Los judíos vieneses en la Belle Époque – Jacques Le Rider

Los judíos vieneses en la Belle Époque – Jacques Le Rider

Jacques Le Rider recibe al lector con estas palabras: «Si Viena, en la época de Sigmund Freud y de Arthur Schnitzler, se convierte en una capital de la modernidad se debe en parte a que es una metrópoli de la Europa Central danubiana y a que los cambios demográficos del último cuarto del siglo XIX la han transformado en una “Jerusalén del exilio”».

Los judíos vienes en la Belle Époque da cuenta del acucioso análisis realizado por Le Rider en el que se muestra el papel de los judíos no solo en la intelectualidad vienesa sino en todos los campos de la sociedad. Su influencia se aprecia en la medicina, las finanzas y la banca, el comercio, la música, teatro, periodismo y literatura.

El autor inicia su recorrido con el Edicto de tolerancia de 1781 en el imperio de los Habsburgo, con la finalidad de mostrar la lucha contra el rechazo y marginación que experimentaron los judíos. Esa situación permitió que las familias judías se fueran asimilando, con el transcurrir de los años, a la cultura alemana que imperaba en esa época. Le Rider también muestra datos sobre el incremento de la población judía en Viena desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX.

Ese incremento explica las medidas que aparecieron para tratar de frenar la inmigración judía, especialmente de la zona Este. El autor escribe: «Hasta 1880, las regiones que aportan inmigración judía a Viena son básicamente Bohemia y Moravia por un lado y Hungría por otro. A partir de 1880, los judíos del Este, en particular los de Galitzia, son mayoritarios en los flujos migratorios que se dirigen hacia Viena, […] En 1914, los judíos originarios de Galitzia representan una cuarta parte de la población judío vienesa; […].» Le Rider muestra lo diferentes que son los judíos del Este en comparación a los ya vivían en Viena, asimilados a la cultura.

Esa masiva afluencia de judíos del Este será uno de los factores del antisemitismo aún entre los judíos, tema que también ocupa la atención del autor, quien cita las palabras del escritor Jakob Wassermann: «[…] Estaba acostumbrado, con los judíos alemanes, a modales más burguesamente refinados y socialmente más discretos. Aquí siempre me sentía un poco avergonzado. Me avergonzaba su comportamiento, me avergonzaba su actitud. [….]». El caso de Wassermann, en cuya producción literaria la situación de los judíos está presente, es un claro ejemplo de la lucha interna que tuvieron muchos judíos. Los judíos establecidos en Viena no veían con agrado a aquellos que llegaban con costumbres (vestimenta, idioma, tradiciones) que posiblemente ya habían olvidado en su nueva ciudad, o que les recordaban el pasado del que habían escapado. Era para ellos algo que rechazaban. Este conflicto se halla presente a lo largo de toda la investigación y análisis realizado por Le Rider.

Los judío vienes en la Belle Époque está dividido en dos partes. La primera, titulada «Las posiciones políticas y los discursos sociales», contiene capítulos dedicados al liberalismo austríaco, a cómo Viena se convirtió en la ciudad de los judíos que emigraron del Este, al antisemitismo como parte de la cultura reinante en esos años; también dedica un capítulo a la trayectoria del rabino Joseph Samuel Bloch que estuvo comprometido en la lucha contra el antisemitismo. En esos capítulos está presente el análisis de los conflictos originados por el encuentro de las posiciones entre los judíos: los asimilados y los sionistas Fue un encuentro de dos mundos.

La segunda parte ofrece ensayos sobre la vida y obra de nueve personajes importantes en la Viena de esos años. En cada uno de ellos, Le Rider se encarga de presentar la ciudad de nacimiento, padres, estudios, así como la posición que tuvieron con relación a la asimilación de los judíos a la cultura o su opción por el sionismo, los partidos políticos como el nacionalsocialismo uno de los propulsores del antisemitismo reinante, sus relaciones con otros intelectuales de la época, el grupo de la Joven Viena con sus reuniones en el café Griensteidl y aquello que los hizo destacar y convertirse en los personajes que fueron.

