUNO-Surperú 1933”

En el texto introductorio, Uriel García escribió: “El arte nuevo puneño es pues, como los elementos vitales de sus panoramas, un arte de albor, que anuncia el futuro. Y esta es la validez más singular de sus poetas. A todo esto me saben estos poemas de ALTIPAMPA, poemas lacustres y pamperos, […] El lago y la Pampa son los escenarios de su emoción, bien que también no elude de cantar el sufrimiento del hombre en estos escenarios trágicos. […] ALTIPAMPA es un poemario del drama kollavino.”

Los veintisiete poemas que incluye el libro, remiten al lector al mundo del Kollao, con versos que contienen muchas palabras del idioma aimara y muestran escenas de la vida diaria y del sentir del habitante kollavino. Son poemas que se presentan como estampas del Altiplano, pero estampas que llevan consigo el sentir que el poeta quiere transmitir a cada lector. Considero que es uno de los poemarios más hermosos incluidos en La vanguardia andina y sus poemas conservan la tipografía vanguardista.

Acompañan a los poemas las reproducciones de los artistas plásticos que se mencionan en la portada. Son veinticuatro reproducciones de grabados con motivos del ande sur peruano.

ilustracionenpoemarioaltipampa

El poema “La canción de Brunilda” –páginas 41 y42 en ALTIPAMPA–  fue publicado en el B.T., número XXIX de abril de 1929. Ambos textos tienen mínimas variaciones. En el publicado en la revista puneña aparece con el siguiente epígrafe: “A Peralta, Camacho, Jaika, Kunurana, que supieron de SU espíritu; a Pacho, Aweranqa, Mamani, la muchedumbre, la legión de orkopatas que vivieron la bondad creadora de su alma…. Al serenamente maravilloso espíritu….” Es una mención a la memoria de quien fuera esposa de Gamaliel Churata, líder del grupo Orkopata y director del B.T. y a los más allegados a ella y al propio Gamaliel.

El libro finaliza con la sección –a modo de vocabulario– “Voces del folclor sur peruano”, de mucha utilidad para la lectura de cada uno de los poemas. A continuación, una muestra del poemario de Emilio Vásquez.

C H  A  C  A  R  E  R  I  T  A

            En la hoyada de tus manos juntas
            paces cantando el perfume de los surcos                

            Chacarerita cuotidiana
                        dulce carrizo de cinco silbidos

            Tejiendo con tus miradas el cielo i los campos
            con la fogata de tu alma de waiñu
            haces bailas a los corderitos de tus ananayes

            Tú nos das a los labios
            i al paladar de roquedos
          el sabor de las bondades campestres

            En tus ojos tienen su cabaña todos los paisajes

            Tus pupilas juegan con las auroras

            Danzan con los crepúsculos tus pestañas

                        ESQUILA AYMARA
                        chacarerita de las nuevas frutas de la vida

            La bandera de las nubes en marcha
            ante tus voces desflorantes del viento
                        enmudecen a tu paso

            I cuando las miras
                        las nubes
           se despejan de sus chullus soleados

Al final, y no por ser el menos importante, se encuentra el poeta Carlos Oquendo de Amat con 5 metros de poemas, publicado en 1927, por la Editorial Minerva. En la última página del libro se lee: “Este libro fue escrito durante los años 1923    1925. Su publicación terminó el 31 de diciembre  de 1927.” Por muchos, considerado un “libro objeto” por el diseño y la presentación: el libro se desdobla conforme se lee y la longitud alcanza los cinco metros. José Luis Ayala señala que para financiar la edición del poemario, el poeta emitió “Bonos de suscripción” [vii], lo que en la actualidad se consideraría como una pre-venta.

El poemario empieza con esta dedicatoria: “Estos poemas inseguros como mi primer hablar dedico a mi madre”. Luego de veintiún poemas –con un intermedio– entre el cuarto y quinto, cierra el libro un texto de tres líneas: “Biografía tengo 19 años y una mujer parecida a un canto”.

El diseño de cada uno de los poemas es vanguardista; la tipografía utilizada, la escritura horizontal, diagonal y vertical y la utilización del espacio de la página le proporcionan un presentación que muestra en qué medida estaban en contacto con las ediciones de poemarios vanguardistas editados en otras ciudades de Latinoamérica y Europa.

La mejor manera de apreciar 5 metros de poemas es verlo y leerlo en su versión facsimilar.

