Eine Bretzel bitte

Eine Bretzel bitte

Me gusta disfrutar el sabor de un buen pan. Cuando viajo, veo una oportunidad de probar los panes en las ciudades que visito. El viaje a Alemania no fue la excepción.

Desde el primer paseo en las ciudades alemanas, que se inició en Hamburgo, llamó mi atención la gran variedad de panes que se pueden encontrar y saborear en los diferentes establecimientos: panes con almendras, con semilla de girasol, con nueces, de cebada, es decir, una exquisita variedad, como preparados pensando en satisfacer no sólo los paladares más exigentes sino, también, los más diversos; sin embargo, dentro de toda esa espectacular variedad, uno de los que me fascinó fue el Bretzel. Empecé a saborearlo desde el primer paseo. Recuerdo que el precio era de €0.50 y los podía encontrar en los establecimientos que hay en el metro, en los centros comerciales, en el puerto, en las estaciones de los buses, y en cada café que uno pueda encontrar en las ciudades, donde aparte de saborear los deliciosos panes, se puede disfrutar de un excelente café.

En cada ciudad, las panaderías eran una visita obligada y siempre las encontraba en mi camino, tal como sucedió en Heidelberg, Bergedorf, Ahrensburg, Trier, Berlin, Lübeck. En todas esas ciudades tenían el mismo sabor… tan especial. Era como si todos esos Bretzel hubieran sido hechos con una misma receta y por un mismo panadero.

Una tarde de invierno del mes de enero, que podía confundirse fácilmente con la noche –a las cuatro de la tarde estaba oscuro–, estábamos en Ahrensburg, ubicada al noreste de Hamburgo, y decidimos ir a tomar un café al Caligo-Coffee –acogedora y elegante cafetería, con fama de preparar un delicioso café– ubicado en la calle Rondeel, una vía peatonal en la que se encuentran diferentes establecimientos comerciales en el centro mismo de esa pequeña, hermosa y acogedora ciudad. Dentro del local se podía leer: KAFFEE SPEZIALITÄTEN ZUM GENIESSEN. Lo primero que pedí no fue precisamente el café sino un jugo de ciruelas con banana; no recuerdo el nombre en alemán pero no olvido esa extraña y deliciosa mezcla de sabores. Luego de disfrutar ese jugo, pedí el café –la especialidad de la casa–. Como ya había aprendido la lección en otros cafés visitados anteriormente, solo me limité a pedir un kaffee. Si se pide un café americano o simplemente un americano, la persona que toma el pedido preguntará: “¿qué es eso?”, y luego que uno le da la explicación nos responderán que eso se llama Kaffee –simplemente café con agua. Mientras esperaba el café y miraba por la ventana la escena de los paseantes con gruesas y coloridas ropas, alumbrados por las luces amarillas provenientes de los faroles ubicados a lo largo de la zona peatonal, llenando ese ambiente invernal con una agradable calidez; de pronto, vi una panadería, exactamente frente al lugar en que nos encontrábamos; en el letrero encendido se leía: Junge Die Bäckerei. Les pedí a mi esposa y a mi cuñada que me enseñaran la frase en alemán para pedir el Bretzel. Inmediatamente la repetí: Hallo, eine Bretzel bitte. Acto seguido, me dirigí a la panadería, listo para pronunciar esa frase y obtener el delicioso pan para acompañar el café que estaba esperando. Entré en la panadería y empecé a mirar las diferentes canastas conteniendo toda esa variedad de panes; hasta que mis ojos vieron la ansiada canasta con el pequeño cartel que decía Bretzel… pero,… estaba vacía… era la única canasta vacía. Cuando la señorita que atiende me saludó, simplemente pregunté: ¿Bretzel? Ella respondió: nein, moviendo la cabeza como queriendo no dejar dudas acerca de su respuesta. Simplemente, di media vuelta y regresé por el café que ya había sido servido.

“Luego” de ese suceso, en la penúltima noche de nuestro viaje, nos habíamos quedado a dormir en la casa de mi cuñada y, en la mañana me di el gusto de ir a comprar –yo solo– el pan para el desayuno con la familia. Mientras caminaba hacia la panadería, en medio de la lluvia y el viento helado que daban un aspecto especial a esa mañana que forma parte de mis gratos recuerdos, pensaba en cómo pediría la variedad de panes que deseaba comprar para el desayuno. Luego de caminar unas cuadras llegué a la panadería. En medio de la calefacción del local y el calor emanado por los hornos elegí diversos panes entre toda esa variedad que ofrecían al público. Simplemente los señalaba con la mano, indicando con los dedos cuantos quería comprar. Cuando tuve que cancelar los panes, le señalaba a la cajera los tipos de pan y cuántos había comprado, luego me dijo la cantidad total; se dio cuenta que no entendí y con toda amabilidad escribió la cantidad de Euros en un papel. Al salir con mi compra, vi en un costado del mostrador una canasta repleta de Bretzels –estaba casi escondida por otras canastas de pan– y pensé: “ahora o nunca”. Volví a entrar, me dirigí a la señorita del mostrador y le dije: eine Bretzel bitte, ella me lo entregó y me dijo con mucha cordialidad: vielen dank; sonriendo le contesté: tchüss, mientras abandonaba la tienda, no sólo con el Bretzel, sino también con el pan para el desayuno, previo a nuestro regreso de tierras alemanas.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Febrero, 2017

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Dos ciudades y un café que hace la diferencia

Dos ciudades y un café que hace la diferencia

En el libro La eternidad de un día, que incluye una extraordinaria muestra del periodismo alemán entre 1823-1934, figura El ritmo de Nueva York de Stefan Zweig. En esas líneas escritas en 1911, el escritor vienés describe una serie de situaciones y detalles que muestran a esa ciudad como el lugar en el que el descanso parece haber sido absorbido por todo lo que ofrece al visitante.

En medio del movimiento de esa heterogénea masa humana, en el que se escuchan diferentes idiomas, se aprecian diferentes vestimentas y se ven personas que provienen de todas partes del planeta, como si fuera una muestra de las naciones del mundo en ese lugar, Zweig recuerda París –ciudad de la que había arribado– y hace una comparación entre ambas metrópolis, entre lo que el visitante puede encontrar en ellas. Aquí un fragmento del texto:

“[…] Trate usted de quedarse quieto un instante en Broadway y contemplar lo que le rodea, aunque sólo sea hacer una fotografía: enseguida lo apartan hacia un lado, lo empujan, lo arrastran y ya está de nuevo integrado en el flujo de la masa. No hay espacio para el sosiego: la ciudad no tiene intención de conceder una pausa. Esto llama aún más la atención si se acaba de llegar de París. En febrero, en pleno invierno, uno se topa allí por todas partes con las mesas redondas, las sillas y los bancos que los cafés han sacado a la calle; cada esquina es una invitación a sentarse, a hacer una pausa, a contemplar. Y uno no se arrepiente si cae en la tentación de tomar asiento, porque ante él se proyecta, cual película sin final, el espectáculo cinematográfico de la calle. […]” (*)

Lo que escribió Zweig en 1911 sigue siendo actual; la vorágine en la Gran Manzana y la quietud en la Ciudad Luz, estrechamente ligada a los cafés que son parte importante de la cultura y sociedad europea, son aspectos que diferencian a Nueva York de París. En las novelas, relatos y crónicas de los escritores centroeuropeos, como Stefan Zweig, Joseph Roth, Arthur Schnitzler, Alfred Polgar y otros, los cafés están presentes en esas páginas.

La lectura del artículo de Zweig, me hizo recordar una crónica que escribí en un café de París, una tarde cualquiera de un mes de enero, en el que se podía sentir el viento frío del invierno mientras tomaba un esperesso. A continuación, el texto que titulé:

Un café en París.

Era mi última tarde en París, y estaba haciendo algo que había deseado desde que llegué a la Ciudad Luz… tomar una taza de café en un típico café parisino con mesitas en la vereda. Allí me encontraba, en un café ubicado en la Quai St. Michel, nada menos que frente a la catedral de Notre Dame; también tenía frente a mí los edificios de la Conciergerie –en la que eran recluidos los condenados a la guillotina- y del Palais de Justice. Además pensaba en la cultura, el arte y  la bohemia que forman parte de la atmósfera de esa ciudad que ha albergado a muchos filósofos, intelectuales, escritores y pintores, y que ha servido de marco para muchas novelas, cuentos y pinturas.