En el ensayo dedicado a Sigmund Freud, el autor cita las declaraciones del psicoanalista en una entrevista que le hicieron en 1928: «Mi lengua es la alemana. Mi cultura, mis vínculos son alemanes. Me consideraba intelectualmente alemán hasta que me di cuenta del aumento creciente de los prejuicios antisemitas en la Alemania y en la Austria alemana. Desde entonces ya no me considero alemán. Prefiero denominarme judío.» Le Rider analiza la posición antisionista del fundador del psicoanálisis, en los años previos y posteriores a 1900 y su relación con el filósofo Theodor Gomperz, también contrario al sionismo, señalando a ambos como ejemplo de la asimilación judía a la cultura. En esas líneas también se ocupa de algunas de las obras de los mencionados, como El libro de los sueños y Pensadores griegos, así como de algunos personajes ligados a Freud.

El escritor vienés Arthur Schnitzler es otro de los escogidos por Le Rider. Este texto muestra un análisis meticuloso sobre la vida y obra del médico que dejó la profesión para convertirse en escritor y dramaturgo. Muestra la situación de Schnitzler en medio de un antisemitismo que lo afecta; cita palabras que dan cuenta de su sentir: «No nos cuentan entre ellos. De todos modos, prefiero que no lo hagan. Consideran que no soy un austríaco como ellos. Ante todo, yo soy yo, y con eso me basta, y que haya venido al mundo en Austria, nadie puede discutírmelo. […]»

La obra de Schnitzler ocupa un lugar principal en este ensayo; Le Rider examina principalmente dos obras del autor vienés: la novela En busca de horizontes y la obra de teatro El profesor Bernhardi, que señala como una de las grandes obras en las que trata la «cuestión judía». También está presente el estilo crítico de Schnitzler hacia obras de otros autores y su amistad con Theodor Herzl. Es un recorrido intenso en la vida, obra de uno de los grandes autores judíos de Viena.

Tres autores son analizados en el capítulo «La joven Viena literaria y la identidad judía». El primero es Hugo von Hofmannsthal, considerado el príncipe de los poetas de la Joven Viena, a quien le enfurecía ser considerado «un escritor judío vienés». Este aspecto es analizado por Le Rider, examinando textos de diferentes autores, como el escritor Hermann Broch, el periodista Moritz Goldstein, el filósofo Martin Buber y otros, sobre la persona y obra de von Hofmannsthal.

Continúa en ensayo sobre Richard Beer-Hofmann; formó parte del grupo de la Joven Viena. El autor nos presenta un breve análisis de sus relatos, poesía y teatro de quien considera un «asimilado a la cultura alemana y ‘desjudaizado’» y su amistad con Theodor Herzl. También están presentes los comentarios críticos por parte de von Hofmannsthal y Hermann Bahr.

El tercer escritor incluido en este capítulo es Felix Salten, otro de los integrantes de la Joven Viena. En este ensayo está presente su paso por importantes publicaciones, entre ellas la sionista Die Welt de Theodor Herzl, Die Zeit, Berliner Tageblatt, Neue Freie Presse de Viena, Berliner Zeitung y Berliner Morgenpost, de estos dos últimos llegó a ser redactor jefe. Le Rider analiza su paso como director del Pen Club de Austria y el motivo de su renuncia a dicho cargo.

Continúa el ensayo sobre Karl Kraus, considerado « uno de los críticos más lúcidos y despiadados de la prensa». Jacques Le Rider señala expresamente que en el capítulo dedicado al fundador, director y redactor de La antorcha (Die Fackel), repasará sus opiniones «sobre la “cuestión judía” que, también en este caso fueron a menudo paradójicas y tan duramente críticas que algunos lectores de Karl Kraus prefieren ponerlas entre paréntesis.» En este trabajo el autor logra ofrecer un exhaustivo análisis del trabajo de Kraus y, también muestra opiniones de otros intelectuales como Theodor Lessing y Walter Benjamin sobre el «anti-periodista» de La antorcha.

En ese capítulo Le Rider también examina la influencia del filósofo Otto Weininger en Kraus y las diferentes opiniones que origino el caso Dreyfus en el medio intelectual y periodístico de la época. Es importante señalar cómo el autor percibe el periodismo de Karl Kraus: «Su principal blanco es la prensa, que él describe como una industria lucrativa que se apoya en la publicidad, en la connivencia del poder económico y en las plumas dóciles de la redacción.»

