Una voz libre en el caos – Sebastián Salazar Bondy

Una voz libre en el caos – Sebastián Salazar Bondy

Recuerdo que durante mis lecturas acerca de escritores peruanos, siempre encontraba alguna referencia a Sebastián Salazar Bondy y los artículos que escribió. Sin embargo fueron muy pocos los que pude encontrar y leer. Pero, en una reunión con un excelente y reducido grupo de amigos, todos amantes de la literatura, tuve el privilegio de recibir un obsequio muy especial… el libro Una voz libre en el caos. Ensayo y crítica de arte que incluye textos del mencionado escritor.

Fue una magnífica oportunidad para conocer la pluma de aquel escritor, poeta, dramaturgo y periodista, y disfrutar de su prosa limpia y atrayente, que no sólo estaba impregnada de la cultura que defendía y creía necesaria para una mejor sociedad sino, también, de esa convicción que el escritor sabía transmitir en cada frase y que era parte de cada uno de sus textos.

El mencionado libro corresponde a la primera edición de 1990, hecha por Jaime Campodónico/Editor. Dicha edición fue auspiciada por el CONCYTEC y la dirección, recopilación y selección de textos fue hecha por la señora Lucrecia Lostanau de Garreaud.

En la contratapa se lee: Los textos reunidos en este volumen, son un conjunto de comentarios aparecidos en diarios y revistas sobre arte peruano, latinoamericano y universal. Escritos con agudeza y concisión, proponen las bases de una crítica que reflexione y discuta la necesidad de practicar un arte ligado a la vida y al hombre, rescatando no sólo su historia individual sino también la de su sociedad. Fueron publicados entre los años 1952 y 1964.

Desde el inicio me pude dar cuenta del interés de Salazar Bondy hacia la mejora de la sociedad por medio de la cultura. En el prólogo, Alejandro Romualdo escribió: El periodismo en el Perú está sostenido por columnas paradigmáticas. Una de ellas es Racso en su dimensión científica; otra es Sebastián Salazar Bondy en los dominios de la cultura artística. Creo que el periodismo cultural alcanzó con él niveles insuperados, de rara concentración y prosa limpia.

Durante la lectura también descubrí su pasión por la pintura, la cual pone de manifiesto en los textos incluidos y, sobre todo, el estilo en que desempeña la función de crítico, la cual se puede apreciar a lo largo de los textos. Acerca de esto último, escribió: La función del crítico es evidentemente la de orientar, pero de una manera impersonal, sin compromisos. Todo crítico debe poseer una convicción, debe estar arrebatado por una pasión. Sólo así sus palabras pueden entrañar una verdad. (En Respuesta a Szyszlo, p.77)

Es, también, en su faceta de periodista que supo dejar un gran ejemplo de lo que puede ser el periodismo cultural, tan escaso en nuestros días. Él mismo escribió: El artista lucha por mejorar su medio, por sembrar en el alma de la multitud la agitación contra todo lo que es dogma, tinieblas, mentiras, miseria material y espiritual.

El libro está dividido en cuatro partes: Introducción al arte, Arte Peruano, Arte en el mundo y Cómo la pintura ha buscado al Perú.

La primera parte incluye trece textos, como por ejemplo Sobre arte abstracto, El periodismo, la crítica y el arte, La pintura latinoamericana, Rechazar o comprender el arte, Comenzar a comprender, entre otros.

Entre los 39 textos de la segunda parte podemos encontrar: La pintura peruana contemporánea, El caso de Sérvulo, Szyszlo y su pintura, Cinco pintores peruanos, José Sabogal, Visita al salón de arte abstracto, El sentido social y popular de los museos y muchos otros. Mediante la lectura de estos artículos podemos tener un excelente panorama de las artes plásticas en el Perú; encontraremos artículos acerca de los inicios de Fernando Szyszlo, Sérvulo Gutiérrez, José Sabogal, Cristina Gálvez, Alberto Dávila, el escultor Roca Rey, personajes que forman parte de la historia del arte peruano; también hallaremos los nombres de las galerías de la época y de las exposiciones que se dieron en esos años y que fueron de mucha importancia para las artes plásticas en el Perú.

La tercera parte nos ofrece 37 textos acerca del arte en países como Alemania, Holanda, Francia, España, etcétera, así como de África.

Una cuarta parte incluye cinco textos acerca del arte colonial y la represión que significó en el ámbito de la pintura desde la llegada de los españoles.

Finalmente, el apéndice que incluye tres textos acerca de las exposiciones de Ricardo Grau, Enrique Kleiser y Szyszlo, publicados en los años 1951 y 1952 en la revista Caretas; en ellos podemos ver los progresos en las técnicas de los mencionados artistas.

Durante la lectura encontré uno de los textos que más refleja su interés por la cultura como algo necesario para la sociedad; me refiero a El sentido social y popular de los museos (aparecido en el Suplemento Dominical de El Comercio, 18 de octubre de 1959). Aquí algunos fragmentos: […] El concepto que inspira la noción de museo no es el de guardar, a la manera del avaro, objetos valiosos por su antigüedad, su rareza, o el material de que están hechos. […] La esencia de esa institución es otra… el museo es una casa docente. […] Se exhibe la pieza notable como un hecho vivo, como una imagen de la existencia pretérita, con la finalidad de que su eterna palpitación en la belleza o en la habilidad artesanal alcancen al individuo presente, lo vinculen con su patrimonio –como ciudadano de un país y como miembro de la comunidad humana- y lo muevan a ser una consecuencia vital del pasado y, por ende, una promesa para el futuro. […] En el Perú no hemos tenido auténticos museos porque los gobiernos no han poseído esa conciencia de la heredad cultural del país, esa conciencia de la historia espiritual que es la única historia digna de leer y difundir.

[…] Cultura, para casi la mayoría de quienes nos han gobernado, ha sido tener el título profesional, ganar un salario que preserve del hambre y aceptar, conforme el orden económico-social impuesto por los poseedores de la riqueza, que todo está bien. La educación, por ello, se ha reducido a memorizar temas y asuntos que luego podían echarse al canasto. […]  La palabra social es una clave en la idea moderna de museo. […] El hombre de la calle va a él como quien va a un paseo: Pero al que, por ignorancia o descuido, no acude a sus salas, el museo sale a buscarlo, le ofrece conocimientos, le dice en una palabra que eso es suyo y debe aprehenderlo espiritualmente, poseerlo y transmitirlo a los suyos, a sus descendientes, como una herencia inalienable. […] Un individuo así formado tiene las mejores defensas contra la vulgaridad del ambiente contemporáneo, contra la producción en serie de tonterías impresas, filmadas o radiadas; contra las mentiras que políticos, traficantes y embusteros lanzan a la circulación para servir sus intereses. (p.131-134)

Creo que si ese interés por la cultura estuviese presente hoy en día, en medio de nuestra sociedad, los medios de comunicación, incluidos los programas de televisión, diarios y revistas, tendrían mejores cosas que ofrecer en beneficio del desarrollo de la cultura.

Los animo a buscar ese excelente libro.

 

Bibliografía:

Una voz libre en el caos. Ensayo y crítica de arte, Sebastián Salazar Bondy, Jaime Campodónico/Editor, Lima, 1990
Los textos citados han sido tomados del mencionado libro.

 

Carlos E. Tupiño

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