Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas – Joseph Roth

Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas – Joseph Roth

Hace cien años, en noviembre de 1918 se firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Al día siguiente se creó la Primera República de Austria. La época del Imperio Austrohúngaro había terminado.

En esos inmediatos años de posguerra, entre 1919 y 1920, Joseph Roth escribió un centenar de artículos para el diario vienés Der Neue Tag. Una selección de esos textos ha sido reunida en Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas (Acantilado, Barcelona, 2010).

En el prefacio, Helmut Peschina señala que en el diario vienés: « […] su tarea fue describir la vida cotidiana en la Viena de la posguerra, contar acontecimientos locales de mayor o menor importancia, […] Roth sabía hacer un “artículo lírico”, en el que era un auténtico maestro, […]».

En cada uno de los artículos se puede apreciar el estilo de Joseph Roth para describir escenas de la vida diaria que retratan la Viena en los días de posguerra. En cada texto resalta la sensibilidad del autor y su destreza para observar y comunicar detalles en los que están presentes, primordialmente, los contrastes sociales, en medio de pobreza, discriminación, desconfianza y abandono. Nunca perdió de vista el sentir de los más necesitados y de los marginados; supo comunicarlo y es una característica en su obra periodística y literaria.

Estos textos también presentan una muestra del uso de las metáforas por parte de Joseph Roth, además de los contrastes en las escenas que retrata en cada uno de sus artículos. Un ejemplo es «Entrevistas con tipos de la calle». El autor conversa con tres personas que son el reflejo de la pobreza y marginación en las calles de Viena y, desde las líneas iniciales, con el lenguaje utilizado, presenta una imagen de esos seres:
«Son hijos de la calle. La calle es su hogar y su techo, su origen y su destino. Son ellos los que dan a la calle su fisonomía y singularidad, forman parte de ella como las farolas, el adoquinado, las isletas, las columnas publicitarias, los obeliscos y las marquesinas de las paradas. Son el mobiliario de la calle, de la fábrica: la vida los engendra y los despilfarra como populacho en la gran ciudad.»

Otra muestra del uso que hace de las metáforas para señalar los contrastes y la situación social es «El bar del pueblo». Luego de describir un bar que tiene puerta giratoria, música de piano y hasta portero, escribe:
«Pero no quiero hablar de ese bar, sino del otro que hay en la bocacalle de la Schulerstrasse.
La puerta está abierta. Cacharros de lata entrechocan. A la izquierda de la entrada se encuentra el grifo de una conducción de agua. No cierra bien. A intervalos regulares, la boca de la conducción escupe gotas en el fregadero. ¡Clinc! ¡Clinc! Si se escucha un rato, suena como una música. Muy pobre, primitiva, pero música al fin y al cabo. Se aprende a distinguir las gotas. Oh, no son en absoluto iguales. La una es fuerte, repentina, y no cae, sino que se precipita de cabeza al fregadero. Y la otra es joven y tierna y tímida, y no se atreve a caer en el centro, sino que tintinea levemente en el borde. Todas juntas forman una música muy ingenua, infantil, y suena como si a pequeños intervalos se pulsaran las siete teclas de un piano de juguete. Ésta es la música de los pobres.»

Luego continúa con la descripción de ese local en medio de una atmósfera en que la pobreza está presente en cada renglón, aquella que viven los asistentes a ese local. El lenguaje y estilo de Roth dan fuerza a su descripción y envuelven al lector en ese ambiente que el autor observa y registra para la posteridad.

Aquellos locales que resaltaron en los años de esplendor de la Viena que quedó en el recuerdo, también están presentes en los artículos que escribió Roth, como la Sophiensaal, una mítica sala de bailes, sinfonías, conciertos y óperas desde los años del Imperio Austrohúngaro. En «El cuento de la Sophiensaal» el autor señala que es una historia real y la inicia como un cuento. Luego de narrar la historia, ese texto inicial servirá de contraste con otro, casi al final, para mostrar una realidad aún presente para los que sufrieron las consecuencias de la guerra.
«La historia de la Sophiensaal bien podría empezar como un cuento: “Érase una vez…”.
O sea: érase una vez una sala de fiestas que era como un poema, o, mejor aún, la sala de las salas, la sublime sala de fiestas. Resplandecía bajo miríadas de luces, y sobre su suelo de parqué giraban los más delicados piececitos blancos de las damas. […]
[…] Cuando la guerra recorrió el país, se llevó todo el esplendor: la Sophiensaal se convirtió en un simple albergue para convalecientes. En sus locales olía a alcanfor y yodoformo, y en vez de los sonidos de los valses, por todos los rincones del palacio revoloteaban perdidos suspiros de hombres enfermos…»

Cada uno de los artículos incluidos en el libro, ofrecen una muestra muy variada de la vida diaria en la Viena de posguerra: sus habitantes, cafés, parques, calles, locales, costumbres y contrastes sociales.

