El aliento del cielo – Carson McCullers

El aliento del cielo – Carson McCullers

Llegué a leer la obra de Carson McCullers gracias a la recomendación de un amigo; me dijo: “verás el lenguaje poético en sus relatos y novelas”. Y tuvo razón. Tenía el libro El aliento del cielo en mis manos y recuerdo que empecé por la novela corta La balada del café triste, un extraordinario trabajo de la escritora norteamericana, del que me ocuparé en otro momento. Fue a raíz de esa lectura que continué con el resto del libro.

Los sentimientos humanos, en sus diferentes manifestaciones son una constante en la obra de la escritora nacida en Columbus, Georgia en 1917; en sus textos nos hace testigos de sufrimientos, amor, desamor, discriminación, abandono, resignación,  pero  no como abundan en muchos trabajos literarios, sino que McCullers le imprime una fuerza descriptiva tal, que sumerge al lector en la atmósfera de sus historias y en el corazón de sus personajes.

El relato El aliento del cielo –cuyo título lleva el libro- nos cuenta la historia de Constance, una adolescente afectada por una enfermedad pulmonar y que está a la espera de ser llevada a una casa de salud a casi quinientos kilómetros de su hogar. Podría pensarse que es una historia simple, sin embargo, el estilo de McCullers -que atrapa al lector- nos hará partícipes de los sentimientos y emociones de Constance, producidos por una situación que la vida se encargó de poner en el camino de la protagonista de la misma manera que podría ponerla en el camino de cualquiera.

Al inicio del libro se leen estas palabras de McCullers: Todo lo que sucede en mis relatos, me ha sucedido o me sucederá.  Esto tal vez nos ayuda a entender la manera tan vívida en que nos presenta y describe las situaciones por las que atraviesa la protagonista. Se cree que este relato lo escribió luego de haber pasado una situación muy semejante, ya que a la escritora le habían diagnosticado erróneamente tuberculosis cuando en realidad padeció de fiebre reumática; a raíz de ello, fue enviada a recuperarse a una casa de salud lejos de su hogar. Si leemos la vida de esta escritora y hacemos lo mismo con sus novelas y relatos podremos ver cómo se nutren los trabajos de la autora. No por gusto ha ganado un sitio de importancia en la literatura norteamericana.

En el libro se cita lo que Graham Greene dijo acerca de ella: Miss McCullers y tal vez Mr. Faulkner son los únicos dos escritores desde la muerte de D.H. Lawrence, con una sensibilidad poética original. Por su parte, era consciente de su estilo y la fuerza que imprimía en sus trabajos y no dudaba en declararlo: Yo tengo más que decir que Hemingway, y Dios sabe que lo he dicho mejor que Faulkner. Y, a decir verdad, al recorrer su producción literaria nos damos cuenta que no hablaba por gusto.

El escenario en que desarrolla la historia es el jardín de la casa de Constance, en una atmósfera sofocante producida por el intenso sol del mediodía; en ese lugar se encuentra la protagonista agobiada por sus pensamientos, sentimientos y por la congestión respiratoria que sufre como parte de la enfermedad, la cual le provoca dificultad para respirar y hablar: “…repitió Constance, dejando que la palabra se deslizase con su escasa emisión de aliento”; “Constance la miró con los labios separados, temblorosos, escuchando el ruido que le hacía la respiración”; “El final de la palabra quedó ahogado por el primer estallido de tos”.

La escritora nos hace atentos observadores de los detalles que observa la protagonista en medio de su estado. Resalta mucho el color azul del cielo y lo liga a la percepción que tiene la enferma de su entorno: “Al aire libre otra vez. Bajo el cielo azul. Después de inhalar durante tantas semanas, en febriles respiraciones mezquinas… […] Cielo azul. Frescor azul que se podía absorber hasta que toda ella estuviera empapada en su color”; también encontramos la figura gorda de la señorita Wheland, enfermera a cargo de Constance.

Con su estilo, Carson McCullers nos dice muchas cosas sin necesidad de escribirlas, como aquella mezcla de angustia, cansancio, desesperación y, tal vez, hartazgo de la señora Lane –madre de Constance, quien aparece en el relato y luego sale de él en la misma forma en que llegó– la cual juega un rol esencial en el desarrollo de la historia y, por supuesto, en la vida de Constance.

La lectura de este relato también nos deja la sensación de una Constance invadida por la resignación; una resignación que se encuentra presente en muchos de los personajes creados por McCullers en sus novelas y relatos.

El aliento del cielo y los demás relatos incluidos en el libro del mismo nombre, son una excelente oportunidad para conocer o para releer esos extraordinarios textos de una de las mejores escritoras del sur de los Estados Unidos, que sólo vivió cincuenta años y dejó una producción literaria que no se puede considerar extensa, pero sí de calidad y fuerza narrativas.

Bibliografía:

El aliento del cielo, Carson McCullers, Emecé Editores S.A./Seix Barral, Argentina, 2008

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s