Una joven camarera me trajo un espresso, el cual minutos antes le había pedido. Era un café cargado, muy aromático y, por supuesto, caliente para esa fría tarde de invierno que había sido precedida por una mañana muy soleada. Fue uno de los cafés más deliciosos que tomé ese mes que estuve en Europa.

Desde mi ubicación podía ver también un grupo de los tradicionales vendedores de libros usados, entre los que se pueden encontrar verdaderas joyas de la literatura; estos vendedores también forman parte del ambiente parisino que ha servido de inspiración a muchos artistas, el mismo que se puede disfrutar si uno está dispuesto a percibirlo, si uno está en la misma frecuencia. Mientras saboreaba los primeros sorbos de aquel delicioso café, la atmósfera del lugar me invitaba no sólo a observar todo aquello que me rodeaba, sino también a poder gozar de una buena lectura y, por qué no, de poder inspirarme para crear algún relato, de sentirme cual escritor en un café parisino.

Era el lugar y el momento propicio para recordar todos los escenarios que había conocido hasta ese momento y, uno de los que vino principalmente a mi memoria fue el paseo en el Bateau Parisien. Evoqué el recorrido por el río Sena, en el que se podían apreciar desde la cubierta de la embarcación diferentes lugares de interés de la Ciudad Luz, y mientras eso sucedía se dejaba escuchar La vie en rose cantada por la inolvidable Edith Piaff. ¡Realmente el arte y la historia están en cada lugar de París! Aún en los puentes que cruzan el Sena, como el Pont-Neuf por el que transitaron la señorita Pross y el señor Cruncher, personajes de la novela Historia de dos ciudades del gran Dickens. Luego, casi al terminar el recorrido se podían escuchar las notas del Can Can en honor al pintor Toulusse Lautrec, mientras explicaban aspectos de su vida y la historia de las modelos que posaron para los afiches que él pintó.

Continuaba saboreando ese delicioso espresso y pensaba en la visita al barrio latino –famoso por los sucesos de Mayo del 68-, el cual es mencionado muchas veces en las obras de Bryce Echenique; también pensaba en los ultra pequeños departamentos para estudiantes, uno de los cuales podía ver desde mi habitación en el hotel ubicado en la rue de Strassbourg; en los hoteles antiguos y clásicos; y en la Maison de Victor Hugo, la cual resulta un verdadero deleite para el amante de la literatura y la historia, donde se pueden apreciar, entre otras cosas de interés: los afiches que se hicieron para las primeras versiones de la película Les Misérables, siendo el más elaborado el de la versión que protagonizó Jean Gabin.

También pasaba por mi mente el paseo a la Tour Eiffel y las notas de El cóndor pasa que se escuchaban en ese lugar y me hacían recordar a Bryce cuando escribió: “En fin, que acababa de estallar el boom de la literatura latinoamericana, en París y donde se le pusiera, y acaba también de alzar su vuelo mundial El cóndor pasa.” Definitivamente, esa canción se ha convertido en parte del lugar y es para todos los turistas.

Igualmente desfilaban por mi memoria la extensa avenue des Champs Élisées; que une a la Place de la Concorde –en la que se levanta el Obélisque de Louxor, un legado de la tierra de los faraones con la Place de Charles de Gaulle en la que se encuentra el Arc de Triomphe; además, el Musée du Louvre que sirvió de residencia a los reyes durante los siglos XVI y XVII; y tantos otros lugares y monumentos que han hecho famosa a la ciudad que influyó al mundo con las corrientes del pensamiento humanista y las innovaciones en la novela.

Estando en ese momento de tranquilidad en medio de la ciudad y con la segunda tasa de espresso en mi mano, no pudo faltar en mi memoria un texto que escribió Julio Ramón Ribeyro en sus Prosas apátridas: “Hay tardes de primavera en París, como esta de hoy, soleada, dorada, que no se viven, sino que se desgajan y manducan como una mandarina. Y para ello nada mejor que una taza de café, una bebida tonificante, una vacancia de la atención, un dejar que nuestra mirada en reposo reciba las imágenes del mundo, sin preocuparse de encontrar en ellas orden ni sentido ni prioridad. Ser solamente el cristal a través del cual nos penetra intacta la vida.”

Fue la oportunidad para recordar todo lo conocido, para sentir el espíritu bohemio y artístico que flota en el ambiente parisino; simplemente percibir lo que nos rodea, o como dice Ribeyro: “Ser solamente el cristal a través del cual nos penetra intacta la vida” mientras se disfruta de un delicioso café.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Enero, 2017

 

(*) Stefan Zweig. «El ritmo de Nueva York». En La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934).Barcelona Acantilado, Barcelona, 2016, p.170

Nota: Un café en París, lo publiqué originalmente el 27 de marzo del 2014. El texto incluido en este post ha sido revisado y corregido.

Una mirada a mis lecturas del 2016

Una mirada a mis lecturas del 2016

Cada fin de año aparecen diferentes listas de los libros recomendados, de los más vendidos, los que ha elegido algún grupo de críticos, revistas, etcétera. El pasado 2016 no fue la excepción. Es cierto que resulta interesante dar una mirada a esas listas en las que hay para todos los gustos.

Sin embargo, el año pasado lo finalicé disfrutando las lecturas de dos excelentes libros: Los judíos vienes de la Belle Époque de Jacques Le Rider y La eternidad de un día. Clásicos del periodismo literario alemán (1823-1934), además de dedicar un buen tiempo a catalogar y ordenar mi biblioteca.

En estos primeros días del 2017, efectué una revisión de los libros que llegaron a mi biblioteca el año pasado. A continuación, comparto con ustedes algunos de los títulos que tuve el placer de leer. Esta lista no sigue un orden específico.

Debido al trabajo de investigación que estoy haciendo, pude encontrar en Librería Sur una variedad de libros de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) sobre los años de la vanguardia y el indigenismo en Puno, libros muy difíciles de hallar fuera de la ciudad del Altiplano. Entre ellos figuran: La vanguardia puneña (U.N.A., Puno, 2013) una edición que pone al alcance del lector los facsimilares de nueve poemarios pertenecientes a siete poetas vanguardistas que fueron publicados en la segunda y tercera década del siglo pasado; Orgullo aymara (U.N.A., Puno, 2013) reúne la poesía de Carlos Dante Nava (Lima, 1898 – Puno, 1958); Vanguardia plebeya del Titicaca. Gamaliel Churata y otras beligerancias estéticas en los Andes (U.N.A., Puno, 2015) una amplia investigación de Elizabeth Monasterios que recorre las diferentes manifestaciones vanguardistas y estéticas en los años 20 del siglo pasado y El intolerable fuego de la palabra (U.N.A., Puno, 2013) de José Luis Ayala.

De esa misma casa de estudios, encontré Mateo Jaika. Narrativa completa (U.N.A., Puno, 2015), una importante edición que rescata el trabajo de este importante escritor puneño, cuyo verdadero nombre fue Víctor Enríquez Saavedra. Su época más fecunda fue en la década de 1920.

Otro hallazgo en mis búsquedas bibliográficas fue el libro editado por Fondo Editorial del Congreso del Perú (Lima, 2016); lleva por título Ezequiel Urviola y el indigenismo puneño. Esta edición reúne cuatro obras del historiador puneño Augusto Ramos Zambrano: la que da título al libro, luego siguen Tormenta altiplánica, Rumi Maqui y La rebelión de Huancané.

Junto con los temas de la vanguardia, estuvieron los relacionados a las revistas literarias de las décadas de los años 20 y 30. Buenos aportes para estos temas fueron la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Año XX, Nº 62, segundo semestre 2005 [Latinoamericana Editores (Lima-Berkeley)] y la Revista Iberoamericana Números 208-209, julio-diciembre 2004, (Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Pittsburgh), en una edición dedicada a las Revistas literarias/culturales latinoamericanas del siglo XX.

En mis visitas a la biblioteca del Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (CELACP) pude adquirir Escribir en el aire. Ensayo sobre la heterogeneidad socio-cultural en las literaturas andinas de Antonio Cornejo Polar (CELACP, Lima / Latinoamericana Editores, Berkeley, 2003). Los textos que incluye el libro permiten dar una mirada a la heterogeneidad socio-cultural en los diferentes espacios socio-culturales del Perú. Sobre este mismo encontré Heterogeneidad y Literatura en el Perú (CELACP, Lima, 2003). En este libro, James Higgins reúne las ponencias de doce autores presentadas en el seminario sobre Heterogeneidad y Literatura en el Perú que se realizó en Lima (2001) y Liverpool (2002).