Stefan Zweig, es otro de los elegidos por Le Rider. Analiza el pensamiento judío del autor vienés en sus obras El almanaque judío (1904), En la nieve (1901), Jeremías (1917), Mendel el de los libros (1929) considerada como el producto de su viaje a Galitzia, El candelabro enterrado, La impaciencia del corazón y Montaigne. También se ocupa de la información que proporciona su gran obra El mundo de ayer.
A lo largo del capítulo está presente el cosmopolitismo del escritor vienés; Le Rider se refiere a él de la siguiente manera: «En Zweig, la identidad vienesa y austríaca está ante todo ligada a la cultura alemana y mira hacia la cultura occidental. […] En su mapa mental como ciudadano de Austria-Hungría y como europeo, los límites orientales serán un continente exótico y casi desconocido.»

La segunda parte finaliza con un capítulo dedicado a dos personajes de la «música e identidad judía». En el ensayo sobre Gustav Mahler, Le Rider analiza la “complejidad del universo intelectual” de quien llegó a ser director de la Ópera de Viena y no pierde vista la carga antisemita en la obra del músico y compositor nacido en Moravia. Está presente su paso por la Sociedad Wagner (Wiener Akademischer Wagner-Verein) y la admiración que tuvo por Richard Wagner, conocido por su antisemitismo.

A lo largo de las páginas, aparecen los nombres del compositor Hugo Wolf, Engelbert Pernerstorfer, periodista y político; Victor Adler, quien junto con Mahler pertenecieron al Círculo Pernerstorfer, uno de los más influyentes en el campo intelectual y cultural en los inicios del siglo XX. También muestra las críticas provenientes del musicólogo Richard Specht, de los críticos musicales Ludwig Karpath y Rudolf Louis y del historiador Carl E. Schorske, entre otros.

Sobre Arnold Schönberg, el autor analiza los cambios ocurridos en el músico con relación a su confesión de fe: abandona el judaísmo en 1898 para convertirse en protestante; en 1934 volvería al judaísmo. Están presentes las coincidencias entre Schönberg y su amigo Karl Kraus. También desfilan los nombres de personajes que se relacionaron con el músico: el pintor Kandinsky, el compositor Alexander Zemlinsky, el pianista Viktor Holländer y muchos más. Le Rider rescata un detalle importante en la investigación sobre Schönberg: «En su biografía hay algunos detalles que confirman las características de la sociología histórica de los judíos vieneses […]».

El autor cierra con un epílogo cuyo título es un reflejo de su contenido: «De la Primera Guerra Mundial al Anschluss: hacia una “ciudad sin judíos”». Después de la lectura de las páginas precedentes, en el final del libro se encuentra todo aquello que fue formando el destino de la Viena de esos años que sirvieron de marco a una ciudad que no volvió a ser la misma: el imperio Austro-Húngaro, la protección a los judíos, la llegada del antisemita Karl Lueger a la alcaldía de Viena, el auge del antisemitismo, la Primera Guerra Mundial y el Anschluss que determinó la anexión de Austria al III Reich. En ese texto final, el autor analiza La ciudad sin judíos de Hugo Bettauer y Auto de fe de Elías Canetti. Como escribe Le Rider: «A partir de 1938, “el mundo de ayer” que evocaba Stefan Zweig se desvanece.»

La lectura de Los judíos vieneses en la Belle Époque, da una muestra de la calidad del trabajo realizado por Jacques Le Rider. Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores libros de ensayo que he leído.

Los judíos vieneses en la Belle Époque, Jacques Le Rider, traducción de Laura Claravall, Ediciones del Subsuelo, Barcelona, 2016.
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

Algunas obras de Jacques Le Rider sobre el tema comentado:
Arthur Schnitzler ou la Belle Époque viennoise, Paris, Éditions Belin, 2003.
Hugo von Hofmannsthal. Historicisme et modernité, Paris, PUF, coll. «Perspectives germaniques», 1995.
Le cas Otto Weininger. Racines de l’antiféminisme et de lántisemitisme, Paris, PUF, 1982.
Modernité viennoise et crisis de l’identité, Paris, Presses Universitaires de France, coll. «Perspectives Critiques», 1990.
Journaux intimes viennois, PUF, coll. «Perspectives Critiques», 2000
La Mitteleuropa, Paris, PUF, coll. «Que sais-je?» 1994.
Wien als »Das neue Ghetto«? Arthur Schnitzler und Theodor Herzl im Dialog, Vienne, Wiener Vorlesungen – Picus, 2014.

