El síndrome del viajero Diario de Florencia – Stendhal

El síndrome del viajero Diario de Florencia – Stendhal

Stendhal nos ha dado muestras de la manera en que observaba y percibía hasta los mínimos detalles y, luego, los utilizaba con maestría en sus literarios. Sin embargo, al leer El síndrome del viajero Diario de Florencia, nos permite apreciar su sensibilidad para el arte y la cultura.

Cada recorrido descrito en el libro indica la fecha y, a pesar del tiempo transcurrido, pueden servir en gran parte como guía turística para el viajero de hoy, siempre y cuando esté interesado en el arte, la cultura y tenga la disposición de dejarse absorber por esos vestigios del Renacimiento.

La frase Síndrome de Stendhal se ha hecho conocida al ser utilizada como referente a la fascinación que, según dicen, muchos viajeros experimentan al visitar Florencia y, lo cierto es que, luego de leer el libro, no queda la menor duda de la manera en que Stendhal fue impactado por todo lo que vio en esa ciudad que fue el centro del Renacimiento.

Una muestra de lo que experimento el escritor francés, la encontramos en la página 20, al visitar la iglesia de la Santa Croce: […] Estaba ya en una suerte de éxtasis ante la idea de estar en Florencia y por la cercanía de los grandes hombres cuyas tumbas acababa de ver. Absorto en la contemplación de la belleza sublime, la veía de cerca, la tocaba, por así decir. Había alcanzado ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes inspiradas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de la Santa Croce, me latía con fuerza el corazón; sentía aquello que en Berlín denominan nervios; la vida se había agotado en mí y caminaba temeroso de caerme.

Me senté en uno de los bancos de la plaza de Santa Croce, releí con delicia estos versos de Foscolo que llevaba en mi cartera… […] El texto continúa y Stendhal incluye el poema completo a que hace referencia.

Sus palabras describen claramente ese “éxtasis” que experimento en aquella visita efectuada el 19 de enero de 1817; el resto de las crónicas incluidas han sido fechadas entre el 19 de enero y el 4 de febrero de ese mismo año y han sido escritas en Pietramala, Florencia (incluye cinco crónicas), Volterra, Castelfiorentino, Siena, Torrenieri y Acquapendente.

Stendhal también incluye sus contactos con pobladores de algunos de los poblados y experiencias en medio de ellos, lo que nos da una visión de las costumbres y la sociedad en esos lugares y en ese tiempo.

Así como se refiere a lo bello, artístico y cultural, es también directo al describir lo contrario. En una de sus viajes escribe: […] Escribo en la calesa; avanzamos lentamente entre pequeñas colinas volcánicas, cubiertas de viñas y pequeños olivos: no puede haber nada más feo. (Página 75).

Las líneas mostradas son solo una muestra del estilo de Stendhal para hacernos testigos de sus viajes y, en ellas, podemos ver la unión de literatura y crónica viaje en la pluma del escritor francés.

Esta pequeña selección de textos es un extracto de una obra mayor: Roma, Nápoles y Florencia que data del año 1817 y cada uno de ellos nos da una muestra de la clase de viajero que fue Stendhal.

Luego de leerlo siento la necesidad de buscar y encontrar Roma, Nápoles y Florencia para poder disfrutar de cada una de esas crónicas de viaje escritas por uno de los grandes escritores de todos los tiempos.

 

 

Bibliografía:

El síndrome del viajero Diario de Florencia, Stendhal, Editorial Gadir, Madrid, 2011

 

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