Si me necesitas, llámame – Raymond Carver

Si me necesitas, llámame – Raymond Carver

“…y la vida continúa”. Esta frase venía a mi cabeza cuando llegaba al final de cada una de las cinco historias que están en el libro Si me necesitas llámame del escritor norteamericano Raymond Carver.

Estos cinco cuentos fueron una edición póstuma efectuada por Tess Gallagher –la viuda de Carver– varios años después de la muerte del escritor. Acerca de estos relatos, en la contratapa se lee: Historias en las que una y otra vez, y con distintos protagonistas, se narra ese instante de sombría belleza y terrible verdad en que, de repente, lo comprendemos todo, y la vida ya nunca podrá volver a ser la misma. Luego añade un comentario de John Sutherland del diario The Sunday Times: Es posible que Carver no publicara en vida estos relatos preocupado por su carácter transparentemente autobiográfico, y por las heridas que pudieran causar. Pero ahora son un inesperado, espléndido regalo para todos sus admiradores. Al leerlos, nos damos cuenta que el comentario tiene cierta validez.

El estilo de Raymond Carver  es, aparentemente, muy sencillo y austero en el uso de adornos literarios; cada una de las historias ha sido creada partiendo de situaciones comunes de la vida, aquellas situaciones que podrían pasar inadvertidas. Es allí donde reside la habilidad y maestría de Carver, al insertar en esas simples historias, el ingrediente necesario para mostrar el problema que envuelve la atmósfera del relato y, obviamente, al personaje o personajes que son afectados.

La lectura de sus cuentos me hace recordar el estilo de Chejov, cuyas historias también se encargan de esos temas comunes de la vida diaria y que pueden tener diferentes resultados dependiendo del tipo de personaje que se vea afectado.

Leña es el primer relato del libro; desde el inicio establece una situación: Era mediados de agosto y Myers estaba cambiando de vida. La única diferencia entre esta vez y las otras era que ahora estaba sobrio. Aquí nos narra el reinicio en la vida de un hombre, que había estado en un centro de desintoxicación para alcohólicos y su mujer lo había abandonado para irse con otro hombre que también era alcohólico. Encuentra alojamiento en una casa, se acomoda a la rutina y cotidianeidad del tiempo que viven los dueños de casa, sin mezclarse con ellos; en esa soledad interna de Myers, el narrador resalta la percepción que el personaje tiene del paisaje que lo rodea y lo ayuda a escribir.

El narrador nos va presentando de una manera natural a cada uno de los personajes –Myers, Bonnie y su esposa Sol, los dueños de casa– dando algunos detalles particulares de cada personaje, aparentemente sin importancia y, luego, a fin de lograr un enlace entre esos tres seres, los une –ante el lector– en una escena en la que inserta los sueños de cada uno de ellos; sueños acerca de cosas que tienen, o de aquello que no quieren volver a tener, o de lo que nunca han tenido, transmitiendo al lector la carga que llevan dentro de ellos. La escena inicia: Mientras aquellas tres personas dormían y soñaban, fuera la luna engordaba y se movía por el firmamento…

El sonido del río, muy cerca de la casa y los paisajes descritos por el narrador, dejan una imagen sutil de la libertad que Myers parece percibir en esa nueva etapa de su vida.

En el segundo cuento ¿Qué queréis ver?, Carver nos presenta a un narrador que es el personaje de la historia. Aquí también el alcoholismo está presente. La pareja protagonista está por dejar la casa que habían alquilado, debido a que tomarán caminos diferentes. En los diálogos resaltan las nuevas sensaciones que experimenta esa pareja ya que dejará la casa en orden, limpia, sin deudas y con el cariño de los dueños, algo que tiene un fuerte contraste con la vida pasada que habían llevado: […] veinte años de desorganización y continuas mudanzas […]. Eran una pareja que hacía casi un año que no bebían ni una gota. El dueño, quien les alquilaba la casa, era un alcohólico en recuperación.

Con los detalles que nos da el narrador y la manera en que se desarrolla la historia, provocan que el lector sea un testigo de lo que esas dos familias hacen habitualmente y que, sin embargo, se pueda percibir aquello a lo que se enfrentarán más adelante, inclusive después del punto final de la historia. Eso es lo que hacen los finales que fabrica Carver; llevan al lector a que siga pensando en lo que sucederá luego, es decir, a crearse un final propio.