Libros en colaboración con otros autores:
La Galicie au temps des Habsbourg (1772-1918). Histoire, société, cultures en contact, (avec Heinz Raschel), Presses Universitaires François Rabelais, Tours 2010 (Perspectives historiques), 404 p.
“Les Journalistes” d’Arthur Schnitzler. Satire de la presse et des journalistes dans le théâtre allemand et autrichien contemporain, (Édition de Jacques Le rider en collaboration avec Renée Wentzig), Tusson (Charente), Du Lérot Editeur, 1995.

Nota: Este es el texto revisado del post publicado en el blog de la Librería Sur el 24.06.2017

Carlos Tupiño Bedoya
Septiembre, 2017

Advertisements

De mi biblioteca: “Empire of the Summer Moon”

De mi biblioteca: “Empire of the Summer Moon”

Empire of the Summer Moon spans two astonishing stories. The first traces the rise and fall of the Comanches, the most powerful Indian tribe in American history. The second entails one of the most remarkable narratives ever to come out of the Old West: the epic saga of the pioneer woman Cynthia Ann Parker, who was kidnapped by Comanches as a nine-year old girl, and her mixed-blood son Quanah, who became the last and greatest chief of the Comanches.

Although readers may be more familiar with the apache and the Sioux, it was in fact the legendary fighting ability of the Comanches that determined when the American West opened up. Comanche boys became adept bareback riders by age six; full Comanche braves were considered the best horsemen who ever rode. They were so masterful at war that they stopped the northern drive of colonial Spain from Mexico and halted the French expansion westward from Louisiana. White settlers arriving in Texas from the eastern United States were surprised to find the frontier being rolled backward by Comanches incensed by the invasion of their tribal lands.

The war with the Comanches lasted four decades, in effect holding up the development of the new America nation. Gwynne’s exhilarating account delivers a sweeping narrative that encompasses Spanish colonialism, the Civil War, the destruction of the buffalo herds, the arrival of the railroads, and the amazing story of Cynthia Ann Parker and her son Quanah-a historical feast for anyone interested in how the United States came into being. Hailed by critics, Empire of the Summer Moon announces S.C. Gwynne a major new writer of American history. (Back cover)

Empire of the Summer Moon
S. C. Gwynne
Scribner, New York, 2010
374 pages

De mi biblioteca: “Ensayos argentinos De Sarmiento a la vanguardia”

De mi biblioteca: “Ensayos argentinos De Sarmiento a la vanguardia”

“Decir que Ensayos argentinos es ya un clásico dista de ser una exageración. Testimonio del trabajo conjunto de dos intelectuales decisivos en la conformación de la crítica literaria y cultural actual en el país, se convirtió muy rápidamente en una obra de referencia para generaciones de investigadores, estudiantes, docentes, lectores en general. Lejos de pensar problemas y obras para confirmar en ellos tesis preconstituidas, sus autores se propusieron entender las claves de una sociedad y una cultura periféricas y, en ese camino, reajustar y revisar categorías de análisis, como campo intelectual, modernización, vanguardia o profesionalización.

El punto de partida son figuras de la generación romántica como Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez, con su voluntad férrea de fundar una literatura nacional sobre el vacío: para los jóvenes poetas y pensadores, los valores de la ‘civilización’ y el ‘progreso’ harían retroceder el desierto y con él, la barbarie. Luego Altamirano y Sarlo analizan obras fundamentales de Sarmiento, como Facundo y Recuerdos de provincia. Y se detienen en los debates del Centenario, cuando, para el sector letrado encarnado en Lugones, Gálvez y Rojas, el gaucho y la carreta ya no son resabios que hay que dejar atrás, sino que se transforman en símbolos de una tradición nacional que el avance de la inmigración, la modernización y la diversidad amenazan disolver. En los capítulos sobre la vanguardia martinfierrista, la revista Sur, la oralidad y lenguas extranjeras, vuelven sobre tópicos que, por su persistencia, constituyen señas de identidad, como el criollismo y la polémica acerca del ‘idioma de los argentinos’ o el impulso cosmopolita y europeizante de las élites.

Esta edición definitiva de Ensayos argentinos, libro publicado por primera vez en 1983, recupera la versión ampliada de 1997, y pone a disposición de nuevos lectores una obra central de la crítica y del pensamiento sobre la sociedad y la literatura, sostenida en la búsqueda, la experimentación conceptual y el estudio revelador de los textos y movimientos fundamentales de los siglos XIX y XX.” (Contratapa)

Ensayos argentinos
De Sarmiento a la vanguardia
Carlos Altamirano – Beatriz Sarlo
Siglo Veintiuno Editores Argentina, S.A., Buenos Aires, 2016.
272 páginas.

