El doctor Zhivago y el contexto de una novela

El doctor Zhivago y el contexto de una novela

Hace unos días terminé de leer El doctor Zhivago de Boris Pasternak (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016). Desde el inicio, los sucesos mencionados en la novela y que forman el contexto en el que se desarrolla la historia, traían a mi memoria las diferentes escenas de la Revolución rusa. Debido a la conmemoración del centenario de ese acontecimiento, tuve la oportunidad de leer a diferentes autores sobre el tema de la revolución, los artistas e intelectuales rusos en esos años, así como todo lo que ocasionó ese evento.

En las siguientes líneas no comentaré la novela de Pasternak sino, me referiré a la importancia de conocer el contexto en el que se desarrollan obras como El doctor Zhivago, en medio de eventos reales que conmocionaron al mundo, como lo fueron la revolución y todo lo que trajo consigo: guerra civil, persecuciones, asesinatos, hambruna, miseria y abusos que envolvieron a la sociedad rusa, así como las dos guerras mundiales.

Uno de los primeros acontecimientos que aparece en la novela, solo en una breve mención, es la guerra entre Rusia y Japón. Resulta interesante conocer que la derrota que sufrió el imperio zarista por parte de Japón tuvo serias consecuencias además del descontento general que afectó a la élite del zar, al ejército y a la población. Era la primera vez que un pequeño país de Asia derrotaba a un imperio como el ruso. El historiador E. H. Carr define ese momento como las «frustraciones y humillaciones de la guerra ruso-japonesa.» (The Russian Revolution. From Lenin to Stalin, The Free Press, New York, 1979). El conocimiento de hechos como el mencionado enriquece la percepción del lector hacia una situación que repercute en la sociedad de la que forman parte los personajes de la novela en su inicio, lo cual no es explicado en la narración ni en los diálogos ente los personajes.

Otro suceso mencionado es la revolución de 1905. En ms lecturas pude conocer que dicha revuelta fue duramente reprimida por la Guardia Imperial del zar, ocasionando miles de muertos en San Petersburgo, en lo que se conoció como el «domingo sangriento». La lectura de ese pasaje de la novela, ignorando lo que significó esa masacre a ojos de la población, impedirá que el lector aprecie lo que ese contexto significó para los personajes y el desarrollo de la novela.

En la novela aparecen solo algunos datos de lo que sucede en el ambiente que envuelve a todos los personajes, por ejemplo, menciones a actividades y protestas en febrero de 1917, la inquietud, agitación y movilizaciones en los días de octubre de 1917 en que estalló la revolución; sin embargo, una lectura de los acontecimientos históricos permite conocer la intensidad de una trama que afecta de manera radical la vida de los personajes y el desarrollo de la trama de la novela.

La mención de los bandos integrados por los blancos y los rojos, los partisanos, las persecuciones, fusilamientos, el despojo de las propiedades, el hacinamiento, la miseria y la hambruna, el estallido de la guerra civil que aparecen en la novela, forman parte de la historia real y se pueden encontrar en los diferentes libros sobre la Revolución rusa.

En El doctor Zhivago una de las escenas extensas y terribles es la que narra y describe el viaje en tren del protagonista y su familia. El hacinamiento, el hambre, el maltrato están presentes no solo en los vagones sino en los andenes ferroviarios de los pueblos –en los que muchas veces se detienen los trenes durante sus extensos viajes entre las ciudades hacia las que huyen en busca de refugio en medio de la guerra y la revolución– en los que la especulación de alimentos abunda en medio de una escasez general. La poeta Marina Tsvietáieva (Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, 2015, pp. 58-59) escribió: « […] No son vagones – son montones. Y al encuentro de estos montones-vagones – vociferantes, indignantes, implorantes y profirientes – los montones de los andenes.» Luego hace esta descripción:

«Me doy cuenta de que estoy en el tren y en marcha. (¿Estamos todos? Imposible mirar atrás). Comprensión progresiva: estoy de pie, una pierna está. La otra “evidentemente” también está, pero dónde –no sé. Ya la encontraré. […]
Estoy de pie, levemente balanceada por una apretada y conjunta respiración humana: adelante y atrás, como una ola. Adherida con el pecho, el costado, el hombro, la rodilla, respiro a ritmo. Y de esta máxima fusión corporal –la sensación absoluta de pérdida del cuerpo. Yo –soy eso que se mueve. El cuerpo, petrificado –eso es. El vagón: una petrificación forzosa.»