Otro importante libro que pude conseguir fue Indigenismo y nación. Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua en el Boletin Titikaka (1926-1930), de Ulises Juan Zevallos Aguilar (Universidad Nacional del Altiplano, Puno, 2013. La primera edición hecha por el Instituto Francés de Estudios Andinos y el Banco Central de Reserva del Perú, en el 2002, se agotó hace mucho y resultó imposible conseguir un ejemplar. Afortunadamente la universidad puneña publicó la segunda edición. Este libro, junto con el de Cynthia Vich, son dos de los principales trabajos que analizan al Boletin Titikaka de Puno.

Pasando a otros temas, tuve la oportunidad de conocer al filósofo, crítico de arte y teórico de los medios Boris Groys en un evento que organizó la Librería Sur. Conseguí tres de sus obras: Volverse público. Las transformaciones del arte en el ágora contemporánea (Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2016), Arte en flujo. Ensayos sobre la evanescencia del presente (Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2016) y Obra de arte total Stalin (Pre-Textos, Valencia, 2008), aún pendiente de lectura. Los dos primeros, sencillamente extraordinarios, lecturas nada fáciles pero que captan la atención del lector interesado. La filosofía está presente en cada una de sus páginas, así como importante información y análisis de las vanguardias europeas y sus manifestaciones, principalmente en el aspecto relacionado al arte. En los textos aparecen los nombres de personajes vinculados a la vanguardia rusa y otros “ismos” europeos.

Durante mi visita a la FIL de Lima, encontré una “joya”: Los Contemporáneos en EL UNIVERSAL. Jorge Cuesta / Salvador Novo, Jaime Torres Bodet / Xavier Villaurrutia (El Universal, Compañía Periodística Nacional, S.A. de C.V. / Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 2016); es una edición que contiene una selección de textos publicados en el diario mexicano entre 1919 y 1935 e incluye un excelente prólogo de Vicente Quiriarte que presenta a esa joven generación de escritores que fue conocida como Los Contemporáneos. Los artículos abarcan temas como la cultura, literatura, cine, política y, sobre todo, permite apreciar el estilo de cada uno de los escritores mencionados.

El año pasado también pude encontrar un libro que venía buscando hacía tiempo: Cómo leer un poema de Terry Eagleton. Leer esas páginas es como asistir a una clase del maestro Eagleton, con la calidad mostrada en sus demás obras.

La editorial Siglo XXI de Buenos Aires publicó una nueva edición de Ensayos Argentinos. De Sarmiento a la vanguardia, que contiene textos de Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo; fue un libro que disfrute desde la primera página. En la contratapa del libro se lee: “Decir que Ensayos argentinos es ya un clásico dista de ser una exageración. Testimonio de trabajo conjunto de dos intelectuales decisivos en la conformación de la crítica literaria y cultural actual en el país, se convirtió muy rápidamente en una obra de referencia para generaciones de investigadores, estudiantes, docentes, lectores en general. […]”. De la pluma de Beatriz Sarlo, Plan de operaciones. Sobre Borges, Benjamin, Barthes y Sontag (Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, Chile, 2013) fue uno de los libros con los que inicié al año pasado; ensayos de la autora argentina que ilustran diferentes aspectos de la vida y obra de los personajes indicados en el título del libro.

También llegaron a mis manos libros de poesía peruana: Entre cielo y suelo de Carlos Germán Belli (Editorial Point de Lunettes, Sevilla, 2016, Colección Los avisos de Point), Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva) de Mario Montalbetti (Mangos de Hacha, S.A. de C.V., México, D.F., 2016), Poesía reunida (1949-2000) de Blanca Varela (Casa de Cuervos / SUR Librería Anticuaria, Lima, 2016).

Un libro de uno de mis poetas y ensayistas favoritos, Octavio Paz, llegó a mi biblioteca el pasado 2016: Los hijos del limo (Tajamar Editores Ltda., Santiago, Chile, 2008). Paz efectúa un análisis crítico de la poesía; sin embargo: “No es un trabajo de literatura comparada, sino la reflexión de un lector animado por la poesía como forma de vida.” (Contratapa)

El periodismo literario también formó parte de mis mejores lecturas: La ciudad como utopía. Artículos periodísticos sobre Lima 1953-1965 de Sebastián Salazar Bondy (Universidad de Lima, Lima, 2016), Reportero. Los mejores artículos del director del New Yorker de David Remnick (Penguin Random House Grupo Editorial S.A.U., Barcelona, 2015) y la ya mencionada La eternidad de un día. Clásicos del periodismo alemán (1823-1934) (Acantilado, Barcelona, 2016).

Los trabajos que presentaron en el VII Coloquio Internacional de Historia Literaria. La prensa en el devenir literario (Lima, 2015), fueron reunidos en el libro Prensa, literatura y cultura. Aproximaciones desde Argentina, Colombia, Chile y México (Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Lima / Universidad de Antioquia / Grupo de investigación Colombia. Tradiciones de la palabra, Medellín, 2016). Textos que permiten apreciar las diferentes investigaciones académicas en los grupos de los países indicados.

Otro libro relacionado con la cultura ha sido El sentido social del gusto. Elementos para una sociología del gusto de Pierre Bourdieu (Siglo Veintiuno Editores Argentina S.A., Buenos Aires, 2010). En los ensayos que incluye el libro, Bourdieu analiza la configuración de cada uno de los campos de producción cultural.

De Miguel Ángel Huamán Villavicencio pude leer Literatura y cultura. Una introducción (Mantaraya S.R.L., para su sello Dedo Crítico Editores, Lima, 2016. Cito unas palabras de la contratapa del libro: “[…] permite a sus lectores comprender que la literatura es parte de un sistema mucho mayor que obviamente incluye a la sociedad, pero de una manera mucho más definida y definible incluye a la cultura. […]”

A mediados de año apareció la edición facsimilar del Boletín Titikaka (Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Mauro Mamani Macedo, Lluvia Editores, S.R.L., Lima, 2016). En esas páginas pude dar una nueva leída a los treinta y cuatro números de la publicación puneña. Los textos introductorios a cargo de Mauro Mamani y Helena Usandizaga resultan de mucho provecho para el lector.

Un pequeño, conciso e interesante libro captó mi atención: Estética. Historia y fundamentos de Monroe C. Beardsley y John Hospers (Cátedra, Colección Teorema, Madrid, 2007); sus páginas ofrecen un panorama de la historia de la estética desde los clásicos griegos hasta las teorías contemporáneas.

Un libro que adquirí por una recomendación fue La vida sin dueño de Fernando de Szyszlo (Penguin Random House Grupo Editorial, sello Alfaguara, Lima, 2016). Lo recomiendo. Leerlo es como escuchar hablar al autor, una persona cuya pasión es la pintura, y la cultura está presente como parte de su vida. Esas páginas contienen parte de la historia cultural peruana, en la pintura, literatura, poesía, etcétera. El lector ve desfilar personajes como Octavio Paz, José María Arguedas y un sinfín de personalidades que estuvieron presentes en la vida del autor, tanto en Lima como en París y otras ciudades. Es un libro que disfruté de principio a fin.

Si bien la mayor parte del tiempo de lecturas fue ocupada por el ensayo, pude dar un tiempo a la narrativa; fueron principalmente autores centroeuropeos lo que captaron mi atención y están entre mis favoritos. Por ejemplo: Robert Walser con sus Historias (Ediciones Siruela, Madrid, 2010); Joseph Roth con El jefe de estación Fallmerayer (Acantilado, Barcelona, 2010), El busto del Emperador (Acantilado, Barcelona, 2011), La Cripta de los Capuchinos (Acantilado, Barcelona, 2010); de Arthur Schnitzler pude leer: Relato soñado (Acantilado, Barcelona, 1999), El teniente Giustl (Acantilado, Barcelona, 2012); del infaltable Stefan Zweig, su Correspondencia con Hermann Hesse (Acantilado, Barcelona, 2009), Carta de una desconocida (Acantilado, Barcelona, 2012) y la biografía que escribió sobre Montaigne (Acantilado, Barcelona, 2014). Cada uno de estos libros permite apreciar el estilo de estos escritores centroeuropeos y las historias que cuentan, en las que están presentes las diferentes manifestaciones de la naturaleza humana.

