Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930) – Nélida Salvador

Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930) – Nélida Salvador

Hace poco recibí un ejemplar de la primera edición (1962) de Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930) de Nélida Salvador. Su portada refleja el paso de los años y llamó mi atención que el libro nunca había sido abierto; las páginas permanecían unidas por los bordes. Después de más de cincuenta años de ser editado, fui el primer lector que recorrió esas páginas.

En varias bibliografías encontré referencias a Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930); por su contenido se ha convertido en una importante fuente de consulta para todos los interesados y, en especial, para los investigadores del tema de las revistas de vanguardia en los años 20.

La ciudad de Buenos Aires fue uno de los centros principales del desarrollo del vanguardismo en América Latina. Esa importancia se refleja en el trabajo de Nélida Salvador que recorre una década caracterizada por la efervescencia de los movimientos vanguardistas en sus distintas manifestaciones.

En esa década se publicaron importantes revistas literarias de vanguardia en Latinoamérica; por ejemplo: Amauta y Boletín Titikaka en las ciudades peruanas de Lima y Puno respectivamente; en México aparecieron Irradiador, Ulises y Contemporáneos; Claridad en Chile y Repertorio Americano en San José de Costa Rica, una de las revistas de más duración.

En el caso de Argentina se pueden mencionar a Prisma, Proa, Inicial, Claridad y el periódico Martín Fierro, considerado dentro de estas producciones vanguardistas; el trabajo de Nélida Salador analiza las publicaciones mencionadas y brinda los nombres de los directores, redactores, y colaboradores que aparecieron en las páginas de las revistas. También nos muestra los nombres de los poetas que estuvieron presentes en esas publicaciones, lo que nos permite apreciar el panorama de la poesía dentro del vanguardismo de esos años en Argentina.

Sabemos que la poesía tuvo un lugar de importancia en el movimiento vanguardista y, desde el inicio del libro, Nélida Salvador hace referencia a la poesía vanguardista como uno de los agentes encargados de la difusión de ese movimiento. El capítulo I del libro lleva por título Del modernismo al postmodernismo y empieza con el tema La poesía argentina a principios de siglo; como en otras ciudades, esta se manifestó abiertamente contra el modernismo y, también, como lo menciona la autora, contra las posteriores derivaciones del modernismo: postmodernismo y ultramodernismo.

Conforme empieza a disminuir en intensidad el “rubenismo” empiezan a surgir importantes nombres en la poesía, entre los que destaca Leopoldo Lugones a quien Salvador considera como “el verdadero nexo entre el modernismo y las escuelas de vanguardia que aparecerán diez años más tarde”. (p.12). Esa generación de poetas al inicio de la década de 1910 incluyó, entre otros a Arturo Capdevila, Rafael A. Arrieta, Baldomero Fernández Moreno, Alfonsina Storni, Enrique Branch y Evaristo Carriego, autor de Misas herejes (1908), cuya importancia fue resaltada por Nélida Salvador: “Esta obra incorpora a la lírica argentina el tema, inédito hasta entonces, del barrio porteño con sus motivos pintorescos y con los problemas de sus humildes moradores cantados por primera vez en un tono de sentida ternura que desconcierta y conmueve”. (pp. 17-18)

El capítulo II Las corrientes de vanguardia inicia con el tema de los Movimientos europeos de postguerra. Aquí encontramos el futurismo en Italia, el dadaísmo en Suiza, el superrealismo, cubismo, creacionismo, nunismo, paroxismo, neodadaísmo, el futurismo ruso y el ultraísmo; se trata de ismos que tienen “ese ideal común de insurrección contra las fórmulas envejecidas y vacías”. (p. 29) En este capítulo, la autora le dedica unas páginas al tema del ultraísmo en España, en el que resalta la importancia que tuvieron las revistas en la difusión de ese movimiento vanguardista en ciudades españolas. Entre las publicaciones que menciona figuran: Grecia (1919-1920), Cervantes (1919-1920), Ultra (1021-1922), Tableros (1920) y Reflector (1920).

Luego de ese recorrido por las vanguardias, Nélida Salvador ofrece el análisis de las revistas argentinas de vanguardia. Lo inicia con Prisma “la primera publicación vanguardista de nuestro ambiente” (p. 35) y la primera etapa de Proa de la que solo aparecieron tres números; esta publicación tuvo como eje el ultraísmo de Jorge Luis Borges.

