La llamada de la tribu – Mario Vargas Llosa

La llamada de la tribu – Mario Vargas Llosa

Desde que me enteré de la publicación de La llamada de la tribu de Mario Vargas Llosa (Alfaguara, Lima, 2018) tuve mucho interés en la lectura de este libro. Dentro de toda la producción del Premio Nobel de Literatura, lo que más admiro son sus ensayos. Me parecen extraordinarios y los que se incluyen en el mencionado libro no son la excepción.

En el texto introductorio, el autor inicia explicando por qué considera To the Finland Station de Edmond Wilson como el origen de este libro. También relata las diferentes transiciones políticas que finalmente lo condujeron al liberalismo. En esas páginas aparecen sus inicios en la izquierda, lo que llamó «la enfermedad infantil del comunismo», su participación en el grupo Cahuide durante su paso por la Universidad de San Marcos, su admiración hacia Fidel Castro y la Revolución cubana de la que empezó a apartarse a fines de los años sesenta por motivos que él explica, así como su contacto con los intelectuales franceses y su apasionamiento por Sartre y su obra, de quien luego se decepcionaría por las contradicciones entre lo que escribía y su proceder. Sigue el recorrido hasta presentar su cambio de dirección hacia el liberalismo y explica por qué lo considera importante y necesario. Son páginas que llevan al lector en un recorrido interesante que permite conocer los cambios de posición política del Premio Nobel de Literatura 2010 y en cuyas líneas se refleja la fuerza de sus convicciones. Este libro es, en palabras del autor, su «propia historia intelectual y política».

Los siete pensadores a quienes dedica los ensayos, que fueron quienes lo llevaron hacia el liberalismo, son: Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich August von Hayek, Sir Karl Popper, Raymond Aron, Sir Isaiah Berlin y Jean-François Revel. En los ensayos el autor expone el desarrollo de las ideas de cada uno de los pensadores, sin descuidar el contexto en que vivieron y desarrollaron su obra, en los que estuvieron presentes eventos como la Revolución rusa, la Segunda Guerra Mundial, el derrumbamiento cultural de Viena en los años de posguerra, la presencia del nazismo, comunismo, judaísmo, antisemitismo, exilio, la guerra civil española, la dictadura de Franco, la revolución estudiantil de mayo de 1968 en Francia, las corrientes intelectuales y filosóficas en auge en la Europa de esos años, sus relaciones –buenas y malas– con otros intelectuales o la amistad entre algunos de ellos. Por ejemplo, el autor se ocupa de la polémica de Friedrich von Hayek con John Maynard Keynes y de la célebre discusión entre Karl Popper y Ludwig Wittgenstein. Igualmente, se hacen presentes los nombres de diversos intelectuales, filósofos y políticos como Milton Friedman, Winston Churchill, Stalin, Charles de Gaulle, Jean Paul Sartre, y muchos más.

Entre las obras que Vargas Llosa analiza y comenta en cada uno de los ensayos, están: La riqueza de las naciones (1776) de Adam Smith; La deshumanización del arte y otros ensayos de estética (1925) y La rebelión de las masas (1929) de José Ortega y Gasset; sobre este autor, Vargas Llosa escribió: «Leer a Ortega es siempre un placer, un goce estético, por la belleza y desenvoltura de su estilo, claro, plástico, inteligente, culto, de un vocabulario inagotable, salpicado de ironías y al alcance de cualquier lector»; Caminos de servidumbre (1944) y Los fundamentos de la libertad (1960) de Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía 1974; La sociedad abierta y sus enemigos (1945) y La miseria del historicismo (1960) de Sir Karl Popper, de quien Vargas considera que «Probablemente ningún pensador ha hecho de la libertad una condición tan imprescindible para el ser humano, como Popper». También dedica unas páginas a El opio de los intelectuales (1955) y Los marxismos imaginarios (1969) de Raymond Aron, que «estuvo sobre todo enfrentado a los pensadores radicales de izquierda de su generación». Asimismo, en el ensayo sobre Jean François Revel, quien además destacó como periodista y director de L’Express, dedica varias páginas a El conocimiento inútil (1988), un libro que conmocionó el ambiente intelectual de Francia y finaliza ese ensayo dedicando su atención a las memorias de Revel, que lleva por título El ladrón en la casa vacía (1977), cuyo título original es Le voleur dans la maison vide.