De mi biblioteca: “Churata Postcolonial”

De mi biblioteca: “Churata Postcolonial”

La obra aún poco divulgada de Gamaliel Churata autor, entre otras cosas, de El pez de oro y Resurrección de los muertos constituye un desafío para el pensamiento latinoamericano. Considerado aún casi como autor de culto, Churata se proyecta desde los horizontes de su época hacia la problemática cultural, política y social de nuestro tiempo. Este libro interroga la obra de este escritor anómalo, provocativo y palimpséstico a partir de algunos de los ejes del pensamiento postcolonial.

Establece así un diálogo fecundo con Churata a través de las ideas de autores como Antonio Cornejo Polar, Aníbal Quijano, Pablo González Casanova, Boaventura de Sousa Santos, Ernesto Laclau y otros, sobre temas como la formación de identidades colectivas, la concepción del sujeto nacional-popular, las intersecciones entre marxismo, indigenismo y vanguardia, americanismo y humanismo, y acerca de las relaciones entre mito y nación, creencia e historia. Este estudio constituye, por tanto, un tour de forcé destinado a animar los debates sobre este representante excéntrico e imprescindible de la cultura andina. Junto a la exploración de sus textos y contextos, el trabajo de Moraña ofrece como Apéndice 30 incisivas “Vías de acceso al pensamiento de Gamaliel Churata”. Como indica la autora de este provocativo análisis, Churata postcolonial “parte de una convicción inamovible: Churata no está atrás de nosotros, sino adelante. Nuestro trabajo es caminar a su paso y ver si puede caminar al nuestro”. (Contratapa)

Churata Postcolonial
Mabel Moraña
Latinoamericana Editores / Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar-CELACP, Lima, 2015.
264 páginas.

Pueden adquirirlo en Librería Sur.

De mi biblioteca: La biblioteca de noche

De mi biblioteca: La biblioteca de noche

Este libro de Alberto Manguel es una nueva exploración en torno a los temas que siempre le han fascinado: los libros, la lectura y los lectores. En esta ocasión sus sutiles reflexiones nos llevan desde la intimidad de las bibliotecas personales hasta las salas de lectura de grandes bibliotecas emblemáticas como la Biblioteca de Alejandría (tanto la antigua como la nueva), la Biblioteca Nacional de Francia, la Biblioteca del Museo Británico o la Biblioteca del Congreso en Estados Unidos, entre otras, no sólo para verlas como lugares tangibles donde se almacenan libros y documentos, sino como espacios simbólicos donde se conservan la memoria y los sueños de la humanidad. Para Manguel, detrás del orden aparente que reina en las bibliotecas, se tejen relaciones secretas y azarosas que vinculan a los libros entre sí, y a estos con el destino de cada lector. Éste es un diálogo nocturno que se construye a través de la historia, en la quietud y en el silencio de las estanterías, en la oscuridad de las bibliotecas en medio de la cual cada libro irradia una existencia propia. (Contratapa)

La biblioteca de noche
Alberto Manguel
Editorial Norma, Bogotá, 2007
352 páginas

Plan de operaciones – Beatriz Sarlo

Plan de operaciones – Beatriz Sarlo

Plan de operaciones es el libro que leí en estos primeros días del 2016; reúne catorce textos escritos por Beatriz Sarlo que fueron publicados en diarios y revistas. En ellos se ocupa de diferentes aspectos de la vida y obra de Jorge Luis Borges, Walter Benjamin, Roland Barthes y Susan Sontag.

Da la bienvenida al lector el breve artículo Barthesianos de por vida en el que escribe: “De la literatura, su obra recibió el poder del encantamiento. Barthes vuelve barthesianos a sus lectores, del mismo modo en que Proust los hace proustianos” (p. 11). Son cuatro textos dedicados a Barthes. En ellos se ocupa de los trabajos del semiólogo, escritor y ensayista francés, como S/Z, El discurso amoroso, Existences –su primer artículo–, El grado cero de la escritura, Mitologías, Sur Racine, Crítica y verdad y muchos más.

Roland Barthes: Una biografía imposible es el más extenso de los cuatro textos y nos da un panorama bastante completo de su vida y obra, resaltando algunos sucesos como la polémica entre Barthes y Raymond Picard, originada por los ensayos que formaron el libro Sur Racine. A lo largo de los textos está presente el análisis, explicaciones y opiniones de Sarlo. Luego de la lectura de estos textos, se puede entender por qué Barthes vuelve  barthesianos a sus lectores.

