Estambul. Ciudad y recuerdos – Orhan Pamuk

Estambul. Ciudad y recuerdos – Orhan Pamuk

De la mano de Pamuk, a través de Estambul y sus recuerdos.

Me hallaba buscando un libro del escritor Orhan Pamuk que me sirviera de inicio para conocer su obra que, hasta antes de este libro, no había leído y sólo la conocía por lo que la crítica decía de la producción literaria del Premio Nobel de Literatura 2006.

Soy un convencido que resulta de gran ayuda, para entender la obra de un escritor, conocer algo de él, de aquello que lo fue formando y lo influenció, así como, esas vivencias que lo marcaron y que, de alguna manera, podrán manifestarse de una u otra forma en sus producciones literarias. Fue así que escogí leer Estambul y me alegro de haber hecho esa elección.

Es un libro en el que Pamuk, nos da una visión de su Estambul querida en la que va insertando sus vivencias, su sentir hacia lo que la ciudad fue y a lo que es; aquella tristeza y melancolía que dice tener la ciudad y que, de una u otra manera, se hacen presentes como elementos que lo van formando desde su niñez.

A lo largo del texto, nos encontramos con escritores, poetas, pintores, obras famosas –literarias y pictóricas–, todas relacionadas al tema que nos va narrando, a los lugares por donde nos va llevando de la mano; a esas vivencias que encuentran un eco en esos artistas a los que recurre para transmitir aquello que el lector percibe de una manera vívida, real y, hasta me atrevería a decir, palpable.

Me llamó la atención encontrar muchas referencias a pintores, especialmente franceses; eso se debe a que Pamuk dedicó tiempo a la pintura y quería llegar a ser como ellos: A partir de los quince años empecé a pintar de manera obsesiva paisajes de Estambul. […] estiraba las nubes como Matisse y, “como los impresionistas”, cubría con manchas de pintura los detalles mínimos en los que no podía entrar. Podríamos decir que empezó como pintor antes que escritor y, como tal, tuvo que enfrentar prejuicios de la época acerca de su vocación artística, lo que lo llevaría a lo que es hoy: un escritor y, además Premio Nobel de Literatura.

La lectura del libro nos sumerge en Estambul por medio de los paseos a los que nos lleva Orhan Pamuk a través de su ciudad, de esa atmósfera que le gusta, lo fascina y lo aprisiona , esa atmósfera que tiene el mismo efecto que tuvo sobre aquellos conocidos visitantes en décadas anteriores a su nacimiento –que también los menciona con detalle–  y que forman esa amalgama de situaciones, espacios, costumbres, recuerdos, tradiciones y ruinas que conforman Estambul, estando siempre presente esa melancolía, esa nostalgia por el esplendor que, antaño, tuvo esa ciudad: Siento como si la oscuridad de la noche fuera a cubrir la pobreza de la vida, las calles y los objetos, y que, mientras respiramos tranquilos por fin en casa, en nuestros cuartos, en nuestras camas, nos entregaremos a sueños y fantasías hechos de las antiguas riquezas, las construcciones desaparecidas y las leyendas de ese Estambul ahora tan lejos.

Cada capítulo del libro resulta extraordinario. Un ejemplo es El descubrimiento del Bósforo, en el que escribe: […] ver el Bósforo siempre me ha sentado bien. Frente a la derrota, al desplome, a la opresión, a la amargura y a la pobreza que pudren por dentro la ciudad, el Bósforo está unido en lo más profundo de mi mente a sensaciones de unión a la vida, de entusiasmo por vivir y de felicidad. El espíritu y la fuerza de Estambul le vienen del Bósforo. […] El paseante, avanzando a toda velocidad por la corriente del Bósforo, nota que le sobrepasa la fuerza del mar en medio de la suciedad, el humo y el ruido de una ciudad superpoblada, e intuye que todavía le es posible estar solo y ser libre entre tanta gente, tanta historia y tantos edificios. […] Al ir desapareciendo poco a poco muchas de las cosas que convertían el Bósforo en un lugar especial en mi niñez, como las mansiones que se han ido quemando una a una, acudir al Bósforo comenzó a darme también el placer de los recuerdos.

También nos cuenta de poetas y escritores de Estambul como Yahya Kemal y Tampinar, quienes llevaban en sí y en su obra la influencia de esa ciudad con lo bueno y lo malo, los recuerdos, las ruinas, y toda esa fuerza que la envuelve. Así mismo, da cuenta de las visitas que efectuaron a dicha ciudad los poetas franceses Gautier y Nerval: A Gautier, como a mí, le llamaron la atención las ruinosas casas de madera de fachada oscura, los muros de piedra, las calles vacías y los cipreses que completaban los cementerios simplemente porque le parecían bellos. Le agotó aquel espectáculo que yo también vería cien años después, cuando en mis años de juventud paseara a solas por los barrios pobres y sin occidentalizar de la ciudad […] Igualmente dedica un capítulo al tiempo que pasó, en dicha ciudad, Gustave Flaubert ya enfermo de sífilis.

A lo largo del texto, el escritor nos pone delante muchos de sus pensamientos y meditaciones provocados por su sentir hacia esa ciudad que lleva dentro, hacia sus relaciones familiares a la casa en la que vivió y en la que vive: La hermana de mi padre […] vivía en el ático al que yo me mudaría años más tarde y en el que sigo viviendo mientras escribo este libro. Pamuk nos cuenta su vida mientras nos cuenta de Estambul, como si una estuviese enlazada con la otra; nos habla de su padre, de su madre, su hermano, los parientes. Por eso al terminar el primer capítulo del libro, él escribe: Queda a tu atención, lector. Yo te daré honestidad, tú muéstrame compasión.

Resultan interesantes las fotografías  que incluye la edición; en ellas podemos ver al escritor en su niñez, su familia y, sobretodo, imágenes sorprendentes del pasado y presente de una ciudad. Leer el libro es sumergirse en la cultura,  la historia y el sentir de Estambul que, con una prosa brillante, Orhan Pamuk se encarga de presentar al lector.

Al final del libro se incluyen algunos comentarios; entre ellos cito el de Jan Morris de The Guardian:  “Este libro es en sí la evocación de Pamuk, el yo y el lugar reconciliados para siempre. Sus novelas ya lo habían hecho célebre en el mundo entero, pero quizá se le recordará aún más por este monumento a la ciudad de su corazón”.

Es un libro imprescindible.

 

Bibliografía:

Estambul, Orhan Pamuk, Debolsillo, Barcelona, 2010

 

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