Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas – José Carlos Mariátegui

Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas – José Carlos Mariátegui

La edición del  libro Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas de José Carlos Mariátegui, nos brinda la oportunidad de leer una excepcional muestra de la producción ensayística del pensador peruano. Se trata de una recopilación de textos dividida en tres partes: Sobre libros y escritores, Sobre los movimientos de vanguardia y Crítica cultural y entrevistas, los cuales fueron publicados entre 1921 y 1930 en las revistas Variedades, Mundial, Amauta, Perricholi y otras.

El libro captó mi atención principalmente por los textos acerca de los movimientos de vanguardia, debido a las investigaciones que vengo realizando en ese campo. Por tal motivo, empezaré contándoles acerca de la segunda parte del libro, dedicada a los movimientos vanguardistas.

En el ensayo El expresionismo y el dadaísmo, publicado en febrero de 1924, Mariátegui escribe: Internémonos más profundamente en el sentido del arte de hoy. Veamos, ante todo, qué es lo que separa el arte del siglo XIX y el arte del siglo XX. […] (p.97). Sus palabras, escritas antes de la mitad de la década de los 20,  dan un panorama pocas veces percibido por los lectores de este siglo. Nos hace pensar cómo habrían sido recibidos esos cambios experimentados en el arte, la orientación naturalista, el impresionismo y expresionismo. Fue todo un cambio que experimentó el arte, producto de los años de posguerra y previos a los años de la gran depresión en Norteamérica. Fueron condiciones que modelaron las expresiones artísticas, a las que no estuvo ajena la literatura. Fueron los años de las corrientes vanguardistas.

En este mimo texto, Mariátegui explica el dadaísmo y nos permite percibir cómo fueron recibidas esa manifestaciones en los años 20. Con relación al dadaísmo, el autor escribe: […] El hecho de no comprenderlos no autoriza a declararlos locos. El dadaísmo es un fruto de la época. […] (p. 96) Creo que son palabras que se pueden aplicar a las demás manifestaciones vanguardistas que aparecieron en esa época.

Al referirse al expresionismo, señala algunas de sus características y, además, explica las diferencias que tuvo con el impresionismo: Muchos cuadros de estas escuelas no intentan ser  sino una armonía de colores y de líneas. No representan absolutamente nada. […] (p. 98) Me hace recordar una conversación con don Oscar,  mi amigo y maestro de pintura; al preguntarle acerca de la pintura abstracta, me dijo que se trataba de una combinación de formas y colores que compone el artista sobre su lienzo; eso es todo.

Mariátegui luego añade: A la pintura han estado, más o menos, mezcladas siempre la arquitectura, la poesía, la literatura. Es probable que ahora la pintura trate de ser únicamente pintura. […] (p.98)

En el texto Balance del suprarrealismo, publicado en febrero y marzo de 1930, destaca, desde el inicio, la importancia que ve en ese movimiento vanguardista: Ninguno de los movimientos literarios y artísticos de vanguardia de Europa occidental ha tenido, contra lo que baratas apariencias pueden sugerir, la significación ni el contenido histórico del suprarrealismo. […] (p. 85). En este texto también hace referencia al segundo manifiesto del suprarrealismo de André Breton y La Révolution Surréaliste, una importante publicación cuya dirección quedaría a cargo de André Breton. En las líneas de ese texto desfilan los nombres de Pierre Maville, Marcel Fournier, Tzara, Robert Desnos.

En 1921, Mariátegui publica Aspectos nuevos y viejos del futurismo, ensayo que empieza con estas palabras: El futurismo ha vuelto a entrar en ebullición. Marinetti, su sumo sacerdote, ha reanudado su pintoresca y trashumante vida de conferencias, andanzas, proclamas, exposiciones y escándalos. […] (p. 107) Se trata de una apreciación muy diferente a la que escribió nueve años más tarde, en 1930, la cual se puede leer en El balance del suprarrealismo.

En Literaturas europeas de vanguardia, publicado en noviembre de 1925, dedica un comentario crítico al libro, del mismo nombre, de Guillermo de Torre, edición publicada en 1925. Mariátegui inicia con las siguientes palabras: Quien desee efectuar un viaje económico por las varias literaturas de vanguardia de Europa, puede tomar con confianza el libro de Guillermo de Torre. […] (p. 133) Luego de la lectura de esas páginas, me animé a buscar el mencionado libro. Guillermo De Torre, en los diferentes capítulos del libro, se ocupa del movimiento ultraísta español, del creacionismo, de los poetas cubistas franceses, del movimiento “Dada”, del futurismo italiano, de la nueva lírica y otros temas. Estoy convencido que una de las ventajas de leer textos, como los de Mariátegui y otros ensayistas de calidad, es poder encontrar bibliografía de esos años que serán de mucha ayuda a los interesados en los temas tratados en los ensayos.

José Carlos Mariátegui supo captar y transmitir la esencia de lo que significó el auge vanguardista en esos años; así lo reflejan sus palabras: Hoy, el arte de vanguardia medra en todas las latitudes y en todos los climas. Invade las exposiciones. Absorbe las páginas artísticas de las revistas. Y hasta empieza a entrar de puntillas en los museos de arte moderno. La gente sigue obstinada en reírse de él. Pero los artistas de vanguardia no se desalientan ni se soliviantan. […] (p.108)

Además de los textos mencionados, podrán encontrar más ensayos dedicados a la literatura de vanguardia, en los que hallarán muy buena información.

Los textos incluidos en la primera parte: Sobre libros y autores, no son menos interesantes. En ellos podemos encontrar el mismo estilo y cuidado que puso el autor al elaborar esos textos; escribe –entre otros– acerca de Joyce, Drieu La Rochelle, de la novela Nadja de André Breton; dedica un ensayo acerca del Centenario de Tolstoy, que inicia: El primer centenario del nacimiento del conde León Tolstoy (*) nos invita a todos, con más o menos instancia, a un momento de meditación tolstoyana. […] (p. 37). También hallaremos unas páginas acerca del poeta Rainer María Rilke y un excelente ensayo titulado Itinerario de Diego Rivera; acerca del pintor mexicano escribe: Y he aquí un pintor, tal vez único de la época, que se puede admirar y apreciar de lejos, desde cualquier rincón de la tierra, sin tomar en préstamo ningún sentimiento a la crítica. […] (p. 59)

La tercera parte del libro, dedicada a la Crítica cultural y entrevistas, nos permite apreciar su opinión y concepto del arte y la cultura en esos años de apogeo de las diferentes corrientes vanguardistas.

Son textos no precisamente extensos, pero en los que está presente una información clara, precisa y crítica, en los que el autor no descuida el contexto de cada uno de los ensayos que ofrece. Varios de ellos, fueron publicados unos meses antes de su muerte.

 

 

Bibliografía:

Ensayos literarios. Sobre Joyce, Breton y las vanguardias europeas. José Carlos Mariátegui, Editorial Mardulce, Buenos Aires, 2012

Los textos citados han sido tomados del libro indicado.
(*) Se ha mantenido el nombre tal como aparece en el libro.

 

Carlos E. Tupiño

Marzo, 2015

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