Otra de las obras que disfruto de a poco, son las historias de Las mil noches y una noche (Ediciones Cátedra, Madrid, 2007, tomos I y II). Es una hermosa edición y en sus páginas disfruto de las historias que cuenta Schahrazada, el personaje central de esta monumental obra que muestra, además, la esencia del cuento.

Este 2017 lo he iniciado con una novela, también de un escritor centroeuropeo: Adiós, Shanghai del búlgaro Angel Wagenstein (Libros del Asteroide, S.L.U., Barcelona, 2011). Ya estaré compartiendo una reseña de este libro.

Aparte de estar atentos a las novedades editoriales para este año, también aconsejo visitar las librerías en busca de aquellos libros viejos que no han vuelto a ver una nueva edición y que en sus páginas encierran interesantes ensayos, novelas, cuentos, poesía y están a la espera de ser hallados por un lector.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Enero, 2017

 

El teniente Gustl – Arthur Schnitzler y el diálogo interior

El teniente Gustl – Arthur Schnitzler y el diálogo interior

Al internarnos en la obra del médico, escritor y dramaturgo Arthur Schnitzler (Viena, 1862-1931), no deja de sorprender la maestría con la que explora la naturaleza humana mediante los personajes que ha creado y en las historias que desarrolla. El teniente Gustl, novela corta escrita en 1900 y cuya trama se desarrolla en Viena, es considerada no solo como una de sus mejores creaciones sino, además, como la primera novela escrita en alemán que utiliza el diálogo interior, una técnica que supo desarrollar de manera sorprendente y luego, fue utilizada también por escritores como Joseph Roth y Stefan Zweig.

En El teniente Gustl podemos percibir desde el inicio todo ese bagaje de sentimientos, dudas, temores e inconformismos que llenan la vida del protagonista y que se manifiestan por medio de la voz interior del personaje, una voz que capta la atención del lector hasta el final de la historia.

En las páginas de la novela, Arthur Schnitzler muestra el panorama de Viena en el período de transición entre dos siglos (XIX y XX), considerada como la época dorada a pesar de los cambios que se avecinaban sobre Europa Central. En ese ambiente se encuentran los teatros, óperas, conciertos de música clásica y los salones de café como parte de la vida social en la que las tradiciones, la cultura y la defensa del honor tienen un papel importante. Es en este contexto que se desarrolla la historia del teniente Gustl.

La novela empieza en un teatro, en el que el protagonista –el teniente Gustl–– asiste a un concierto. Su impaciencia para que acabe la función se muestra desde el inicio de la novela: “¿Cuánto más durará esto? Debo mirar el reloj… aunque tal vez no esté bien en un concierto tan serio. Pero ¿quién se dará cuenta? Si alguien me ve, es porque pone tan poca atención como yo, y ante él no debo avergonzarme…” En esa impaciencia del protagonista se deja ver su preocupación por lo que los demás puedan pensar de él, de su comportamiento, de lo que hace, la cual será el eje sobre el que gira la personalidad del teniente. Finalizada la función, un incidente en el guardarropa será el inicio de la situación que se convertirá en el hilo conductor que llevará a Gustl hasta el inesperado desenlace final.

En el guardarropa el teniente tiene un intercambio de palabras con un hombre gordo; cuando se le acerca lo reconoce y, además, por su pensamiento podemos conocer cómo considera a ese hombre: “Ahora se vuelve hacia mí… ¡Pero si lo conozco! Caramba, es el pastelero que siempre va al café… ¿Pero qué hace aquí? Seguramente tiene una hija o algo así en la academia de canto… Y ahora, ¿qué es esto? Sí, ¿qué está haciendo? Parece que… sí… ¡Santo Dios!, ha tomado la empuñadura de mi sable… Sí. ¿Estará loco?… […] El pastelero le gritará que se calle y le lanza esta amenaza: “Señor teniente: a la menor provocación, saco el sable de la funda, lo parte en dos y mando los trozos a su regimiento. ¿Entendido, imbécil?”

Es estos dos fragmentos, Schnitzler presenta algunos aspectos que formaban parte del contexto social y se mantienen a lo largo de la novela; aparece una de las tantas menciones a los cafés que eran el centro de reunión de intelectuales, escritores, artistas; tenían importancia en la sociedad vienesa y la siguen teniendo en la actualidad. También se aprecia una muestra de lo que podría considerarse como segregación social, por la manera en que se pregunta qué hace el panadero en el concierto. Esa actitud la veremos en varios momentos de la novela pero, dirigida a los judíos, como una muestra del antisemitismo que ya se daba en esos años en la Europa Central. Luego tenemos las palabras del panadero amenazándolo con romperle el sable; palabras que no tienen el mismo significado que podrían tener hoy. En los años del contexto de la novela, cuando un oficial era degradado su espada era partida delante de todos.

Esto nos da una idea de cómo debió sentirse Gustl: por los gritos recibidos, por haber permitido que un extraño coja su sable, amenace con partirlo y, finalmente, lo llame imbécil. A todo esto habría que añadir su preocupación por lo que los demás piensen de él, tal como se aprecia en las palabras que dan inicio a la novela. El teniente empieza a hacer suposiciones que solo están en su imaginación, producidas por la humillación que había pasado. Esas palabras interiores del teniente nos dicen que piensa matar al panadero y, si no lo hace, se enterarán en los cafés cómo ha sido tratado en público; también piensa en un duelo que ni siquiera se ha pactado y del que se siente indigno para batirse con el panadero. Esas cavilaciones que brotan del interior del personaje, Schnitzler las utiliza para darnos una muestra de su destreza en el manejo del diálogo interior que se da en el abrumado Gustl.

A partir de ese momento empezará el deambular del teniente Gustl por las calles de Viena, dialogando consigo mismo y teniendo presente en todo momento el “por qué y las dudas” que lo atormentan. Una pregunta parece estar presente en todo momento en el interior del protagonista: ¿se habrían dado cuenta de la forma en que le habló el pastelero?  Piensa en el suicidio como la única vía de escape para desaparecer de la humillación en que se encuentra. En esas palabras que brotan dentro de él y para él, en medio de su tormento emocional piensa en diferentes maneras de avisar a alguien el motivo de la decisión de quitarse la vida. Una de esas opciones es dejar una carta a su amigo Kopetzky que fue por quién terminó asistiendo al concierto.

Conforme se avanza en la lectura del texto se puede apreciar la manera en que Schnitzler explora y desmenuza los sentimientos que anidan en lo profundo del ser humano, dando una muestra de observador de las emociones y de aquello que sólo puede salir del interior de una persona como reflejo de lo que es, cómo se siente consigo mismo y con la sociedad que lo rodea. Con el manejo del diálogo interior hace “visible” lo que anida en el interior de su personaje.

Sigmund Freud supo apreciar esa cualidad del escritor y médico vienés; en una carta le escribió: “Su determinismo, su escepticismo –que la gente llama pesimismo–, su sensibilidad ante las verdades del inconsciente, ante la naturaleza pulsional del hombre, su disección de nuestras certidumbres culturales convencionales, el examen minucioso de la polaridad del amor y de la muerte, todo ello despertaba en mí un extraño sentimiento de familiaridad (…) Tuve así la impresión de que usted sabía intuitivamente –o más bien como efecto de una sutil observación– todo lo que yo descubrí gracias a un laborioso trabajo efectuado sobre los demás–. Sí, creo que en el fondo usted es un investigador de las profundidades psicológicas, tan honestamente imparcial e intrépido como ninguno y que si no hubiese sido, sus capacidades artísticas, su arte del idioma y su poder creador habrían tenido libre curso y habrían hecho de usted un escritor mucho más adaptado al gusto de la multitud (…) Muy cordialmente suyo Freud.” [i]

Durante su errar nocturno, el protagonista cita nombres de lugares y calles de la ciudad de Viena; aparecen nuevamente los cafés, que están muy ligados a la ciudad de Viena, en los que también se reunían para jugar a las cartas u otros juegos de apuestas. Gustl menciona: “La Ringstrasse. Muy pronto estaré en mi café… […]”; más adelante: “[…] Ahí está mi café… […].” La Ringstrasse en una céntrica calle de Viena en la que hay cafés muy antiguos: El Café Schwarzenberg que funciona desde 1861 (en sus inicios se llamó Café Hochleitner) y el Café Landtmann que atiende desde 1873 y era uno de los lugares favoritos de reunión de Sigmund Freud: “En el café Landtmann, Freud adoctrinaba durante horas sobre la histeria femenina, la normalidad de la práctica del incesto y otros elementos de su pensamiento, mientras Schnitzler escribía sobre sobre la conciencia y le daba forma en su Relato soñado y el escritor y dramaturgo Hugo von Hofmannsthal buscaba ideas para completar su Jedermann (Cada cual) obra de teatro que se representa cada año en el Festival de Salzburgo, […]” [ii] “[…] Para los vieneses, el café es, además, un derecho adquirido, algo así como la prolongación de su domicilio, un anejo de su habitación privada, aunque en realidad se trate de un espacio público. […].” [iii] El significado de los cafés proporciona una idea de la dimensión del problema en el interior del teniente Gustl.