Luego continúan cuatro textos dedicados a Walter Benjamin. El primero de ellos es Un atlas de la Teoría Crítica en el que el personaje central no es Benjamin sino la Escuela de Fráncfort y se ven desfilar nombre como los de Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, Herbert Marcuse y Jürgen Habermas. La autora analiza el libro La escuela de Fráncfort de Rolf Wiggershaus (1986) y muestra el desarrollo de esa emblemática agrupación y la crítica literaria. Con relación al autor del mencionado libro, Sarlo señala que Wiggershaus “es un testigo muy próximo de los avatares con los que compone su historia de la génesis y realización de la Teoría Crítica, de la revista y del Instituto. […] La Escuela de Fráncfort es un atlas, una guía exhaustiva, un repertorio bibliográfico completo y una enciclopedia razonada.” (p. 52)

El texto titulado Apuntes e impresiones ofrece el análisis a Denkbilder que reúne los “cuadros de viajes y costumbres, breves relatos de sueños, tenues narraciones armadas con material autobiográfico” (p. 53) escritos por Benjamin. Uno de los textos que me considero muy importante es Viena, dos ciudades en el que la autora nos presenta el libro La Viena de fin de siglo de Carl E. Schorske (2011) en un recorrido cultural y literario para finalizar con la comparación de la mencionada obra con Hombres póstumos de Massimo Cacciari. Sarlo escribió: “La Viena de Schorske es un locus de la historia cultural y lo será por bastante tiempo. La de Cacciari, del ensayo filosófico. Dos ciudades.” (p.77)

Continúan tres textos sobre Jorge Luis Borges. Considero el más interesante e importante –sin desmerecer a los otros dos– Borges después de Borges. Inicia con estas estas palabras: “Borges no ocupó ese lugar inevitable y central en la literatura argentina que hoy parece haber sido suyo desde siempre” (p. 79). En esas páginas se observan diferentes etapas de la vida y obra del escritor argentino y de su relación con el mundo literario que lo rodeó pero, al que no necesariamente se amoldó. Sarlo resalta una característica importante del escritor: “Borges resistió las tendencias de varias décadas, como si estuviera a un costado del mundo” (p. 80). Indudablemente fue una característica del escritor argentino, lo mismo que su agudo sentido crítico y hasta irónico cuando se trataba de criticar a otros escritores, así como sus lecturas que excluían a muchos escritores importantes pero que no tenían parte en las lecturas borgianas. En estas líneas vemos desfilar los nombres de Bioy Casares, Silvina Ocampo, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Manuel Puig, César Aira, Luis Chitarroni, Héctor Ángel Benedetti, y otros. El boom literario también aparece en estas páginas, así como los escritores que formaron parte de ese evento y la posición política e intelectual de Borges en esos años y que mantuvo siempre. La autora señala con relación a Borges que “todo lo que toca se convierte en literatura.” (p.82)

Los últimos tres textos son dedicados Susan Sontag. El primero, Tratado moral sobre la fotografía, Sarlo señala que “Sontag defiende el potencial ético de la fotografía.”  Continúa Muerte de una intelectual, escrito como un breve homenaje a Sontag, considerada entre los mejores ensayistas norteamericanos. Finaliza el libro el artículo Sontag en el cine, en donde la autora cuenta las circunstancias de una noche en que vio a Susan Sontag durante la exhibición de un film de Fassbinder en una sala de Nueva York. Fue en el año 1985. Se trata de un texto  personal y entretenido.

El estilo de Beatriz Sarlo hace que la lectura de esos textos sea interesante no solo por los temas tratados sino, también por el contenido cultural que ofrecen y por las referencias bibliográficas que permiten ampliar la información de los temas tratados. La edición estuvo a cargo de Leila Guerriero.

 

Bibliografía:
Plan de operaciones. Sobre Borges, Benjamin, Barthes y Sontag. Beatriz Sarlo. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2013.
Las citas han sido tomadas del libro mencionado.

Otras obras de Beatriz Sarlo:
Una modernidad periférica: Buenos Aires, 1920 y 1930 (1988).
Borges, un escritor en las orillas (1995)
La máquina cultural (1998).
Siete ensayos sobre Walter Benjamin (2000)
Escritos sobre literatura argentina (2007).
Ficciones argentinas (2012).

