Persona non grata – Jorge Edwards

Persona non grata – Jorge Edwards

Un testimonio político y literario.

Lo que despertó mi interés en leer esta obra de Jorge Edwards, fue la lectura del ensayo Un francotirador tranquilo, escrito por Mario Vargas Llosa; texto que menciono más adelante. Sin embargo, pasaron algunos años hasta que decidí leer Persona non grata.

Internarse, a través de la lectura, en ese extraordinario trabajo de Edwards es trasladarse a un momento específico de la política y de la literatura en Latinoamérica, en los primeros años de la década de los 70’s; un  período en el que se dieron los desengaños acerca de la Revolución cubana por parte de aquellos intelectuales y escritores que, fascinados por aquel movimiento político liderado por Fidel Castro se volcaron, en un inicio, como admiradores de ese suceso. Esa atracción se dio también en intelectuales de Europa.

En la contratapa del libro podemos leer estos comentarios: Este libro de Jorge Edwards es uno de los clásicos verdaderamente vibrantes de la literatura latinoamericana moderna… Puede ser leído como testimonio y también como obra de ficción… Su lenguaje es una amalgama de las virtudes más difíciles: la transparencia con la inteligencia, la penetración más incisiva con una sonrisa… (Octavio Paz).  Un testimonio honesto y valiente. Jorge Edwards fue el primer escritor importante del extranjero en notar que algo había ido irrevocablemente mal en la Revolución cubana. En un tiempo cuando la mayoría de los intelectuales, desde Sartre hasta Susan Sontag, todavía estaban embelesados con el carisma de Castro, él simplemente dijo la verdad. Nunca es demasiado tarde para la verdad, especialmente cuando se la dice con la inteligencia y el ingenio de Edwards. (Hans Magnus Enzensberger).

Fue durante el gobierno del Presidente de Chile, Salvador Allende, que Edwards recibió el encargo de ir a Cuba para instalar la embajada de dicho país en La Habana, luego de la ruptura de relaciones entre ambos países. Al leer el libro no he podido imaginar una novela sino un testimonio, obviamente trabajado con el estilo de su autor, que nos muestra las vivencias y experiencias por las que pasó en el tiempo que duró su estadía en la capital cubana y podemos ver, por medio de la pluma del escritor chileno, cómo las cosas fueron cambiando conforme pasaban los días desde su llegada a dicha ciudad.

Durante su estadía en Cuba, Edwards empezó a tener contacto con sus amigos literarios, lo cual, como relata, empezó a ser mal visto por las autoridades del régimen revolucionario: […] pues cometí la ligereza de abrir la puerta a estos amigos y dejar entrar con ellos el humos, la gracia cubana, el espíritu poético, elementos sospechosos por antonomasia, […] Es por eso que la declaración que Edwards hizo a un periodista, a poco de su llegada a La Habana, no fue bien recibida. Cuando el periodista lo definió como abogado, él respondió: “Abogado, ¡no!”, le dije: “es cierto que me recibí de abogado alguna vez, pero jamás ejercí la profesión. Antes que abogado y diplomático, soy escritor. Mi única vocación verdadera es esa”. Más adelante añade: […] Mi autodefinición había tocado una llaga que todavía ignoraba… […].

A lo largo del texto Edwards hace desfilar una serie de nombres, no sólo de personas que trabajaban para el régimen sino, también, de intelectuales de esos años en La Habana. Uno de ellos es Heberto Padilla, célebre por las protestas que originó a raíz de lo que se considera una autoinculpación obligada por las autoridades del régimen cubano. El “caso Padilla” originó protestas a nivel internacional por parte de los intelectuales. Precisamente, Edwards menciona lo siguiente: Padilla me había dicho, a los pocos días de mi llegada: “No hables nada. No confíes en nadie. Ni siquiera en mí. Pueden sacarme la información en cualquier momento”.