Al conocer esos terribles y deplorables sucesos, ya con Stalin en el poder, no deja de sorprender cómo es que Pasternak pudo haber escrito esta novela que narra con crudeza lo que ocasionó la revolución en sus diferentes etapas. Michael Ignatieff da cuenta de dos visitas que Isaiah Berlin hizo al escritor ruso, con un lapso de una década entre ellas (Isaiah Berlin. Su vida, Debate, Barcelona, 2018, pp. 199, 313). Con relación a la primera visita, dijo:

«Aquella tarde en Peredelkino, Berlin fue el primer extranjero en saber que Pasternak tenía un nuevo proyecto: una novela sobre su propia generación y su destino en la revolución y la guerra. Unos pocos de los primeros capítulos estaban ya terminados, y le confió a Isaiah el cometido de llevárselos a sus hermanas a Oxford. Esta obra se llamaba entonces “Muchachos y muchachas, la historia de un Fausto ruso: sacada de los papeles inéditos de la familia Zhivago”. Isaiah se metió los capítulos bajo el brazo y, al volver a Inglaterra, los entregó sin haberlos leído.» (p. 199)

Sobre la segunda visita, realizada en 1956 en la ciudad de Moscú, relató:
«Allí, el escritor le dijo que ya había enviado el manuscrito de El doctor Zhivago a su editor italiano y estaba resuelto a que se publicara. Berlin rogó a Pasternak que considerara las consecuencias de esto para él y su familia. […] Pasternak se enfureció e Isaiah comprendió que era inútil insistir. De vuelta en su habitación de la Embajada británica de Moscú, Berlin leyó el manuscrito –uno de los primeros occidentales en hacerlo– y de inmediato concluyó que era una obra maestra.» (p. 313)

Otro tema interesante en la novela son las variaciones en los nombres de los personajes y la manera en que los llaman. Muchas de esas variaciones, típicas en la cultura rusa, también se hallan presentes en los diferentes libros sobre la Revolución rusa. Cito ejemplos con los nombres de algunos personajes: El nombre del doctor Zhivago es Yuri Andréyevich Zhivago y era llamado Yura o Yurochka; su esposa Antonina Aleksándrovna Gromeko era llamada Tonia o Tóniechka; el nombre completo de la mujer de la que se enamoró Zhivago es Larisa Fiódorovna Guichard y la llaman Lara o Lárochka; su esposo Pável Pávlovich Antípov, también era conocido como Pasha, Pavlushka, Patulia o Páshenka y cuando se enroló en las fuerzas revolucionarias, cambio su nombre por Strélnikov, algo característico en muchas de las figuras de la revolución, como en los casos de Lenin, Trostky y Stalin..

Conocer el contexto de una novela, que sin llegar a ser una novela histórica, se desarrolle en medio de acontecimientos que formaron parte de la historia, ayudará a entender mejor lo que viven los personajes y lo que significó en su tiempo y su sociedad.

A continuación, cito algunos títulos que recomiendo:

Diarios de la Revolución de 1917. Marina Tsvietáieva, Acantilado, Barcelona, 2015.

El equipo de Stalin. Sheila Fitzpatrick, Crítica, Barcelona, 2016.

El tren de Lenin. Catherine Merridale, Crítica, Barcelona, 2017.

El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos. Tzvetan Todorov, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017.

Historia de la Revolución Rusa. León Trotsky, Sinco Editores, Lima, 2017.

La palabra arrestada. Vitali Shentalinski, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2018.

La Revolución Rusa. Richard Pipes, Debate, Barcelona, 2016.

The Russian Revolution. From Lenin to Stalin. E. H. Carr, The Free Press, New York, 1979.

 

Carlos Tupiño Bedoya
Noviembre, 2018

 

Nota: El presente artículo fue publicado como colaboración, en el blog de la Librería Sur.

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