Una aventura nocturna – El arte de Ribeyro para describir un personaje

Una aventura nocturna – El arte de Ribeyro para describir un personaje

En sus Prosas apátridas (# 83), Julio Ramón Ribeyro escribe: El arte del relato: sensibilidad para percibir las significaciones de las cosas. Si yo digo: “El hombre del bar era un tipo calvo”, hago una observación pueril. Pero puedo también decir: “Todas las calvicies son desgraciadas, pero hay calvicies que inspiran una profunda lástima. Son las calvicies obtenidas sin gloria, fruto de la rutina y no del placer, como la del hombre que bebía ayer cerveza en el Violín Gitano. Al verlo, yo me decía: ‘¡En qué dependencia pública habrá perdido este cristiano sus cabellos!.’ Sin embargo, quizás en la primera fórmula reside el arte del relato. (Prosas apátridas, Seix Barral, Barcelona, Editorial Planeta Perú, Lima, 2006, p.70).

Es un texto en el que explica brevemente la forma en que se puede efectuar una narración pariendo de un hecho simple y, mediante esas palabras, incluir los elementos que tendrán que ver con el personaje y la historia.

Al leer los cuentos de Julio Ramón Ribeyro, podemos ser testigos de la maestría de nuestro mejor cuentista para describir todo lo que incluye la historia que nos cuenta: la atmósfera en la que se desarrolla la historia, los lugares que recorren los personajes, como las calles, los barrios, los callejones, las quintas y, sobretodo, la descripción que hace de los personajes que reflejan a los seres que inspiraron a Ribeyro a darles el nombre de la Palabra del mudo; una composición sicológica cuidadosa y profunda de sus personajes, como lo escribe Washington Delgado en el artículo Fantasía y realidad en la obra de Ribeyro, que inicia el primer volumen de la Palabra del mudo, Cuentos 1952 – 1972, Milla Batres Editorial, Lima, 1973, p.XII.

Acerca del título La palabra del mudo, Ribeyro escribió: He mantenido el de La palabra del mudo, si bien sé que ya no corresponde enteramente a mi propósito original, que era darle voz a los olvidados, los excluidos, los marginales, los privados de la posibilidad de expresarse. Y si lo he mantenido es porque dicho título ha cobrado para mí un nuevo significado. Quienes me conocen saben que soy hombre parco, de pocas palabras, que sigue creyendo, con el apoyo de viejos autores, en las virtudes del silencio. El mudo en consecuencia, además de los personajes marginales de mis cuentos, soy yo mismo. Y eso quizás porque, desde otra perspectiva, yo sea también un marginal. Introducción al cuarto volumen de La palabra del mudo, cuentos 1952 – 1992, Milla Batres Editorial, Lima, 1992, p.9.

El cuento Una aventura nocturna, escrito en 1958 y publicado en la mencionada edición, es una excelente muestra de la descripción, que hace Ribeyro, de un personaje. El escritor va tejiendo la historia y en cada paso va mostrando la característica que se convierte en la esencia del personaje, característica que Ribeyro se encarga de ir mostrando al lector desde el inicio del cuento: A los cuarenta años, Arístides podía considerarse con toda razón como un hombre “excluido del festín de la vida” (p.263). La frase que el escritor pone entre comillas se convierte en un anticipo de la descripción que hará de Arístides, un personaje idóneo para la historia, el cual mantendrá esa condición hasta el final; una historia en la que el personaje central tendrá un encuentro con una mujer, propietaria de un café cuya enorme terraza llena de mesitas estaba desierta, llamó su atención. (p.264)

En relación al entorno social del personaje nos dice: […] vivía en un departamento minúsculo de la avenida Larco, lleno de ropa sucia, de muebles averiados y de fotografías de artistas prendidas a la pared con alfileres. […] Arístides no era solamente la imagen moral del fracaso sino el símbolo del abandono. (p.263).

A lo largo de la historia se nos muestra la soledad que estaba presente en la vida del personaje, una situación nada cómoda para él y que, en manos del escritor, refleja a un ser del que se llega a sentir lástima. En un momento dice que Arístides lleva en la solapa la insignia invisible de la soledad y, como ser solitario: […] temblaba de gozo una semana sólo porque un desconocido se le acercaba para preguntarle la hora. (p.266).

En el relato, Ribeyro se encarga no sólo de mostrarnos la soledad y el fracaso de Arístides sino, también, sus sueños frustrados, sus anhelos inalcanzables, lo que nunca será. Es como si el fracaso, el descuido, la marginación y el abandono hubieran tomado forma humana y se hubieran convertido en Arístides.

Los animo a buscar este cuento y disfrutar con la lectura de la historia creada por Julio Ramón Ribeyro.

 

Nota: Las citas de Una aventura nocturna, han sido tomadas de La palabra del mudo Tomo I, Milla Batres Editorial, Lima, 1973

Carlos E. Tupiño

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