El capítulo III La nueva generación empieza con Las orientaciones literarias después de 1920. Encontramos el análisis a Inicial, que apareció en el mes de octubre de 1923. Acerca de esa publicación, Salvador escribió: “[…] sobrepasa los límites poéticos de los ultraístas para abarcar las más variadas manifestaciones del pensamiento contemporáneo”. (p. 49) También nos ofrece fragmentos del texto de la editorial del primer número que nos permiten apreciar el enfoque de la revista. La poesía estuvo presente y la autora cita los nombres del “nutrido plantel de poetas innovadores que la integran” y resalta las características de esa temprana e importante publicación.

Revista Inicial - Portada

Imagen tomada de la página 15.

En el capítulo IV encontramos el análisis del periódico Martín Fierro, fundado por Evar Méndez. La poesía también estuvo presente en Martín Fierro; Salvador escribió: “[…] completados ya sus quince números, el periódico cuenta con la participación de casi todo el grupo de poetas ultraístas, que alternan sus publicaciones entre Martín Fierro, Inicial y Proa.” (p. 66). También resaltó la importancia que tuvo el periódico: […] hacia fines de 1925 y comienzos del año siguiente, Martín Fierro concita en sus números densos y robustos las expresiones más destacadas de la vida literaria y artística de ese momento.” (p.71). Resultan interesantes los aportes de Nélida Salvador con relación a una de las más importantes publicaciones de vanguardia.

La segunda época de Proa ocupa el capítulo V. Esta revista fue fundada por Jorge Luis Borges, Brandán Caraffa, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz reapareció en agosto de 1924. Fue una revista más literaria. La poesía estuvo difundida en las páginas de Proa; están presentes los trabajos de los poetas franceses contemporáneos, “especialmente el grupo de la librería de Adrienne Monier: Jules Romains, Valéry Larbaud, León [sic] Paul Fargue, Jules Supervielle, Saint Leger-Leger, Philippe Soupault, etcétera.” (p. 77). También figuran los “poetas más destacados” que publicaron en la revista, por ejemplo: figuran Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Evar Méndez, Nora Lange y muchos más; entre los colaboradores extranjeros encontramos a Marinetti, James Joyce, Guillermo de Torre, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Ramón Gómez de la Serna y otros. A pesar de la calidad de los contenidos que ofrecían las páginas de Proa, solo llegaron a quince números. Tuvo una trayectoria corta como la mayoría de las revistas de vanguardia de esa época.

El grupo de Boedo es el tema del capítulo VI; según señala Nélida Salvador, gran parte de sus integrantes tenían una “posición marcadamente izquierdista”. En esas páginas encontramos los nombres de varios de los escritores que forman parte de esa corriente y es la Editorial Claridad la encargada de la publicación de sus libros. Continúa con el análisis de la revista Claridad, una publicación que, tal vez por su orientación, no alcanzó el nivel literario de las otras revistas; la autora señaló que: “[…] sus méritos literarios son escasos por el contenido desparejo de sus números y por la ineficacia de algunos colaboradores. […]” (p. 87).

Cierra el libro el capítulo VII titulado Dispersión del movimiento vanguardista. “[…] hacia 1930, podemos considerar casi totalmente apaciguado este poderoso impulso de renovación que conmovió los fundamentos de nuestro mundo literario.” (p. 89). Esas palabras reflejan lo ocurrido con el movimiento vanguardista no solo en Argentina. Más adelante añade: “En nuestro medio, las revistas de vanguardia constituyen el pulso y la expresión visible de toda una época literaria, cuyo mensaje vital aún no estaba certificado en libros.” (p. 93). Es indudable la importancia que tuvieron las revistas literarias de vanguardia en América Latina y han quedado como el registro de un movimiento compuesto de diferentes ismos que marcó una época. Las diferentes revistas vanguardistas.

Resulta interesante el espacio dedicado a las empresas editoriales que surgieron de las revistas y la labor de difusión que cumplieron en su momento; entre las que destacan: Sociedad de Publicaciones El Inca y Sociedad Editorial Proa.

Es, sin lugar a dudas, un libro necesario para la investigación y estudio de las revistas de vanguardia. Inclusive, las fuentes bibliográficas, al final del libro, proporcionan excelente información para los investigadores e interesados en este tema.

 

 

Bibliografía:

Revistas argentinas de vanguardia (1920-1930). Nélida Salvador. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires, 1962

Los textos citados han sido tomados del libro indicado.

 

 

Carlos E. Tupiño

Agosto, 2015

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