El laboratorio de la vanguardia literaria en el Perú – Yazmín López Lenci

El laboratorio de la vanguardia literaria en el Perú – Yazmín López Lenci

En mis investigaciones sobre el campo de las publicaciones vanguardistas, he encontrado importantes trabajos; uno de ellos es El laboratorio de la vanguardia literaria en el Perú de Yazmín López Lenci. Desde su publicación en 1999, mantiene su vigencia como una sustancial fuente de consulta para la investigación y estudio de las revistas de vanguardia que aparecieron en el Perú durante la segunda década del siglo XX.

Antonio Melis, en el «Prólogo», escribió: «El análisis del papel jugado por las revistas y periódicos de las provincias es un momento central de esta investigación.» Resaltan las revistas publicadas en ciudades del Sur del Perú; entre ellas: Kosko y Kuntur de Cusco; La Tea y el Boletín Titikaka de Puno y Chirapu de Arequipa, que pueden considerarse como lugares de importancia en el desarrollo del vanguardismo e indigenismo.

Más adelante, Melis añade: «El concepto-clave de este trabajo es el proceso de resemantización que la vanguardia conoce en tierra peruana. […]», Ese concepto tratado por la autora permite apreciar que la vanguardia peruana no fue un calco de la europea; en su desarrollo fue adquiriendo características del contexto cultural y político de esa década. Un claro ejemplo es el libro Ande de Alejandro Peralta, publicado en Puno en 1926. Los poemas tienen la tipografía y distribución en la página que caracterizó a la poesía vanguardista de esos años; sin embargo, lo que plasma el poeta en cada uno de sus poemas, está impregnado de su sentir en medio del paisaje del Altiplano, del lago Titikaka, de los campesinos; es decir, de su contexto. Se encontraron el vanguardismo con el indigenismo y apareció lo que Cynthia Vich llama «indigenismo vanguardista» (Indigenismo de vanguardia en el Perú. Un estudio sobre el Boletín Titikaka, Lima, 2000)

Desde el inicio del siglo XX, empezaron a mostrarse algunos cambios sociales en el ámbito social y cultural. Los años conocidos como el Oncenio de Augusto B. Leguía sirvieron de marco al apogeo de la vanguardia. Sobre ese importante periodo la autora escribió: «La expansión cultural y educativa del período comprendido entre los años 1900 y 1930, que va de la mano del incremento de las capas medias, puede leerse en la apertura de librerías y de nuevas editoriales, en el incremento de la población universitaria, en la creación de escuelas superiores, pero sobre todo en la actividad efervescente  de periódicos y revistas entre 1919 y 1928.»

López Lenci considera a González Prada como una importante influencia en los intelectuales que forjaron esas publicaciones: «Apoyarse en la voz rectora de González Prada significó para la nueva generación encontrar una voz legitimadora de sus empresas periodísticas. Una buena cantidad de revistas se abren en sus primeros números con la inclusión de artículos, ensayos o poemas del reivindicado maestro. […]»

El libro tiene tres capítulos. El primero rescata lo ocurrido con la prensa en las dos primeras décadas del siglo XX «pero sobre todo en la actividad efervescente de periódicos y revistas entre 1919 y 1928». Lima, la capital, era el centro de las actividades; sin embargo, como una oposición al centralismo, hubo un auge del periodismo en las provincias, especialmente en Cusco, Puno y Arequipa.

También compara el periodismo que se desarrolló en diferentes diarios que fueron publicados en los mismos años de las revistas vanguardistas, como fue el caso de El Tiempo, La Prensa, Nuestra Época y también entre las mismas revistas, lo que permite apreciar el tipo de discurso en cada una de las publicaciones.

En el segundo capítulo, la autora elige 36 manifiestos y realiza una definición de lo que considera un manifiesto dentro del campo de las revistas literarias vanguardistas. También presenta y analiza algunas muestras de lo que definieron como vanguardismo algunos manifiestos aparecidos en revistas como Chirapu de Arequipa, Boletín Titikaka de Puno, Amauta de Lima, y otras.

En este capítulo dedica unas páginas al análisis del Simplismo, un vanguardismo que estuvo a cargo de un único miembro: el poeta Alberto Hidalgo, y al Surrealismo y su influencia en el Perú.

En el tercer capítulo se ocupa de la vanguardia andinista. En ese campo son muchas las opiniones que se han vertido sobre el indigenismo, un movimiento en el que los grupos intelectuales de los Andes, especialmente del Sur del país, tuvieron un rol importante. Yazmín López considera «que los intelectuales andinos no inauguran el discurso sobre el indio sino que lo reactualizan y movilizan, de acuerdo con las variantes propias de su inserción dentro del campo intelectual nacional.» El análisis que realiza de los textos y manifiestos que fueron publicados en diferentes revistas de esos años del vanguardismo, permite tener un panorama general sobre el movimiento indigenista a través del vehículo que constituyeron las revistas literarias de vanguardia.

Se trata de una significativa contribución al estudio de la vanguardia peruana.

El laboratorio de la vanguardia literaria peruana.
Yazmín López Lenci.
Editorial Horizonte, Lima, 1999.
180 páginas.
Las citas han sido tomadas del mencionado libro.

 

Carlos E, Tupiño
Mayo, 2017

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