Entre los cafés mencionados en la novela figuran el Hochleiter –tal vez se refiera al Hochleitner– y el Leidinger que tuvo entre sus clientes a los músicos Johannes Brahms y Gustav Mahler.

Cuando Gustl llega a su café, la historia nos tiene preparado un giro magistral que mostrará la esencia del protagonista y, también, la maestría de Schnitzler para conducir la historia a ese final. Los invito a leer El teniente Gustl y llegar a conocer ese final sorprendente.

Es uno de las mejores creaciones literarias que Arthur Schnitzler dejó para la posteridad.

 

Bibliografía:
El teniente Gustl, Arthur Schnitzler, Acantilado, Barcelona, 2006

Otras obras de Arthur Schnitzler.
Apuesta al amanecer. Barcelona: Acantilado, 2007. Primera edición en Acantilado Bolsillo.
El destino del barón Von Leisenbohg. Barcelona: Acantilado, 2003.
Juventud en Viena (una autobiografía). Barcelona: Acantilado 2004.
Relato soñado. Barcelona: Acantilado, 2012.

Algunas obras en donde están presentes los cafés y la narrativa austriaca.
BONET CORREA, Antonio. Los cafés históricos. Madrid: Ediciones Cátedra, 2012.
ROTH, Joseph. Primavera de café. Barcelona: Acantilado, 2010.
WEBER, Herwig (Ed). Historias del espejo. Narrativa austríaca poskafkiana. México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012.
ZWEIG, Stefan. Mendel el de los libros. Barcelona: Acantilado, 2009.

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Notas:

[i] WEBER, Herwig. «Introducción: gran patria, antipatria, nueva patria». En Historias del espejo. Narrativa austríaca poskafkiana. México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012, nota al pie de página 21.

[ii] TORRIJOS, Gloria. «Los cafés de Viena, patrimonio [sic] la humanidad». El País. Sección Cultura. España. 18 de noviembre del 2011. Fecha de consulta: 20 de noviembre del 2011.
http://cultura.elpais.com/cultura/2011/11/18/actualidad/1321570805_850215.html

[iii] BONET CORREA, Antonio. «Viena y Centroeuropa». En Los cafés históricos. Madrid: Ediciones Cátedra, 2012, p. 153.

 

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Carlos Tupiño Bedoya
Diciembre, 2016

Nota: Esta es la versión revisada y corregida del texto que se publicó, como colaboración, en el blog de la Librería Sur el 27.11.2016.

 

 

 

 

 

“La Vanguardia Puneña”. Facsimilares de nueve poemarios.

“La Vanguardia Puneña”. Facsimilares de nueve poemarios.

En las investigaciones sobre la vanguardia peruana, en especial la vanguardia puneña, pude encontrar en revistas como el Boletín Titikaka, Chirapu y en algunos libros de antologías de poesía vanguardista, algunos poemas de autores puneños que en medio del estilo vanguardista transmitieron el sentir del pueblo del Altiplano, de su entorno cultural y del lago Titicaca. En esas publicaciones conocí los títulos de aquellos libros de poemas que publicaron poetas como Alejandro Peralta, Emilio Vásquez, Dante Nava y muchos otros.

El paso del tiempo hizo que esos poemarios se volvieran inhallables. Salvo algunas reproducciones facsimilares como los de Ande y 5 metros de poemas de Alejandro Peralta y Carlos Oquendo de Amat, respectivamente, permitieron leer el trabajo de esos poetas puneños.

En la última FIL de Lima pude encontrar el libro Vanguardias puneñas, editado por la Universidad Nacional del Altiplano, que incluye facsimilares de los libros de siete poetas puneños.

Inicia el libro, el poemario Cosmos de Alberto Mostajo, publicado en 1925. En este libro predominan los poemas con una estructura de tres estrofas, cada una con cinco, cinco y tres versos respectivamente y, en otros casos con dos versos en la última estrofa. En los poemas predominan las menciones: “Cielo”, “Tierra”, “Siglos”, “Noche”, “Día”, “Mar”, “Vida”, “Eternidad”. El poemario tiene dos partes; la primera,  que da nombre al poemario, tiene doce poemas y la segunda, que lleva por título Nocturnos, consta de once poemas numerados del I al XI y cierra esa segunda parte el poema Materia cuyos tres últimos versos se ven como un cierre a todos los poemas del libro:

            Es cuanto existe, creado
            en el yunque sin metro
            del Tiempo razonador . . .

Continúa, del mismo autor, el poemario Canción infinita, publicado en 1928. En sus páginas se indica que fue impreso “en los modernos talleres de la ‘Tipografía comercial’, Casa Editora de José G. Herrera. Puno-Perú”. A diferencia del libro anterior, éste inicia con un prólogo –sin firma– cuyo texto empieza en primera persona y hace mención al “Arte nuevo”, tema central en el vanguardismo. Su contenido trae a la memoria Nuestro vanguardismo, texto escrito por el poeta Guillermo Mercado, que fue publicado en el número 5 de la revista arequipeña Chirapu en mayo de 1928. El autor del prólogo también se ocupa de la influencia de la poesía de Europa en los poetas de América. Como se sabe, el vanguardismo se opuso al modernismo de esos años. En el prólogo se lee:

“Los más grandes poetas de América han sido artífices de la belleza a través de miradores europeos. […]” Acerca  de Rubén Darío escribió: “[…] Como se sabe, este glorioso poeta nicaraguense (sic), no obstante su espíritu renovador y la pasmosa originalidad del ritmo de sus versos, no pudo nunca disimular la fuerte influencia europea. […] El modernismo de Rubén Darío resulta ser, pues, la expresión nueva de un poeta americano en ambiente francés.”

El texto del prólogo también incluye conceptos sobre la creación poética y hace una crítica a La deshumanización del arte de Ortega y Gasset.

Luego de lo tratado en el prólogo, uno espera encontrar un estilo vanguardista en lo que se refiere a la tipografía y uso del espacio de la página; sin embargo, aparte del contenido que sí se aleja de la poesía tradicional de esos años, el diseño y tipografía empleados conserva los rasgos tradicionales. El poemario está dividido en dos partes: Canción infinita y Poemas libres; en esos poemas predomina un “yo “poético” en primera persona y en los versos se encuentran vocablos como “radio”, “cinema”, “motores”, “hélices”, “velocidades”, etc., muy comunes en la poesía vanguardista. [i]

Una muestra de este poemario: [ii]

                        VIII

            Remolino de ensueños
            en el cinema rutilante
            de este día hecho pedazos.
            Están cansados mis sentidos
            y siento frío
            en la hoguera de mis nervios.

            Vaivén de fuerzas
            en la química del silencio.
            En este minuto de prueba
            están vacíos
            los caminos de viajeros.
            Como nunca, siento muy duras
            las palancas de la vida
            y pesa mucho
            mi larga hilera de cantos.

            Muñecas de mis brazos
            sostén de doble equipaje.
            Calla el concierto de mi voz
            al mágico balance
            de un puñado de motores.

            (De Canción infinita VIII)

 

Otro de los representantes de la vanguardia puneña que está presente en este libro es Gamaliel Churata (Arturo Peralta), líder del grupo Orkopata y director del Boletín Titikaka (B.T.) [iii]. Su poemario Interludio Brunildico fue publicado por El Comercio de Cuzco en 1931; incluye una presentación firmada por A.D.D., iniciales que corresponden –según Carlos Medinaceli[iv] a Alberto Delgado, director del diario El Comercio de esa ciudad; en el texto introductorio, el autor escribe: “[…] Ha desaparecido el poeta en sentido clásico. Ha desaparecido como intérprete transmutador de valores y solo vive como energía cósmica. La frase por é (sic) dicha es la que llega desde la soledad de la puna, por boca del viento, arrugada en el entrecejo del picacho, estrangulada por la garganta del abismo.