Primaveras de café. Un libro de lecturas vienesas es un libro que recomiendo por ser una excelente muestra del talento de Joseph Roth.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Noviembre, 2018

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

Beethoven – Jan Swafford

Beethoven – Jan Swafford

Desde su publicación me llamó la atención el recibimiento que tuvo, por parte de la crítica, Beethoven de Jan Swafford (Acantilado, Barcelona, 2017). Me interesó porque me gusta mucho disfrutar de la música clásica y uno de mis compositores favoritos es Ludwig van Beethoven.

Según el propio autor, este libro es fruto de doce años de investigación y escritura. Las más de 1400 páginas reflejan el extraordinario trabajo realizado por Swafford.

En el recorrido por la vida de Ludwig van Beethoven están presentes los años de la Ilustración en Alemania, especialmente en la ciudad de Bonn, donde nació Beethoven; los sucesos de la Revolución francesa y la aparición de Napoleón Bonaparte. También está presente la historia de la ciudad de Viena, capital de todo ese mundo musical y artístico con sus mecenas y las luchas por las publicaciones de los trabajos musicales en las principales editoriales. Los años de Beethoven, en lo musical, estuvieron marcados por la influencia, principalmente, de Mozart y Haydn, entre quienes el pianista alemán supo imponer un estilo propio.

La investigación realizada por Swafford no ha dejado escapar detalles sobre la vida de Beethoven; sus vivencias, estados de ánimo, su sordera y otros problemas de salud que lo atormentaban, los conflictos familiares y de intereses, todo se halla en el recorrido de la vida del músico y compositor.

Resultan interesantes el interés y cuidado con que se muestra como se fueron gestando las principales composiciones de Beethoven a lo largo de su vida; en muchas de ellas está presente una amplia explicación, análisis y opinión del autor y de otros especialistas sobre las obras musicales, cada uno de los movimientos, las escalas utilizadas, los instrumentos que intervienen y las combinaciones entre ellos. Como admirador de la música de Beethoven, me ayudaron a disfrutar mejor cada uno de los trabajos del músico alemán. Sin embargo, esto no significa que sea un libro para quienes están al corriente de esta clase de música. Swafford escribió: « Esta obra muestra la visión de un compositor sobre otro compositor, escrita para el público general.»

En el análisis de las composiciones y a modo de comparación, también están presentes los nombres de otros referentes en composición musical. Por ejemplo, en el caso de los comentarios de la sonatas para violonchelo, el autor cita: «No tenía que mirar por encima del hombro, porque Haydn y Mozart nunca habían escrito para esta combinación, ni nadie más había escrito obras importantes para chelo y piano que pudieran rivalizar con él. […] El violonchelo estaba empezando a adquirir una personalidad propia, liberado de su papel tradicional de refuerzo del bajo en la música orquestal, […] Beethoven aprovechó también la oportunidad de ayudar a la emancipación de un instrumento». Los detalles sobre la importancia, hasta ese momento, del violonchelo, sumados a los nombres mencionados, solo hacen resaltar el esfuerzo y creación realizados por Beethoven. Ese tipo de comentarios y opiniones, que se encuentran a lo largo del libro, permiten enriquecer el contexto en cada una de las composiciones, constituyéndose, además, en un enriquecimiento cultural para el lector.

Estas explicaciones abarcan sus principales obras entre las que figuran conciertos para piano, sinfonías, sonatas para piano, cuartetos para cuerdas, etcétera y uno de los espacios más amplios lo ocupa el dedicado a su monumental Novena sinfonía en la que están presentes los versos del poeta Friedrich Schiller, los cuales también son explicados en los comentarios y análisis de la obra. Con relación a estos textos, el autor escribió: « Ofrezco mis interpretaciones y análisis de la música como un punto de vista, y como un gesto para indicar de qué modo, creo, esperaba Beethoven que reaccionaran sus oyentes…»

Conforme se desarrolla la biografía de Beethoven, en las páginas desfilan personajes como: Immanuel Kant, Johann von Goethe, Friedrich Schiller entre los intelectuales y poetas; con relación a la aristocracia, realeza y política, entre los muchos mencionados están Leopoldo II y Francisco II que fueron los dos últimos emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico cuya capital fue Viena, los príncipes Karl Lichnowsky y Joseph von Lobkovitz dos de los mecenas de Beethoven en Viena, Federico II rey de Prusia, Napoleón Bonaparte; en la música aparecen Antonio Salieri, Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn y Carl Czerny entre otros.

