La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez

La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez

En la última FIL de Lima, encontré la nueva edición de La novela en América Latina: Diálogo entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez; ese recordado evento se efectuó en setiembre de 1967 en la Universidad Nacional de Ingeniería.

Esta cuarta edición incluye los prólogos a las ediciones previas:  el de 1968 a cargo de José Miguel Oviedo; el de mayo de 1991, llevó por título La novela en América Latina y fue escrito por José Antonio Bravo; Crónica preliminar, escrita por Abelardo Oquendo, es el prólogo que corresponde a la tercera edición, publicada en setiembre del 2003. El prólogo para esta cuarta edición, titulado Poéticas en duelo. García Márquez y Vargas Llosa conversan sobre narrativa latinoamericana, escrito por Américo Mudarra Montoya es el más extenso de todos.

En el prólogo de la última edición, su autor hace referencia a los de las ediciones anteriores y, además, menciona algunos pasajes de la conversación entre los dos escritores que son explicados.  Por ejemplo, hace mención de las ideas irreconciliables de ambos escritores (p.28), acerca de la creación, la novela  latinoamericana, lo real y lo fantástico,  las cuales se pueden apreciar durante el diálogo.

También resulta interesante lo que plantea Mudarra acerca de una de las producciones de Vargas Llosa: En 1971, Mario Vargas Llosa publicó su notable ensayo Gabriel García Márquez: historia de un deicidio. Es probable que el encuentro que sostuvo en la Universidad Nacional de Ingeniería con el célebre escritor colombiano haya definido las líneas generales de sus ideas, incluso, no sería descabellado pensar que las preguntas que formuló Vargas Llosa tenían cómo finalidad corroborar las, todavía en elaboración, hipótesis de trabajo. (p.29) Al leer el mencionado ensayo, resulta lógico pensar que el escritor peruano haya tenido eso en mente para poder aprovechar al máximo el encuentro con el escritor colombiano y, haber podido escribir un extraordinario libro.

Desde el inicio de la lectura del diálogo, se asiste a una clase maestra en la que Gabriel García Márquez nos habla y nos enseña acerca de la creación literaria, lo que piensa de ese proceso que utilizó para escribir y crear obras como La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba o Los funerales de la Mamá Grande, producciones que precedieron a Cien años de soledad, la novela que le dio fama a nivel internacional y, acerca de todo aquello que rodeó el proceso de creación de Cien años de soledad. Entre otras cosas, García Márquez dijo: La hojarasca fue el primer libro que yo publiqué cuando vi que no podía escribir Cien años de soledad. Y ahora me doy cuenta que el verdadero antecedente de Cien años de soledad es La hojarasca […] (p.81)

También se refiere de manera clara y didáctica a todo lo fantástico que aparece en esa obra, a aquello que se conoce como lo real maravilloso, que García Márquez ha sabido desarrollar con verdadera maestría. Acerca de ello, dijo: Esto que parece fantástico está extraído de la más miserable realidad cotidiana. (p.59)

Mediante las respuestas que da “Gabo” a las preguntas que le hace Vargas Llosa, podemos también conocer su opinión acerca de la novela latinoamericana, la influencia de Faulkner y sus convicciones como escritor. En sus palabras se percibe pasión por lo que hace. Leer esas líneas es como escucharlo.

Cuando habla acerca del oficio de escribir, fue muy claro al decir: […] Por eso, la gran dificultad es, primero, aprender a escribir. Esa es la parte que yo creo que es misteriosa, es la parte innata, lo que hace que una persona sea escritor o estenógrafo. Se aprende leyendo, trabajando, sobre todo sabiendo una cosa: que escribir es una vocación excluyente, que todo lo demás es secundario; que lo único que uno quiere es escribir. (p.62)

Ese diálogo se dio luego del lanzamiento de Cien años de soledad de García Márquez y del premio Rómulo Gallegos a Vargas Llosa por su novela La casa verde. Años más tarde, recibirían el Premio Nobel de Literatura en los años 1982 y 2010, respectivamente.

Es, sin duda, un libro que guarda una conversación en la que lo más importante se encuentra en las palabras del escritor colombiano, lo que convierte a este texto en una buena fuente de información sobre todo, si se quieren conocer detalles de la obra y del oficio de escritor por boca de uno de los grandes de la literatura.