Así, por el despojo, por un renunciamiento heroico a todo lo cultural extraño, como hace Gamaliel Churata, se puede llegar a lo propio, a lo sustantivamente americano.”

Son doce poemas los que se incluyen en Interludio Brunildico; en ellos se refleja el sentir de Churata por la muerte de su esposa Brunilda y sus hijos Teófano y Quemencia. Cabe mencionar que la mayor parte de la obra poética de Gamaliel Churata fue publicada en diferentes revistas de esos años. A continuación uno de los poemas de Churata.

                        IV

             Los kirkis la extasían

            Para que perdiera la esperanza,
           tiraste tus ojos, viborilla…

            Corro, en el viento,
            por las vecindades de la cuesta,
            y allí tampoco están
           tus ojos, viborilla

            ¡Tus ojos se perdieron
           en los diamantes de los ríos!

Luis de Rodrigo está presente en La vanguardia puneña con el poemario PUNA, publicado en 1944. Una publicación un poco tardía si se considera la fecha de los otros poemarios seleccionados para esta edición; sin embargo, los poemas fueron escritos en años anteriores; por ejemplo, el poema Parto fue publicado en el B.T.  (septiembre de 1927, página 3).

PUNA inicia con un texto introductorio, sin firma, en el que se dice del trabajo del poeta: “[…] el desgarrador acento de su poesía con acre olor a choza y redondez de cántaro, cuyas patéticos y varoniles reclamos participan de la áspera rudeza de la piedra andina, el orgiástico colorido del paisaje puneño y la complejidad anímica del nuevo kolla.”

El libro consta de tres partes: “Poemas agrestes”, “Kaleidoscopio Titikaka” que es un poema en tres partes y “Aguafuertes andinos”. En muchos de los poemas está presente el estilo y tipografía de la poesía vanguardista.

En cada uno de los poemas, de Rodrigo se ha encargado de plasmar el paisaje y el sentir del Altiplano y el lector encuentra muchas palabras del aimara, por lo que es de ayuda el vocabulario que se incluye al final del libro.

                        ALALAU

            Alalau!
            gritaron los ponchos anoche
           en el ángulo más hambriento
            del poblacho.

            ¡Alalau!
            los yauris del frío en la carne
            y en los yertos hilos de lana
            y en el alma errante que pasa.

            ¡Alalau!
            Vientecillo
            traicionero
            de la pampa
            qué triste tu canto de noche,
            ¡sunka, sunkita. . . !

            ¡Alalau!
            Y no haber Santusa que espere,
            ni fuego siquiera en el trago
            ni medio de coca en los dientes. . .

            ¡Alalau!

(De Aguafuertes andinos en el libro Puna)

1926 fue el año de aparición de Ande, publicado por la Editorial Titicaca y considerado una de las mejores muestras de la fusión del vanguardismo y el indigenismo que se dio en la poesía peruana. Su autor fue Alejandro Peralta, hermano de Gamaliel Churata. La edición de Ande incluyó las reproducciones de ocho grabados en madera de Domingo Pantigoso. Los comentarios de diferentes poetas, escritores y críticos del Perú y Latinoamérica acapararon las páginas de los primeros doce números del B.T. Cito el comentario del poeta César Vallejo, enviado desde París y publicado en el segundo número de la revista puneña, en septiembre de 1926: “Querido y gran poeta: Le envío un entrañable abrazo por su magnífico libro ‘Ande’. Me doy cuenta de que se trata de un artista mayor, de vasta envergadura creadora. Su libro me ha emocionado de la emoción de mi tierra.  Mil gracias por este presente inapreciable. Siga U. por su vía. Puede estar seguro de que sus poemas quedarán. Son ellos de los versos que andan y viven. Lo demás está en los estantes y eso nos tiene sin cuidado. Suyo con toda admiración. César Vallejo. París.”

ilustracionpoemarioande

Ande incluye 22 poemas; no tiene introducción ni prólogo, en su lugar aparece una página con ocho citas de personajes como Pascal, Kant, Schelling, Valéry y otros. En cada una de las creaciones de Alejandro Peralta está presente el paisaje altiplánico y el sentir de los personajes que aparecen en cada poema. También aparecen ecos de protesta por la situación política y social del habitante puneño. Uno de los más estremecedores poemas es el indio antonio, en el que los dos primeros versos introducen al lector en el mundo del personaje: “Ha venido el indio Antonio / con el habla triturada i los ojos como candelas”. Acerca de este poema, Mauro Mamani escribe que “la tragedia de ser indio se expresa en el más alto grado de soledad y desgracia”.[v]

Un poema de Ande:

             o     r     t     o

            La soledad hiela mis venas
            El sol se enrosca como una serpiente
            en los geranios rosas
            i en el cristal quebrado
            de un trino incógnito
            mi alma se corta
            su última arteria de alegría

            O H   B E S O S

            O H   R E N A C E R   A L   M E D I O   D I A

           Cómo está de tan lejos
           todo lo que fué mio
           i que se fué sin rumbo

El Kollao es otro poemario de Alejandro Peralta incluido en La vanguardia puneña. Fue publicado en la ciudad de Lima en 1934 por la Cia. de Impresiones y Publicidad, E. B. y B. Sucesor. El poemario incluye un texto de presentación escrito por Enrique Bustamante y Ballivián.

A diferencia de Ande, su primer poemario, el epígrafe inicial pertenece a un fragmento del texto del “Martín Fierro”; luego siguen cuatro epígrafes que pertenecen a personajes peruanos: José Antonio Encinas, José Carlos Mariátegui, Uriel García y Atahuallpa Rodríguez. El Kollao contiene veintisiete poemas. A partir del poema “Orkopata” (el número veinte, en orden de aparición), los temas que abarcan tienen un tinte más personal y se nota en el uso de un “yo poético” en primera persona en varios de ellos; inclusive, los títulos de “Orkopata”, “Onfano” y “Brunilda” están ligados al poeta.

“El indio Pako” es considerado uno de los mejores poemas de El Kollao; sus versos estremecen al transmitir la terrible situación en la que se encuentra el personaje luego de haber sido apresado. Por el contenido del poema y el contexto se entiende que su apresamiento y tortura es por liderar una revuelta o algo similar; esto lo logra el autor por medio “del recurso de las crudas imágenes de trazo expresionista que sirven para la descripción del personaje” [vi]

Hay tres poemas que fueron publicados en el B.T.en los años 1927 y 1928. Al comparar las versiones en la revista puneña con las de El Kollao, existen algunas diferencias que se pueden entender por correcciones o variaciones hechas por Alejandro Peralta para la edición del libro en 1934. Estos poemas son:

“Onfano”. La primera variación es en el segundo verso.
B.T. Marzo 1928, p.1: “ONFANO /hostia de gamaliel mi anillo de lapislázuli /”
El Kollao p. 54: “ONFANO / alba de Gamaliel mi herramienta primaveral /”

La segunda variación se encuentra en el penúltimo verso.
B.T. “flauta de almíbar / yema de sol / Teófano trae en las manos un nido de albas”
El Kollao “flauta de almíbar / /TEOFANO TRAE EN LAS MANOS UN NIDO DE ALBAS”

“Dolora del Ande”. En la versión publicada en el B.T. Octubre 1927, p.3 aparece con la tipografía de estilo vanguardista, además se aprecia una variación en el orden de unos seis versos, casi a la mitad del poema. Adicionalmente, se encuentran estas variaciones entre las dos versiones.
B.T. octubre 1927, p. 3: al final del tercer verso dice “huaiños”
El Kollao p. 19: “waiñus”

B.T. octubre 1927, p. 3: “VESTALES DEL SOL LABRADOR”
El Kollao p. 19: “Vestales del sol labrador música de kantutas”

B.T. octubre 1927, p. 3: “MI LAMPA SE HA ROTO LOS BRAZOS”
El Kollao p. 19: “mi lampa está rota / por ti”

“Lecheras del Ande”.
B.T. febrero 1927, p. 1. Inicio: “El cielo limpia sus lozas de madrugada / CLARINES CENTINELAS / AL TRABAJO”
El Kollao p.24.
Inicio: “Cielo infantil rompe a volar el viento / clarines centinelas / al trabajo”

B.T. Verso seis: “La tierra está cruzada de motores humanos”
El Kollao Verso seis: “vibra la tierra en el arado”

B.T. Verso diez: “El sol se ha detenido a ordenar las labores”
El Kollao Verso diez: “el sol ordena las labores”

B.T. Parte final: “A lo largo del camino embanderado de rebozos / manzanares musicales / la Ernestina / la Lucía / la Felipa la Tomasa/ la Martacha / VIENEN DE ORDEÑAR EL ALBA
El Kollao Parte final: “A lo largo del camino embanderado de rebozos / las frescas jornaleras del bajío / dale / que dale / a la bullanga / VIENEN DE ORDENAR EL ALBA”
Se puede ver que las cinco mujeres mencionadas en B.T., que serían los manzanares musicales, son reemplazadas por “las frescas jornaleras del bajío…” Ya no se identifican con nombre, solo un grupo de mujeres.