También están presentes los nombres de las publicaciones en las que se divulgaron las críticas y comentarios sobre la obra de Beethoven, una de las principales fue Allgemeine Musikalische Zeitung.

El autor dedica un buen espacio a la ciudad de Viena, en donde Beethoven llegó al lugar que alcanzó como compositor; en esas páginas se pueden apreciar las costumbres en dicha ciudad, lo que buscaba y gustaba el pueblo, las costumbres de la aristocracia y la realeza, el lugar que ocupó la música y los teatros en la capital imperial y la competencia entre los músicos por lograr sobresalir ante una crítica exigente. No quedan de lado los pormenores relacionados a la vida política y las consecuencias originadas por la Revolución francesa. Todo esto forma parte de aquel ambiente que rodeo la vida y las creaciones de Ludwig van Beethoven.

Jan Swafford escribió: « Como compositor me fascina ver el proceso de creación, y espero transmitir esa fascinación a mis lectores». Luego de leer Beethoven puedo decir que el autor ha cumplido en transmitir su fascinación por el músico alemán y, también, dar a conocer un importante panorama de la vida cultural, política e intelectual de una parte de los siglos XVIII y XIX.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Diciembre, 2017

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

El doctor Zhivago y el contexto de una novela

El doctor Zhivago y el contexto de una novela

Hace unos días terminé de leer El doctor Zhivago de Boris Pasternak (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016). Desde el inicio, los sucesos mencionados en la novela y que forman el contexto en el que se desarrolla la historia, traían a mi memoria las diferentes escenas de la Revolución rusa. Debido a la conmemoración del centenario de ese acontecimiento, tuve la oportunidad de leer a diferentes autores sobre el tema de la revolución, los artistas e intelectuales rusos en esos años, así como todo lo que ocasionó ese evento.

En las siguientes líneas no comentaré la novela de Pasternak sino, me referiré a la importancia de conocer el contexto en el que se desarrollan obras como El doctor Zhivago, en medio de eventos reales que conmocionaron al mundo, como lo fueron la revolución y todo lo que trajo consigo: guerra civil, persecuciones, asesinatos, hambruna, miseria y abusos que envolvieron a la sociedad rusa, así como las dos guerras mundiales.

Uno de los primeros acontecimientos que aparece en la novela, solo en una breve mención, es la guerra entre Rusia y Japón. Resulta interesante conocer que la derrota que sufrió el imperio zarista por parte de Japón tuvo serias consecuencias además del descontento general que afectó a la élite del zar, al ejército y a la población. Era la primera vez que un pequeño país de Asia derrotaba a un imperio como el ruso. El historiador E. H. Carr define ese momento como las «frustraciones y humillaciones de la guerra ruso-japonesa.» (The Russian Revolution. From Lenin to Stalin, The Free Press, New York, 1979). El conocimiento de hechos como el mencionado enriquece la percepción del lector hacia una situación que repercute en la sociedad de la que forman parte los personajes de la novela en su inicio, lo cual no es explicado en la narración ni en los diálogos ente los personajes.

Otro suceso mencionado es la revolución de 1905. En ms lecturas pude conocer que dicha revuelta fue duramente reprimida por la Guardia Imperial del zar, ocasionando miles de muertos en San Petersburgo, en lo que se conoció como el «domingo sangriento». La lectura de ese pasaje de la novela, ignorando lo que significó esa masacre a ojos de la población, impedirá que el lector aprecie lo que ese contexto significó para los personajes y el desarrollo de la novela.

En la novela aparecen solo algunos datos de lo que sucede en el ambiente que envuelve a todos los personajes, por ejemplo, menciones a actividades y protestas en febrero de 1917, la inquietud, agitación y movilizaciones en los días de octubre de 1917 en que estalló la revolución; sin embargo, una lectura de los acontecimientos históricos permite conocer la intensidad de una trama que afecta de manera radical la vida de los personajes y el desarrollo de la trama de la novela.

La mención de los bandos integrados por los blancos y los rojos, los partisanos, las persecuciones, fusilamientos, el despojo de las propiedades, el hacinamiento, la miseria y la hambruna, el estallido de la guerra civil que aparecen en la novela, forman parte de la historia real y se pueden encontrar en los diferentes libros sobre la Revolución rusa.