Los poemarios incluidos en La vanguardia andina no tuvieron la difusión que merecieron en su momento y,  además, la mayoría de ellos quedaron perdidos en el tiempo. Esta edición resulta muy valiosa al haber rescatado importantes libros de la poesía vanguardista de poetas puneños, que deben seguir difundiéndose por ser una parte importante en la poesía peruana.

lavanguardiapunenaLa vanguardia puneña. Emilio Armaza / Alberto Mostajo / Gamaliel Churata / Alejandro Peralta / Emilio Vásquez / Carlos Oquendo de Amat / Luis de Rodrigo. Universidad Nacional del Altiplano, Puno, número 24 de la colección Biblioteca Puneña, 2013.

 

 

 

Bibliografía recomendada para los interesados en el tema:

AYALA, José Luis. Carlos Oquendo de Amat. Cien metros de biografía, crítica y poesía de un poeta vanguardista itinerante. De la subversión semántica a la utopía social. Lima: Editorial Horizonte, 1998.

_____. «Carlos Oquendo de Amat entre la vanguardia y la reconstrucción de la palabra» y «Alberto Mostajo: Delirio y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico». En El intolerable fuego de la palabra. Puno: Universidad Nacional del Altiplano, 2013, pp. 125-150 y 157-187.

Boletín Titikaka. Edición facsimilar. Lima: Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Mauro Mamani Macedo y Lluvia Editores, 2016.

CHUECA, Luis Fernando (Ed.). Poesía vanguardista peruana I – II. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2009.

LAUER, Mirko. Antología de la poesía vanguardista peruana. Lima: Ediciones El Virrey / hueso húmero ediciones, 2001.

_____. Vanguardistas Una miscelánea en torno de los años 20 peruanos. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2012.

MAMANI MACEDO, Mauro. Poéticas andinas. Pájaro de Fuego Ediciones, Lima / Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima / GUARAGUAO, Barcelona / 2009.

_____. Quechumara. Proyecto estético-ideológico de Gamaliel Churata. Lima: Universidad de Ciencias y Humanidades, 2012.

_____. Ahayu-Watan Suma poética de Gamaliel Churata. Lima: Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos / Grupo Pakarina SAC, 2013.

ORTIZ CANSECO, Marta (Ed.). poesía peruana 1921-1931 vanguardia + indigenismo + tradición. Iberoamericana, Madrid / Vervuert, Frankfurt am Main / Librería Sur, Lima, 2013.

PANTIGOSO, Manuel. El ultraorbicismo en el pensamiento de Gamaliel Churata. Lima: Universidad Ricardo Palma, 1999.

PERALTA, Alejandro. Ande. El Kollao. Presentación de Luis Fernando Chueca, Xilografías de Domingo Pantigoso. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006.

TAURO, Alberto. El indigenismo a través de la poesía de Alejandro Peralta. Lima: Compañía de Impresiones y Publicidad, 1935.

VICH, Cynthia. Indigenismo de vanguardia en el Perú: un estudio sobre el Boletín Titikaka. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2000.

VIDELA DE RIVERO, Gloria. Direcciones del vanguardismo hispanoamericano. Estudios sobre poesía de vanguardia: 1920-1930. Documentos. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, 2011.

 

NOTAS:

[i] Sobre este punto, se puede consultar: LAUER Mirko. Musa Mecánica. Máquinas y poesía en la vanguardia peruana. Lima: I.E.P. Lima, 2003.

[ii] En las muestras de los poemas se respeta la ortografía que aparece en la edición facsimilar.

[iii] Todas citas del Boletín Titikaka, han sido tomadas de la edición facsimilar preparada por el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Mauro Mamani Macedo y Lluvia Editores, 2016.

[iv] MEDINACELI, Carlos. «Gamaliel Churata, bíblico y vernacular» en GONZALES FERNÁDEZ, Guissela, El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata. Lima: Fondo Editorial del Pedagógico de San Marcos, 2009, pp. 403-407.

[v] MAMANI MACEDO, Mauro. Poéticas andinas. Pájaro de Fuego Ediciones, Lima / Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima / GUARAGUAO, Barcelona / 2009, p.33.

[vi] CHUECA, Luis Fernando. «Presentación». En Alejandro Peralta. Ande. El Kollao. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006, p.19.

[vii] AYALA, José Luis. Carlos Oquendo de Amat. Cien metros de biografía, crítica y poesía de un poeta vanguardista itinerante. De la subversión semántica a la utopía social. Lima: Editorial horizonte, 1998, pp.155-156.

 

Carlos E. Tupiño
Diciembre, 2016

Nota: Este texto se publicó, como colaboración, el 5.11.2106 en el blog de la Librería Sur.