Queda la incógnita del motivo de la variación en los versos. Lo cierto es que los dos poemarios de Alejandro Peralta han quedado como una buena muestra de la poesía vanguardista en el Perú.

Como muestra, un fragmento de uno de los poemas de El Kollao:

            o   r    k    o    p    a    t    a

            […]
            En la lengua de los cholitos del Centro Escolar
            somos los compañeros mayores que allá por 1907 a 1911
            vivimos intensas zonas de futuro i la más pura alegría proletaria
            i es que se llamaba José Antonio Encinas el Maestro

            Niños de la pampa han invadido las aulas piso de tierra
            i estudian comiéndose las uñas
            los viejos tienen fé en estos chicos
            fé de espaldas azotadas i bocas rotas en hambre

            Orkopata es la casita de cuatro piedras del peñascal i la pampa
            los llokallas los macjtas i las imillas tienen su propia casa
            su vecindad está en el río i en el lago
            i en las calles de dos metros
            el amanecer toma calor de sus paredes
            i el viento de la noche sólo aquí respira a sus anchas
            […]

En la nota editorial del primer número del B.T., agosto de 1926, anunciaron brevemente la próxima publicación del libro Falo de Emilio Armaza. En la editorial de setiembre de 1926 indicaron: “[…] nos place anunciar que en la actualidad se imprime, a cargo de los inteligentes tipógrafos señores Camacho Avila (sic), FALO libro de poemas izquierdistas del audaz portalira señor Emilio Armaza […]. Sin embargo, el mencionado poemario no fue publicado por la Editorial Titikaka. El libro, según se puede leer en la última página, fue impreso y publicado por la  Tipografía Comercial de don José G. Herrera en la ciudad de Puno, y fue “entre el lunes seis y jueves treinta de setiembre de mil novecientos veintiséis por los tipógrafos hermanos camacho ávila.”

En la portada, junto al título Falo se indica “SINTESIS DEL IMAGINADOR EMILIO ARMAZA”. Al final del epígrafe que está al inicio del poemario se lee: “[…] crujen en mi verbo los fervores revolucionarios de mi época y de mi raza.” Estas palabras llaman la atención debido a que en la lectura de los poemas no se destaca el aspecto revolucionario que se anuncia. Falo consta de cuatro títulos que se pueden considerar los títulos de cuatro poemas: “PANTEISMO”, “EL HIMNO DEL GRANUJA”, HEMBRA EN EL OLIMPO” y “KOLLI”. En cada uno de ellos se incluyen varios poemas que luego de su lectura se percibe que forman un solo poema, y que da origen a cada uno de los títulos. Hay momentos en que el “yo poético” aparece en primera persona en los poemas, y en cada uno de ellos está presente la tipografía vanguardista y el uso de los espacios de la hoja.

Aquí una muestra de la creación de Armaza.

             Naturaleza de primavera
             date a mi fuego

            fúndeme en tus entrañas

            seré alma del picacho y vibraré en el surco

            tu río de febrero y mi cuerpo se estremecen de vida

(Fragmento del primer poema de “PANTEISMO”, que inicia Falo)

Otro de los poetas elegidos para La vanguardia andina fue Emilio Vásquez. Su poemario Altipampa se publicó en 1933 y fue impreso en la Tipografía Fournier, empresa que imprimió gran parte del B.T. A diferencia de los otros poemarios, en la portada del libro de Vásquez se indica: “INDOAMERICA / ALTIPAMPA POEMAS MULTIFACICOS De Emilio Vásquez / PORTADA VERBAL De J. Uriel García / MADERAS I VIÑETAS De Joaquín Chávez, D. Pantigoso, Jesús Perea, Florentino Sosa, Mateo Jaika i un zinc. de E. Rodríguez Escobedo / PUNO-Surperú 1933”

En el texto introductorio, Uriel García escribió: “El arte nuevo puneño es pues, como los elementos vitales de sus panoramas, un arte de albor, que anuncia el futuro. Y esta es la validez más singular de sus poetas. A todo esto me saben estos poemas de ALTIPAMPA, poemas lacustres y pamperos, […] El lago y la Pampa son los escenarios de su emoción, bien que también no elude de cantar el sufrimiento del hombre en estos escenarios trágicos. […] ALTIPAMPA es un poemario del drama kollavino.”

Los veintisiete poemas que incluye el libro, remiten al lector al mundo del Kollao, con versos que contienen muchas palabras del idioma aimara y muestran escenas de la vida diaria y del sentir del habitante kollavino. Son poemas que se presentan como estampas del Altiplano, pero estampas que llevan consigo el sentir que el poeta quiere transmitir a cada lector. Considero que es uno de los poemarios más hermosos incluidos en La vanguardia andina y sus poemas conservan la tipografía vanguardista.

Acompañan a los poemas las reproducciones de los artistas plásticos que se mencionan en la portada. Son veinticuatro reproducciones de grabados con motivos del ande sur peruano.

ilustracionenpoemarioaltipampa

El poema “La canción de Brunilda” –páginas 41 y42 en ALTIPAMPA–  fue publicado en el B.T., número XXIX de abril de 1929. Ambos textos tienen mínimas variaciones. En el publicado en la revista puneña aparece con el siguiente epígrafe: “A Peralta, Camacho, Jaika, Kunurana, que supieron de SU espíritu; a Pacho, Aweranqa, Mamani, la muchedumbre, la legión de orkopatas que vivieron la bondad creadora de su alma…. Al serenamente maravilloso espíritu….” Es una mención a la memoria de quien fuera esposa de Gamaliel Churata, líder del grupo Orkopata y director del B.T. y a los más allegados a ella y al propio Gamaliel.

El libro finaliza con la sección –a modo de vocabulario– “Voces del folclor sur peruano”, de mucha utilidad para la lectura de cada uno de los poemas. A continuación, una muestra del poemario de Emilio Vásquez.

C H  A  C  A  R  E  R  I  T  A

            En la hoyada de tus manos juntas
            paces cantando el perfume de los surcos                

            Chacarerita cuotidiana
                        dulce carrizo de cinco silbidos

            Tejiendo con tus miradas el cielo i los campos
            con la fogata de tu alma de waiñu
            haces bailas a los corderitos de tus ananayes

            Tú nos das a los labios
            i al paladar de roquedos
          el sabor de las bondades campestres

            En tus ojos tienen su cabaña todos los paisajes

            Tus pupilas juegan con las auroras

            Danzan con los crepúsculos tus pestañas

                        ESQUILA AYMARA
                        chacarerita de las nuevas frutas de la vida

            La bandera de las nubes en marcha
            ante tus voces desflorantes del viento
                        enmudecen a tu paso

            I cuando las miras
                        las nubes
           se despejan de sus chullus soleados

Al final, y no por ser el menos importante, se encuentra el poeta Carlos Oquendo de Amat con 5 metros de poemas, publicado en 1927, por la Editorial Minerva. En la última página del libro se lee: “Este libro fue escrito durante los años 1923    1925. Su publicación terminó el 31 de diciembre  de 1927.” Por muchos, considerado un “libro objeto” por el diseño y la presentación: el libro se desdobla conforme se lee y la longitud alcanza los cinco metros. José Luis Ayala señala que para financiar la edición del poemario, el poeta emitió “Bonos de suscripción” [vii], lo que en la actualidad se consideraría como una pre-venta.

El poemario empieza con esta dedicatoria: “Estos poemas inseguros como mi primer hablar dedico a mi madre”. Luego de veintiún poemas –con un intermedio– entre el cuarto y quinto, cierra el libro un texto de tres líneas: “Biografía tengo 19 años y una mujer parecida a un canto”.