 

Carlos E. Tupiño

Enero, 2016

Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930) – Nélida Salvador

Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930) – Nélida Salvador

Hace poco recibí un ejemplar de la primera edición (1962) de Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930) de Nélida Salvador. Su portada refleja el paso de los años y llamó mi atención que el libro nunca había sido abierto; las páginas permanecían unidas por los bordes. Después de más de cincuenta años de ser editado, fui el primer lector que recorrió esas páginas.

En varias bibliografías encontré referencias a Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930); por su contenido se ha convertido en una importante fuente de consulta para todos los interesados y, en especial, para los investigadores del tema de las revistas de vanguardia en los años 20.

La ciudad de Buenos Aires fue uno de los centros principales del desarrollo del vanguardismo en América Latina. Esa importancia se refleja en el trabajo de Nélida Salvador que recorre una década caracterizada por la efervescencia de los movimientos vanguardistas en sus distintas manifestaciones.

En esa década se publicaron importantes revistas literarias de vanguardia en Latinoamérica; por ejemplo: Amauta y Boletín Titikaka en las ciudades peruanas de Lima y Puno respectivamente; en México aparecieron Irradiador, Ulises y Contemporáneos; Claridad en Chile y Repertorio Americano en San José de Costa Rica, una de las revistas de más duración.

En el caso de Argentina se pueden mencionar a Prisma, Proa, Inicial, Claridad y el periódico Martín Fierro, considerado dentro de estas producciones vanguardistas; el trabajo de Nélida Salador analiza las publicaciones mencionadas y brinda los nombres de los directores, redactores, y colaboradores que aparecieron en las páginas de las revistas. También nos muestra los nombres de los poetas que estuvieron presentes en esas publicaciones, lo que nos permite apreciar el panorama de la poesía dentro del vanguardismo de esos años en Argentina.

Sabemos que la poesía tuvo un lugar de importancia en el movimiento vanguardista y, desde el inicio del libro, Nélida Salvador hace referencia a la poesía vanguardista como uno de los agentes encargados de la difusión de ese movimiento. El capítulo I del libro lleva por título Del modernismo al postmodernismo y empieza con el tema La poesía argentina a principios de siglo; como en otras ciudades, esta se manifestó abiertamente contra el modernismo y, también, como lo menciona la autora, contra las posteriores derivaciones del modernismo: postmodernismo y ultramodernismo.

Conforme empieza a disminuir en intensidad el “rubenismo” empiezan a surgir importantes nombres en la poesía, entre los que destaca Leopoldo Lugones a quien Salvador considera como “el verdadero nexo entre el modernismo y las escuelas de vanguardia que aparecerán diez años más tarde”. (p.12). Esa generación de poetas al inicio de la década de 1910 incluyó, entre otros a Arturo Capdevila, Rafael A. Arrieta, Baldomero Fernández Moreno, Alfonsina Storni, Enrique Branch y Evaristo Carriego, autor de Misas herejes (1908), cuya importancia fue resaltada por Nélida Salvador: “Esta obra incorpora a la lírica argentina el tema, inédito hasta entonces, del barrio porteño con sus motivos pintorescos y con los problemas de sus humildes moradores cantados por primera vez en un tono de sentida ternura que desconcierta y conmueve”. (pp. 17-18)

El capítulo II Las corrientes de vanguardia inicia con el tema de los Movimientos europeos de postguerra. Aquí encontramos el futurismo en Italia, el dadaísmo en Suiza, el superrealismo, cubismo, creacionismo, nunismo, paroxismo, neodadaísmo, el futurismo ruso y el ultraísmo; se trata de ismos que tienen “ese ideal común de insurrección contra las fórmulas envejecidas y vacías”. (p. 29) En este capítulo, la autora le dedica unas páginas al tema del ultraísmo en España, en el que resalta la importancia que tuvieron las revistas en la difusión de ese movimiento vanguardista en ciudades españolas. Entre las publicaciones que menciona figuran: Grecia (1919-1920), Cervantes (1919-1920), Ultra (1021-1922), Tableros (1920) y Reflector (1920).

Luego de ese recorrido por las vanguardias, Nélida Salvador ofrece el análisis de las revistas argentinas de vanguardia. Lo inicia con Prisma “la primera publicación vanguardista de nuestro ambiente” (p. 35) y la primera etapa de Proa de la que solo aparecieron tres números; esta publicación tuvo como eje el ultraísmo de Jorge Luis Borges.