En El doctor Zhivago una de las escenas extensas y terribles es la que narra y describe el viaje en tren del protagonista y su familia. El hacinamiento, el hambre, el maltrato están presentes no solo en los vagones sino en los andenes ferroviarios de los pueblos –en los que muchas veces se detienen los trenes durante sus extensos viajes entre las ciudades hacia las que huyen en busca de refugio en medio de la guerra y la revolución– en los que la especulación de alimentos abunda en medio de una escasez general. La poeta Marina Tsvietáieva (Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, 2015, pp. 58-59) escribió: « […] No son vagones – son montones. Y al encuentro de estos montones-vagones – vociferantes, indignantes, implorantes y profirientes – los montones de los andenes.» Luego hace esta descripción:

«Me doy cuenta de que estoy en el tren y en marcha. (¿Estamos todos? Imposible mirar atrás). Comprensión progresiva: estoy de pie, una pierna está. La otra “evidentemente” también está, pero dónde –no sé. Ya la encontraré. […]
Estoy de pie, levemente balanceada por una apretada y conjunta respiración humana: adelante y atrás, como una ola. Adherida con el pecho, el costado, el hombro, la rodilla, respiro a ritmo. Y de esta máxima fusión corporal –la sensación absoluta de pérdida del cuerpo. Yo –soy eso que se mueve. El cuerpo, petrificado –eso es. El vagón: una petrificación forzosa.»

Al conocer esos terribles y deplorables sucesos, ya con Stalin en el poder, no deja de sorprender cómo es que Pasternak pudo haber escrito esta novela que narra con crudeza lo que ocasionó la revolución en sus diferentes etapas. Michael Ignatieff da cuenta de dos visitas que Isaiah Berlin hizo al escritor ruso, con un lapso de una década entre ellas (Isaiah Berlin. Su vida, Debate, Barcelona, 2018, pp. 199, 313). Con relación a la primera visita, dijo:

«Aquella tarde en Peredelkino, Berlin fue el primer extranjero en saber que Pasternak tenía un nuevo proyecto: una novela sobre su propia generación y su destino en la revolución y la guerra. Unos pocos de los primeros capítulos estaban ya terminados, y le confió a Isaiah el cometido de llevárselos a sus hermanas a Oxford. Esta obra se llamaba entonces “Muchachos y muchachas, la historia de un Fausto ruso: sacada de los papeles inéditos de la familia Zhivago”. Isaiah se metió los capítulos bajo el brazo y, al volver a Inglaterra, los entregó sin haberlos leído.» (p. 199)

Sobre la segunda visita, realizada en 1956 en la ciudad de Moscú, relató:
«Allí, el escritor le dijo que ya había enviado el manuscrito de El doctor Zhivago a su editor italiano y estaba resuelto a que se publicara. Berlin rogó a Pasternak que considerara las consecuencias de esto para él y su familia. […] Pasternak se enfureció e Isaiah comprendió que era inútil insistir. De vuelta en su habitación de la Embajada británica de Moscú, Berlin leyó el manuscrito –uno de los primeros occidentales en hacerlo– y de inmediato concluyó que era una obra maestra.» (p. 313)

Otro tema interesante en la novela son las variaciones en los nombres de los personajes y la manera en que los llaman. Muchas de esas variaciones, típicas en la cultura rusa, también se hallan presentes en los diferentes libros sobre la Revolución rusa. Cito ejemplos con los nombres de algunos personajes: El nombre del doctor Zhivago es Yuri Andréyevich Zhivago y era llamado Yura o Yurochka; su esposa Antonina Aleksándrovna Gromeko era llamada Tonia o Tóniechka; el nombre completo de la mujer de la que se enamoró Zhivago es Larisa Fiódorovna Guichard y la llaman Lara o Lárochka; su esposo Pável Pávlovich Antípov, también era conocido como Pasha, Pavlushka, Patulia o Páshenka y cuando se enroló en las fuerzas revolucionarias, cambio su nombre por Strélnikov, algo característico en muchas de las figuras de la revolución, como en los casos de Lenin, Trostky y Stalin..

Conocer el contexto de una novela, que sin llegar a ser una novela histórica, se desarrolle en medio de acontecimientos que formaron parte de la historia, ayudará a entender mejor lo que viven los personajes y lo que significó en su tiempo y su sociedad.

A continuación, cito algunos títulos que recomiendo:

Diarios de la Revolución de 1917. Marina Tsvietáieva, Acantilado, Barcelona, 2015.

El equipo de Stalin. Sheila Fitzpatrick, Crítica, Barcelona, 2016.

El tren de Lenin. Catherine Merridale, Crítica, Barcelona, 2017.

El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos. Tzvetan Todorov, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017.

Historia de la Revolución Rusa. León Trotsky, Sinco Editores, Lima, 2017.

La palabra arrestada. Vitali Shentalinski, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2018.

La Revolución Rusa. Richard Pipes, Debate, Barcelona, 2016.

The Russian Revolution. From Lenin to Stalin. E. H. Carr, The Free Press, New York, 1979.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Noviembre, 2018

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.