El diseño de cada uno de los poemas es vanguardista; la tipografía utilizada, la escritura horizontal, diagonal y vertical y la utilización del espacio de la página le proporcionan un presentación que muestra en qué medida estaban en contacto con las ediciones de poemarios vanguardistas editados en otras ciudades de Latinoamérica y Europa.

La mejor manera de apreciar 5 metros de poemas es verlo y leerlo en su versión facsimilar.

Los poemarios incluidos en La vanguardia andina no tuvieron la difusión que merecieron en su momento y,  además, la mayoría de ellos quedaron perdidos en el tiempo. Esta edición resulta muy valiosa al haber rescatado importantes libros de la poesía vanguardista de poetas puneños, que deben seguir difundiéndose por ser una parte importante en la poesía peruana.

lavanguardiapunenaLa vanguardia puneña. Emilio Armaza / Alberto Mostajo / Gamaliel Churata / Alejandro Peralta / Emilio Vásquez / Carlos Oquendo de Amat / Luis de Rodrigo. Universidad Nacional del Altiplano, Puno, número 24 de la colección Biblioteca Puneña, 2013.

 

 

 

Bibliografía recomendada para los interesados en el tema:

AYALA, José Luis. Carlos Oquendo de Amat. Cien metros de biografía, crítica y poesía de un poeta vanguardista itinerante. De la subversión semántica a la utopía social. Lima: Editorial Horizonte, 1998.

_____. «Carlos Oquendo de Amat entre la vanguardia y la reconstrucción de la palabra» y «Alberto Mostajo: Delirio y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico». En El intolerable fuego de la palabra. Puno: Universidad Nacional del Altiplano, 2013, pp. 125-150 y 157-187.

Boletín Titikaka. Edición facsimilar. Lima: Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Mauro Mamani Macedo y Lluvia Editores, 2016.

CHUECA, Luis Fernando (Ed.). Poesía vanguardista peruana I – II. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2009.

LAUER, Mirko. Antología de la poesía vanguardista peruana. Lima: Ediciones El Virrey / hueso húmero ediciones, 2001.

_____. Vanguardistas Una miscelánea en torno de los años 20 peruanos. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2012.

MAMANI MACEDO, Mauro. Poéticas andinas. Pájaro de Fuego Ediciones, Lima / Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima / GUARAGUAO, Barcelona / 2009.

_____. Quechumara. Proyecto estético-ideológico de Gamaliel Churata. Lima: Universidad de Ciencias y Humanidades, 2012.

_____. Ahayu-Watan Suma poética de Gamaliel Churata. Lima: Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos / Grupo Pakarina SAC, 2013.

ORTIZ CANSECO, Marta (Ed.). poesía peruana 1921-1931 vanguardia + indigenismo + tradición. Iberoamericana, Madrid / Vervuert, Frankfurt am Main / Librería Sur, Lima, 2013.

PANTIGOSO, Manuel. El ultraorbicismo en el pensamiento de Gamaliel Churata. Lima: Universidad Ricardo Palma, 1999.

PERALTA, Alejandro. Ande. El Kollao. Presentación de Luis Fernando Chueca, Xilografías de Domingo Pantigoso. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006.

TAURO, Alberto. El indigenismo a través de la poesía de Alejandro Peralta. Lima: Compañía de Impresiones y Publicidad, 1935.

VICH, Cynthia. Indigenismo de vanguardia en el Perú: un estudio sobre el Boletín Titikaka. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2000.

VIDELA DE RIVERO, Gloria. Direcciones del vanguardismo hispanoamericano. Estudios sobre poesía de vanguardia: 1920-1930. Documentos. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, 2011.

 

NOTAS:

[i] Sobre este punto, se puede consultar: LAUER Mirko. Musa Mecánica. Máquinas y poesía en la vanguardia peruana. Lima: I.E.P. Lima, 2003.

[ii] En las muestras de los poemas se respeta la ortografía que aparece en la edición facsimilar.

[iii] Todas citas del Boletín Titikaka, han sido tomadas de la edición facsimilar preparada por el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, Mauro Mamani Macedo y Lluvia Editores, 2016.

[iv] MEDINACELI, Carlos. «Gamaliel Churata, bíblico y vernacular» en GONZALES FERNÁDEZ, Guissela, El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata. Lima: Fondo Editorial del Pedagógico de San Marcos, 2009, pp. 403-407.

[v] MAMANI MACEDO, Mauro. Poéticas andinas. Pájaro de Fuego Ediciones, Lima / Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima / GUARAGUAO, Barcelona / 2009, p.33.

[vi] CHUECA, Luis Fernando. «Presentación». En Alejandro Peralta. Ande. El Kollao. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006, p.19.

[vii] AYALA, José Luis. Carlos Oquendo de Amat. Cien metros de biografía, crítica y poesía de un poeta vanguardista itinerante. De la subversión semántica a la utopía social. Lima: Editorial horizonte, 1998, pp.155-156.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Diciembre, 2016

Nota: Este texto se publicó, como colaboración, el 5.11.2106 en el blog de la Librería Sur.

“El grabado peruano actual (más allá de Lima)”

“El grabado peruano actual (más allá de Lima)”

En una visita al centro histórico de Lima, tuve una grata sorpresa al ingresar a la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro. En ella se viene realizando, hasta el 27 de noviembre, la exposición El grabado peruano actual (más allá de Lima), un título que refleja el corazón de la muestra, en la que se ha incluido artistas de esta disciplina de las artes plásticas provenientes de los departamentos de Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Loreto, Puno y Tacna.

La muestra reunida en la amplia sala de exposiciones, permite al visitante apreciar los diferentes temas y estilos que han utilizado los grabadores, en los que está presente el paisaje, el sentir del artista y su medio ambiente. Costa, Sierra y Selva están presentes en la exposición.

En la variedad de los grabados exhibidos, se pueden ver estilos que mezclan lo surrealista, lo onírico, lo imaginario con lo tradicional. También se pueden apreciar trabajos que mantienen formas tradicionales, sobre todo en los provenientes de algunos artistas de Cusco, Arequipa, Puno y Cajamarca.

Esta exposición se celebra en el marco de la 5ª Bienal Internacional de Grabado, organizada por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano y la curaduría está a cargo de Manuel Munive Maco.

La galería está ubicada en el Pasaje Santa Rosa 114, Cercado de Lima.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Noviembre, 2016

Blanca Varela. Poesía reunida 1949-2000

Blanca Varela. Poesía reunida 1949-2000

Cuando abro un libro de poemas, en vez de encontrar un prólogo, una introducción o cualquier otro texto, me gusta hallar desde el inicio la creación del poeta; es como si uno de sus poemas me diera la bienvenida al libro. Eso experimenté con Poesía reunida 1949-2000 de Blanca Varela; una interesante e importante edición hecha por la Librería Anticuaria Sur y Casa de Cuervos. La aparición del libro coincidió con el Congreso en Homenaje a Blanca Varela, organizado por la Casa de la Literatura Peruana.

Al iniciar Poesía reunida…, el lector es recibido por el poema Puerto Supe, uno de los más comentados y estudiados de la poeta peruana. Aquí un fragmento:

Está mi infancia en esta costa,
bajo el cielo tan alto,
cielo como ninguno, cielo, sombra veloz,
nubes de espanto, oscuro torbellino de alas,
azules casa en el horizonte.

Junto a la gran morad sin ventanas,
junto a las vacas ciegas,
junto al turbio licor y al pájaro carnívoro.

¡Oh, mar de todos los días,
mar montaña,
boca lluviosa de la costa fría!

Allí destruyo con brillantes piedras
la casa de mis padres,
allí destruyo la jaula de las aves pequeñas,
destapo las botellas y un humo negro escapa
y tiñe tiernamente el aire y sus jardines.

[…]

Este poema también es el inicio de Ese puerto existe [1949-1959], su primer poemario, publicado en 1959 con un prólogo de Octavio Paz.

Poesía reunida incluye, además, los siguientes poemarios: Luz de día [1960-1963], Valses y otras falsas confesiones [1964-1971], Canto villano [1972-1978], Ejercicios materiales [1978-1993], El libro de barro [1993-1994], Concierto animal [1999] y El falso teclado [2000]. Cierran el libro dos textos sobre la obra de Blanca Varela a cargo de Ana María Gazzolo y Giovanna Pollarolo.

Es una gran oportunidad para leer la poesía de Blanca Varela.

Blanca Varela. Poesía reunida 1949-2000. Casa de Cuervos, S.A.C. y SUR Librería anticuaria, Lima, 2016.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Octubre, 2016