 

Bibliografía:

La novela en América Latina. Diálogo entre M. Vargas Llosa y G. García Márquez, Mario Vargas Llosa / Gabriel García Márquez, Ediciones Copé / Petróleos del Perú, Lima, 2013.

Carlos Tupiño Bedoya

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Crónica de una muerte anunciada – Gabriel García Márquez

Crónica de una muerte anunciada – Gabriel García Márquez

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Son las primeras palabras que dan inicio a la obra del Premio Nobel de Literatura 1982. Se trata de una historia real, acerca de la cual García Márquez efectuó una labor de investigación y la pasó al papel en forma de crónica periodística. Empieza por el desenlace, anunciando que el Santiago Nasar sería asesinado.

A través de la historia, aparte de disfrutar del estilo del escritor colombiano, podemos ser testigos de los hechos que logra recuperar por medio, no sólo de investigaciones sino, también, de conversaciones con los protagonistas, muchos años después de lo sucedido.

La historia nos cuenta el asesinato de Santiago Nasar por medio de los hermanos Pedro y Pablo Vicario. El motivo fue que la hermana de ellos, Ángela Vicario, fue devuelta en su misma noche de bodas por su esposo Bayardo San Román; el motivo: descubrió que no llegaba virgen al matrimonio. Luego de la paliza que le propina la madre señaló como culpable a Santiago Nasar.

Nunca se pudo probar tal acusación; el comportamiento de Santiago nunca demostró que él hubiera sido con quien Ángela perdiera su virginidad.

Esa confesión causó que los hermanos decidieran matar a Santiago con el fin de limpiar la honra de la familia. Criaban y mataban cerdos, fue por eso que fueron a matar a Santiago utilizando los cuchillos con que mataban a los cerdos.

Todo eso ocurre aun cuando el pueblo seguía celebrando la fiesta de la boda, la cual fue todo un acontecimiento. La víctima y sus asesinos formaban parte del mismo grupo de jóvenes y todos se resistían a creer que Santiago fuera el culpable. El narrador menciona: Yo estuve con él todo el tiempo, en la iglesia y en la fiesta, junto con Cristo Bedoya y mi hermano Luis Enrique, y ninguno de nosotros vislumbró el menor cambio en su modo de ser. He tenido que repetir esto muchas veces, pues los cuatro habíamos crecido juntos en la escuela y luego en la misma pandilla de vacaciones, y nadie podía creer que tuviéramos un secreto sin compartir, y menos un secreto tan grande.

Una de las cosas que no se llegan a explicar es la manera en que los hermanos Nazario estuvieron contando que iban a matar a Santiago Nasar; hubo mucha gente que lo supo y, sin embargo, nadie lo impidió.  Sin embargo, la realidad parecía ser que los hermanos Vicario no hicieron nada de lo que convenía para matar a Santiago Nasar de inmediato y sin espectáculo público, sino que hicieron mucho más de lo que era imaginable para que alguien les impidiera matarlo, y no lo consiguieron. El narrador nos refiérelo siguiente en relación a una de las testigos: Tenía la certidumbre de que los hermanos Vicario no estaban tan ansiosos por cumplir la sentencia como por encontrar a alguien que les hiciera el favor de impedírselo. Más adelante el narrador añade: …y éramos muy pocos quiénes no sabíamos que los gemelos Vicario estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo, y se conocía además el motivo con sus pormenores completos.

A parte de esto, la historia nos muestra todas esas casualidades que la vida le puso por delante a Santiago para que llegara el momento en que se encontrara frente a sus asesinos; como si la vida hubiera querido que ese destino trazado para Santiago no pueda desviarse. También podemos ver la actitud del pueblo que conocía la noticia y lo que algunos hicieron y lo que otros no hicieron, así como percibir el olvido en el que vivía el pueblo, el cual se confirma en la actitud del obispo al acercarse a un pueblo en que sus habitantes, incluido el padre de la iglesia, esperaban por él. Todos esos detalles los podemos leer en las magníficas páginas escritas por Gabriel García Márquez.

 

Bibliografía:

Crónica de una muerte anunciada. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2003.