El escritor chileno también hace mención de ese desengaño de los intelectuales de izquierda con la Revolución cubana. Edwards escribe: […] Los intelectuales independientes de izquierda, que antes eran los mejores defensores de Cuba, habían empezado a publicar sus reparos a la Revolución. […] La crisis definitiva en la relación con los intelectuales de izquierda, sobre todo con los europeos, se manifestó cuando Fidel aprobó la invasión de Checoslovaquia. Cuba había representado para los europeos la posibilidad de un socialismo libertario, con libertad de pensamiento y de creación. […]

En Persona non grata, Jorge Edwards nos hace testigos de las tensiones provocadas por los funcionarios del régimen cubano: la desconfianza, las sospechas, y todas aquellas situaciones que hacían, cada vez más incómoda su situación. Podemos percibir, también, cómo eran vistos los intelectuales y las sospechas que despertaban en el régimen. Así mismo, nos hace participar de sus encuentros con Fidel Castro y de las reuniones oficiales en que participaron, especialmente la ocurrida durante la visita del Esmeralda, buque de la Armada Chilena. Todo ese relato y descripción que hace Edwards nos pinta un cuadro de la situación política y social que envolvía en ese momento a Cuba. Con su pluma introduce al lector en esa atmósfera de incertidumbre y desconfianza.

Ya considerado como una persona que no era bien vista por el régimen cubano, Edwards fue llamado a una reunión con Fidel Castro  y el Canciller Raúl Roa. Al respecto, Edwards escribe: […] Trataré ahora de reproducir esa entrevista, que conservo grabada en la memoria, aun cuando me podía fallar uno que otro detalle. Más adelante escribe lo que Castro le dijo en esa reunión: […] Pero ahora tengo que decirle que nos habíamos equivocado con respecto a usted. ¡Porque usted demostró ser una persona hostil a la revolución cubana! […] habría sido una estupidez nuestra no vigilarlo. […] En rigor, debimos haberlo declarado persona no grata, pero no quisimos hacerlo por tratarse de nuestras relaciones con Chile. […] Luego, en su respuesta, Edwards cita: […] Antes que un diplomático soy un escritor, y aquí me he reunido con los escritores cubanos que conocía, que eran mis amigos desde antes, desde que vine invitado por la Casa de las Américas en enero de q968, y en algunos casos desde mucho antes. […]

Acerca de esta última reunión o encuentro con Fidel Castro, Edwards declaró en una entrevista realizada por Juan Cruz y publicada en EL PAÍS.com el 15 de octubre del 2006: No fue una conversación, fue un reproche. Fidel me acusó de haber sido hostil a la revolución. […] Más adelante añade: […]  Lo que él me reprochó fue que fuera amigo de los escritores disidentes que según él eran enemigos suyos. Me acusó de haberme acercado a un foco de disidencia. […]. Las declaraciones de Edwards son como una confirmación a lo narrado en el libro. La entrevista la pueden leer en el enlace que figura en la bibliografía, al final de este artículo.

Luego de su salida de Cuba, ya en Barcelona, Edwards cuenta cómo nació el ensayo Un francotirador tranquilo, escrito por Mario Vargas Llosa. En ese extraordinario ensayo, Vargas Llosa escribe acerca de Edwards y de Persona non grata; en él menciona: Simplemente, era un escritor que se ganaba la vida como diplomático y no un diplomático que escribía. La diferencia no es académica, sino real, pues esa prelación, esa jerarquía clara y nítida de uno sobre el otro hizo posible que Jorge Edwards fuera capaz de vivir, primero, y luego escribir y publicar las experiencias que narra Persona non grata. Dicho texto está incluido en el libro Contra viento y marea (1962-1982), Seix Barral, de donde ha sido tomado el texto que he citado. El mencionado libro también reúne artículos y ensayos del mencionado escritor. En dicho libro también están incluidos los textos de las cartas que se originaron por el caso Padilla: la que remitió Vargas Llosa a Haydée Santamaría y la que dirigieron varios intelectuales, incluido Vargas Llosa, a Fidel Castro.

Por el testimonio que encierra cada una de sus páginas, Persona non grata se ha convertido en un libro importante en la historia de la literatura latinoamericana. Las citas que se mencionan en este artículo han sido tomadas de la edición 2006 de Aguilar Chilena de Ediciones S.A., sello Alfaguara.

 

Bibliografía:

Persona non grata, Jorge Edwards, Aguilar Chilena de Ediciones S.A., sello Alfaguara, Santiago de Chile, 2006.

Contra Viento y marea (1962-1982), Mario Vargas Llosa, Seix Barral, Barcelona, 1983.

Fui un ingenuo en Cuba, entrevista de Juan Cruz a Jorge Edwards, publicada el 15 de octubre del 2006 en EL PAÍS.com

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