El tercer relato lleva por título Sueños y también aparece un borracho, aunque esta vez en sueños. Una escena que se repite es la del protagonista mirando por la ventana, observando la vida de su vecina y enterándose de muchas cosas como, por ejemplo, que era separada del esposo (el conflicto matrimonial también presente en esta historia), cuándo entraba, cuándo salía, etc. Con los datos proporcionados por el narrador personaje no se ve ninguna actitud deshonesta en sus observaciones, sin embargo, al ser él parte de la historia y ser el que la cuenta, quedan flotando en el aire algunas conclusiones que hábilmente son dejadas para que el lector las analice. Un conflicto narrado por el mismo personaje, a raíz de un hecho triste, nos muestra a un hombre que creía que la vecina sabía quién era, sin embargo ella dice no conocerlo; esta escena de conflicto, muy bien puesta por el autor, lleva al lector a percibir que el vecino se sentía conocido de la vecina como producto de sus observaciones a través de la ventana. De ahí, llevará al lector a un final que lo hará sacar su propias conclusiones mientras piensa: “…y la vida continua”.

Vándalos, el cuarto relato inicia: Carol y Robert Norris era [sic] viejos amigos de Joanne, la mujer de Nick. La habían conocido tiempo atrás, mucho antes que Nick. Cuando aún estaba casada con Bill Daly. En aquella época, los cuatro –Carol y Robert, Joanne y Bill– eran recién casados y estudiaban el último curso de bellas artes en la Universidad de Seattle. La historia se desarrolla durante una visita que les hacen Carol y Robert a Joanne y Nick. Durante la narración estará presente la inquietud de Nick hacia los sentimientos de Carol y Robert hacia él, por haber sido el hombre que le quitó la esposa a Bill. Hay momentos que esa incomodidad de Nick se puede sentir a través de la lectura. Es el producto de la habilidad del autor.

Al igual que en los cuentos anteriores, el alcoholismo se hace presente, esta vez en la persona de Nick, un ex-alcohólico que había dejado de beber un año antes de conocer a Joanne. Durante la conversación en esa visita hablan de la delincuencia, la cual volverá a hacerse presente casi al final del relato y, sirve a su vez de preámbulo al final mismo de la historia en una escena entre Joanne y Nick, que también hará que el lector piense: “…y la vida continua”.

El último relato, a mi parecer, el mejor de todos sin desmerecer en absoluto los anteriores, es Si me necesitas llámame. Es la historia de la decisión que tomarán Nancy y Dan, casados y profesores universitarios. Desde el inicio, el narrador nos presenta la situación que envolverá a los protagonistas: Aquella primavera habíamos tenido una relación cada uno por su lado, pero cuando el curso acabó en junio decidimos alquilar nuestra casa de Palo Alto y marcharnos los dos a pasar el verano a la costa norte de California. Emprenden un viaje para ver si se divorciarán o no. Queremos estar solos durante un tiempo y ver si arreglamos las cosas. Su hijo, un adolescente, se quedará con la abuela.

El narrador nos muestra que cada uno había tenido una relación. El alcoholismo también se hace presente en esta historia; el hombre con quien salía Nancy bebía demasiado. El matrimonio, antes de emprender el viaje “decisivo para sus vidas”  decide algo: Acordamos que no nos llamaríamos, ni escribiríamos ni nos pondríamos en contacto de manera alguna con las otras dos personas.

Es una historia que, en nuestro mundo actual, podría no llamarnos la atención; sin embargo, es la manera en que Carver construye la historia, muestra las sensaciones, sentimientos, culpas y todo aquello que permite ver en los personajes algo que envuelve, que atrapa, que nos hace ver lo terrible y triste de la situación y nos arrastra a un final en el que palabras y sentimientos van y vienen con mucha fuerza, con aquella fuerza que brota del interior del alma en esos momentos difíciles y, es una fuerza incapaz de encubrir  sensaciones, deseos y sentimientos, simplemente brotan, es dura y directa, pero sincera. Y es ahí, en ese desenlace final en el que el lector, en medio de esa fuerte historia puede también pensar: “…y la vida continua”.

Son cinco relatos que tienen un común denominador: el alcoholismo y la separación matrimonial (ambos presentes en la vida del escritor); sin embargo, en cada uno de ellos se teje una historia diferente, simple y profunda y, en la forma en que nos es presentada encontraremos que  –al margen del desenlace que se nos dé, o que quisiéramos imaginar; al margen de lo triste o devastadoras que puedan resultar esas situaciones– siempre se hará presente la frase: “…y la vida continua”.

Bibliografía:

Si me necesitas, llámame. Raymond Carver, Anagrama, Barcelona, 2001

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s