En el ensayo dedicado a Sir Isaiah Berlin, resalta la admiración de Vargas Llosa por la vida y obra de uno de los más importantes e influyentes pensadores liberales. Desde el inicio nombra los diferentes libros que fueron apareciendo gracias a la labor de Henry Hardy, discípulo de Berlin, quien se encargó de reunir los ensayos que estuvieron dispersos durante mucho tiempo dispersos en bibliotecas y diferentes publicaciones. Sobre las obras de este pensador, Vargas Llosa señala que «prestan una ayuda invalorable para entender en toda su complejidad los problemas morales e históricos que enfrenta la realidad contemporánea» y, a lo largo del ensayo se ocupa del origen judío de Berlin, nacido en 1909 en territorio del imperio ruso y testigo muy joven de sucesos que marcaron su vida: la revolución bolchevique, las persecuciones y los pogromos contra los judíos. Luego pudo estudiar en Gran Bretaña, obtuvo la nacionalidad británica y llegó a ser presidente de la Academia Británica. Resulta interesante la explicación que hace Vargas Llosa de los conceptos de libertad «positiva» y libertad «negativa» desarrollados por Berlin, un defensor de la libertad y opositor al totalitarismo. También relata el encuentro del pensador liberal con la poeta Anna Ajmátova en la ciudad de Leningrado en 1945, quien también sufrió los abusos del régimen con Stalin a la cabeza. Se trata de un ensayo desarrollado de manera diferente a los demás, pero con la misma lucidez para el análisis y la crítica.

Además de los títulos mencionados, en cada ensayo figuran más libros a los que el Premio Nobel de Literatura dedica sus comentarios, lo cual da una idea de la magnitud del contenido del libro.

De los siete pensadores incluidos en las más de trescientas páginas de La llamada de la tribu, Vargas Llosa deja en claro su preferencia por tres de ellos: «Si tuviera que nombrar a los tres pensadores modernos a los que debo más, políticamente hablando, no vacilaría un segundo: Karl Popper, Friedrich August von Hayek e Isaiah Berlin». Es a ellos a quienes dedica más páginas en el libro.

Se puede o no estar de acuerdo con los cambios ideológicos ocurridos en el autor desde sus años universitarios, así como el pensamiento liberal que defiende y en el que basa sus convicciones políticas, pero lo que sí se puede afirmar, luego de la lectura de estos ensayos, es que La llamada de la tribu es uno de los excelentes trabajos de Mario Vargas Llosa, con el que despierta el interés sobre los pensadores mencionados y sus obras. Lo recomiendo.

Por mi parte, ya estoy en la búsqueda de algunos de los libros citados en La llamada de la tribu.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Junio, 2018

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La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez

La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez

En la última FIL de Lima, encontré la nueva edición de La novela en América Latina: Diálogo entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez; ese recordado evento se efectuó en setiembre de 1967 en la Universidad Nacional de Ingeniería.

Esta cuarta edición incluye los prólogos a las ediciones previas:  el de 1968 a cargo de José Miguel Oviedo; el de mayo de 1991, llevó por título La novela en América Latina y fue escrito por José Antonio Bravo; Crónica preliminar, escrita por Abelardo Oquendo, es el prólogo que corresponde a la tercera edición, publicada en setiembre del 2003. El prólogo para esta cuarta edición, titulado Poéticas en duelo. García Márquez y Vargas Llosa conversan sobre narrativa latinoamericana, escrito por Américo Mudarra Montoya es el más extenso de todos.

En el prólogo de la última edición, su autor hace referencia a los de las ediciones anteriores y, además, menciona algunos pasajes de la conversación entre los dos escritores que son explicados.  Por ejemplo, hace mención de las ideas irreconciliables de ambos escritores (p.28), acerca de la creación, la novela  latinoamericana, lo real y lo fantástico,  las cuales se pueden apreciar durante el diálogo.

También resulta interesante lo que plantea Mudarra acerca de una de las producciones de Vargas Llosa: En 1971, Mario Vargas Llosa publicó su notable ensayo Gabriel García Márquez: historia de un deicidio. Es probable que el encuentro que sostuvo en la Universidad Nacional de Ingeniería con el célebre escritor colombiano haya definido las líneas generales de sus ideas, incluso, no sería descabellado pensar que las preguntas que formuló Vargas Llosa tenían cómo finalidad corroborar las, todavía en elaboración, hipótesis de trabajo. (p.29) Al leer el mencionado ensayo, resulta lógico pensar que el escritor peruano haya tenido eso en mente para poder aprovechar al máximo el encuentro con el escritor colombiano y, haber podido escribir un extraordinario libro.