El capítulo III La nueva generación empieza con Las orientaciones literarias después de 1920. Encontramos el análisis a Inicial, que apareció en el mes de octubre de 1923. Acerca de esa publicación, Salvador escribió: “[…] sobrepasa los límites poéticos de los ultraístas para abarcar las más variadas manifestaciones del pensamiento contemporáneo”. (p. 49) También nos ofrece fragmentos del texto de la editorial del primer número que nos permiten apreciar el enfoque de la revista. La poesía estuvo presente y la autora cita los nombres del “nutrido plantel de poetas innovadores que la integran” y resalta las características de esa temprana e importante publicación.

Revista Inicial - Portada

Imagen tomada de la página 15.

En el capítulo IV encontramos el análisis del periódico Martín Fierro, fundado por Evar Méndez. La poesía también estuvo presente en Martín Fierro; Salvador escribió: “[…] completados ya sus quince números, el periódico cuenta con la participación de casi todo el grupo de poetas ultraístas, que alternan sus publicaciones entre Martín Fierro, Inicial y Proa.” (p. 66). También resaltó la importancia que tuvo el periódico: […] hacia fines de 1925 y comienzos del año siguiente, Martín Fierro concita en sus números densos y robustos las expresiones más destacadas de la vida literaria y artística de ese momento.” (p.71). Resultan interesantes los aportes de Nélida Salvador con relación a una de las más importantes publicaciones de vanguardia.

La segunda época de Proa ocupa el capítulo V. Esta revista fue fundada por Jorge Luis Borges, Brandán Caraffa, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz reapareció en agosto de 1924. Fue una revista más literaria. La poesía estuvo difundida en las páginas de Proa; están presentes los trabajos de los poetas franceses contemporáneos, “especialmente el grupo de la librería de Adrienne Monier: Jules Romains, Valéry Larbaud, León [sic] Paul Fargue, Jules Supervielle, Saint Leger-Leger, Philippe Soupault, etcétera.” (p. 77). También figuran los “poetas más destacados” que publicaron en la revista, por ejemplo: figuran Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Evar Méndez, Nora Lange y muchos más; entre los colaboradores extranjeros encontramos a Marinetti, James Joyce, Guillermo de Torre, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Ramón Gómez de la Serna y otros. A pesar de la calidad de los contenidos que ofrecían las páginas de Proa, solo llegaron a quince números. Tuvo una trayectoria corta como la mayoría de las revistas de vanguardia de esa época.

El grupo de Boedo es el tema del capítulo VI; según señala Nélida Salvador, gran parte de sus integrantes tenían una “posición marcadamente izquierdista”. En esas páginas encontramos los nombres de varios de los escritores que forman parte de esa corriente y es la Editorial Claridad la encargada de la publicación de sus libros. Continúa con el análisis de la revista Claridad, una publicación que, tal vez por su orientación, no alcanzó el nivel literario de las otras revistas; la autora señaló que: “[…] sus méritos literarios son escasos por el contenido desparejo de sus números y por la ineficacia de algunos colaboradores. […]” (p. 87).

Cierra el libro el capítulo VII titulado Dispersión del movimiento vanguardista. “[…] hacia 1930, podemos considerar casi totalmente apaciguado este poderoso impulso de renovación que conmovió los fundamentos de nuestro mundo literario.” (p. 89). Esas palabras reflejan lo ocurrido con el movimiento vanguardista no solo en Argentina. Más adelante añade: “En nuestro medio, las revistas de vanguardia constituyen el pulso y la expresión visible de toda una época literaria, cuyo mensaje vital aún no estaba certificado en libros.” (p. 93). Es indudable la importancia que tuvieron las revistas literarias de vanguardia en América Latina y han quedado como el registro de un movimiento compuesto de diferentes ismos que marcó una época. Las diferentes revistas vanguardistas.

Resulta interesante el espacio dedicado a las empresas editoriales que surgieron de las revistas y la labor de difusión que cumplieron en su momento; entre las que destacan: Sociedad de Publicaciones El Inca y Sociedad Editorial Proa.

Es, sin lugar a dudas, un libro necesario para la investigación y estudio de las revistas de vanguardia. Inclusive, las fuentes bibliográficas, al final del libro, proporcionan excelente información para los investigadores e interesados en este tema.

 

 

Bibliografía:

Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930). Nélida Salvador. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires, 1962

Los textos citados han sido tomados del libro indicado.

 

 

Carlos E. Tupiño

Agosto, 2015