Desde el inicio de la lectura del diálogo, se asiste a una clase maestra en la que Gabriel García Márquez nos habla y nos enseña acerca de la creación literaria, lo que piensa de ese proceso que utilizó para escribir y crear obras como La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba o Los funerales de la Mamá Grande, producciones que precedieron a Cien años de soledad, la novela que le dio fama a nivel internacional y, acerca de todo aquello que rodeó el proceso de creación de Cien años de soledad. Entre otras cosas, García Márquez dijo: La hojarasca fue el primer libro que yo publiqué cuando vi que no podía escribir Cien años de soledad. Y ahora me doy cuenta que el verdadero antecedente de Cien años de soledad es La hojarasca […] (p.81)

También se refiere de manera clara y didáctica a todo lo fantástico que aparece en esa obra, a aquello que se conoce como lo real maravilloso, que García Márquez ha sabido desarrollar con verdadera maestría. Acerca de ello, dijo: Esto que parece fantástico está extraído de la más miserable realidad cotidiana. (p.59)

Mediante las respuestas que da “Gabo” a las preguntas que le hace Vargas Llosa, podemos también conocer su opinión acerca de la novela latinoamericana, la influencia de Faulkner y sus convicciones como escritor. En sus palabras se percibe pasión por lo que hace. Leer esas líneas es como escucharlo.

Cuando habla acerca del oficio de escribir, fue muy claro al decir: […] Por eso, la gran dificultad es, primero, aprender a escribir. Esa es la parte que yo creo que es misteriosa, es la parte innata, lo que hace que una persona sea escritor o estenógrafo. Se aprende leyendo, trabajando, sobre todo sabiendo una cosa: que escribir es una vocación excluyente, que todo lo demás es secundario; que lo único que uno quiere es escribir. (p.62)

Ese diálogo se dio luego del lanzamiento de Cien años de soledad de García Márquez y del premio Rómulo Gallegos a Vargas Llosa por su novela La casa verde. Años más tarde, recibirían el Premio Nobel de Literatura en los años 1982 y 2010, respectivamente.

Es, sin duda, un libro que guarda una conversación en la que lo más importante se encuentra en las palabras del escritor colombiano, lo que convierte a este texto en una buena fuente de información sobre todo, si se quieren conocer detalles de la obra y del oficio de escritor por boca de uno de los grandes de la literatura.

 

Bibliografía:

La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez, Mario Vargas Llosa / Gabriel García Márquez, Ediciones Copé / Petróleos del Perú, Lima, 2013.

Carlos Tupiño Bedoya

La literatura es mi venganza – Mario Vargas Llosa y Claudio Magris

La literatura es mi venganza – Mario Vargas Llosa y Claudio Magris

La literatura es mi venganza es un libro que, si bien es bastante breve, resulta interesante porque en él podemos conocer opiniones de Mario Vargas Llosa y Claudio Magris. Este libro “nos ofrece el diálogo de estos dos destacados intelectuales cuya pasión literaria los reunió una tarde de diciembre del año 2009 en la Biblioteca Nacional del Perú, para conversar sobre el ambicioso tema ‘Novela, cultura y sociedad’” (Contratapa).

En un inicio dan una importante explicación acerca de la novela y su relación con la ficción, la realidad y el tiempo, factores que ambos manejan con destreza. Conversan acerca de las diferencias que existen en el trabajo de una novela y un ensayo, aun cuando ambos sean acera de un mismo tema. Magris menciona que “en una novela no nos limitamos a juzgar la vida, la narramos con todas sus contradicciones”. Por su parte, Mario Vargas Llosa dice: “Yo creo que se escribe novelas con la totalidad humana, con lo que uno sabe, con lo que uno conoce, con su razón. Con su inteligencia, pero también con esos fondos oscuros de la personalidad de los que somos vagamente consientes, que tenemos ahí abajo escondidos y que, a la hora de crear una historia, de pronto van como reflotando”; más adelante añade: ”…un artículo, un ensayo, es un gran esfuerzo de comprensión racional de una obra literaria o de un problema político o de un hecho diverso”.

Durante su conversación también  se refieren a la Cultura, Sociedad y Política; ahí Vargas Llosa habla de la importancia de no dar la espalda a la política y buscar un mayor interés y participación de la sociedad. También tocan el tema de los inmigrantes, principalmente en Europa y la segregación e intolerancia entre naciones y culturas y, en este contexto se refieren, también, al tema de las identidades y el diálogo. El escritor italiano dice: “No tenemos solo una, sino muchas identidades […] la nacional, la regional, la política, la sexual y aún otras. La identidad política, por ejemplo, puede ser incluso más importante que la nacional; yo me siento más cercano a un liberal de Uruguay que a un fascista italiano, por ejemplo” y, refiriéndose al diálogo, expresa “que se dialoga realmente si, aun amando y defendiendo apasionadamente las propias ideas, no se ha decidido a priori tener razón”.

Y así, a lo largo del breve libro, encontraremos una serie de opiniones que, más allá de darnos el punto de vista de Vargas Llosa y Magris acerca de los temas tratados, podremos ver que se trata de temas que, por su importancia, deben ser tomados en cuenta al ver el panorama de una sociedad mundial de la cual, todos formamos parte.

Bibliografía:

La literatura es mi venganza, Mario Vargas Llosa y Claudio Magris, Seix Barral, Barcelona